Gonzalo Rivas Novoa

Ge Erre Ene

(Masaya 19O6–Managua1958).

 

 

 

La fama de humorista de GE ERRE ENE, parece tener el impuesto de opacar su talento literario, pues el humor siempre ha sido para literatos un subgénero, sobre todo si carga con el estigma circunstancial de la política, pero pocos libros han cazado la popularidad de sus parodias reunidas en "Morado" (cuatro ediciones: 1940, 1958, 1971, 1975). Son prejuicios como los de establecer límites, entre un arte para masas y un arte para intelectuales, los que nos hacen enmarañarnos, al explicar lo popular. No para muchos la popularidad de una obra se explica gracias a un sacrificio de calidad, pero el aparatito de estos prejuicios no nos cabe para enjuiciar a GE ERRE ENE, en quien se cumplen con éxito, la mordacidad del humor y la inventiva literaria. Humor que a la vez realiza sus dos roles, llegar a un universo amplio de lectores a través de devolverle su propia picardía y; convertir esta última, en arma de juicio ante el poder y los valores superfluos de una sociedad. Por otro lado, la inventiva literaria de Gonzalo, expresa un sentido del verso, perdido en la actualidad por nuestros noveles; combina en ello, la diversidad métrica dariana con la burla chinfónica vanguardista y un agudo sentido para lo espontáneo, la alteración oportuna de palabras con el fin de acentuar la rima burlona. Insólito nos parece, a estas alturas del campeonato, cómo Gonzalo alimentó esa tradición de burla‑admiración hacia Darío, sin que se lo cobrara algún encapuchado dariano, de los que todavía se ven por estos solares.

 

 

 

CUPERTINA

 

Ahora que no hace viento,

Cupertina, te voy a contar

un cuento.

 

Era este un Rey que tenía

por docenas las amantes

una hermosa pulpería

con una urna y dos estantes

y un reló de hacer "cu‑cú"

y una muchacha monina,

tan malcriada, Cupertina,

tan malcriada como tú.

 

La muchacha cierto día,

vió un fotingo aparecer,

y juró que lo tendría

con todito y su chofer.

No sabía la muy dunda,

que era igual que los demás:

con primera, con segunda,

con tercera y paratrás...

 

Montó, pues su bicicleta

con calzones de montar

y con aires de coqueta

su fotingo fué a buscar.

 

Las muchachos majaderas

se parecen mucho a tí;

compran breaches, compran

cueras

compran autos... son así...

 

Caminó más de dos horas

por todita la ciudá,

como no andan las señoras:

sin permiso del papá.

 

Cuando dió vuelta a la

esquina

con su carro ya, al llegar

el olor a gasolina

se encargó de delatar.

 

Y el Rey dice: dónde

estabas?

Te he buscado hasta por tren

y qué tienes en las tabas

que ensuciadas se te ven?

 

La chica era descarada

y explicó sin vacilar:

"Fuí por esa carambada

que me hacía delirar".

–No te he dicho que lo ajeno

no lo debes de tocar?

Acelera; quita el freno;

vuelve el chunche a su lugar.

 

Y en oyendo cosas tales,

dice ardida la mujer:

"En mis cosas personales

no te debes de meter".

 

Y el Rey dice ya caliente:

"Treinta días de cárcel

Ese carro es de un Teniente,

de un Mayor o un Coronel".

 

La muchacha se estremece

y se llena de furor,

cuando en eso, se aparece

muy sonriente Henry Ford.

 

Y le dice: No es robado

lo ha comprado en mi

almacén

El modelo es indicado

para toda chica bien.

 

Coge el Rey sus maritates

y luego hace fusilar

cuatrocientos jelepates

a la orilla de un palmar.

 

La muchacha está contenta

porque tiene un Ford de Luxe

con motor que no calienta;

con sirena que hace "Pux"..

 

Vistes, pues, en qué

Momento

Cupertina, te pude contar

un cuento?

 

Gonzalo Rivas Novoa.

(GE ERRE ENE)

 

 

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