| Sede Otras columnas 060408 Carpe Diem País de riesgo Luis Figueroa I. Guatemala es un país riesgoso. Un cuate traerá a un grupo de españoles pronto; y los iberos han accedido a venir…con cinco guardaespaldas. A finales de febrero expuse que, secuestrado por delincuentes; atontado por grupos de interés constituidos en free riders; e incapaz de ofrecer seguridad para sus habitantes, el Estado de Guatemala ha colapsado. Pero el Estado no ha colapsado en realidad; es sólo que se halla en un proceso de descomposición. Algo de eso tiene que ver con el creciente desprestigio de la clase política, que en combinación con la ineptitud de algunas de las elites del país, ha minado la institucionalidad. Evidencia de ello es que el Congreso, que debería ser la representación del pueblo, se parece más a un mercado de privilegios y a una asamblea de la costra nostra, que a un organismo del Estado. De hecho, los grandes acuerdos nacionales no se hacen en el Congreso donde ¿quién se siente representado?; sino en foros paralelos donde la representación es corporativa. Los partidos políticos, que son roscas de amigos organizadas para llevar a alguien a la Presidencia, o plataformas que se venden al mejor postor, de ninguna manera son intermediarios entre gobernantes y gobernados. Así como vamos, la gente se va a hartar un día y va a clamar por un Chávez, un Evo, o un Humala. Desde 1985 los guatemaltecos hemos estado envueltos en el proceso de construcción de nuestra democracia. Y en ese período algo se ha ganado; pero, ¿se imagina usted que pasará con la libertad de expresión si los Chávez, y los Ollantas chapines alcanzan el poder? ¿Qué pasará con la libertad de expresión si los políticos apoyados por los narcos llegan a controlar el país? Otro ejemplo de la disolución del Estado chapín, y que hace de Guatemala un país de riesgo extremo, es la resolución de la Corte de Constitucionalidad que le da validez a las consultas populares ambientales. A los inversionistas (que traen el capital y el empleo que los populistas son incapaces de crear), resoluciones como aquella les mandan un mal mensaje. Significan que no importa en qué términos se llegue a acuerdos con la administración, esta, en realidad, no representa nada. Significan que aquí, cada día, nos acercamos más a un régimen jacobino y demagógico en el que la ley y las autoridades están a merced de las pasiones desatadas por dirigentes oportunistas. Si a eso le sumamos que la administración puede cambiarle las reglas del juego a cualquier inversionista, en respuesta a las presiones de aquellas pasiones, que no nos extrañe que tengamos que vivir de las limosnas de los gringos y de los escandinavos. Limosnas que tienen su precio, por supuesto. Tal es el caso de las exigencias inaceptables de los Estados Unidos en materia de telecomunicaciones, o el de la tenebrosa y siempre misteriosa CICIACS. Un Estado en proceso de descomposición es presa fácil y está lleno de riesgos. Situación que no se soluciona mediante el humo y los espejos de un índice de riesgo alternativo; sino trabajando en la construcción de un verdadero estado de derecho. Lo que quiere decir, en buena parte, eliminación total de privilegios o igualdad de todos ante la ley. II. Ayn Rand, A Sense of Life, es el documental que, en 1997, fue nominado para un Premio de la Academia. Si usted cree que la realidad existe como algo objetivo y absoluto; que la razón –o sea la facultad que identifica e integra el material provisto por los sentidos– es el único medio que tienen las personas para percibir la realidad, su única fuente de conocimiento y su medio básico para sobrevivir; que toda persona es un fin en sí misma y no un medio para los fines de otros; y que el sistema político y económico ideal es el capitalismo; seguramente disfrutará de A Sense of Life. El documental está en Take One, la tienda de vídeos de Futeca, en la zona 14. Sede |