(Este poemario fue compuesto con cada una de las letras del nombre de la señora mártir, asesinada en su hogar por negarse abandonar su casa en un desahucio.)

A

 

Adolfina

madre mía

serena llora mi bomba

por tu ternura bravía

 

negra dura

de Loíza

el plomo de los cobardes

no pudo con tu sonrisa

 

Adolfina

vas dormida

como una sangre secreta

que mis versos ilumina

 

madre brava

flor de ira

los perros que te mataron

tienen la sombra vencida

 

viento arena

casuchita

en el huerto de los niños

retumba la pesadilla

 

¡ay la tierra

defendida!

una máquina implacable

viene arrasando su orilla

 

¡no te asomes

madrecita

que los malos ya nos cercan

con sus botas de ceniza

 

como fiera

perseguida

por sus negritos del alma

salió a pelear Adolfina

 

con su hombre

decidida

hizo frente a los verdugos

sedientos de sangre limpia

 

ya el disparo

la derriba

sobre la arena de plata

cae una flor amarilla

 

con las piernas

malheridas

Agustín la sobrevive

en una doble agonía

 

como gota

suspendida

el niño que vio la sangre

aguarda la sacudida

 

dos hay dentro

sin noticias

tres ajenos en la escuela

y éste que vio la ignominia

 

los vecinos

se aproximan

el miedo mide los pasos

que la rabia precipita

 

Veré mundo

el matricida

comiendo coco sangriento

ordena desde una esquina

 

ya se llevan

la familia

madre muerta y padre herido

casa y corazón en trizas

 

los verdugos

ya no miran

el viento de la desgracia

los encoge y los humilla

 

 

[Tomado de:  Son cimarrón por Adolfina Villanueva, 1987]

 

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