ANTROPOLOGÍA Y XOCHIMILCO

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Antropología en Xochimilco
Laura Luvina Muñoz Z.
                                           La cara de la irreverencia.
Cuando oyes música y ves mucha gente posiblemente es porque hay una fiesta, pensé eso cuando los escuche...
Los vi por la calle vestidos de mujeres, diablos, políticos, etc. Iban en medio de la calle imponiendo su presencia, bailando con muchísimo animo, porque se trata de divertir a la gente, quizás de despertarla del adormilamiento de la cotidianidad de sus vidas, del consumo y de la rutina. El mundo se transforma cuando  escuchas y ves a los huehuenchones.
 Esta no es una fiesta común, porque tu eres invitado en el  preciso momento en que aparecen los huehuenchones. Eres invitado de muchas maneras, con solo mirarlos ya estás involucrado porque con sus ademanes, sus gestos y contorsiones te seducen, te  invitan a hacerte cómplice de sus desfiguros, a seguirlos hasta la otra fiesta, la fiesta a la que fueron invitados. La banda de viento que los acompaña permea todos tus sentidos, la música te llega de manera desbordante a los oídos, música que encanta, música que solo pueden ejecutar los descendientes de los nahuas.
Pareciera que es una fiesta por nada, bailar por bailar, divertirse porque sí. Aunque producto del carnaval, los huehuenchones encarnan esa forma autónoma que tienen los xochimilcas para organizarse.
Los huehuenchones son vestigio de viejos tiempos cuando en Xochimilco se llevaba a cabo un carnaval. Los pueblos de Xochimilco eran parte, según Ignacio Martínez tapia, de un carnaval durante la cuaresma: “es la dualidad, entre lo bueno y lo malo” me dijo don Ignacio, pero en realidad son una forma de reírse del deber ser.
Aunque todo parece diversión, no lo es, los huehuenchones, deben tener una buena condición física y mucha responsabilidad, pues se llegan a hacer recorridos de hasta tres horas o más. Además, es requisito sentir la música para poderla  reflejar en cada movimiento que se ejecuta.
En Santiago Tepalcatalpan los huehuenches, solían salir los viernes de la cuaresma, actualmente salen los domingos y se les han integrado mujeres y niños, cosa que  a uno de organizadores no le parece: “porque los niños carecen de concentración  para bailar, se  cansan muy rápido y de lo que se trata es de divertir a la gente”.
En Santiago los que van a participar tienen que traer su vestuario, limpio y completo. Actualmente no se maquillan, usan mascaras. Los personajes base, los que nunca faltan son los diablos, mujeres, ancianos, la muerte y un personaje muy representativo  de Santiago: el electricista, que por hoy y por moda tiene la cara de fox.
Al bailar por las calles una persona del grupo pide cooperación económica, y ellos mismos deciden para que van a usar lo recolectado, que puede ser para la comida del día en caso de que el mayordomo no la de. Pueden utilizar el dinero recolectado para una excursión o algo que continua la fiesta del grupo.
Parecería que la fiesta de los huehuenchones no tiene organización, pero el que los encabeza despliega una gran actividad para lograr salir a las calles. El resto lo hace la gente que participa espontáneamente cerrando las calles y cooperando económicamente.
Así las calles de Xochimilco y de sus pueblos suelen trasformarse con la presencia de los huhuenches, para sentir la vida y para reírse de todos y con todos.

 


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Actualización al 15 de mayo de 2006

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