Benemérito Profesor Robert Aumann:
Debido a mi falta de conocimientos en lo que a idiomas respecta, me resulta imposible entender el chino, indio, japonés, belga, inglés y un etcétera tan amplio, que los abarca a casi todos. Y después de haber leído el panegírico que de su persona hace una dama que firma Phyllis Chesler, me temo no entender tampoco mi propia lengua. Aunque tal vicisitud quizá no sea culpa de la mencionada señora ni mía, sino de algún traductor que con malas artes se metió en el medio. De ser así no tendría nada que objetar y mis temores se verían calmados. Pero si Ud., Premio Nóbel de Economía, judío-norteamericano-israelí, realmente dijo lo que aparece en las publicaciones, intitulado como “La doctrina Aumann”, me veo en la necesidad de desconsiderarlo y de manifestarle por ende mi total oposición a lo que trató de instruirnos.
Porque el texto al que me refiero, deplorablemente redactado desde su comienzo, permite no obstante, pese a lo confuso de su entramado, deducir un pensamiento regresivo y conlleva un innegable tufillo a Ieshivá. Confuso, dado que la articulista (o su traductor/a), luego de un prometedor encomio a su persona, condensa lo que llama su doctrina, en estos laberínticos términos:
“Lo que sí sugirió fue refrescante, estoico, comedido, desafiante y útil – y por tanto quizá hasta esperanzador”. Vaya compendio de cosas contrapuestas el de la doña. Para tras ello, enterarnos, como si fuese una verdad revelada, de una sarta de anacronismos a los que les atribuye la autoría, nada esperanzadores, por no decir francamente pesimistas.
Siempre y cuando lo haya expresado Ud., aclaro, ya su primer párrafo desconcierta:
El Dr. Aumann señaló que "la guerra siempre estará con nosotros, es un fenómeno, no un suceso concreto". Sugirió que estudiemos la guerra como "fenómeno general", no como algo que ocurre en un lugar u otro. Preguntó "¿puede ser racional la guerra?". Su respuesta: "Sí. Decir que es irracional es un error".
Verdaderamente, me gustaría poder descifrar que es lo que Ud. quiso decir con ésto.
Sigue el relato de su conferencia:
En su opinión, "nuestros primos y enemigos árabes" y sus "shahids" son "muy racionales" . Saben lo que quieren y tienen paciencia - tienen todo el tiempo del mundo. También son "altamente idealistas" . Tratarlos como "locos irracionales" es erróneo.
Aquí, doctor Aumann, comete Ud. una grosera equivocación, porque una cosa son “nuestros primos y enemigos árabes”, apenas racionales aunque algo piensan y otra muy diferente sus “shahids”, esos descerebrados suicidas a los que no les importa la vida, sino causar la muerte del que le señalan como infiel y del modo que sea, en base a la promesa que les hacen sus clérigos de que así se ganarán un sitio preferencial en un hipotético paraíso. El tratarlos como “locos irracionales” no solamente no es erróneo, sino que habría que calificarlos con términos mucho más contundentes y descalificadores, si acaso fuese posible encontrarlos.
Pero vayamos al meollo de su conferencia:
Nuestros enemigos están motivados - nosotros les motivamos. "Quieren expulsar a los judíos. Están seguros de poder lograr esto a través de la violencia y el cultivo de la paciencia". El Dr. Aumann dice que la expulsión de judíos de Gaza por parte de judíos llegó a causa de la necesidad ansiosa de los judíos por "paz ya" , pero que en su opinión, tal ansiedad e impaciencia condujo directamente a la reciente guerra del Líbano, una guerra que sostiene, Israel perdió . Está convencido de que no hay espacio para la equivocación. El único modo de provocar la paz "es convencer a nuestros primos árabes de que no estamos en las Cruzadas. Hemos venido para quedarnos. Tienen que ser convencidos de que no nos moveremos, que nosotros también tenemos tiempo. E incluso si queremos la paz en 10 o 20 años, tenemos que cambiar ya nuestra política. Nuestro pueblo, no solamente nuestro gobierno, fue concretamente responsable de la expulsión y de todos y cada uno de los actos de capitulación”.
Recomendó que los judíos, al igual que sus enemigos, adoptasen la postura de la paciencia: "Si tienes paciencia, puedes tener paz algún día. Si quienes paz ya, no la tendrás".
En su opinión, los judíos "necesitan una sensación de futuro". Los judíos están tan desesperados por la paz que "vamos de un lado para otro, no podemos esperar, expulsamos a nuestra gente de sus casas en un acto de barbarismo sin precedentes, auto odio y estupidez. Nos tropezamos por ansiedad y auto odio".
El Dr. Aumann destacó de nuevo que los shahids no son locos. Su objetivo es expulsar a los judíos de Oriente Medio. Tienen una visión del futuro (justamente los suicidas, aclaro yo) y están tan decididos como constantes son. Son cualidades que el profesor respeta, incluso "envidia", y anima a judíos e israelíes a adoptar tales cualidades.
Bien Doctor, le mencioné antes que lo suyo olía a Ieshivá y he aquí la prueba. Pero me pregunto, ¿hacía falta dar tantas vueltas, ponderando e inclusive “envidiando” a nuestros primos suicidas por su resolución, tal como lo pone en su boca la responsable del artículo del que hablamos, para arribar a estas conclusiones?
¿Resulta que toda su doctrina se reduce a detractar la retirada que llevó adelante el entonces premier Sharón?. O sea, ¿le importa menos Medinat Israel que un grupo de colonos? Porque la política de desconexión unilateral de Gaza no fue un acto fallido per sé, sino por no haberla continuado hasta las últimas consecuencias, advirtiéndoles a los árabes que se establecía desde entonces una auténtica frontera, la que de ser traspasada ocasionaría las condignas represalias. Si en lugar de dejar que se acumulen los lanzamientos de misiles, al primero que tiraron se le hubiese respondido con una invasión masiva a la Franja, otro gallo hubiese cantado. Después sí, gracias a los nuevos gobernantes pos-Sharón y a sus vacilaciones, “nuestros primos” terroristas, esos a los que Ud. “envidia”, se envalentonaron y tuvimos la guerra en el Líbano. Un conflicto armado que aunque de manera más trabajosa, sin embargo se ganó.
Y el buscar la “paz ya” no tiene nada de censurable, porque cuando algo se quiere realmente, “ya” es el momento propicio, si no único, para intentarlo. Lo malo, lo indigno, sería desesperarse y hacer concesiones unilaterales sin recibir el merecedor resarcimiento y en eso estoy de acuerdo con Usted. Pero no participo de su criterio de dejar todo para “un más adelante” impreciso, colonizando tierras que ya en 1947 aceptamos como pertenecientes a otra nación. No le discutiré que habrá que seguir peleando y quizá por generaciones, pero sí afirmarle que de este atolladero saldremos únicamente con voluntad pacifista, haciéndoselo saber taxativamente al enemigo y al mundo. Caso contrario la guerra será interminable y ellos, con la paciencia que Usted les “envidia”, terminarán por vencernos.
** Copyright - asgraphic - alex segal - modiin - israel - 2006 **
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