ANTROPOLOGÍA Y XOCHIMILCO

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ANTROPOLOGÍA EN XOCHIMILCO
Antrop. Jorge Luis Muñoz

“Los fuereños”

Xochimilco encierra a una cultura cercada, una cultura amenazada que no obstante se ha negado a desaparecer desde hace 500 años. Los xochimilcas resistieron la embestida de la cultura española que a fuerza de espada y religión se les intentó imponer. Antes con la espada y la cruz, ahora con la televisión y el dinero no se da tregua a los nativos de estas tierras, que sin embargo han resistido y pueda que lo sigan haciendo, pese a que no se vislumbra un futuro promisorio. En todo caso la palabra la tienen los jóvenes, de ellos dependerá que sean finalmente seducidos por las promesas de la cultura del dinero.

La resistencia no será fácil porque Xochimilco se ha llenado de fuereños que ya superan en mucho a los nativos. Solamente en los asentamientos irregulares en donde la mayoría de la población es abrumadoramente fuereña, habitan la quinta parte de los pobladores de la zona. Pero los fuereños no son el peligro principal para la cultura xochimilca, ya que son finalmente absorbidos tal y como lo fueron los mestizos descendientes de españoles.

Es tan fuerte y arraigada la cultura que sostienen el Niñopa, la Virgen de los Dolores, el Señor de Chalma y todo el santoral que se venera de manera autónoma en Xochimilco, que se termina seduciendo a quien llega a vivir por estas tierras y, si no se le seduce, se le arrastra con la fuerza de los que profesan con un celo inconsciente y una dedicación a toda prueba  una cultura basada en la fiesta que data desde los primeros años de la colonia. En efecto, las referencias religiosas apuntan que con la mortandad que trajeron los españoles con sus enfermedades la población nativa casi desapareció, lo que obligó a los curas a inventar las fiestas para recomponer el sentido de la vida a los indígenas que se habían quedado sin familia, sin futuro y sin ganas de vivir. 

Los indígenas reconformados en la fiesta, no se limitaron a adoptar las propuestas cristianas de los curas, sino que les imprimieron el sentido de sus antiguas creencias y costumbres. El resultado fue una cultura fundada en rasgos pertenecientes a la cultura nahoa y la cristiana.
De esa fusión nació la adoración a los santos y las fiestas religiosas. El modo gregario de realizar las fiestas corresponde a la cultura indígena que, como apunta Jaques Soustelle, no se comprende sin el fuerte sentido gregario que profesa todo nativo de estas tierras. El indígena al igual que el xochimilca actual, se entiende primero miembro de un grupo y luego, solamente luego se asume como individuo. Sin la referencia del grupo al que pertenece el xochimilca no es nada. Su sentido de la vida arranca con su sentido de pertenencia a un grupo. Lo anterior explica por que un puñado de nativos xochimilcas atrae a su cultura a la mayoría de fuereños que habitan Xochimilco como en su tiempo lo hicieron con los descendientes de los españoles.

Pero lo más sobresaliente de los xochimilcas no fue su capacidad de inventarse una cultura nacida de lo más profundo del corazón indígena y del corazón cristiano, no, lo más sobresaliente fue su capacidad de inventar una cultura que ha sabido mantenerse lejos del poder, indiferente al estado sin por ello aislarse. El ejemplo más claro de esa autonomía cultural xochimilca lo es el culto al Niñopa, el cual discurre ajeno a la iglesia católica y a toda autoridad. Los xochimilcas son una de las comunidades más activas, generan infinidad de organizaciones: huehuenches, chinelos, mayordomos, posaderos, círculos familiares, charros, y un largo etcétera. Sin embargo todo lo que los xochimilcas generan discurre autónomo al poder. Políticos van y vienen intentando penetrar la organización de festejos, eventos, bailes, etc. Pero no logran nunca nada que no sea contribuir a los fines de la propia organización que espontáneamente generan los xochimilcas.

Pero no todo es resistir. Muchos jóvenes xochimilcas ya están en las garras del consumismo, se han dejado seducir por la cultura norteamericana, por su música, su forma de vestir, de andar y hasta por su idioma. ¿Llegará a ser Xochimilco un pueblo de histéricos producto del rompimiento de su cultura? ¿Sobrevivirá a la televisión o se convertirá en una vulgar colonia de México? La palabra la tienen los xochimilcas.

 


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Actualización al 15 de mayo de 2006

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