José, hijo de Jacob, nieto de Isaac, y padre de Efraim y Menashé, tribus de
Israel, fue enterrado definitivamente en Israel, cuando los israelitas al
salir de la esclavitud de Egipto lo transportaron hasta Canaán, la patria
del judaísmo, Eretz Israel.
En la Toráh se relata ampliamente la vida y actos de José el Justo.
Yosef, en hebreo, también es recordado en el Corán –aunque mucho más
someramente- , con el nombre de Yusuf, en la Sura 6, aleya 84; la Sura 12
recibe el nombre de Yusuf y relata la vida de José y en la Sura 40, aleya 34
se le cita.
El israelita Yosef –José- es venerado por los judíos y los musulmanes
también veneran al judío Yosef
Michael Freund escribía recientemente que:
"Silenciosamente y sin mucha ostentación, se conmemoró un doloroso e
importante aniversario prácticamente sin que la mayoría del mundo judío lo
notara.
Puede parecer increíble, pero fue sólo hace seis años, el 7 de octubre del
2000 que una masa violeta de palestinos asaltaron la Tumba de Yosef en Shjem
(Nablus), demoliendo en horas el milenario lugar sagrado.
En las escenas emitidas por todo el mundo se podía vislumbrar cómo los
palestinos armados con mazos ofrecieron una memorable muestra de su noción
de tolerancia religiosa mientras cortaban, aplastaban, destrozaban y
destruían uno de los sitios más santificados para el pueblo judío.
Como resultado, las prístinas voces de las plegarias judías que alguna vez
llenaban los cielos sobre la tumba de Yosef, fueron reemplazadas por pilares
de humo mientras la multitud árabe saqueaba la tienda, violando libros y
otros objetos religiosos sagrados.
El ataque a la Tumba de Yosef fue la culminación de un proceso que comenzó
varios días antes del suceso, cuando policías palestinos y terroristas Al-
Fataj lanzaron un ataque coordinado contra los soldados israelíes que
cuidaban el lugar. Uno de los valientes hombres que defendía el sitio era un
militar druso israelí de 19 años, Madhat Yusuf. Después de haber recibido un
disparo en la nuca por un pistolero palestino, Yusuf cayó herido sin poder
ser rescatado durante cinco horas, desangrándose lentamente mientras que el
entonces primer ministro Ehud Barak negaba la autorización solicitada
repetidamente por el Ejército israelí de enviar un equipo de rescate de una
base cercana.
Asombrosamente, Barak prefirió confiar en las promesas de la Autoridad
Palestina según las cuales permitirían evacuar tranquilamente a Yusuf. En
efecto, Barak estaba confiando que quienes habían disparado a Yusuf lo
salvarían – una imprudente decisión en todo punto de vista y ciertamente
letal pues costó la vida del joven soldado.
Añadiendo un insulto a la agresión mortal, poco tiempo después Barak ordenó
al Ejército de Israel que abandonara la Tumba de Yosef a cambio de más
promesas de los palestinos en que se comprometían a cumplir honesta y
sinceramente de que protegerían el mismo lugar que días antes había sido
atacado con armas de fuego automáticas.
Sin ser ninguna sorpresa, un par de horas más tarde, la Tumba de Yosef
estaba derrumbada, y rápidamente fue reducida a ruinas ardientes.
En retrospectiva, fue y sigue siendo muy claro que Israel cometió un grave
error estratégico al salir de la Tumba de Yosef.
La retirada señaló la primera vez en que Israel retrocedía bajo fuego ante
la violencia árabe-palestina, enviando al otro lado el mensaje inequívoco de
debilidad y vacilación.
Y aconteciendo sólo un par de días después el comienzo de la campaña de
terror palestina en septiembre del 2000, la capitulación israelí sirvió de
inspiración al reclutamiento a favor del Hamas y el Jihad Islámico, quienes
muy felizmente señalaban el incidente enseñando que si se continuaban
agrediendo suficientemente duro a los judíos, ellos eventualmente se
retirarían.
Más aún, al retirarse Israel de este modo vergonzoso de un sitio tan sagrado
y prominente a nivel histórico, y al permitir que uno de sus soldados herido
mortalmente por terroristas palestinos se desangrara hasta la muerte, Israel
estaba básicamente declarando a sus opositores que su propio sentido de
dignidad y auto-respeto se había sido hecho trizas…
.. Hay un modo de escapar a esto si tan sólo reunimos el suficiente deseo
para ello. Para romper con este "circulo de violencia" en el que nos
encontramos en el Medio Oriente, Israel debe ante todo romper con el
"circulo de debilidad" que se ha impuesto a sí mismo y empezar defendiéndose
a sí mismo como debería hacer cualquier país normal del mundo…
Y nada sería más simbólico, o más significativo en este sentido, que tomar
de vuelta la Tumba de Yosef y restituir el control israelí sobre esta.
Continuar dejándola a la merced de los árabes-palestinos sólo sirve como un
recordatorio tangible para ellos que la violencia organizada ciertamente
tiene sus beneficios.
Es esencial que los árabes-palestinos olviden esta lección lo más rápido
posible, y que Irán y Siria vean que nuestro espíritu luchador se mantiene
firme. La mejor manera de hacerlo sería devolviendo el reloj atrás y
reclamando esta preciosa pieza de nuestra heredad religiosa e histórica"
Dos veces en la historia judía Yosef fue abandonado por sus hermanos y
entregado al dominio extranjero. La primera vez fue en la historia bíblica
cuando fue tirado a un pozo y vendido a mercaderes viajantes. La segunda vez
fue en octubre del 2000 cuando su tumba se convirtió en la sepultura de un
joven soldado israelí al haber sido entregado a una multitud sedienta de
sangre.
Icemos una vez más la bandera israelí sobre la tumba de nuestro antepasado
bíblico colectivo. Haciéndolo estaremos enviando el mensaje a nuestros
enemigos que nunca más nos retiraremos bajo fuego y que defenderemos nuestro
derecho de vivir y manifestarnos religiosamente en esta tierra como
corresponde.
Entonces hagamos lo que se debió haber hecho mucho tiempo atrás – tomemos de
vuelta la Tumba de Yosef y nuestra dignidad junto a ella"
Hamas, Hezbulláh, Irán entendieron el mensaje de debilidad que les daba
Israel.
para ver la destrucción de la tumba de José realizada por las turbas
árabe-palestinas islámicas pulsar AQUÍ
y también pulsar AQUÍ
Cuando los árabes han tenido en su poder los lugares santos judíos no han
respetado su carácter sacro. El máximo ejemplo es el Muro Occidental –Muro
de las Lamentaciones-del Templo de Jerusalem, nuestroprincipal santuario.
Durante los 19 años que estuvo en poder jordano –desde 1948 al 1967- ningún
hebreo pudo rezar en él.
En la Guerra de los Seis Días en 1967 las tropas israelíes recuperan
Jerusalem oriental una de las primeras medidas que se toma es ordenar que se
protejan las mezquitas para impedir que ningún fanático atente contra ellas.
Y eso a pesar de que están construidas en el emplazamiento del Templo –los
musulmanes construyeron su mezquita en el solar donde estaba el Templo de
Jerusalem y, por lo tanto, sobre el lugar más santo para nosotros, los
judíos.
Desde la Guerra de los Seis días los musulmanes han seguido orando en la
mezquita sin que los israelíes se lo impidan.
Esa explanada es uno de los lugares más santos del Islam, pero no el
principal; lo mismo que la Tumba de Yosef para los judíos.
El Islam no respeta el lugar más sagrado de los judíos al haber edificado
una mezquita sobre el emplazamiento del Templo de Jerusalem.
Las turbas árabes-palestinas no respetaron la tumba de Yosef, que para ellos
es Yusuf y le es teóricamente sagrado.
El odio de los islamistas al judío es muchísimo mayor que el amor que los
islamistas profesan a lo que consideran suyo.
Por eso destruyeron la tumba de Yosef, pues era judío, aunque –teóricamente-
también venerado por los musulmanes.
Los hijos de Ismael tienen que entender que en su grandiosa herencia no está
Israel. Este pertenece a la descendencia de Isaac.
Habrá paz cuando los ismaelitas acepten que Israel es la herencia para los
hijos de Isaac y Jacob.
Israel será Shelemá