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Mis primeros articulos

 

CRETINADAS ALREDEDOR DEL MUNDO

Mario Linovesky

         Todos los elementos contundentes son útiles, sean éstos piedras o saetas, armas blancas o de fuego, etc. etc. etc., cuando de pegarle a los judíos se trata. Claro que antes de hacer uso de tales artefactos hirientes, se hace necesaria (para los antisemitas, claro) la presencia de un escenario propicio que les dé algún viso de razonabilidad y/o legalidad moral (porque la gente agresiva también tiene, o pretende tener: “conciencia” o algo que se parezca a ella) . Para construirlo, precisamente, les viene de perillas la mentira, un mecanismo oral o escrito (quizá o seguramente el más usado a través de la historia humana) cuya contundencia ha ido aceitándose con el correr de los siglos, y que hoy día, gracias al oro negro árabe y a su apabullante número de vocingleros componentes, sumados éstos a la cobardía de quienes prefieren ser extorsionados a hacer algo por su dignidad (caso Europa y la España zapateril en especial), ha alcanzado casi la perfección. Por tal motivo, en todo sitio de nuestro convulsionado planeta, vivimos situaciones que debieran ser, por grotescas, puramente desechables, pero que proyectadas a sus posteriores y casi inevitables consecuencias, no pocas de ellas letales, desde luego que no lo son. Como éstas, vistas, claro, por un ciudadano del mundo, encima judío por madre y padre:  

 

         “ Los judíos son el pueblo más tenaz de la historia ” asegura Paul Jonshon, en el inicio de su voluminoso tratado: La Historia de los Judíos ; una lisonja ésta de no poco fuste, proviniendo de un gentil cristiano y sin circuncisión que se le conozca o sospeche. Aseveración que sin embargo no convence al que proclama que soy su amigo, a la sazón un simple compañero de trabajo pero que, por tratarse de un sujeto al que en cualquier lugar y situación le cuesta horrores ocultar su aversión por todo lo que huela a semita, precisa de un “amigo judío” para blanquearse cuando la ocasión así se lo exige. “ Seguro - me dice, refiriéndose al historiador inglés- que está pagado por el capital judío internacional, ese que con su dinero domina al mundo ”. Antes de contestarle nada, aunque el ataque me duele, me digo que resultaría saludable asegurarme que ésto no es cierto. Para ello, claro, deberé buscar información en las revistas especializadas, por caso Fortune o Forbes, o alguna otra como ellas que versan sobre la gente de mucho dinero. Y como casualmente en el lugar que nos encontramos abunda este tipo de literatura de consulta, con listados y rankings sobre el tema, abro una de las tantas que encuentro a mano y me pongo a leerla. Me estremezco apenas comienzo la lectura, porque la cantidad de judíos que figuran en la lista que desfila ante mis ojos, es en verdad apabullante. Un judío por cada tres de los allí nombrados es, más o menos, la proporción. Y cuando estoy por darme por vencido y concederle la razón al que dice que soy su amigo judío, de pronto me sorprende la similitud de los apellidos de estos multimillonarios con los de gente que me parece conozco de otro lado: Shmuel Iosef Agnón, Paul Berg, Baruch Blumberg . Es entonces cuando otro compañero, que tomó por su propia cuenta una vela para participar del entierro sin previa invitación, me llama a la realidad: “lo que vos estás leyendo no es Fortune ni tampoco Forbes, sino el Historial de los Premios Nóbel” . Apenas compruebo que es verdad lo que me dice el metiche, miro a mi cuestionador con un dejo de burla; lo que no es óbice para que éste se reponga al instante y me espete: “Se sabe que muchos premios Nóbel se compran; y como ustedes los judíos tienen la plata...” . No quiero contestarle. Tampoco, como correspondería, hacerle algunos comentarios hirientes sobre la moralidad de su madre, novia o hermanas. Lo que me importaba en ese momento, era enterarme sobre la riqueza de los judíos y cómo hacen todos ellos (menos yo, que no tengo ni tuve nunca un peso) para manejar el mundo a su antojo y conveniencia. Me aseguro ahora, eso sí, de munirme de las revistas correctas y empiezo a recorrer el registro de megapudientes. Hay, me desasno, de todas las confesiones y de todas las razas y nacionalidades: pentecostales, anabaptistas, luteranos, calvinistas, católicos romanos, norteamericanos, japoneses y chinos budistas, hindúes y árabes musulmanes; de todo, menos judíos o que se pueda maliciar que lo son. En ese momento, el que se había metido sin que lo llamen y también como yo de confesión mosaica, cree oportuno hacer un chiste, de esos que por impertinentes resultan estúpidos: “El más rico de todos ellos - dice, refiriéndose al más prominente de los magnates que aparecen en dichas revistas - es judío hasta el caracú. El verdadero apellido del dueño de Microsoft, que de él se trata, no es Gates como todos lo escriben, sino Gaties (calzoncillos en idish) Y tras ésto, creyéndose un genio de la comicidad, apoya las manos sobre su panza y se desternilla de risa.

         No habían acabado sus risotadas, cuando nos vemos interrumpidos por un cuarto compañero, de esos que no odian pero tampoco aman a los judíos. Un neutral, que le dicen. El mismo tiene por debilidad escuchar los noticieros radiales; y como en nuestra oficina somos democráticos y pluralistas, hacemos el correspondiente silencio para que él pueda despuntar su vicio. “Mitre informa primero” dice, a gritos destemplados, el locutor de la radio. Mitre, me digo, la radio del grupo argentino Clarín. Me sobreviene una especie de tranquilidad; ésto por cuanto tal grupo difícilmente pueda ser sospechado de antijudaísmo o israelofobia. Si hasta tiene como columnista al judío Jorge Halperín , hombre tan orgulloso de sus orígenes “abrahámicos” que no para de hacer reportajes a cuanto filosemita encuentra a mano, por caso José Saramago, Noam Chomsky y tantos otros como ellos que obran como popes del pensamiento “progre” y humanista. Y como si contar en sus filas a un hombre tan definidamente partidario del pueblo hebreo fuese poco, tal grupo (Clarín) pone asimismo como corresponsal suyo en el propio suelo judío a otro humano de raíces tan precisadamente israelitas, tan sin duda ufano de su ascendencia, para que se ocupe de informar en vivo y directo sobre los acontecimientos bélicos, políticos y sociales que ocurren en la tierra de sus hermanos. Shlomo Shlutzky , se llama a la sazón este muchacho, no se si lo conocen o si saben de su amor fanático por el Estado de Israel y por los israelitas. Visto lo cual, conforme con fuentes tan confiables y volviendo a la radio, centro mi atención en las nuevas que salen de la boca del locutor. Las noticias, de suyo anodinas, me hacen bostezar, aunque trato de disimular tal inoportunidad tapándome la boca y aspirando hondo. Hasta que anuncian las correspondientes al exterior: “Medio Oriente - grita el gacetillero parlante, para darle suficiente volumen a la nueva- Israel persiste en obstaculizar las elecciones palestinas, impidiendo que se presente en las mismas uno de los más populares candidatos a la presidencia” “Por decisión del gobierno judío, no tendrá acceso a la compulsa electoral Marwan Barguthi, a quien Israel tiene detenido en una de sus cárceles”. Ahí termina la noticia; y para quienes no tienen conocimiento del tema, es, se deduce de la misma, el país hebreo quien se inmiscuye en unas elecciones libres y democráticas, impidiendo que un notable postulante popular tenga acceso, tal como sería de justicia y buena vecindad, a la presidencia de su país. Claro, hay en ésto una ligera omisión, que por supuesto pasa desapercibida y es que el tal Barguthi está condenado a nada menos que cinco ¡¡¡cinco!!! cadenas perpetuas, por asesinar u ordenar el asesinato de cientos de ciudadanos israelíes. Ah, Radio Mitre (y tantas otras que se divierten habitualmente haciendo aparecer como único culpable de lo que pasa en el Levante al Estado de Israel) , con ese criterio, si a finales de los 50 y principios de los 60 algún partido alemán hubiese propuesto para presidente a Adolf Eichman, ¿ustedes (no quiera yo creerlo) lo hubiesen apoyado con el mismo entusiasmo y determinación que al criminal Barguthi?.

         Necesito sosiego, porque siento que las venitas de mis sienes están a punto de reventar. Menos mal que está desocupada la compu y hoy funciona el servidor de Internet, me digo. Cliqueo el Explorer y, una vez puestas las www ineludibles y lo que normalmente sigue.nosequé, me dedico a leer los diarios en su versión digital. Obtengo la calma, o eso creo, en el Diario El Mundo de España, órgano de prensa que se ufana de su imparcialidad informativa (aquí permítanme reírme un ratito, enseguida vuelvo)…

        (ya volví, ahora podemos seguir) . Espero que no me tomen por monotemático, pero como estuvimos hablando del tema, me voy derechito a Internacionales y la noticia que ahí leo me lleva también derechito a la esperanza, a la visión de unos Israel y Palestina convivientes en armonía y, porqué no, también en hermandad y paz. Comenta el diario: “Las autoridades de la Seguridad Palestina, en afán de desmontar los *grupos militantes* (terroristas) , ofrecen incorporar a sus *resistentes* (terroristas) a las fuerzas de seguridad legales, como agentes uniformados”. La verdad, pienso, si ésto no consigue calmar a la gente en Israel y también al resto de la ciudadanía pacífica del mundo, no se que otra cosa podrá hacerlo. Tomar a jóvenes que desde que nacieron fueron educados única y exclusivamente para destruir al Estado Judío y a los judíos, que no saben ni quieren saber de otra cosa más que perpetrar actos terroristas y asesinatos a mansalva, y ponerlos como integrantes de las fuerzas de seguridad palestinas, en verdad que aplaca las ansiedades y los miedos de cualquiera. Ahora sí, vuelvo a decirme, los judíos podemos sentirnos protegidos y por ende dar de baja a los “asesinos” que componen nuestro ejército (como dicen algunos religiosos nuestros, según leí en una página de hasbará) con la certidumbre de que la paz y la concordia entre los dos pueblos es prácticamente un hecho después de ésto.

         Ya casi fuera de mi busco cambiar de noticia, pasando a leer otro diario, y la mayor cretinada de todas golpea de lleno en mi mandíbula, como si se tratase del uppercut de un peso pesado, del tipo de Mike Tyson. Son las declaraciones del gran escritor, preclaro pensador y filosemita cabal llamado José Saramago (que Dios lo envíe lo más pronto posible al infierno, rezo al pasar, olvidándome que soy ateo) . Resulta que según este amigo de los judíos, el pequeño David  (el de la Biblia) le jugó con trampa al gigantesco Goliat, porque estaba armado, ni más ni menos, que con una… honda . Lo que me hizo recordar ese vapuleado chiste en el que un negro es enterrado hasta el cuello en la jaula del león. Cuando es embestido por el animal, el negro logra eludirlo y como el león pasa de largo, el prisionero le da, como único atisbo de defensa, un feroz mordiscón en los testículos. A lo que el público que observa el espectáculo, le grita fuera de sí: “Peleá limpio, negro de mierda” . Saramago, la fama te ha hecho mal y te ha vuelto el más cretino de los hombres. Y esto último porque el que te precedía, afortunadamente, se murió de Sida hace poquitos días.

         No tiene caso seguir, para muestra bastan estos botones. Lo que sí, me digo, es que si todos los judíos, como afirma el que afirma que soy su amigo idem, son tan inmensamente ricos, ¿me podría alguien explicar que demonios son los 1.400.000 pobres e indigentes que hay en el Estado de Israel? ¿O esos, “seguramente” seudo Judíos, que en estos mismos momentos están formando largas filas en las instituciones de caridad comunitarias en muchos lugares del mundo, a efectos de avituallarse de alimentos para poder comer ese día?. ¿O yo, para no ir tan lejos, que no tengo un peso partido por la mitad y mi mañana, económicamente hablando, es tan totalmente incierto como el de cualquiera de los anteriores nombrados? ¿No sería por ello hora de publicitar quienes somos realmente, evitando que se sigan inflando las fantasías? Por caso gritarle al mundo, una y otra vez, que por cada Rotschild que hubo en nuestro pueblo lo contrapesaban algunos pocos Leizer Wolf y centenares de miles de igual condición a Tevie “el lechero”

         Quien no les dice, a lo mejor este tipo de HASBARA resulte más efectivo que cualquier otro.

 

 


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