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¡EUREKA, ENCONTRÉ 3 HERMANOS JUDÍOS!

Por Mario Linovesky

Hace algunos días escribí un artículo titulado: ¿Dónde están mis hermanos judíos?, que tuvo buena difusión en los medios de hasbará. Una nota posterior mía encopetada: ¿Malintencionados, pelotudos o ambas cosas a la vez? por el contrario, tuvo escasa acogida en dichos medios, sin entender yo la razón. Pregunté a Raúl Vaich los motivos y me hizo saber que en su caso particular, no le agradaban los titulares que contenían palabras descalificadoras como el “pelotudos” de mi último escrito. Con todo y aun a riesgo de volver a disgustar al buen Raúl, insistiré con dicho término y doblaré la apuesta. Porque ayer, 19 de julio de 2006, encontré a 3 de esos hermanos judíos buscados, a quienes cabe, ya no entre signos de pregunta, el calificativo de “malintencionados, pelotudos y… ambas cosas a la vez” . No tuve para ello más que sintonizar Radio Mitre, a eso de las 15 hs. y allí estaban ellos. En esos momentos uno, Jorge Halperín, intelectual progre , pero en minúsculas, hacía una encendida defensa de sus opiniones antisionistas, desde que Israel reaccionara ante el injustificado ataque de los terroristas de Jizbalá incursionando y asesinando ciudadanos judíos en territorio israelí, por órdenes de Irán y Siria. El hombre, que alardea de su amistad con los notorios antisemitas José Saramago, Adolfo Pérez Esquivel y otros de su calaña, manifestaba su enojo y desagrado por las críticas que la mayor parte del judaísmo le había hecho llegar sobre su actuación en el análisis del conflicto, ya que le molestaba, dijo, que le enrostrasen “mala fe” por el mismo. Tengan en cuenta los lectores que ésto salía por los micrófonos de Radio Mitre , perteneciente al Grupo Clarín , un medio que no se destaca precisamente por su filosemitismo ni por su tolerancia a cualquier accionar del Estado Judío. El tal Halperín entonces peroraba incansablemente sobre la guerra en curso, mientras que sus laderos, por supuesto también progres como él y llamados Lorena Maciel y Barragán, le expresaban su incondicional apoyo.

Todos los días, este programa termina a las 16 horas, cosa que el 19 de julio de 2006 no ocurrió, porque los cargos de conciencia no tienen horario y necesitan su consecuente justificativo, lo que como en este caso excede cualquier horario. Todos los días también, a las 15,50 hs., suele incursionar allí el conductor del programa que les sigue, cuyo nombre es Marcelo Zlotogwiasda, quien consideró oportuno seguir tratando el tema (justificarse) en su propio espacio. De tal modo la autodefensa de Halperín, a quien se sumó el susodicho Zlotogwiasda, prosiguió por casi una hora más. Y entre ambos se ocuparon de seguir fustigando y fastidiando a Israel, alentados por quienes los acompañan habitualmente. Agregando en ese descargo a un tal Ernesto Tenembaum, también encendido crítico de cuanto haga el país hebreo, que ya había aportado lo suyo en el programa de esa radio, pero a la mañana. Y lo que queda del fantasma de Stalin ganó indisimulablemente la escena, en la voz de dos de esos tres a los que Paul Jhonson llamara “judíos anti judíos”, calificativo que por supuesto ellos rechazan aunque su actuación asegure lo contrario. De hecho y primordialmente, es de suma importancia saber de que se habla cuando se habla por radio, cosa que no distingue precisamente al periodismo argentino, salvo en algunos casos especiales. Cuando el discurso emana exclusivamente del dogma como ocurre con Halperín o de la ignorancia, rasgo distintivo de Zlotogwiasda, resulta mucho más saludable callar a fin de evitar el bochorno. De boca de este último precisamente, salió esta perlita, refiriéndose al halcón Sharón, hoy en estado vegetativo: “si Sharón estuviese en condiciones, dijo el de la pelambrera subversiva, hoy sería el Presidente de Israel…”. Mi querido Zlotogwiasda, debería usted saber, ya que se supone periodista, que el presidente de Israel es una figura casi decorativa y lo elige el congreso a fines protocolares, siendo el mismo en casi todos los casos una figura intelectual de trayectoria, pero sin acceso alguno a los planos decisorios. A lo que usted se debería referir, pero para eso antes de hablar es preciso informarse, es al cargo de Primer Ministro, un puesto desde el cual tampoco quien lo detenta hace lo que quiere, sino que antes debe contar con la anuencia del gabinete, el que a su vez acata las resoluciones mayoritarias del Congreso (Kneset). Democracia, que la llaman, cosa que en vuestra añorada Unión Soviética nunca hubo. Como tampoco la hay en todos los países que rodean al diminuto Israel, donde pululan las teocracias o tiranías.

Lo insultante de estos tres tipos, a quienes Radio Mitre pone al aire, es que los tres son judíos, Tenembaum, que por trayectoria familiar no tiene vergüenza de reconocerse como tal, Halperín porque nombra repetidamente a su “zeide” y Zlotogwiasda, que lo murmura entre dientes con el sólo fin de impedir que otros lo divulguen por él. Los tres deberían saber que solamente medio siglo atrás, habrían estado haciendo cola para entrar a los hornos de Auschwitz o Treblinka por haber nacido con el apellido que nacieron y sin atenuantes así hubiesen trabajado en radios como Mitre. Y que el único escudo que tienen para no volver a correr aquellos riesgos, es la existencia del Estado de Israel. Al que solamente si éste sigue existiendo y para eso debe derrotar a las gavillas y países islamistas que buscan su destrucción, podrán recurrir en caso de la reinstauración de la judeofobia que puede ocurrir en cualquier momento si Zapatero, Chavez, Saramago, militares nazis u otros de su misma ideología acceden al poder real y generalizado. Porque entonces, para llegar al único país que los defendería, cualquiera de los tres se prendería a las difíciles vías de escape que hubiese, y trataría de ser de los primeros en subir al barco o avión que hacia él partiese. Pero para ello es condición “sine qua non” que Israel continúe existiendo y para ello tiene que ganar esta guerra, que es casi definitiva. Es triste hacer el papel de ese “amigo judío” que todos los antisemitas tienen. Por eso y no por su capacidad están trabajando en Radio Mitre. Sé de sobra, dada mi muy precaria situación económica, lo necesario que es un puesto de trabajo; pero si para mantenerlo porque está bien remunerado hace falta perder la dignidad y ensuciar el apellido, prefiero seguir como estoy, cosa que ustedes no hacen. Por lo que los invito a recapacitar. Es más fácil, al ver que nueve energúmenos le pegan a uno solo, unírseles y terminar de destrozarlo. Pero lamentablemente de ese uno solo, golpeado por tantos y que se llama Israel depende vuestra tranquilidad y la de vuestra familia. De modo que despójense de los resabios ideológicos que los mantienen atados y vuelvan al redil del que circunstancias enrevesadas los apartaron. Porque el judaísmo es un estigma que no se borra con la simple voluntad y no podrán sacudírselo de encima por más que pataleen.


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