Por fin llego la oportunidad que tanto hab�a esperado. Llevaba a�os haciendo historias de los BSB o como lo sol�an llamar fan fics y al mismo tiempo estudiaba idiomas, el que m�s le gustaba era el ingl�s aunque tambi�n sabia algo de franc�s y alem�n. No sabe aun porque lo hizo pero decidi� enviar una de sus muchas historias a todas las editoriales conocidas, le contestaron reconociendo el trabajo que hacia y le propusieron un puesto en su editorial como escritora de historias fant�sticas, de acci�n y de misterio. No se lo pens� dos veces y acepto. Todos los d�as escrib�a en su ordenador, hasta que un d�a recibi� una carta certificada donde le dec�an que tendr�a que viajar a Orlando para escribir la vida de unos de los componentes pertenecientes al grupo musical Backstreet Boys. En el comunicado le dec�an que hab�a sido su esposa la que hab�a solicitado un escritor para que escribiera todo lo referente a la vida de su marido seg�n el punto de vista de otra persona, pero lo que jam�s se lleg� ha pensar era que esa persona seria una mujer y de la misma edad que ella. Por otra parte la escritora que hab�an enviado jam�s se llego a pensar que seria precisamente �l y que tendr�a que estar tres meses compartiendo con �l el d�a a d�a.
En el aeropuerto la esperaba una chica de su misma edad, rubia, vest�a un traje chaqueta de pantal�n, con ella estaba un hombre muy alto y vest�a unas ropas como de chofer, el ten�a un peque�o cartel donde ten�a escrito el apellido de ella �Reyes�.
Sali� por la puerta y se qued� parada, dej� su maleta en el suelo y espero a que todos los pasajeros terminaran de pasar al igual que las personas que estaban esperando a que llegaran sus familiares o amigos. La puerta se qued� vac�a y el pasillo igual, solo quedaban ella y aquellas dos personas, as� que decidi� acercarse.
-�Hola! yo soy Reyes- le dijo muy sonriente.
-Hola, yo soy Kristin Richardson- le contest� con una sonrisa.-�ese es tu nombre?
-No, mi nombre es Pepi- estaba asombrada, no se lo pod�a creer estaba delante de la mujer que hab�a conseguido ser su esposa, quer�a sentir odio hac�a ella pero no pod�a y tampoco se le paso por la cabeza, lo �nico que pens� en ese momento era que ten�a que hacer su trabajo lo mejor que sab�a y salir pronto de ese pas� que le pon�a la vida por delante.
El chofer cogi� la maleta de Pepi y las dos mujeres tomaron rumbo al coche. Kristin solo sab�a hablar de su marido, le cont� a esa chica que era una extra�a, pero esa chica era la persona que ten�a que escribir ese libro sobre �l. Pepi cogi� su libreta de apuntes y empez� a escribir todo lo que Kristin le contaba.
Llegaron a la casa, era enorme parec�a m�s una mansi�n que una simple casa. Kristin como quer�a que la llamase Pepi le ense�o toda la casa. Ella estaba asombrada todo estaba lleno de premios, fotos de Kevin y el grupo. Luego salieron al jard�n, era realmente precioso y la piscina era una autentica maravilla, parec�a que estuviese cerrada ya que estaba cubierta por unos cristales y cubierta por un techo, estaba ideada por si llov�a igual pod�as ba�arte sin importar el tiempo que hiciera. Justo en frente hab�a una peque�a casita de madera.
-Pepi esta es la casa de la piscina, aqu� te quedaras el tiempo que est�s y as� nadie te molestara para escribir- Kristin abri� la puerta y le ense�o la casita de la piscina por dentro.
Aquella casita era muy sencilla sus paredes eran todas de madera la misma que ten�a por fuera, al abrir la puerta lo primero que hab�a era un sof�, una chimenea en una de las esquinas del fondo, a la derecha hab�a una mesa con sus cuatro sillas, a la izquierda hab�a una enorme ventana y justo debajo de ella un escritorio, por esa ventana se ve�a la piscina y la enorme casa Richardson, pasaron por el lado del sof� y Kristin abri� una puerta.
-Esta es la cocina, pero si quieres puedes comer con nosotros siempre que quieras- le dec�a con esa sonrisa que la caracterizaba de simp�tica.
La cocina no era muy grande, el refrigerador era de esos que sin abrir la puerta pod�as tomar un vaso de agua con solo apretar un simple bot�n, la pila de lavar los platos era de m�rmol y los grifos era de estilo bastante antiguo, la verdad es que aquella cocina era de cuento, no hab�a palabras para explicarla, en la cocina hab�a una despensa y junto a ella una puerta que daba al s�tano y all� estaba la lavadora y la secadora, subieron por la escalera y salieron de la cocina. Pasaron a abrir otra puerta, esta vez era el dormitorio.
-Este es el dormitorio, las sabanas las mande cambiar ayer. Kevin se quedo dormido mientras escrib�a una de las ultimas canciones del nuevo disco �espero que no te importe dormir ah�?. Tienes m�s sabanas en la c�moda, si necesitaras algo m�s solo tienes que dec�rmelo. Este es el cuarto de ba�o- dijo abriendo una puerta en el mismo dormitorio. -las toallas las tienes en este armario. Bueno Pepi ahora te dejo para que deshagas tu equipaje y te duches tranquila. Est�s en tu casa, luego vendr� a avisarte para que nos acompa�es a cenar, van a estar el grupo y todos los dem�s esper�ndote, as� que descansa- y se march�, pero se volvi�.-�Tienes algo que sea elegante?
-Creo que si- le contest� Pepi.
-Pues seria mejor que te lo pusieras, es que se me olvidaba decirte que hoy los chicos celebran que el nuevo disco ya esta listo y solo tienen que elegir las canciones que se incluir�n en �l. Ahora si me voy, estate lista para las ocho OK- le dijo desde la puerta del dormitorio, luego la saludo con la mano y se fue.
No se lo pod�a creer estaba ah� en el mismo lugar que hab�a estado �l la noche anterior, se dirigi� a la puerta de entrada, cogi� su maleta, su bolsa donde llevaba su ordenador port�til y dej� el ordenador encima del escritorio junto con la libreta de los apuntes que ya hab�a tomado, luego volvi� a entrar en el dormitorio. Coloc� la maleta encima de la cama y deshizo el equipaje. Una vez que hubo colocado toda la ropa en el closet, se ducho, se puso una bata de ba�o y se li� el pelo en una toalla. Sali� del cuarto de ba�o y empez� a secarse su melena rizada con otra toalla ya que la que ten�a liada a su cabeza estaba totalmente mojada, se puso un poco de espuma para cabello rizado, cogi� su secador para quitarse un poco de humedad, luego se lo pein�, cuando termin� se puso el reloj despertador del tel�fono m�vil a las siete en punto, se dej� caer en la cama y se qued� dormida casi al momento. Estaba muy cansada y a las ocho ella vendr�a a buscarla para ir a cenar con todos y sobre todo con �l.
Por Pepi Richardson