Capitulo 6

 

    Avis� a su amigo de que su esposa se iba con �l a la pista y as� no tendr� que esperar a que le sirvieran. Despu�s de que Howie se retirara de su lado, se gir� y observ� como se alejaban, entonces aprovech� el momento en que no hab�a nadie conocido a su alrededor y le pidi� al barman una botella de whisky y un vaso, acto seguido empez� a beber muy seguido, bebi�ndose as� toda la botella en menos de media hora, solt� la botella vac�a y dejo el vaso al lado de la botella, se gir� y comenz� a caminar dando tumbos a ambos lados. Se notaba que estaba borracho y cuando lleg� donde estaban todos bailando se puso a bailar sin poder sostenerse y se dej� caer sobre AJ que lo agarro antes de que fuera a parar al suelo.

 

-Kevin- le dijo AJ.-Creo que se te pas� la mano con el whisky.

-Pero si yo no estoy borracho, nada m�s estoy un poco alegre- apenas AJ pudo entender lo que dec�a.

-Si, si, lo que tu digas, pero ser� mejor que nos vayamos y que tu descanses. Tienes que dormir esta enorme borrachera que has pillado- le contest� AJ tratando se sujetarlo.

 

Cuando Kristin vio en el estado en que se encontraba su marido, le dijo a Howie:

 

-Yo ir� por el coche, vosotros sacadlo de la pista y esperadme fuera con Pepi. OK

-Ve tranquila nosotros lo sacaremos de aqu� y ya luego le contaremos a Brian y a su esposa- le contest� tranquiliz�ndola.-era l�gico que alguno se emborrachara esta noche y ya ves le ha tocado a �l.

 

Nick ayud� a AJ a sostener en pie a un Kevin totalmente ebrio por la cantidad de alcohol que hab�a tomado, mientras que Howie tomo a Pepi de la mano para sacarla de la pista y se pusieron delante para abrir paso, de ese modo podr�an pasar con Kevin, a�n no hab�an salido de la pista cuando Kevin se paro cogiendo a Pepi de una mano y jal�ndola hasta �l.......

 

-No se que me pasa contigo- su aliento ol�a a alcohol.-Pero no te pienso dejar sola con ninguno de estos tres panolis.

-Kevin, por favor, estas haciendo el rid�culo, su�ltame s�- Pepi trataba de soltarse pero no pod�a.

-Hacer el rid�culo es lo que menos me importa ahora, lo que quiero hacer es besarte otra vez- la ten�a justo donde el quer�a cerca de su boca y la beso delante de sus compa�eros.

-Ahora si que a Kevin se le pas� la mano- dijo Howie.

 

Los tres estaban tan asombrados que decidieron no contar nada de lo sucedido, ya que eso era consecuencia del alcohol. Salieron del local y ya en la puerta estaba Kristin esper�ndolos a que salieran con Kevin. Howie abri� la puerta del coche y ayudo a introducir a Kevin dentro del coche, luego cerraron la puerta. Pepi entro por la otra puerta y se sent� en la parte de atr�s donde Kevin al parecer por fin se quedo dormido al haber tanta tranquilidad, se acurruc� como lo hacen los ni�os peque�os tumb�ndose en el asiento y coloc� la cabeza en las piernas de Pepi. Kristin puso el coche en marcha y emprendieron el camino a la casa.

 

-�Estas c�moda Pepi?- le pregunt� Kristin, ya que se gir� antes de arrancar y vio que su marido ten�a la cabeza en las piernas de ella.

-No te preocupes, cuando viaj�bamos en coche, mi hermano sol�a hacer lo mismo se acostaba en mis piernas- le contest�, apag� Kristin la luz del coche y todo se qued� a oscuras.

 

La �nica luz era la que desprend�a la luna. Pepi poso su mano izquierda en la cabeza de Kevin perdiendo sus dedos entre su pelo �(�DIOS!- exclam� con el pensamiento)Su pelo era tan suave que no pod�a dejar de juguetear con su pelo, lo acariciaba tanto que ten�a que recorrer con su mano cada cent�metro de su cara, empez� por las cejas, las dibujaba con un solo dedo, una y otra vez, se notaba que eran espesas pero ese tacto era como un cosquilleo en las yemas de sus dedos ya que empez� a tocarles las dos con dos dedos; le toco el turno a sus ojos, se los toco con tanta suavidad que ni tan siquiera Kevin se movi� de la postura en que ten�a apoyada la cabeza, las pesta�as, las ten�a largas y un poco rizadas jug� con ellas pero muy poco tiempo ya que empez� a dibujar su nariz, era perfecta, puso sus dedos debajo de ella y not� como le echaba el aliento caliente que expulsaba de sus pulmones; su labios los perfilo con tanta delicadeza que le hizo cosquillas y �l no pudo evitar sacar su lengua para mojarse los labios y aliviar esa sensaci�n de cosquillas en su boca.-(Su boca- pens� para si misma.- quisiera besarte, pero no puedo, ya me has besado dos veces, aunque yo quisiera besarte siempre, lo har�a tantas veces hasta que dejara de respirar)Sus pensamientos iban m�s all� de todo, lo amaba en secreto, lo deseaba, lo necesitaba tanto que hasta se sol�a quedar dormida con su nombre en los labios, �l era lo m�s hermoso que le hab�a pasado y nunca se imagin� que estar�a tan cerca; su barbilla era perfecta y esa perilla que se hab�a dejado era lo m�ximo, la volv�a loca. Kristin la sac� de sus pensamientos...

 

-Ya hemos llegado- dijo abriendo la verja de la casa.

 

Pepi dejo de tocar el rostro de ese hombre que la hac�a enloquecer, que perturbaba sus pensamientos y que despertaba en ella ese deseo incontrolable.

Kristin dej� el coche aparcado en la entrada, sali� de el y abri� la puerta, luego cogi� a su marido de una mano para intentar sacarlo del coche pero no pod�a, as� que le pidi� ayuda a Pepi. Ella se coloco al lado de Kristin y le cogi� la otra mano a Kevin.

 

-A la de tres tiramos hac�a nosotras OK- le dijo Kristin.

-OK- contest� Pepi.

-Una, dos y tres- ambas tiraron con fuerza y las dos fueron a para al suelo cayendo Kevin encima de las dos, pero m�s encima de Pepi.

-No te muevas Pepi, yo lo agarro por detr�s y as� ser� m�s f�cil levantarlo, tu mientras suj�talo y emp�jalo hac�a mi, a ver si as� conseguimos que se apoye en los hombros de las dos y lo llevamos para dentro, pero lo dejamos en una de las habitaciones de abajo, porque por las escaleras no podremos subirlo las dos, Kevin es muy grande y pesa mucho para nosotras.

 

Tal y como dijo Kristin, sali� todo y pudieron dejarlo en una de las habitaciones de la planta baja. Las dos mujeres se fueron a la cocina a por un vaso de agua cada una, estaban exhaustas, hab�an hecho mucho esfuerzo y estaban sudosas y cansadas.

 

 

Por Pepi Richardson

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