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LA ESPADA DE DAMOCLES
Sea Israel por un día
por Rafael T.Perez
Quousque tandem abutere patientia nostra.
Cedant arma togae, concedat laurea laudi.
Cicerón
Así se expresaba Cicerón; "¿hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia?, que las armas cedan a la toga y el laurel se conceda a los méritos. Y en un mundo en el cual esos laureles se conceden a las diferentes armas del terror, y son arrojados los méritos al umbrío sótano de los palacios de la indiferencia, no puede, por mucho que quiera ese mundo, aspirar a sobrevivir un siglo más sin haberse encontrado de frente con la retribución de su equivocado proceder.
Si trazáramos una línea entre la razón y la irracionalidad y entre esta última y la complacencia veríamos que nunca sería recta sino que nuestro trazo indefectiblemente habría sido irregular aunque su punto y final fuera invariablemente el mismo, la injusticia y la ceguera moral. Injusticia absoluta en ambos sentidos, ceguera moral únicamente en tanto en cuanto esta invidencia está al servicio de la causa judeófoba, todo efecto tiene una causa y occidente debería comprender al fin que los efectos de su política de complacencia y de comprensión hacia el terrorismo islámico encuentran su causa, precisamente, en esta política distorsionada de incentivos a cambio de nada. Un claro ejemplo de ello es el hecho de que estos terroristas, de lo que se ha llamado la "yihad global", no asumen examen de conciencia alguno en su frenética carrera de extender el caos por el mundo empezando por Israel y el pueblo judío. Los puñetazos de Mazen sobre la mesa "palestina" exigiendo a hamas que reconozca de una vez el derecho de Israel a existir como nación, no significan nada si existe una gran diferencia entre las palabras y las acciones de unos y otros, si no están más interesados en construir y crear ex-nihilo un estado propio como dicen que lo están, hasta el empecinamiento, de destruir al históricamente justificado, prior tempore, potior iure, existente e irreversible antiguo pero siempre actual estado de Israel.
Y hablamos de la asunción de un examen de conciencia serio que empuje a los actores de esta escenificación inmoral, a los criminales, a los cuales intentan infructuosamente sedar con prebendas y a quienes desde la ingenua ejecución de políticas perversas los avalan, empuje a ambos extremos a reconocer que unos por exceso y otros por defecto el error no radica en la existencia del pueblo judío, siempre puesto en duda su derecho, sino en la existencia y en el sostenimiento errático de esas visiones ausentes de toda realidad moral y de toda humana justicia. Pues que la fantasiosa ensoñación que sitúa a los terroristas como luchadores por la libertad, sin duda, es una ensoñación perniciosamente equivocada lo demuestra el hecho de que a la hora de cometer un crimen no tienen, estos, el menor escrúpulo aun en matar a los suyos propios, y occidente por su parte en lugar de afirmar el derecho a la vida y a la libertad lo que hace es impulsar esa nefasta política de contentar a la bestia poniendo más dinero sobre la mesa o aceptando lentamente y en silencio sus caóticas exigencias cambiando libertad por tiranía y alterando el derecho por la injusticia.
Llegará un día en el que las naciones occidentales tendrán que pagar por sus errores del presente, tanto como pagan por los cometidos en el pasado, así como ese mundo islámico también, al fin, asuma las lágrimas y las vidas truncadas no solo en y de Israel sino igualmente por las lágrimas y las vidas truncadas por ellos mismos y entre los de su propia sangre. Ya que si tan interesados están unos y otros en la existencia de un estado "palestino" que nunca termina de llegar por la insidia y la profunda negligencia absoluta y la incapacidad consciente de quienes deberían haberlo establecido, y por la sólida dejadez y la indiferencia cuando no hipocresía y falsa preocupación de estos que tanto lo proclaman como nudo gordiano de la cuestión internacional, no en una, sino en todas las oportunidades que han tenido para ello, sin tan interesados están, que lo impongan, sobre todo, entre aquellos que no desean tanto el tal estado como desean ver pulverizado a Israel y a los judíos exterminados. Por supuesto, la libertad no puede imponerse o deja de ser libertad pero; ¿por qué el terrorismo si ha de ser impuesto como medio para obtener cualquier fin?. Cuando Europa o las naciones occidentales quieren, pueden, y cuando se trata de valores inalienables del hombre como el derecho a la vida, a la felicidad, al respeto, a impedir las proclamas de exterminio y a la no discriminación por motivo de raza, color, religión, sexo o ideología, la libertad no se convierte en una imposición o siquiera en una opción sino que se transforma en una conquista necesaria limpia de tabúes y vanas y nocivas supersticiones.
Hasta hoy, esa Europa ebria de sí, está más preocupada en salvarse a sí misma que en ejercer el derecho y defender la justicia, derecho y justicia que ella reclama para lo que le concierne pero que niega sistemáticamente a Israel cuando le exige que renuncie a su defensa y califica todo ejercicio de esta como de provocaciones a la otra parte y mientras guarda el solemne silencio de los bobos frente al ruido de los mosquetones de la parte irracional. Por ello como decía Cicerón, que las armas cedan a la toga y el laurel se conceda a los méritos, ley y justicia, pues mientras haya individuos cuyas mentes enfermas sean incapaces de aceptar la realidad y grupos y gentes que naveguen entre las olas impetuosas del odio, que nadie espere más solución que esta, o desaparece el terror y quien lo causa, o desaparecen las almas libres.
Entre tanto es Israel y el pueblo judío el que es puesto en el centro de toda mirada judeófoba y el que es situado en el infame cadalso de toda culpa, no importa cuánto haga, qué, para qué o cómo, que las negras nubes del antisemitismo fallarán juicio siempre contra Israel situándolo en el centro de todo mal que aqueja al planeta tal como hicieron sus antepasados hasta el más grosero de los ridículos porque los genes de la ciega estupidez del antisemitismo se transmiten de generación en generación creando esperpentos de sí mismos una y otra vez. ¿En qué mente racional y en que humano juicio cabe el desprecio de la vida de las víctimas judías mientras se aboga por el respeto al libre ejercicio del terror perpetrado por sus verdugos? pues ¿quién contribuyó a poner freno a los continuos ataques terroristas desde Judea y Samaria o a los continuos disparos desde las localidades árabes contra caminantes y conductores israelíes? ¿Europa, la ONU, Rusia o China, los EE.UU? y ni hablemos de las naciones islámicas, ¿no deberían haber pensado antes en las nefastas consecuencias en lugar de quejarse luego?. No importa cuantos muros y cuantas vallas separen naciones, territorios y fronteras, que la única valla merecedora de toda crítica inmunda y de todo juicio infame es la que separa la vida de la muerte, la búsqueda de la seguridad del ejercicio del terror, la valla, que sin duda habrá decenas de otras posibles alternativas a ella, pero no se conocen hoy, todavía, pero es la valla, ese muro "ilegal" que en los medios europeos es repetido incesantemente hasta que toda psique la tenga bien arraigada en su mente como la perversidad judía frente al oprimido pueblo "palestino", nunca reparan en el dolor de Israel, como si importaran más cuatro lechugas palestinas que una sola vida judía.
Desde los áridos y yermos campos de la hipocresía se levantan las roncas voces de quienes toda su triste vida la emplean únicamente para pisotear los méritos judíos, que no son pocos, y otorgar no el laurel sino la tiara del terror a los asesinos a quienes aplauden. Como monstruos insaciables no encuentran fin a su voraz desprecio por todo lo que sea judío ni atienden a justicia o derecho alguno. La vida de Israel es para las naciones, menos importante que un campo de lechugas, parecen no querer entender que estas pueden brotar nuevamente pero no así la vida cuando ha sido truncada para siempre.
Permitan que les cuente una historia que ha sucedido recientemente en el Beekse Bergen Safari Park, en Amsterdam, ah Holanda que curioso país, como todos ustedes saben es en Holanda donde se encuentra la ciudad de la Haya, en la cual se encuentra a su vez la Corte Internacional de Justicia...sí la que juzgó como ilegal la valla de defensa que impide a los terroristas entrar a Israel a cometer impunemente sus crímenes pero ¿sabían que el nombre neerlandés de La Haya es "Des Graven Hage" y que significa literalmente "El seto del conde" o "El cercado privado del conde"?...vaya que desvergonzada casualidad por lo que implica. Decíamos que, y cito literalmente de la fuente; diario EL MUNDO, miércoles 17 de mayo 2006, página 36, sección Ciencia:
" Los visitantes atónitos del Beekse Bergen Safari Park, en Amsterdam, se convirtieron en involuntarios testigos de la macabra escena: tres osos cazaron y despedazaron ante sus ojos a uno de los monos de este parque zoológico...El macaco fue devorado en escasos minutos en un brutal festín en el recinto de los depredadores" .
Luego seguimos con esta noticia pero ahora, ¿se han dado cuenta de la cobertura que le han otorgado los redactores o periodistas a semejante noticia? que unos osos maten a un macaco y luego lo despedacen, es macabro y es tenido como un festín brutal, en otras palabras, se acepta que es la acción propia de una bestia, de un animal, de un ser del todo irracional, ahora si comparan esta cobertura con la que los medios españoles o europeos ofrecen de una escena en la que un terrorista ha asesinado brutal y salvajemente a ciudadanos israelíes, no encontraran más reseña que el hecho mismo del cual se informa con toda frialdad y no pocas veces aun culpando a Israel de sus propias víctimas.
La noticia sigue diciendo: " Los monos y los osos suelen convivir pacíficamente en la misma zona del parque. Sin embargo, esta semana los animales han sorprendido a los cuidadores al emprender una violenta persecución en el bosque. Uno de los osos llegó a escalar un tronco para poder atrapar a su víctima, que murió por las garras del plantígrado...la dirección del zoo ha decidido separar el hábitat de los monos del de los osos "
Luego de darle el pésame a la viuda y a los posibles cachorros del macaco cabe felicitar a esta diminuta especie por haber conseguido que en el país de la Corte Internacional de Justicia se hayan dado cuenta de que a aquellos que se comportan como bestias irracionales, como tenebrosos compañeros y macabros vecinos, hay que tenerlos detrás de la valla, y en el caso de que sean hombres, hasta que la razón al fin penetre entre los rígidos tejidos de sus conciencias.
¿Protestarán los úrsidos por esa separación a la que van a ser sometidos por su agresivo comportamiento? Tienen próxima la ciudad de La Haya, ¿elevarán una queja a la Corte Internacional? Israel siempre en el cadalso de ese infame universo amoral donde lo sitúan las naciones, no solo las lechugas "palestinas" tienen más valor que una sola vida judía para estas naciones insatisfechas, sino también un único macaco aparece más valioso para estas mismas naciones que la sola existencia de Israel.
Dionisio I el viejo reinó en la ciudad de Siracusa con gran acierto, consiguió hacer de esta ciudad-estado uno de los centros del poder cultural y económico del mundo conocido, a pesar de lo cual la envidia que le profesaban, vil compañera de los incompetentes y los necios, sus detractores le hizo desconfiado. Entonces apareció un cortesano llamado Damocles quien no perdía la oportunidad de manifestar en público esta envidia de la que estamos hablando hacia Dionisio I, el viejo. Fueron tan clamorosas estas manifestaciones públicas que las palabras de Damocles llegaron a oídos de Dionisio I, y este lo invitó a palacio y le ofreció a Damocles su puesto en el trono durante toda una noche. Evidentemente Damocles aceptó encantado. Aquella noche el banquete fue en su honor, y Dionisio I le cedió el trono, Damocles se sentó y observó el salón y a los comensales pero se topó con una desagradable sorpresa al ver que sobre su cabeza pendía una espada colgada de un hilo. Dionisio I, el viejo, le dijo al aterrado Damocles: "Mi vida siempre está en peligro puesto que muchos son mis enemigos, si tu quieres ocupar mi puesto aquí, deberás soportar la amenaza de la espada durante toda la noche".
Me pregunto, ¿habrá alguien entre las naciones que quiera ser Israel por un solo día?.
Rafael T.Perez
28 mayo 2006
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