Contrabando 

Leer reseña

SONETO

Sólo al dolor mi corazón provoca

con su latir de inmenso enamorado.

Cómo duele saberse ya olvidado

por tu mano, tu voz y por tu boca.

 

La pena por mi sangre desemboca

al sentir sobre mí tu pecho amado

tu cuerpo por mi cuerpo señalado,

dulce sueño del labio que te evoca.

 

No ha podido vencer la lejanía

tu ser, polen de amor para mi viña

tan sólo tú renaces mi alegría.

 

Por tu mano que el tiempo me cercena,

por tu voz, por tu boca día a día

cumplo en tu corazón una condena.                                    

 

 

 

 

        LAS MANOS

    (Nana dialéctica)

                            a Yuri y Eva María

 

Reino de la ternura;

suavidad absoluta.

Cuna de mi alegría.

Centro de la necesaria fiereza,

donde el amor

--roja espiral--

destruye el cerco de la nada,

y el ser

a dulce fuego

nos va horneando

el hombre del mañana.

 

 

Indice

1