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Diario de viaje:
Núria Oliva Pedrico
JUEVES,
5 de DICIEMBRE de 2002
Hoy comienza la aventura. Tras casi
cinco horas al aeropuerto de Barcelona, hemos cogido el avión con
dirección a Tindouf. Hemos llegado al aeropuerto de esta ciudad
hacia las 10:30 de la mañana y, tras cargar las bolsos en un camión,
nosotros hemos subido a otro (cedido por el gobierno del País Vasco)
que nos ha llevado hasta Auserd. Una vez allí (hemos tardado una
hora y cuarto aproximadamente), hemos subido al camión de las maletas
y nos hemos dirigido hacia Agüenit.
Cuando hemos llegado al pueblo, vemos todo de niños corriendo y
mirándonos pero yo sólo buscaba a l Cafia y no la encontraba.
Por fin ha aparecido; he soltado el macuto y he comenzado a correr hacia
ella, y ella hacia mí. Éste era el momento que me daba más
miedo, por si ella no me hacía caso, pero no ha sido así
porque se le ha notado que estaba muy contenta de verme. Con Gabi tal
vez se ha cortado un poco más, pero él enseguida se ha vuelto
a ganar su confianza.
Acto seguido, Mohamed nos ha venido a buscar; primero queríamos
marchar con Cafia y Alía (que la acompañaba) pero los del
Polisario no nos han dejado.
Hemos llegado a la jaima y Fatimetu y Alisalem se han puesto muy contentos.
También estaban los hermanos de Cafia, todos menos la Ajetsu porque
está en Libia estudiando: Mohamed es un chico muy simpático
y bastante guapo, Cafia está tan guapa como siempre, Alía
tiene los ojos enfermos pero es hermosísima, a Lala se la ve un
poco mal (no habla, no juega y casi toda el rato está seria) y,
por fin, Aloma es una niña también hermosísima pero
que llora mucho.
Un poco más tarde, tras beber un té, ha llegado Manolo de
Extremadura (nos ha ido muy bien porque él los conoce y nos ha
ayudado a romper el hielo). Nos han traído más comida pero
Manolo nos ha dicho que no pasa nada si no comemos mucho porque ellos
se comen lo que sobra de lo que nos dan a nosotros, así que tenemos
que procurar no acabárnoslo todo (a mí me va perfecto).
Después hemos subido a una montañita desde donde teníamos
un poco de cobertura y así mi madre y Carme han podido hablar con
Cafia (supongo que habrán estado muy contentas). También
ha venido Fatimetu y hemos intentado hablar con Mohamed Lamin pero cuando
lo hemos conseguido se ha cortado enseguida.
Cuando hemos acabado, hemos vuelto a la jaima y ya nos hemos quedado allí
hasta que ha llegado la hora de ir a dormir. Entonces, al Gabi y a mí
nos han acompañado a la habitación que tienen frente a la
jaima; a ver si la próxima noche convencemos a Fatimetu y a Alisalem
de que duerman ellos allí y nosotros ya dormiremos con las niñas.
¡Me olvidaba!! Todos los regalos les han gustado mucho (aunque tampoco
han puesto cara de mucha emoción, aparte de las niñas con
los cuentos) pero, pese al frío que hace no se han puesto nada
de la ropa de invierno que llevábamos. La placa solar también
ha llegado entera.
A CAFIA NADIE LA LLAMA ASÍ, SUENA COMO "CUEIFIA".
VIERNES, 6 de DICIEMBRE
de 2002
Alía y Cafia han venido a
despertarnos; Cafia ha dicho: "Núria, venga". Hemos ido
a la jaima y hemos desayunado antes de marchar a ver unas dunas. Hemos
ido con uno 4x4 muy destartalado; yo aún he tenido suerte y me
han hecho poner delante, sentada y tapada, pero Gabi ha tenido que ir
detrás, destapado y con unos botes que pegaba el coche... pobre
culo!! Además, parecía que se habían perdido y es
que no se ponían de acuerdo sobre el lugar donde nos llevaban,
pero por fin hemos llegado.
Las dunas son preciosas, tienen unas piedrecitas muy pequeñas que,al
hacer viento, pican las unas con las otras haciendo uno "clin",
"clin" muy bonito. Los niños se lo han pasado muy bien,
se deslizan por la arena como si fuera un tobogán; lo malo llega
cuando caen de bruces y se ensucian todos. Hemos hecho, bien, han hecho
el almuerzo allí (carne de camello frita) y después nos
hemos marchado. A la vuelta me he puesto detrás con Gabi y ahora
me duele mucho la espalda.
Ahora ya estamos en la jaima otra vez, bebiendo té ; a ver que
nos espera esta tarde...
Estamos jugando con las niñas , ponemos pegatinas en un libro de
les Tres Bessones; toda el tiempo le tenemos que decir a Cafia que deje
poner pegatinas a su hermana porque todas las quiere colocar ella. Alía
y Cafia llevan los chándals que les regalamos y están súper
guapas, aunque los pantalones les van un poco grandes.
Esta tarde hemos ido con Ahmed, el hermano de Alisalem, que nos ha llevado
a ver las tiendas de Agüenit. Después, con su coche, hemos
ido a visitar su hermana, que es mucho mayor que ellos (por lo menos lo
parece), que vive en otra daira. Allí nos han regalado muchas cosas
y a nosotros nos sabía mal porque no teníamos nada para
ellos, ni tan solo sabíamos que teníamos que ir; suponemos
que Alisalem repartirá algunas cosas que les hemos dado entre su
familia, bien, eso esperamos.
Ahora vuelvo a jugar con las niñas porque hay muchas ratos que
no puedo estar con Cafia porque ayuda mucho a su madre, como su hermana
mayor no está, lo debe de hacer ella.
Fatimetu nos ha hecho espaguetis con tomate y atún para cenar,
estaban buenísimos pero no me los he acabado porque Fatimetu, Lala,
Alía y la Cafia comían del mismo plato; les he dado los
míos.
Tras la cena, Alisalem nos ha dado nuestros regalos, son todos preciosos,
que lástima que compren tantas cosas...
Ahora a dormir que ya estamos muy cansados de todo el día. Cuando
llegamos a la habitación, ellos ya lo han preparado todo, incluso
el chándal que hemos guardado dentro del saco de dormir está
sobre la cama.
SÁBADO,
7 de DICIEMBRE de 2002
Nos hemos levantado hacia las 8:30,
bien, yo sola porque Gabi tenía mucho sueño. Hoy nos hemos
lavado con las toallitas y nos hemos cambiado de ropa (aún llevábamos
la misma con la que llegamos). Hemos desayunado café, pan y galletas.
Hoy Alisalem está en Tindouf al médico; yo quería
ir con él y, así, enterarnos de como está, pero no
ha podido ser porque a nosotros no nos dejan entrar en la ciudad, no sé
por qué.
Ahora estamos en la jaima con todos los niños, primos y hermanos
de Cafia, escuchando música; la primera canción que hemos
escuchado era una de Bustamante y Gabi ha dicho: "¡ yo que
pensaba que estábamos aislados y aquí también tenemos
que escuchar Operación Triunfo!" Todos están bailando
y parece ser que están muy contentos: las niñas bailan y
Azman, un primo de Cafia, canta todas las canciones. También está
la cuñada de Fatimetu que debe de tener unos 22 o 23 años
y ya tiene tres hijos. Toda el tiempo está pendiente de mí;
ayer nos hicimos unas fotos en las dunas y quiere que le envíe
una, enmarcada, para ponerla en su casa.
Hace un rato hemos ido con los niños a sacar las cabras fuera del
corral y a darles comida. Hoy hace mucho viento y mucho frío, así
que, después que ellos jugasen un poco, hemos vuelto a la jaima.
Debíamos de ir con unos 15 niños y niñas y ha llegado
un momento en que estaba bastante agobiada porque toda el rato te dicen
cosas y te tocan. Se lo he dicho a Gabi y me ha contestado que no parecía
yo; la verdad es que parececomo si nos hubiéramos intercambiado
los papeles porque él todo lo lleva mejor que yo.
Ahora hemos acabado el almuerzo: tomate fresco, huevo, atún y,
de postre, medio plátano. Otra vez lo mismo: todo nos lo dan a
nosotros pero Gabi y yo siempre nos partimos un plato y el otro se lo
damos.
Cafia está pintando, Alía la mira y Mohamed escucha música
mientras come porque dice que cuando vuelva Alisalem del médico
ya no lo va a poder hacer. Aquí no pueden hacer nada delante de
la gente de la tercera edad y ya no sé si es respeto o miedo.
Ya llevamos la henna en los pies, hemos estado mucho rato pero ha valido
la pena, ha quedado muy bien. Sólo me he dejado hacer los pies
porque cuando se va parece que tengas las manos sucias. He convencido
a Gabi para que lo probase, pero él sólo lleva pintado un
dedo del pie. Primero nos ha puesto esparadrapo para hacer el dibujo y
lo cortaban con una hoja de afeitar; teníamos un poco de miedo
que no nos hiciesen un corte en el dedo. Además, la Sahara dejaba
la hoja en el suelo cuando no la utilizaba y todos los nenes corrían
y jugaban descalzos por allí.
Cuando hemos acabado hemos ido a comprar al mercado y, cuando estábamos
allí, Cafia ha pedido una sillita para Aloma, nos ha dicho: "como
Enric y como Anna". La hemos comprado después que el tío
y el hermano de Cafia regateasen durante un buen rato. Cuando hemos llegado
a la jaima, Fatimetu se ha puesto muy contenta (ahora si que le he notado
que le gustaba el regalo) y Aloma, que siempre llora si alguien no la
tiene en brazos, ya no ha vuelto a llorar desde que la hemos sentado.
Esta silla, bien, es como un andador, lleva unos botones que hacen música
y dicen palabras al apreterlos pero Alisalem nos ha hecho sacar las pilas
porque los nenes no paraban de jugar.
Hemos ido a cenar a casa de unos
vecinos. Aquí también existen diferencias económicas
porque éstos tenían una casa mucho más hermosa: cortinas
blancas colgadas de unas barras doradas, colchones cerca de la pared mucho
más altos que hacían de asientos, un radiocasette enorme
y mucho comida: cuscús, ensalada y fruta. Todos han bailado mucho:
los niños y las niñas, los mayores e, incluso, Gabi. Hemos
estado hablando con dos de los hijos de la familia que han sido estudiante
en Cuba y lo que más nos ha chocado es que ellos alucinaban de
que a nosotros no nos gustase Julio Iglesias, ni Perales ni Pimpinela.
Después nos hemos acostado.
DOMINGO, 8 de DICIEMBRE
de 2002
Hoy es elcumpleaños de Gabi,
¡ que aniversario más especial!!
Ahora hemos acabado de desayunar, hemos hecho la maleta y hemos ido en
comprar unas cosas que nos faltaban. Hemos tenido que correr porque a
las 12 ya salimos hacia Tindouf. El tiempo ha pasado muy deprisa, parece
como si hubiéramos llegado ayer.
Como ayer, hemos ido a las tiendas sin Alía, pero después
hemos tenido que llevarla porque se ha puesto a llorar porque también
quería venir.
Alas once y media hemos ido al ayuntamiento y a las 12 nos ha venido en
buscar el camión para marchar. Todos hemos llorado bastante: veía
como Sahara lloraba y también miraba a Cafia y a Alía y
aún me daba más pena marchar; a Gabi también se le
caía alguna lágrima.
Hemos llegado a Tindouf hacia las 2 y, después de esperarnos unas
6 horas, hemos cogido el avión de vuelta. Las rosas del desierto
que compramos las hemos escondido dentro de la camiseta que yo llevaba
puesta y en la capucha del anorak de Gabi porque si los argelinos te las
encuentran te las hacen dejar.
Hemos llegado en Barcelona hacia las 12 de la noche pero, entre que hemos
cogido las maletas y todo, hemos llegado en casa pasada la 1. Como es
obvio, nos hemos duchado y, por fin, hemos ido a dormir, por fin, en una
cama de verdad. Eso ya se ha acabado y ambos los echaremos mucho de menos.
Espero poder volverlos a ver, aunque tenga que pasar algún tiempo,
pero lo que más deseo es que Cafia vuelva a pasar el verano con
nosotros.
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Impresiones del
viaje: Alba Teixidó Capell
Después
de mi última visita al Sáhara hace dos años, de nuevo
motivada por no venir este año Abida, la niña saharauí
de ojos negros, he vuelto a encontrarme con la inmensidad del desierto,
la estrellas brillantes de aquel cielo tan claro, el transporte con los
camiones y las largas esperas en el aeropuerto para poder llegar al final
del reencuentro con ella y toda su familia.
Son muy pocos dias, pero llenos hasta la inmensidad de emociones y convivencias
.
¿Cómo he encontrado la gente de los campamentos después
de dos años? Fisicamente aquellos seres en dos años han
perdido mucho a mi ver, mi niña Abida, al no poder venir ya este
verano le he visto y notado las huellas de la falta de alimentación
que padece pero como dicen ellos "no pasa nada por no comer".
Como ejemplo, le he traído ropa de su edad que son ahora 11 años
y me dijo que eran demasiado grandes pero que estuviese tranquila que
de aquí tres o cuatro años ya le irian bien, cosa que temo
que aún le vayan peor. Quizás
sí, que es verdad que no pasa nada por no comer, porqué
los sentimientos y el cariño que te llevas de allí, realmente
dejan huella en tu interior para el resto de tu vida.
Todos los que hemos tenido la gran suerte de vivir esta inolvidable experiencia,
os quiero compartir toda la fuerza y el amor que me he llevado del Sáhara,
para estas fiestas de navidad y que perdure durante todo el año.
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