ANTROPOLOGIA EN XOCHIMILCO
Jorge Luis Muñoz
Las fiestas II
La fiesta xochimilca empieza desde su organización. Ahí
radica la verdadera fiesta de los anfitriones. Se buscan padrinos para
todo, que suelen ser parientes y amigos cercanos a los anfitriones. En
el instante del sí del padrino, se refuerzan los lazos que unen
a las personas involucradas en la fiesta, los cuales se robustecen
aún más durante las actividades previas y posteriores a
una fiesta.
Durante los preparativos se intercambian conocimientos, experiencias y
contactos, por ello la fiesta no solamente robustece relaciones, sino
que también ubica en la existencia, fortaleciendo su sentido y
contenido. Se intercambian conocimientos para cocinar, para alcanzar
puntos óptimos de sazón, para realizar mejores compras y
para toda una gama de cosas que van más allá de la
fiesta. Igualmente se conoce a gente cuyo contacto puede ayudar a
resolver un sin fin de cosas relacionadas con la fiesta y la existencia
misma. Por ejemplo, el contacto con un proveedor de barbacoa da la idea
de cómo dedicarse a esa actividad, un invitado secundario
dedicado a un oficio, da la oportunidad de conocer a alguien
útil con quien se puede entraren confianza, etc. Los negocios
pueden verse favorecidos por los contactos que se logran o refuerzan
con las fiestas. Las cadenas de favores son particularmente
robustecidas con las fiestas. No solamente se establece un compromiso
de reciprocidad al financiar o aportar elementos para la fiesta de un
pariente o amigo, sino que también se consolida la red social de
conocidos que es el verdadero tejido social, base de la sociedad civil
y, ajeno al poder político, como lo han demostrado las fiestas
del Niñopa y todas las festividades de Xochimilco. En
colaboraciones posteriores se tocarán ejemplos
monográficos de lo anterior.
En segundo lugar, la fiesta se completa con el día de su
realización. Con ese día se tiene la fiesta completa, el
día de la fiesta es el lugar de verificación de toda su
simbología. Dependiendo el trato dado a los invitados
será la impresión que se deje, de sí se
cumplió o no con los compromisos. Dependiendo del dispendio
ejercido se podrán haber demostrado las intenciones de quedar
bien con los invitados. La atención personal demostrada con el
itacate, que se da a los de más confianza o a quienes se quiere
demostrar un especial afecto, imprime un efecto especial a la fiesta
entre quienes resultan los elegidos. Para el resto, una fiesta se
significa buena si hubo bastante y bueno para comer aunque no haya
habido demasiada bebida. El delirio de una buena fiesta se consigue si
se cuenta con un buen grupo musical para amenizar la fiesta y el baile.
Una fiesta típica cuenta con un determinado número de
menús; el clásico son las carnitas, nopales como
guarnición y arroz como sopa. Para bajarse la comida normalmente
se recurre al agua de jamaica o de alguna fruta del tiempo y a la
cerveza, particularmente si es tiempo de calor. Las fiestas mejores son
las que ofrecen como platillo principal a la barbacoa de borrego, que
en xochimilco se expende en cantidades industriales. La barbacoa suele
acompañarse también de arroz y nopales (compuestos -con
tan solo cebolla, cilantro y algunas rebanadas de tomate- o a la
vinagreta) sin faltar el consomé. Suele también ofrecerse
mole rojo con pollo, en cuyo caso solamente se acompaña de
arroz. En este caso el mole más utilizado es el de Xochimilco,
que es bien diferente al mole clásico que hacen en San Pedro
Atocpan. El mole xochimilca es más bien una variedad de adobo
extraordinariamente parecida al mole. Es un mole suigéneris, que
por cierto, por su composición en la que predominan los chiles
secos, es muy caro; a contrapelo del mole de San Pedro, en donde se
agrega mucho pan y tortilla a los moles, lo cual los abarata sin que
pierdan un mínimo de sabor.
El remate de la fiesta es el día posterior a esta, que es cuando
se reúnen los más allegados y los invitados especiales.
En esa ocasión ya sin la presión del compromiso se
consume lo que quedó de la fiesta y se renuevan las vituallas en
una fiesta que puede durar otro día. Este cierre de fiesta o del
recalentado es el resumen de los preparativos y la fiesta misma ya que
suele ser una reunión sumamente distensada y agradable en la que
los anfitriones se atienden como verdaderos invitados especiales.
Por último, es necesario mencionar que en Xochimilco se
invierten pequeñas fortunas en la realización de casi
cualquier fiesta, en el conocido ejercicio de dispendio que homologa a
la gente, sin embargo, es triste constatar que, por el propio mecanismo
de los festejos, en muchas ocasiones a las 10 de la noche, cuando
mucho, no suele quedar ni alma en las fiestas. Prácticamente la
gente llega, come y se va. Pero ese problema lo trataremos en otra
ocasión.