ANTROPOLOGÍA EN XOCHIMILCO
Antrop. Jorge Luis Muñoz
El intercambio en Xochimilco
En Xochimilco se intercambian presencias, favores, cosas y
motivos. La lógica del intercambio xochimilca escapa a la
lógica del intercambio mercantil meramente capitalista. En
realidad la lógica del intercambio xochimilca ni siquiera lo es.
Esto es, No sigue un proceso encaminado a un fin, sino que se inserta
en el devenir de la actividad cotidiana de la gente. Es parte de las
cosas que conforman un hacer y, en ese carácter, no tiene
más lógica que lo que arbitrariamente se quiera llamar
“lógica”. No se está ante la lógica
“lógica” de la cultura occidental en donde la vida más se
parece a un plan de negocios que a un discurrir de la existencia. Ya
habrá ocasión de discurrir sobre ese tema, por hoy
ocupémonos del intercambio.
En el intercambio de presencias no solamente se verifica el
“yo voy a tu fiesta para que tu vengas a la mía”, sino que junto
con tal aserto se verifican toda una serie de posibilidades más
allá de una lógica mercantil o un trueque. Que alguien no
acuda a una fiesta a la que debía de asistir por ser invitado,
puede significar que no pudo asistir por causas justificadas,
aparentemente justificadas o porque algo trae. Puede significar enojo
con el anfitrión, presión por algo o expresión de
algún rasgo de carácter (porque se es así o se
está siendo voluble). Puede significar escasez de recursos (“no
voy para no comprometerme”) o distanciamiento de la red de solidaridad
de la que se forma parte. En efecto, una ausencia puede significar todo
lo anterior y más o puede no significar nada: simplemente
alguien no fue a una fiesta “porque sí”. Eso puede suceder sin
que pase nada y sin que se rompa liga alguna. En todo momento se puede
lavar la desatención de no haber ido a una fiesta. Siempre hay
modo de demostrar que se sigue siendo el mismo, con la misma voluntad
gregaria y solidaria y con la misma coincidencia cultural.
El intercambio también gira en torno a la fiesta
(como todo en Xochimilco). Es en la fiesta en donde se registra el
intercambio típico de la región. Estamos hablando del sur
del D. F., particularmente de las delegaciones de Tlahuac, Milpa alta,
Xochimilco y sus al derredores. Obviamente este tipo de intercambio no
es exclusivo de la zona, ya que intercambios similares suceden en donde
se parte de conciencias gregarias. Tampoco debe entenderse que este
tipo de intercambio domina a la región, sino que es un tipo de
intercambio propio de la cultura xochimilca y más propiamente
del sur del D. F. Por lo demás, en la región predomina el
intercambio mercantil, pero sobrevive el intercambio “xochimilca” (por
llamarlo de algún modo) como parte de una cultura más
rica. No obstante, sin ser dominante el intercambio “xochimilca”, llega
a imprimir su sello al intercambio mercantil de la zona, al subordinar
este al discurrir de la fiesta.
Alguien pone la música en una fiesta y puede esperar
que se le “pague” con pastel, vino o alguna otro elemento de fiesta.
Este intercambio extremadamente mercantil, lleva sin embargo el sello
de la fiesta: Abona directamente a la sobre vivencia de ésta y
solo indirectamente responde a la reproducción del capital. La
fuerza de gravedad de la fiesta forma remolinos que atrapan a la
lógica del intercambio capitalista.
Lo más destacado del intercambio “xochimilca” es
precisamente que discurre como una estructura de puentes que aproximan
a las personas, es una manifestación del estado que guardan las
relaciones entre los individuos. El intercambio no es una
enajenación de mercancías ni una dotación mutua de
dones, es más bien un puenteado entre
las personas, puenteado que sirve para que por
ahí se deslice y sostenga la cultura Xochimilca.
Habría que explicar mucho, pero se nos acabó
el espacio. Ya habrá ocasión de un trabajo más
amplio o de una o más notas que amplíen conceptos y
ejemplos que esclarezcan el discurrir del intercambio “xochimilca”.