Grandes enigmas de la ciencia, fuente de inspiración para ávidos escritores de ciencia ficción...
todo el mundo el mundo se estremece al pensar en agujeros negros, pero poca gente sabe lo que son
o representan, de donde vienen o a donde van a parar, si cuecen o enriquecen...
Bien, empecemos por el principio.
Muy al contrario de lo que la gente piensa, el adjetivo de negro
no alude a temas racistas, ni mucho menos a la poca higiene personal del agujero. Tan solo se refiere a su
propiedad más característica, y es que su atracción gravitatoria no deja escapar ni la luz, por lo que siempre
presentará este color característico, que en la oscuridad de la noche hace que se camufle al telescopio. No, no es que
sean tímidos, ni tampoco hay que dejar que su inocente apariencia nos confunda!! Son depredadores de la noche, en busca
de cualquier forma material de energía, para devorarlos y retenerlos pegados a su vera. Varios filósofos, psicólogos y psiquiátras
han estudiado el caso, llegando a la muy errónea conclusión de que su comportamiento es debido a la falta de cariño de las estrellas
blancas a la cual roba su luz y materia. Pero ya hemos dicho que no tiene nada que ver con el racismo.
En realidad se trata de una represalia en contra de la acción gravitatoria, de la cual son víctimas (por lo cual aprovechamos para
solidarizarnos y pedir la abolición de la ley de la gravedad).
Imagínate que eres una brillante estrella, luciendo día y noche, siendo la más bella del lugar, eres la envidia tu grupo local de estrellas.
Sin embargo, un día la cena te sienta mal, y notas como tu esplendor empieza a desaparecer. Es entonces cuando la gravedad te atrapa, y encoges sobre ti
misma. En un último esfuerzo por mantenerte, aprietas los glúteos, y consigues brillar, más aún que antes, pero ya se sabe que estos esfuerzos provocan
ciertas pérdidas gaseosas... por lo que todo finaliza con un gran pedo (metafóricamente para estrellas, literalmente si estabas escenificando el ejemplo).
Poco a poco te desvaneces, te contraes sobre ti misma, te colapsas cual servidor de correo, arrastrando contigo todo el espacio-tiempo que se halla a tu lado.
De ser una estrella envidiada, la más grande del lugar, has pasado a no tener tamaño.
Ahora, ante la gravedad de la situación, nada puede escapar de caer dentro de la estrella, ni siquiera la luz. Sin embargo, hay teorías que muestran que
al final de un agujero negro, se crea un agujero blanco, que en vez de absorver la materia, la expulsaría (aunque transformada, sin relaccion con lo original) a
otra región del espacio-tiempo.
El funcionamiento de un agujero negro es bastante sencillo. Si nos acercáramos en una nave espacial, cerca del horizonte de sucesos, comenzaríamos a notar un cierto sobrepeso. Después de
atravesarlo, notaríamos como un estiramiento en la dirección del centro del agujero, que haría que al final nos partiéramos en dos, cuatro, ocho... así hasta no ser más grandes
que un minúsculo quark. Suponiendo cierta la teoría del agujero blanco, después de cierto tiempo, los quark se reagruparían, formando átomos, moléculas...¿Células tal vez?
El resultado final es impredecible, aunque se sospecha que no saldría nada parecido.
Por poner un símil bastante entendible, tomemos el aparato digestivo. Estamos en la cocina comiendo. Cualquier cacho de comida sería despedazado por los dientes, y tragados sin remisión
hasta el estómago. La garganta haría el papel del horizonte de sucesos. Una vez atravesada, no hay vuelta atrás, incluso si nos hemos tragado un pez vivo, en contra de su voluntad,
caerá en el estómago. Éste sería el agujero negro en sí. Una vez pasado ese punto, la materia se reorganizaría, y terminaría su ciclo en una hez fecal, que saldría por el otro extremo
del aparato digestivo, y cayendo en la taza del water (normalmente).
Si, el culo sería el agujero blanco.
Visto lo cual, no parece que merezca la pena viajar a través de agujeros negros a puntos lejanos del espacio, por lo que recomendamos desde aquí a los escritores de ciencia ficción que no se inventen otro método más honroso para viajar.