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El despertar de Teseo

Por Mario Linovesky

Inclusive la mitología, si es que estamos predispuestos a aceptarlos, contiene elementos proféticos. Una fábula griega que nos habla de un tal Procrustes por caso, también los tiene y nos cae justa para establecer equivalencias con los sucesos del presente. Cuenta la leyenda que había un malhechor a quien primeramente se conoció como Damastes o Polipemón, dueño de una falsa posada y que quedó inmortalizado con el mote de Procrustes o Procusto (cuyo significado en griego es: “el estirador”), el cual torturaba a sus invitados acostándolos en una cama. A los altos en una cama bien corta y a los bajos en una suficientemente larga. El tormento consistía, cosa que hizo una y otra vez, en dejar a la víctima del mismo tamaño de la cama. Así a los altos les cortaba las extremidades hasta que adquirían el tamaño del lecho y los bajos recibían un tratamiento inverso, donde por medio del estiramiento el criminal conseguía igual resultado. Hasta que el héroe Teseo perdió la paciencia, pudo capturarlo y le infligió la misma clase de sacrificio que él imponía a sus víctimas.

Desde luego, si en aquel entonces hubiesen existido como hoy la izquierda descarrilada de sus ideales originales, la progresía, los Zapatero y los Chirac, sin duda que el castigo de Teseo hubiese sido tachado de excesivo y desmesurado, a la vez que de la mano de sus concepciones trasnochadas sobre “derechos humanos”, se habrían puesto en defensa del criminal. Igual, igual, a como hoy lo hacen con Israel, a quien no le perdonan siquiera el que pelee por su existencia. No importa si este pequeño Estado, desde el mismo día de su Independencia, fue invadido por cantidad de ejércitos cuyo único fin era hacerlo desaparecer del mapa y quedarse con las pertenencias de sus pobladores. Tampoco que al no poder vencerlo con formaciones bélicas regulares, hayan recurrido a las más crueles añagazas con el objeto de conseguir lo que se habían propuesto. Nada importa para esa gente cuando el que se defiende es el judío y menos si las simpatías, que no provienen de un sentimiento sino del temor de convertirse ellos posteriormente en blanco, son para quienes le pelean de tan sucia manera como se volvió norma en el Islam integrista.

En mi ciudad y tengo conocimiento que algo similar ha ocurrido en otros lados también, anda una jovencita muy agraciada, de esas que conocemos como “livianas de cascos”. Pero que no solamente ejerce el comercio carnal, sino que además, cuando encuentra la víctima propicia entre los del sexo opuesto la hace objeto de una maniobra extorsiva, consistente en acusarla, siempre frente a testigos cómplices, de haber pretendido violarla. Y una gran parte de la sociedad, conmovida por las lágrimas de esa criatura con careta (no carita) angelical, desechando cualquier investigación previa para corroborar si dichas acusaciones son ciertas, se pone de su lado inconscientemente y fabrica un profanador de inocentes hímenes, condenando sin atenuantes a un hombre que días antes era un ciudadano probo, e intachable en su moral.

Hoy día Israel recibió esa acusación. De nada valió saber que una banda criminal incursionó en su territorio, mató a sus pobladores y secuestró soldados o civiles. Ni que para evitar las lógicas represalias del injuriado, en un acto de vil cobardía, esos “guerreros” se escondiesen entre la población de sus países, la que por otro lado y en gran proporción, apoya asimismo su vileza. Nada, absolutamente nada, según esta visión unilateral del ala izquierda de Occidente, justifica que el judío se defienda y pelee por sobrevivir. Está ya establecido a priori que es el violador y no le asiste ninguna excusa, menos la sospecha de inocencia. Por lo que están viendo la manera más elegante de lincharlo.

Pero, amado y justo Moratinos (por nombrar a uno sólo de estos impolutos, si no canallas jueces), Israel se cansó de hacer el papel del novillo que en su país se lanza al ruedo, para que decenas de cobardes vestidos con trajes de luces lo torturen a gusto y placer, consiguiendo así el regocijo de un público inculto y sadista. Y por ello le aplicó y sigue aplicando a sus torturadores una cornada de la que se van a acordar por mucho tiempo y que quizá les haga entrar en razones de una vez para siempre. Un Teseo redivivo que despertó molesto y salió a la caza de su Procusto, al que esta vez acostará en su propia cama, así grite y patalee.

Sólo hay una posibilidad de que se evada el criminal citado y ésto ocurrirá si acaso la comunidad internacional y “democrática” vuelve a equivocarse como antaño lo ha hecho y deja que se escape de nuevo. Una acomodaticia forma de pelea la de los actuales invasores que, como sucedió en todas las guerras que le han planteado a Israel, cuando se produce la réplica de este último, dichos agresores se apresuran a pedir un “urgente alto el fuego”, mientras sus embajadores lloran a moco tendido por ser “víctimas” de un enemigo infinitamente inferior en número y divisas a ellos, el que sin embargo les está dando una soberana paliza. Eso sí, mientras aquellos diplomáticos lloran, las bandas que desencadenaron el conflicto sigue lanzando misiles, matando civiles y destruyendo ciudades de quien presumiblemente y de acuerdo a sus denuncias prefabricadas, los tiene acorralados. Puesta en evidencia la mentira de que se defendían sólo con piedras y sacando a relucir poderosos arsenales que les fueron generosamente provistos por interesados amigos, tratan no obstante de revertir los motivos de la actual caótica situación. Como lo hacen los abogados hábiles, se afanan en “revertir la carga de la prueba”, y, mientras matan civiles y destrozan cuanto pueden dentro de Israel, piden que la ONU frene… a los que se defienden. Para luego poder seguir matándolos a traición, como lo vienen haciendo desde 1948 y de antes aún.

Quiera Dios que esta vez no les hagan caso y permitan al Ejército Israelí terminar la limpieza iniciada, que no es étnica ni civil como gritan y seguirán gritando sus personeros, sino de miserables cucarachas enceguecidas por su fundamentalismo religioso y/o también material. Un aseo que no sólo redundará en beneficio del país judío, sino de la humanidad toda, incluyendo por supuesto a la propia comunidad árabe sana de espíritu y de corazón, cautiva primigenia de esas gavillas de fanáticos. Teseo (Israel) despertó furioso y ya está por capturar al criminal Procusto (Nahsrala y Co. & Haniye Inc., Hajmadinejad y El Asad); tengan a bien los al fin de cuentas beneficiarios privilegiados de esta odisea de los judíos, no esconder la mitológica cama, para que pueda acostarlo en ella.

 


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