Ella no fue, entre todas, la más
bella,
pero me dió el amor más hondo y
largo.
Otras me amaron
más; y, sin embargo,
a ninguna la quise
como a ella.
Acaso fue porque la amé de lejos,
como una estrella desde mi
ventana...
Y la estrella que
brilla más lejana
nos parece que tiene mas reflejos.
Tuve su amor como una cosa ajena
como una playa cada vez más
sola,
que únicamente guarda de la ola
una humedad de sal sobre la
arena.
Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
como el agua en cántaro
sediento,
como un perfume
que se fue en el viento
y que vuelve en el viento todavía.
Me penetró su sed insatisfecha
como un arado
sobre llanura,
abriendo en su
fugaz desgarradura
la esperanza feliz
de la cosecha.
Ella fue lo cercano en lo remoto,
pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del
navío,
como la luz en el
espejo roto.
Por eso aún pienso en la mujer
aquella,
la que me dió el
amor más hondo y largo...
Nunca fue mía. No era la más bella.
Otras me amaron más ... Y, sin
embargo,
a ninguna la quise
como a ella
Oración de un Devoto
Señor te pido perdón por mis tres
mayores pecados:
ante todo por
haber peregrinado a tus muchos santuarios
olvidando que
estas presente en todas partes; en segundo lugar,
por haber implorado tantas veces
tu ayuda olvidando que mi
bienestar te preocupa mas a ti que a
mi; y por último por
estar aquí pidiéndote que me
perdones, cuando sé perfectamente
que nuestros pecados nos son
perdonados antes que los cometamos.
Un Cuento Hasídico
Un pobre campesino que regresaba del
mercado a altas
horas de la noche descubrió de
pronto que no llevaba
consigo su libro
de oraciones. Se hallaba en medio del
bosque y se le había salido una
rueda de su carreta, y el
pobre hombre estaba afligido pensando
que aquel día
no iba a poder recitar sus
oraciones.
Entonces se le ocurrió orar del
siguiente modo: "He
cometido una verdadera
estupidez, Señor: he salido de
casa esta mañana sin mi libro de
oraciones, y tengo tan
poca memoria que no soy capaz de
recitar sin el una sola
oración. De manera
que voy a hacer una cosa: voy a
recitar cinco veces el alfabeto
muy despacio, y tú, que
conoces todas la oraciones, puedes
juntar las letras y
formar esas oraciones que yo soy
incapaz de recordar"
Y el Señor dijo a sus ángeles: " De
todas las oraciones que
he escuchado
hoy, ésta ha sido, sin duda alguna, la mejor,
por que ha
brotado de un corazón sencillo y sincero"
SE DEJA DE QUERER
José Algel Buesa
Se deja de querer...
Y no se sabe porque se deja de querer
Es como abrir la mano y encontrarla
vacía
Y no saber de pronto que cosa se nos
fue.
Se deja de querer...
Y es como un río cuya corriente fresca
ya no calma la sed
Como andar en otoño sobre las hojas
secas
Y pisar la hoja verde que no debió
caer.
Se deja de querer...
Y es como el ciego que aun dice adiós
llorando
Después que pasó el tren.
O como quien despierta recordando un
camino
Pero ya solo sabe que regreso por él.
Se deja de querer...
Como quien deja de andar una calle sin
razón, sin saber
Y es hallar un diamante brillando en
el rocío
Y que ya al recogerlo se... se evapore
también
Se deja de querer...
Y es como un viaje detenido en las
sombras
Sin seguir ni volver
Y es cortar una rosa para adornar la
mesa
Y que el viento deshoje la rosa en el
mantel
Se deja de querer...
Y es como un niño que ve como
naufragan sus barcos de papel
O escribir en la arena la fecha de
mañana
Y que el mar se la lleve con el nombre
de ayer.
Se deja de querer...
Y es como un libro que aun abierto
hoja a hoja quedó a medio leer
Y es como la sortija que se quitó del
dedo
Y solo así supimos... Que se marcó en
la piel.
Se deja de querer...
Y no se sabe porque se deja de querer.
CARTA A USTED
José Ángel Buesa
Señora:
Según dicen ya tiene usted otro
amante.
Lástima que la prisa nunca sea
elegante.
Yo sé que no es frecuente que una
mujer hermosa,
Se resigne a ser viuda, sin haber sido
esposa.
Y me parece injusto discutirle el
derecho
De compartir sus penas sus goces y su
lecho
Pero el amor señora cuando llega el
olvido
También tiene el derecho de un final
distinguido.
Perdón... Si es que la hiere mi
reproche... Perdón
Aunque se que la herida no es en el
corazón
Y para perdonarme... Piense si hay mas
despecho
Que en lo que yo le digo, que en lo
que usted ha hecho.
Pues sepa que una dama con la espalda
desnuda
Sin luto en una fiesta, puede ser una
viuda.
Pero no como tantas de un difunto
señor
Sino para ella sola, viuda de un gran
amor.
Y nuestro amor recuerdo, fue un amor
diferente
Al menos al principio, ya no,
naturalmente.
Usted será el crepúsculo a la orilla
del mar,
Que según quien lo mire será hermoso o
vulgar.
Usted será la flor que según quien la
corta,
Es algo que no muere o algo que no
importa.
O acaso cierta noche de amor y de
locura
Yo vivía un ensueño y... y usted una
aventura.
Si... usted juro cien veces ser para
siempre mía
Yo besaba sus labios pero no lo creía.
Usted sabe y perdóneme que en ese
juramento
Influye demasiado la dirección del
viento.
Por eso no me extraña que ya tenga
otro amante
A quien quizá le jure lo mismo en este
instante.
Y como usted señora ya aprendió a ser
infiel
A mi así de repente me da pena por él.
Si es cierto... alguna noche su puerta
estuvo abierta
Y yo en otra ventana me olvide de su
puerta
O una tarde de lluvia se iluminó mi
vida
Mirándome en los ojos de una
desconocida.
Y también es posible que mi amor
indolente
Desdeñara su vaso bebiendo en la
corriente
Sin embargo señora... Yo con sed o sin
sed
Nunca pensaba en otra... si la besaba
a usted.
Perdóneme de nuevo si le digo estas
cosas
Pero ni los rosales dan solamente
rosas.
Y no digo estas cosas por usted ni por
mí
Sino por... por los amores que
terminan así.
Pero vea señora... que diferencia
había
Entre usted que lloraba... y yo que
sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales
diversos
Usted besando a otro... Yo escribiendo
estos versos.
El Principito:
"¡No supe comprender nada entonces!
Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras. ¡La flor perfumaba
e iluminaba mi vida y jamás debí huir de allí! ¡No supe adivinar la
ternura que ocultaban sus pobres astucias! ¡Son tan contradictorias
las flores! Pero yo era demasiado joven para saber amarla".
LA VIDA ES SUEÑO
Pedro Calderón de
la Barca
Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera
condición,
esta furia, esta
ambición,
por si alguna vez
soñamos.
Y sí haremos, pues
estamos
en mundo tan
singular,
que el vivir sólo
es soñar;
y la experiencia
me enseña,
que el hombre que
vive, sueña
lo que es, hasta
despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte
(¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien
intente reinar
viendo que ha de
despertar
en el sueño de la
muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana
y pretende,
sueña el que
agravia y ofende,
y en el mundo, en
conclusión,
todos sueñan lo
que son,
aunque ninguno lo
entiende.
Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
MAS FRASES...
La grandeza de la humanidad, la
grandeza del ser humano, no está en no caer nunca, sino en ser capaz
de levantarse cada vez que se cae (Confucio)
Hoy, cuando nos hundimos en
información estamos padeciendo hambre de conocimiento (Rutherford D.
Rogers, 1985)
El juicio viene dado por la
experiencia, y el buen juicio proviene de las malas experiencias (Bob
Packwood, 1986)
Nadie dijo nunca ni escribió en ningún
lugar que vivir fuera fácil (M. Maurich)
No dejemos que la vida, que ha de ser
siempre una pasión, se convierta en una costumbre
El secreto de la felicidad no está en
hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace
(L. Tolstoy)
Caer está permitido, levantarse es
obligatorio (Anónimo)
La desesperanza está fundada en lo que
sabemos, que es nada, y la esperanza en lo que ignoramos, que es todo
(Anónimo)
Te amo para amarte y no para ser
amado, puesto que nada me place tanto como verte feliz (G. Sand)
La fe consiste en creer lo que no
vemos y la recompensa es ver lo que creemos. (San Agustín)
Nuestro conocimiento es una pequeña
isla en el gran océano de lo desconocido. (Isaac Bashevis Singer,
1978)
Aprender es descubrir que algo es
posible (Fritz Perls,1979)
Los hombres pueden aprender unas
cuantas cosas del éxito pero muchísimas de los fracasos. (Probervio
Árabe)
No sentiré vergüenza para defender a
un amigo (Biblia: apócrifo).
El chisme, al contrario de los ríos,
fluye en ambas direcciones (Michael Korda, 1976)
El hombre apresurado bebe su te con un
tenedor (proverbio chino)
Ser totalmente honesto con uno mismo
es un gran ejercicio (Sigmund Freud, 1897)
Tu deberás tener una buena dosis de
seriedad en tí, o no podrás notar la parte simpática de tus amigos (Will
Rogers, 1973)
Cada vez que descubres una idea
genial, descubres, al final, que alguien más había pensado en ello
primero (Frank Harden, 1978)
Algunas veces podemos aprender más de
los errores de los hombres que de sus virtudes (anónimo)
Lo que haga hoy es importante, porque
a cambio de esta acción estoy dando un día de mi vida.
La malicia de los unos nace casi
siempre de la estupidez de los otros (H. Maret).
En el fonde el tiempo es todo cuanto
poseemos y conviene pensar que no es cuestión de ahorrarlo sino de
disfrutar de él.
Cuando no sabemos a que puerto nos
dirigimos todos los vientos son favorables (Seneca).
La persona más fácil de engañar es a
uno mismo (Edwrd Bulwer-Lytton, 1828).
El orgullo es la armadura más ligera
que un hombre puede vestir. (jerome K. Jerome, 1989)
Si tu vas a ser un puente, tienes que
estar preparado para que caminen sobre tí. (Anónimo)
El más preciado derecho en el mundo es
el derecho a estar equivocado. (Harry Weinberger, 1917)
Experiencia es el nombre que todos dan
a sus errores. (Oscar Wilde, 1892)
La Sed Insaciable
José Angel Buesa
Decir adiós... La
vida es eso.
Y yo te digo
adiós, y sigo...
Volver a amar es
el castigo
de los que amaron
con exceso
Amar y amar toda la vida,
y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama...
Y no saber por qué se olvida...
Coger las rosas una a una,
beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
que no conduce a parte alguna.
Sentir más sed en cada fuente
y ver más sombra en cada abismo,
en este amor que es siempre el
mismo,
pero que siempre
es diferente.
Porque en sordo desacuerdo
de lo soñado y lo vivido,
siempre, del fondo del olvido,
nace la muerte de un recuerdo.
Y en esta angustia que no cesa,
que toca el alma y no la toca,
besar la sombre de otra boca
en cada boca que se besa.
No era Amor
José Angel Buesa
No era amor. Fue otra cosa
Pero según murmuran en la ciudad
aquella,
yo cometí el
delito de inventarte una estrella,
y fue tuyo el pecado de ofrecerme una
rosa.
No era amor, no era eso
que se enciende en la sangre
como una llamarada;
Era mirar tus ojos
y no decirte nada
o acercarme a tu
boca sin codiciar un beso.
Tarde para mi hastío,
tarde para tu angustia de mariposa en
vano,
era como dos ciegos que se daban
la mano,
como dos niños
pobres, tu corazón y el mío.
Nada más. Ni siquiera
suspirar en la lluvia de una tarde
vacía,
No era amor, fue otra cosa. No
se lo que sería
Yo sé que es
triste que nadie lo creyera.
Te Acordarás un Día
José Angel Buesa
Te acordaras un día de aquel amante
extraño
que te besó en la frente para no
hacerte daño.
Aquel que iba en
la sombra con la mano vacía
porque te quiso tanto... que no te lo
decía.
Aquel amante loco... que era
como un amigo,
y que se fue con
otra... para soñar contigo.
Te acordarás un día de aquel extraño
amante.
Profesor de horas lentas con
alma de estudiante.
Aquel hombre
lejano... que volvió del olvido
solo para quererte... como a
nadie ha querido.
Aquel que fue ceniza de todas las
hogueras
y te cubrió de
rosas sin que tu lo supieras.
Te acordarás un día del hombre
indiferente
que en las tardes
de lluvia te besaba en la frente.
Viajero silencioso de las noches
de estío
que miraba tus
ojos, como quien mira un río.
Te acordaras un día de aquel hombre
lejano
del que más te ha querido...
porque te quiso en vano.
Quizás así de pronto... te acordarás
un día
de aquel hombre que a veces
callaba y sonreía.
Tu rosal preferido
se secara en el huerto
como para decirte que aquel hombre se
ha muerto.
Y el andará en la sombra con su
sonrisa triste.
Y únicamente entonces sabrás que
lo quisiste.
Elegía Lamentable
José Angel Buesa
Desde este mismo
instante seremos dos extraños
por estos pocos
días, quien sabe cuantos años...
yo seré en tu recuerdo como un
libro prohibido
uno de esos que
nadie confiesa haber leído.
Y así mañana, al vernos en la calle,
al ocaso,
tu bajaras los ojos y apretaras
el paso,
y yo,
discretamente, me cambiare de acera,
o encenderé un cigarro, como si no te
viera...
Seremos dos extraños desde este mismo
instante
y pasaran los
meses, y tendrás otro amante:
y como eres bonita, sentimental y
fiel,
quizás, andando el tiempo, te
casaras con el.
Y ya, mas que un
esposo será como un amigo,
aunque nunca le cuentes que has soñado
conmigo,
y aunque, tras tu
sonrisa, de mujer satisfecha,
se te empañen los ojos, al llegar una
fecha.
Acaso, cuando llueva, recordaras un
día
en que estuvimos juntos y en que
también llovía.
Y quizás nunca mas
te pongas aquel traje
de terciopelo verde, con adornos de
encaje.
O harás un gesto mío, tal vez
sin darte cuenta,
cuando dobles tu
almohada con mano soñolienta.
Y domingo a
domingo, cuando vayas a Misa,
de tu casa a la Iglesia, perderás tu
sonrisa.
¿Qué mas puedo decirte? Serás la
esposa honesta
que abanica al marido cuando
ronca la siesta:
tras fregar los
platos y tender las camas,
te pasaras las noches sacando
crucigramas...
y así, años y
años, hasta que, finalmente,
te morirás un día, como toda la gente.
Y voces que aun no existen
sollozaran tu nombre,
y cerraran tus
ojos los hijos de otro hombre.
Sopa de pollo para el alma de la
mujer
Historia de dos ciudades
Un viajero que se aproximaba a una
gran ciudad le pregunto a una mujer que se encontraba a la vera del
camino:
-¿Cómo es la gente de esta
ciudad?
-¿Cómo era la gente del lugar de
donde vienes?- le inquirió ella a su vez.
-Terrible-respondió el viajero-.
Mezquina. No se puede confiar en ella. Detestable en todos lo
sentidos.
-Ah!-exclamó la mujer- encontrarás lo
mismo en la ciudad adonde te diriges.
Apenas había
partido el primer viajero cuando otro se detuvo y también preguntó
acerca de la gente que habitaba en la ciudad cercana. De nuevo le
pregunto la mujer por la gente de la ciudad de donde provenía.
- Era gente
maravillosa, honesta, trabajadora y extremadamente generosa. Lamento
haber tenido que partir- Declaró el segundo viajero.
La sabia mujer le
respondió:
- Lo
mismo hallarás en la ciudad adonde te diriges.