LA ULTIMA CENA



La composición de Leonardo ha resultado crucial. Su éxito se basa en la
fuerza psicológica de la escena. Contra lo habitual hasta el momento,
el pintor no centra la escena en el momento de la consagración del pan,
la institución de la Eucaristía, sino en el momento en el que Cristo denuncia
la traición de uno de los discípulos. Ante su palabra, cada discípulo reacciona
de una manera diferente, lo que permite realizar a Leonardo un completo
estudio de los temperamentos humanos: la cólera, la sorpresa, la
incredulidad, la duda... la culpabilidad. Judas no está, como tradicionalmente,
a un extremo de la mesa, sino en medio, sin hablar con nadie. No sólo eso.
La manera tradicional de organizar un grupo tan abundante en un friso
horizontal, se solía colocar dos grupos de seis a ambos lados de Cristo.
Pero Leonardo los distribuye en grupos de tres. Destaca a Cristo no con
los atributos conocidos, como el halo de santidad, sino con una ventana
tras él, abierta al paisaje, cuya luz natural destaca su figura. La
composición tuvo un enorme éxito y su repercusión alcanzó la obra de
artistas tan consagrados como Alberto Durero, que llegó a variar incluso
la composición de un grabado suyo para distinguirlo de la obra del italiano.

Ademas no han notado algo???? en medio de la mesa hay una mujer junto a Jesus!!
y vestida con sus mismos colores pero alrevez, esto es el complemento, acaso
Da Vinci intenta decirnos algo?? . . .




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