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400 Elefantes
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Se edita desde el año de 1995. Sus
fundadores fueron Marta Leonor González, Carola Brantome y Juan Sobalvarro.
El primer número fue una edición un poco artesanal, en un formato pequeño, fotocopiado
y engrapado por los editores. Ilustrado con las imágenes de diminutas
hormigas (probablemente dibujadas a tinta) las cuales fueron pegadas una por
una en larga sesión. Encabezaba aquel primer número un título desenfadado y
no muy claro en intenciones ‘POESIA DE BOLETIN’. Incluía exclusivamente
poesías de 13 autores –un poema por autor– todos nicaragüenses y de nueva
promoción, a excepción del poema de Jaime Sabines.
La presentación era una especie de cadáver exquisito construido con un
verso de cada poema incluido en la publicación. La edición en sí podía pasar
como una publicación más de las casuales que han publicado los aspirantes a
poetas en cualquier sitio del mundo.
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La edición número 2 apareció en octubre de 1995, hacía
evidencia de contar con un apoyo adicional, su diagramación fue en
computadora, incluyó a 16 poetas, cada página ilustrada por una pequeña
imagen o dibujo. La presentación rezaba:
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PRESENTACION
Somos un medio
alternativo de comunicación literaria. Procuramos publicar a poetas que no
son excesivamente difundidos en otros medios.
Las páginas de los 400 Elefantes
no sólo están abiertas a la publicación de poesía, en los próximos números
divulgaremos prosa narrativa. Somos una publicación mendiga, autofinanciada
por sus editores y algunos colaboradores.
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En la misma página aparecía una fotografía urbana
que había sido fotocopiada de algún diario, sobre un muro se leía una pinta:
“Estamos en la puertas del siglo XXI ¿Dónde está la llavecita? ¡Cuál bestia
perdió la llave!”. Aunque los realizadores de la revista nada tenían que ver
con la pinta, el retomarla era un signo del espíritu cuestionador que
perfilaría a la revista posteriormente.
Cómo una sección extraña estaba ‘La página prometida’, aunque por
ningún lado se explicaba el sentido de esta página, para los editores estaba
claro que en ella se publicaba a alguien a quien se le había prometido la
publicación.
En el mismo número también se publicaron dos poemas alterando algunos
datos sobre sus autores. Uno es el caso del poema ‘Las últimas repuestas’ de Carl
Sanburg el cual fue publicado con la firma de Carlos Sandoval. Al final de la
revista la ficha de autores explicaba: “Carlos Sandoval: 1968. Tecolostote.
Mecánico automotriz. Publica por primera vez en 400 Elefantes”.
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LAS ULTIMAS
RESPUESTAS
Escribí un
poema sobre la niebla
y una mujer me preguntó qué quise decir.
Hasta entonces sólo había pensado en
la belleza de la niebla.
Cómo confunde el perla y el gris, y gira
Y convierte ¡os refugios iluminados al
anochecer
en puntos trémulos de misterio y color.
Le contesté:
El mundo entero era niebla una vez, hace
mucho tiempo,
y un día volverá a ser niebla.
Nuestras calaveras y pulmones son más
de agua que de huesos y tejidos
Y los poetas aman el polvo y la niebla
porque las últimas
respuestas terminarán en polvo y niebla.
Carl Sanburg
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El otro caso es el del poema ‘Intimidad y
fuga’ de la poeta cubana María Elena Cruz, a la que también se le hizo una
ficha: “María Elena Cruz: 1964. Managua. Estudiante de arquitectura”.
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INTIMIDAD Y
FUGA
Puedo escribir los versos amargos de esta
noche.
Escribir desamor, paráfrasis, nostalgia,
color local, cualquiera es mariposa,
cualquiera puede amar a su rival hasta el cansancio...
Cuidado:
Puede ser un conflicto
que una mujer desnude las íntimos alardes,
que una mujer no mienta,
que desista de maquillar el gesto para salir a escena,
que diga estoy frustrada en el centro del ring,
que haga regulaciones en el mapa,
que se confiese adúltera,
que cuente sus problemas personales.
Ser una mujersin adjetivos
puede ser un trastorno porque
se compromete el misterio de su sexo
si confiesa tener treintaidos años
sus días de histeria y anorgasmia.
Si quiere deambularencontrar la equidad,
la proporción exacta
evitar el estigma
o cualquier otro riesgo
es muypero muy probable
que seauna mujer pública.
María Elena
Cruz
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La edición número 3, aparecido en noviembre de
1995. Exhibía un espíritu navideño en su portada con la imagen de un santa
claus con los ojos bloqueados. La presentación era firmada por Carola
Brantome, un texto entre hermético y caótico:
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PRESENTACION
La
piedra la soledad se desconocen las intenciones. Las buenas. Las de ellos.
Estar seguros es el precipicio. No tengo otra razón para escribir que las
Auroras. Ahora estoy afuera, al margen de un día entre Abril y Mayo. Y los
otros, los de las páginas adentro, como en un bosque quemándose, todos sin
prometer.
Ensayando,
algunos "su vals en sociedad, como las quinceañeras". Tragando su
vinagre. Amando un parque.
Mentiría si
dijera estar segura, ya que las palabras son el alimento intangible de la
poesía, lo que oscila entre lo escrito y lo no dicho. Como la música que
llena el silencio. Como los poemas en blanco que nadie resiente escribir.
El terco,
espeluznante desvarío de salir otra vez que da a una puerta, que está afuera,
a la intemperie, poemas tirados al viento, "aunque esto no pueda cambiar
el mundo" y "terrible sea el día de gloria", estamos aquí
temiendo ser comprendidos.
Estas páginas
son "campo de experiencia válido... en la calle, al alcance de la
interrogación de todo ser humano lanzado hacia una gran quimera", y seré
yo, que he sufrido noches de lluvia, quien diga: No les prometo nada, ni la
última palabra, ni el último silencio serán míos.
Carola
Brantome
Los editores
no necesariamente compartimos la opinión de los firmantes.
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Además de la poesía este
número incluía por primera vez un cuento de Leonel Delgado Aburto. La
contraportada en acto público de egocentrismo presentaba las fotos de los
editores.
La edición número 4 apareció en abril de 1996. Carola
Brantome ya no apareció dentro del consejo editorial, al que también se
agregaban los nombres de Luis Enrique Duarte, Eduardo Marenco y Frances Daly
Montenegro. La presentación del número aparecía sin firma y decía lo
siguiente:
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PRESENTACION
En
el recién pasado Congreso de Poesía, España?Centroamérica, dado del 31 de
Enero al 3 de Febrero, en el
INCH, fuenotable el desconocimiento de la poesía de las dos últimas
décadas, tales omisiones parecieran justificables en Nicaragua, donde la emisión
editorial de la poesía actual, es nula a través de títulos y casi nula por
otros medios. Pero es injustificable, cuando en países como El Salvador y
Costa Rica, jóvenes menores de los treinta años, aunque con grandes
esfuerzos, tienen títulos publicados, con niveles de calidad tan debatibles
como los de cualquier poesía que recién haya sido publicada.
En 400
Elefantes , hoy damos la noticia de esta poesía, presentando una muestra de
poetas costarricenses y salvadoreños, que no son pocos y que en posteriores
ediciones seguiremos presentando.
También
ofrecemos traducciones de poemas de dos poetas norteamericanos, realizadas
por Jorge Lujan y Elsa Cross (poetas mexicanos). Y traducciones por el Lic.
Alfredo Barrera de la poesía de Constantinos Kavafis.
Y por
supuesto, no dejamos atrás a la poesía nicaragüense, contando entre otros
autores, con los ganadores del premio Alma?Mater 1995.
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A esta presentación la
acompañaba un dibujo junto al cual se leía “Epitaphe”. Los ganadores del
Premio Alma-Mater 1995 fueron Carola Brantome y Luis Enrique Duarte. Los
autores costarricenses publicado fueron Mauricio Vargas, Alejandra Castro,
Eduardo Brenes y Gustavo Solórzano. Los salvadoreños eran Otoniel Guevara,
Edgar Alfaro, Ernesto Flores y Alavaro Darío Lara. Los poetas norteamericanos
eran John Oliver Simon –que estuvo de visita en Nicaragua y tradujo a varios
poetas jóvenes nicaragüenses– y Donald Schenker (1930-1993).
La edición número 5 apareció en julio de 1996. El formato creció
unos centímetros de ancho. Esta vez se excluía del consejo editorial a
Eduardo Marenco. La portada tenía un aspecto bastante artesanal, pues había
sido diseñada con recortes de periódicos. La presentación decía lo siguiente:
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PRESENTACION
Alcanzamos
un año e insistimos con este proyecto quijotesco de hacer literatura,
convencidos de que 400 Elefantes es especie en peligro de extinción,
pues en Nicaragua, "tierra de poetas" hacer poesía es estar fuera
de lo real, enajenación, ridiculez o en la mayoría de los casos, un acto de
dudosa reputación. Una ironía más de este país ambicionado por muchos y
querido por nadie. De todas maneras, la literatura no conoce el fracaso,
éste, es una más de sus fabulaciones. Continuamos presentando poesía de las recientes
generaciones centroamericanas, traducciones, poesía argentina, y más prosa.
Nos son de interés los dibujos del joven Dorian Serpas, todavía estudiante
del bachillerato, quien retoma la técnica del grafitti y la traduce a través
del lápiz con innovación y dominio de técnica. Miguel Angel Abarca , el
maestro escultor a quien felicitamos por su último galardón, publica por
primera vez y en combinación, dibujo y poesía, alusivos a su escultura ‘La
noche’. Como estamos cerrando un año con esta edición, queremos hacer un
marcado agradecimiento a las personas que siempre nos han brindado su apoyo.
Y en especial, nuestro agradecimiento va dirigido a los estudiantes
universitarios, que en cada ocasión, nos han respondido positivamente.
Iguales palabras nos merecen, las personas que nos han hecho llegar sus
colaboraciones. Finalmente nos agradecemos el seguir siendo necios ¡y vamos
por el otro!, punto.
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En esta edición aparecía
por primera vez ‘Agenda del desempleado’ firmada por Juan Sobalvarro, que
luego aparecería en todas las ediciones como una sección fija de poemas en
prosa. Se publicó también el primer ensayo ‘Posmodernidad y generación’ del
costarricense André Fernández. Un breve artículo ‘La utopía del equilibro’
firmado por Víctor Potosme.
La edición número 6 apareció en octubre de 1996. Esta vez el consejo
excluía a Frances Daly Montenegro. La presentación era la siguiente:
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PRESENTACION
Sólo
quienes se han visto en el trabajo de crear una revista de literatura escrita
por no consagrados, saben los precios que se pagan con ello. Por ejemplo el
criterio de editores, determinar la calidad de lo escrito por otros, que en
la mayoría de los casos, como uno mismo, se encuentran en una etapa
formativa, esa simple actividad que depende al final del gusto más que de
verdaderas medidas de calidad, nos convierte en dictadores, sectarios,
elitistas. Hasta las Políticas de un arte popular se embadurnan con tales
estigmas, pues toda selección implica exclusión. Por otro lado, es difícil
dejar de sentir ese sabor salino de la frustración y ese presentimiento de
quién sabe qué hipocresía mal pagada por uno mismo, al no poder corresponder
a la demanda de tantos escritores en ciernes. Al final uno se pregunta cual
puede ser la función que debe tener una revista como esta, la repuesta es
simple: la función que uno le quiera dar. Entre nuestros propósitos, está el
querer probar que sí existe ya, una nueva generación de escritores
nicaragüenses, capaces de afrontar al menos a sus antecesores inmediatos (muy
promocionados, por cierto), a propósito del muy gustado hábito de las
clasificaciones generacionales. Que sirva de prueba esta edición en la que
damos señas de nuevos narradores, los cuales muestran diversidad en recursos
narrativos y aunque no podemos negar totalmente la poca evolución de la
narrativa nicaragüense si podemos reírnos de la juventud de los últimos best
sellers.
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Además de poesía el número
incluía cuentos de Luis Enrique Duarte, Tania Montenegro y Leonel Delgado
Aburto. También incluía el poema ‘Cupertina’ de Gonzalo Rivas Novoa (Ge Erre
Ene), texto que es una parodia del poema ‘A Margarita’ de Rubén Darío y del cual
proviene el nombre de 400 Elefantes.
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La edición número 7
apareció en agosto de 1997 y trajo consigo cambios significativos. En formato
la revista se hacía más grande ?. La portada pasó a tener papel satinado a dos
colores ilustrada con un dibujo estilo graffiti de Dorian Serpa. Entre
aciertos y desaciertos, la presentación tradicional de la revista pasó a
llamarse ABC, un texto más ingenuo que pretencioso.
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ABC
Sucede
algo cómico en las veladas de los poetas: se quejan. Todos por igual,
víctimas de la indiferencia, Unos y Otros lamentan la poca discusión y falta
de juicio literario que hay en el país. Sus libros, los de la mayoría,
parecen pasar desapercibidos, incluso entre ellos mismos, pues resulta que quejosos,
Unos y Otros, no se inter-leen, no ejercen la crítica a veces ni para sí
mismos y en todo caso para los demás.
Lo cierto es que nicaragüenses
en general pasamos de pedantes jactándonos de nuestra Buena poesía, mito que
se hace vómito. Nuestra buena poesía en su pobre crónica, se está
convirtiendo en un rosario de favores.
400 Elefantes, que a la postre
ha resultado un movimiento, ha sido hasta el momento el único medio de
expresión original de la más reciente generación de poetas nicaragüenses y el
único que ha servido de patrón para medir no sólo la calidad de las nuevas
voces, sino también una prueba de la entrega oficiosa de esta generación.
Entre los aportes de este
movimiento, queremos anotar la consistencia de mantener esta publicación aún
ante la adversidad. Un segundo aporte que podemos anotar como generacional,
es el salto brusco a una poesía despolitizada, sin perder el sentido crítico.
No hemos sido instrumento político de Nadie.
Por último, 400 Elefantes desde
ya, se convierte en un instrumento de crítica franca y este séptimo número
(que es la promesa de un octavo) es la prueba.
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La misma edición
presentaba una entrevista a un escritor nicaragüense y otra entrevista a una
artista plástica. Entre los nuevos miembros del consejo editorial se
encontraban Leonel Delgado, Serdán Zelaya y Erick Aguirre. Este último
participó en la edición con la publicación de un artículo literario. Por otro
lado la participación de Leonel Delgado ayudaría en los siguientes números a
reforzar la promesa del ABC, que probablemente sí se ha llevado a cabo hasta
el presente “400 Elefantes desde ya, se convierte en un instrumento de
crítica franca”. Esta edición fue probablemente la primera publicación en la que
asumíamos una postura clara ante los discursos establecidos entorno a la
literatura producida en Nicaragua –actitud que sin duda debieron asumir otros
anteriores a nosotros–, esto se hizo evidente en los artículos: ‘Las mentiras
del exteriorismo’ de Juan Sobalvarro y ‘En el mar de las supersticiones’ de
Leonel Delgado.
La edición número 8 apareció en agosto de 1998. Mantenía
el nuevo formato incluyendo el mismo color celestepatético de la edición
anterior. En su portada presentaba una foto en gris de la obra ‘Versión del
asesinato de Marat’ de David Ocón, un Marat muerto que en vez de un
manifiesto en las manos sostenía un disquete. El consejo editorial de la
revista excluía a Erick Aguirre e incluía a María del Carmen Pérez. Esta
edición presentó un mayor contenido crítico que todas las anteriores.
La
edición número 9 apareció en octubre de 1999. Fue la primera edición con
portada full color. Con la primera colaboración de Manuel Ezquivel en la
elaboración de fotos de portada, esta vez siguiendo una idea de Marta Leonor
González. El consejo editorial excluía a Luis Enrique Duarte. En ella
publicamos a 21 autores con poesías, cuentos y ensayos. Aparece nuestra
primera dirección virtual y por primera vez la sección de comentarios
‘Subidas y bajadas y veredas’. El ABC era el siguiente:
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ABC
No nos proponemos inventar nada.
Ni escuela, ni literatura. Lo que escribimos es sólo lo que escribimos. No
somos los prestidigitadores de la verdad. De modo que todo el que nos lea
está en absoluto derecho de rechazarnos, animarnos, financiarnos o todo lo
contrario, que es exactamente lo mismo. Aunque como literatos tropicales
tenemos nuestro ego, no es para tanto la cosa como para tomarnos en serio. La
seriedad es asunto de traficantes. Pero nosotros, pobrecitos, que vivimos en
el país de la fantasía donde la miseria es motivo de Fiesta Nacional ¿qué
serios vamos a ser? De modo que si usted, estimado escritor o escritora,
vivo, difunto o dundo, si ve, cree o intuye que se alude a usted en estas
páginas... ¡¡retroceda!! Que de nada se perderá, pero si pese a nuestra
generosa advertencia, usted se ve tentado a seguir adelante hágase el
desentendido, el maje, que parodiando al poeta, en Nicaragua no jugamos a ser
los más vivos con nadie –tampoco los más dundos–. De todas maneras lo
invitamos, que si usted quiere aprender con cuantas pitahayas se hace un
guiso de papas, nosotros le enseñamos. “Adelante marchemos compañeros” y
disfrutemos de esta su revista, la peor de toda Centroamérica. Y sin volver
la vista atrás, borremos de nuestras mentes a estos 400 Elefantes, tengamos
presente que este puede ser el último número –o el penúltimo–.
·
Los editores de la presente edición no
pretendíamos republicarnos, pero hemos escuchado el llamado de la patria que nos
necesita por eso reincidimos. Somos una elite, en esta revista se publica
sólo lo que nos da la gana. Nos planteamos futuros números antológicos para
cada uno de los editores. Creamos esta revista con fines de lucro y para
proponernos como escritores paradigmáticos. Y en vista de que nuestras
motivaciones son diferentes, no le hacemos competencia a quienes reciben
financiamientos de toda naturaleza y tienen espacios sin fines de lucro y con
el único propósito de defender la Cultura Nacional.
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La edición número 10 apareció en julio del 2000. Por estar en
período de elecciones elaboramos una portada en la que nos partidizábamos
completamente. Bajo el título de la revista inscribimos un lema: REVISTA
LITERARIA AMARILLISTA. Bajo el índice se leía: para los amantes de la
literatura. El consejo editorial presentaba a dos nuevos miembros: Abelardo
Baldizón, Edgar Escobar
Barba y Ezequiel D’ León Masís. Además un amplio número de
colaboradores internacionales: Francesca Randazzo (Honduras), Otoniel Guevara
(El Salvador), Marco Morelli (Nueva York), Luis Chaves (Costa Rica), Talega
(El Salvador), Alexander Sequén-Mónchez (Guatemala), Ana Wajszczuk
(Argentina). Tambié estenamos una nueva dirección virtual que es la actual.
El ABC acompañado de un ABCESITO decían:
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ABC
Era Mensológica
NUESTROS
QUERIDOS LECTORES OPINAN:
–ESTA REVISTA
NADIE LA LEE.
–TIENE MUCHAS ERRATAS.
–ES UNA REVISTA MUY UNDERGROUND UNDERGROUND UNDERGROUND.
–SOLO NOS GUSTO EL POEMA DE UNA
LESBIANA.
–ALGUIEN DEBERIA REVISARLES LA ORTOGRAFIA.
–TIENEN QUE MEJORAR LA DIAGRAMACION.
–LOS EDITORES VIVEN PERDIDOS.
–SON MUY PROBLEMÁTICOS, NO HAY QUE
HACERLES CASO.
–ES UNA REVISTA QUE ROMPE ESQUEMAS,
PERO A VECES ES MUY FUERTE.
–NO ES MUY SERIA.
–LOS QUE HACEN ESTA REVISTA NECESITAN ACOMPAÑARSE
DE BUENOS
POETAS PARA ESCRIBIR MEJORES POEMAS.
–SOLO UNO DE LOS EDITORES ES TALENTOSO.
–OTRO DE LOS EDITORES VIVE QUERIENDO
OPINAR EN TODO.
–UNA DE SUS EDITORAS ESCRIBE COMO
LUMPEN.
–LOS EDITORES EN GENERAL SOLO VIVEN
QUEJÁNDOSE, SON LLORONES.
–ESTA ES UNA REVISTA MALDITISTA.
ABCESITO
Si
alguna vez desaparecemos del mapa, no es por miedo a que se conozca lo que
opinamos, es porque las oportunidades financieras para que la revista
aparezca son nulas –nada de ayudas gubernamentales o parecidas–. Si no
estamos mensuales como otras revistas, es porque no hacemos favores
políticos, no estamos en campaña y nos valen verga los políticos. Creemos en
la necesidad de un debate que admita la diferencia. Un debate que legitime
hechos como que no todos los nicaragüenses nos vestimos igual o que
simplemente no pensamos igual. Creemos en el derecho a contradecir, el
intercambio de ideas hace a una verdadera cultura. Con esta revista –ni de
especialistas, ni de doctores al bolzaso– gritamos algunas necesidades del
presente.
¿Seguimos?
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En esta edición presentamos las
respuestas que nos dieron escritores de Guatemala, El Salvador, Honduras y
Costa Rica a una serie de preguntas generales que les enviamos con el fin de
indagar sobre la literatura de cada país. La contraportada fue el fragmento
de un poema de Pablo Antonio Cuadra.
La edición número 11 apareció en noviembre del 2000. Con
el lema: mansos pero no mensos. La porta presentaba una foto original de
Manuel Ezquivel. De contra portada un dibujo de Ezequiel D’ León Masís.
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La edición número 12 apareció en marzo del 2001. En el consejo
editorial ya no apareció el nombre de Edgar Escobar Barba. De portada una
fotografía de El Gordo. Y de contraportada un detalla de Alberto Ycaza. El
número fue presentado en Costa Rica en el mismo mes de marzo en un encuentro
dedicado a José Coronel Urtecho.
El ABC:
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ABC
Obra Maestra
O
¡cuánto me ha
costado hacer esto!
José Coronel Urtecho
1928
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Y lo más reciente que hemos editado ha sido nuestro Extra #2. Una edición
pequeña en formato de 1/16. La publicación fue invertida y la contraportada
pasó a ser la portada y viceversa. La última página la primera y así el
resto. Realmente no era una publicación invertida, sino una publicación para
leerse de otra forma. El ABC:
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ABC
Atrás y al revés sobre el anverso o en el dorso pero inverso del envés algún
contrario del reverso sin retroceso sino regresión en reculada y retrocesión que
es repliegue mas no desbande ni rebote sí retorno dejando el revoco en
retracción del retroceso cual reflejo en marchatrás salto atrás y vuelta de
nuevo la culata y otra vez pa’tras y viceversa.
ABCESUDO
Para 400 Elefantes el problema
financiero no está en discusión. No hay.
¡Está en auge lo ligth
literario! El speudo escritor, que promete cortarse los pulsos, que se
fotografía en su buró rostro compungido de angustia por los pobres y luego
pasea a su gatita perencejita en primera clase para que no seaburra. El
‘sentimentalismo social’ es de vieja casta, pero no dejan de lucirse algunos
párvulos con la cursi intención de encomendarle misiones a la literatura,
confundidos en el gas del sentimiento y el valeverguismo se inventan un
motivo caritativo. Lo que no hay es fondo. Para escribir hay que joderse y la
vocación se tiene o no se tiene. El escritor no es una pose, es un oficio,
una actitud y una aptitud. El compromiso social no puede entenderse –entre
otras asnadas– como el fomento de piñatas a los ‘niños pobres’ –a los que ya
adultos se les trata como delincuentes. Tener postura social en la literatura
no es montar el circo filantrópico, las implicaciones sociales de la
literatura deben ser efectivas en el texto literario, fuera de la literatura
lo demás es curriculumridículum. La filantropía plástica es pertinente para
burgueses, los caramelos se reparten en las purísimas.
Sabemos
que editamos la mejor revista de literatura, por una evidente razón: somos
también los mejores. ¡Apabullante insolencia! ¿No? Pero es la verdad.
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Y es la verdad, si algo
hemos remarcado en cada edición es la falta de fondos para hacer una
publicación como esta. En alguna ocasión alguien nos señaló que ¿cómo es que
presentamos algunos anuncios en nuestra edición impresa y hablamos de que no
hay ningún financiamiento? Pues una revista no se hace con limosnas, nunca
hemos contado con los fondos suficientes para cada edición, simplemente
asumimos las deudas. Pero lo que importa es la literatura, sí. Por eso no nos
importa sacar una edición por año. Por eso en la revista la prioridad es lo
que escribimos, la revista es el modo como asumimos la censura. Tenemos dos
registros hemos hecho una revista en verdad de literatura, con un alto margen
de error, pero sin complejos de inferioridad. Hay anécdotas para contar, pero
eso será en otro capítulo.
Una anécdota subsecuente sería la probable desaparición de la revista y
este último EXTRA marcó un poco de ese ánimo, pero como nuestro signo es la
inconformidad hemos hecho un número 13 que nada tiene de mítico en sus cifras
y que es al fin una certeza de una próxima edición y todas sus secuelas.
La edición
número 13 tuvo la feliz circunstancia de saludar dos encuentros de escritores
y escritoras realizados en Managua su ABC dice:
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ABC
Una parcial y pálida memoria fue la que se obtuvo del II
Encuentro de Escritores Nicaragua-Costa Rica. No se percibe en ella ni el
volumen de los escritores participantes, ni la dimensión literaria que tuvo
posibilidades de intercambio en dicho evento. Menos que se notara la
participación de escritores de otros países como la delegación salvadoreña o
la mejicana. Un hecho que aún aparece como sin suceder fue la presentación
del libro ‘Poesía de fin de siglo. Nicaragua-Costa Rica’. Que pésenle sus
defectos es sin par hasta el momento.¿Razones? Cualesquiera que sean no
pueden ser razonables. Ni los íconos fronterizos justifican la desmemoria. En
manos de la preterición nuestros encuentros se hacen desencuentros,
contrapuntos de un mapa morboso y sin escrúpulos. La geografía como canallada
y pretexto de los encuentros.
Ahora una nueva ocasión se presenta en Nicaragua y no
podemos resignarnos al olvido, ni legar las responsabilidades al azar. Por
eso tratamos de anticiparnos a la memoria de los encuentros que se realizan
en estos días en Managua, para que la crónica no sea al fin un fiasco
documental con el que se pretenda conservar la hipocresía. Esperamos que la
única opción no sea la odiosa cordialidad con la que los cultivadores de
letras ocultan filosas espadas. Y que esta vez la memoria no sirva sólo para
dorar lo obsceno.
Acogemos los encuentros, sumamos encuentros, hacemos de
esta revista un encuentro.
Esta vez perfilamos la revista con un afán más
internacional y con ganas de conocimiento. En ese sentido realizamos
entrevista a Julio Ortega, publicamos poemas de Víctor Casaus y
literatura de varios autores centroamericanos.
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