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Ocupación Franco-Inglesa (1763-1774)


El primer ocupante efectivo del archipiélago fue el francés Luis Antonio de Bougainville, quien zarpó de Saint Maló y llegó a las Malvinas en 1764. Funda en la isla Soledad la pequeña población de Saint Louis, o puerto de San Luis.

Seguramente por informes recogidos de fuente directa a través de los navegantes que, como Gouin, habían reconocido las Islas Malvinas, Francia resolvió afrontar la colonización de las mismas, empeñados en resurgir luego de la desastrosa paz de Paris de 1763, donde habían perdido importantes posesiones. El gobierno de ese país tuvo exacta noción de la importancia del lugar, que habría de servir de escala oportuna para ir al descubrímiento de las tierras australes. A todo esto, Luis Antonio de Bougainville se adelantó al gobierno francés para establecer la colonia a sus expensas.Bougainville, nacido en Paris en 1729, diplomático y marino destacado, logró convencer al Duque de Choiseul, Ministro de Guerra y Marina de Luis XV para realizar la colonización de las Malvinas.

La expedición de Bougainville zarpó de Saint-Maló el 8 de Septiembre de 1763 llevando varias familias para el fin propuesto con la Fragata "L'Aigle" ("Águila") y la Corbeta "Le Sphinx" ("La Esfinge"), hechas construir luego de concedida la autorización. Luego de tocar Montevideo (donde dejaron entrever que su destino era la India), cargó caballos y vacas. El 31 de Enero del año siguiente, Bougainville tocaba en el extremo oriental de las Malvinas. El 3 de Febrero entró con sus naves en la amplia Bahía de la Anunciación, al NW de la Malvina Oriental. Los franceses la llamaron Bahía Francesa o del Este (para los ingleses se denomina Berkeley Sound). La misma se halló adecuada para instalar el establecimiento proyectado.

De esta singular aventura de poblamiento en las solitarias y lejanas islas poseemos noticias precisas y abundantes, a través del relato del jefe de la expedición, del libro de Antonio José Pernetty, distinguido y culto benedictino que le acompañó en el viaje y de la relación de M. de Nerville, primer gobernador del archipiélago.

El 17 de Marzo de 1764, Bougainville dispuso el 17 de Marzo el emplazamiento de la nueva colonia a una legua al fondo de la bahía citada, en la costa N. Los franceses construyeron un fuerte y luego una serie de edificios que constituyeron una población denominada Saint Louis. La inauguraron el 5 de Abril.

La población inicial comprendía 29 personas (entre ellas 5 mujeres y 3 niños), todos ellos procedentes de Saint-Malo, de donde las islas se conocieron en lo sucesivo con el nombre de "Iles Malouines" que luego se alteró y castellanizó en la forma de Islas Malvinas, con que hoy figuran en todos los de nuestro país.

Realizados los trabajos previos e indispensables, Bougainville partió de regreso, dejando a cargo del gobierno de las islas a su sobrino, M. de Nerville, para "compartir -dice aquél- los azares de este débil establecimiento en los confines del Universo, el único que hubiese entonces a una latitud tan elevada en la parte austral de nuestro globo".
Muy corta fué la estadía de Bougainville, en ese su primer viaje al archipiélago (luego conduciría más pobladores y otros auxilios en otros tres viajes, entre 1764 y 1767).

"El 5 de Abril de 1764 (dice en su " Viaje") tomé solemnemente posesión de las islas en nombre del rey y el 8 dí velas para Francia".

Un año después el comodoro ingles Byron exploró la isla Trinidad (llamada Saunders por los ingleses), y en enero de 1766 los británicos establecieron un puerto al que llamaron Egmont.

En 1764, el gobierno de Londres fletó dos buques en expedición hacia América, al mando del Comodoro Byron, con encargo de hacer descubrimientos los mares del Sur y para establecer una o más colonias. La flota llegó a las Malvinas y el 15 de Enero de 1765 penetró en un amplio puerto formado por tres islas (Trinidad, Vigio y parte NE de la Gran Malvina) y lo llamó Egmont en honor del Primer Lord del Almlrantazgo y Segundo Conde de Egmont.

Poco estuvieron los ingleses, que desembarcaron al W de la colonia francesa, izaron su bandera y tomando posesión de todas las islas vecinas bajo el nombre de "Falkland Islands" para el Rey Jorge III, de Inglaterra. El pabellón inglés fué enarbolado exactamente el 23 de Enero de 1765, casi un año después que Bougainville se instalara en la isla principal, pero esto no era conocido por los ingleses. Aquel sitio desolado quedaba distante del lugar donde fundara Bougainville, de modo tal que debió pasar inadvertido a los colonos franceses la llegada de las naves británicas.

De poca trascendencia fué el desembarco inglés, pues Byron reanudó pronto su viaje, sin dejar allí ningún habitante.
Al año siguiente, en 1766, Inglaterra envió al Capitán Macbride a fundar un establecimiento en Port Egmont. El viaje fué cumplido por la Fragata "Jason" y el capitán aprovechó para rebautizar las islas con el nombre de su navío. En algunos mapas modernos de las Malvinas (incluso argentinos), aparecen las pequeñas Islas Sebaldinas, en el extremo NW del archipiélago, con el nombre de Islas Jason. Tratándose de un "redescubrimiento", este nombre debe desterrarse de la cartografía, estableciéndose el que corresponde: Islas Sebaldinas (o en su defecto Sebaldes)

El arribo de Macbride se produjo a fines del año mencionado. Cuenta Bougainville que a principios de Diciembre se presentó frente a la colonia francesa, y agrega: "Pretendió que estas tierras pertenecían al Rey de la Gran Bretaña, amenazó forzar el desembarco si nos obstinábamos en retenerlas, hizo una visita al comandante y se dió a la vela el mismo día".
Entre tanto, la colonia francesa tenía ya características de pequeño poblado. Algunas casas, las principales, habían sido construídas de piedra; las demás eran de maderas traídas de los bosques del Estrecho de Magallanes. Con la misma madera se había procedido a construir dos pequeñas goletas, adecuadas para reconocer las costas.

El pueblo contaba con tres almacenes; se habían ensayado con bastante éxito diversos cultivos. El ganado traído inicialmente de Montevideo se había multiplicado. La población alcanzaba, en total, a unos 150 habitantes.
España tenía conciencia bien definida de que las Malvinas eran de su pertenencia, aun antes de que Bougainville tomara posesión de ellas, a nombre del gobierno de Francia. Cuando este hecho ocurre, las reclamaciones se producen en seguida. En nota fechada en Madrid, a 11 de Junio de 1764, el Ministerio español solicitó al Conde de Fuentes, Embajador en París, requiriera una amplia información al respecto.

Enterados los españoles de la primera usurpación de sus derechos sobre las islas reclamaron ante Francia, que reconoció la soberanía de la corona hispánica tanto en virtud del descubrimiento como por las cláusulas del tratado de Tardecillas (1494). Por lo tanto los franceses evacuaron el 2 de abril de 1767.

La actitud de Bougainville despertó, en realidad, en España, la inquíetud un tanto adormecida, por la colonización de las tierras australes del virreinato1. Era necesario fundar establecimientos, no sólo en las Malvinas, sino también en San Julián, Puerto Deseado, Puerto de Leones, Bahía sin fondo, etc.

Francia debía retirarse a la mayor brevedad del archipiélago sudatlántico. Y para sostener este fervíente deseo, en la comunicación al Conde de Fuentes, se le expresaba que "si en unas Islas tan nuestras por su cercanía, como en las Costas de aquel Continente aunque despoblado, se tolerase a la Francia establecerse; ¿cómo podría la España ni con razón, ni con fuerza impedir a los Ingleses, que desde luego se fuesen a otros despoblados como la Bahía de Sn. Julián, y que del Brasil extrajesen auxilíos para establecerse prontamente?" .

Hallábanse Bougainville en Francia, preparando la tercera de las expediciones que fletó en conjunto en su íntento de colonización, cuando fué llamado por el mínistro de negocios extranjeros Mr. de Choíseul y encargado de dirigirse a Madrid para discutir la cuestión.

La negociación matritense fué breve y de tramitación simple. España mostróse intransigente en los alcances de su derecho. Las islas se encontraban en territorio comprendido dentro de la demarcación correspondiente a España, conforme a las Bulas de 1493 y 1494 y el Tratado de Tordesillas. Todo avance de una potencia cualquiera sobre dicha jurisdicción era indebido. Carecía de importancia frente a estos hechos jurídicos la cuestión de quien había sido el descubridor, ya que para Bougainville era Vespucio.

No obstante, el Ministro francés Choiseul, entrevistado por el Conde Fuentes, argumentó que ocupó dichas islas, por tratarse de un "descubrimiento nuevo". Las Malvinas habrían sido descubiertas por unos armadores de Saint Malo.

El gobierno de S. M. Católica, enterado de la respuesta de Francia, sostuvo que aun cuando fuera así, las islas próximas a un continente no podían ocuparse sin el previo consentimiento del "dueño del Continente, y que las Malvinas habían estado reputadas y debían reputarse como adyacentes a nuestras costas".

No insistió mucho Choiseul, quien al final confesó que Francia estaba dispuesta a entregar las islas a condición de que España se dispusiera a poner allí un establecimiento permanente, para evitar que lo hiciera la Gran Bretaña.
Las tramitaciones llegaron a feliz término. El monarca francés reconoció el derecho español a las islas y ordenó su reintegración al auténtico dueño.

Conforme a los principios del Derecho de Gentes, no debía el gobierno de Su Majestad Católica dar ninguna indemnización, pero como adquiría los "navíos, bateles, mercancías, armas, municiones de guerra y de boca que componían nuestro establecimiento -dice el negociador- este monarca tan justo como generoso ha querido reembolsarnos de nuestros adelantos". Así quedó convenido en San Ildefonso, el 4 de Octubre de 1766.
(ver correspondencia de la epoca al respecto)

En cuanto a los ingleses de puerto Egmont fueron desalojados por Francisco de Paula Bucarelli. Pero debido a su inferioridad militar ante Inglaterra, España tuvo que devolver puerto Egmont en 1771, pero dejando a salvo sus derechos de soberanía sobre las islas y contando con la promesa secreta de evacuación británica la cual se materializó el 22 de mayo de 1774. En esa fecha fue evacuado puerto Egmont y España continuo ocupándolas hasta poco después que Buenos Aires, sede del gobierno virreinal del Rio de la Plata, rompiera vínculos con España y asumiera el control efectivo de todos los territorios.

La instalación inglesa en Port Egmont fué el segundo episodio de usurpación a las Malvinas. El rey solicitó informes al gobernador Don Francisco Bucarelli, quien destacó al Capitán de Fragata Don Fernando Rubalcava, que comandando tres naves, llegó a fines de Enero de 1770 a Puerto Soledad.

Pocos días después recorría la costa N, de E a W, y hallaba el 19 de Febrero Port Egmont, con sus tranquilos ocupantes amparados por la Fragata "Tamar" al mando del Capitán Anthony Hunt. Para puntualizar la intrusión, le dirigió una comunicación:

"Habiendo entrado por casualidad en este puerto, he quedado admirado de encontrar en él una especie de establecimiento bajo la bandera inglesa puesta en tierra y auxiliada de las embarcaciones de S.M.B. Siendo estos dominios de S.M.C., este proceder es contra el espíritu de los tratados de paz, que privan introducirse en dominio ajeno contra todo derecho, por lo que es de notar que los vasallos de S.M.B. se atrevan a quebrantar el sagrado de una paz últimamente establecida, en cuya observancia S.M.C. quita toda queja, obligando a sus vasallos a la más sincera armonía, tan conforme a su real intención; en cuya inteligencia a V. protesto, de palabra y por escrito, se separe de la usurpación de este puerto y costas, dejando al Rey mi amo libre los dominios, conteniéndome a proceder de otro modo hasta dar parte a S.M. y recibir sus reales órdenes".

Por su parte Hunt no fué menos categórico en la definición de su actitud. Inmediatamente este le contesto:

"En respuesta a su carta de hoy, hago saber a V. que estas islas pertenecen a S.M.B. por derecho de descubierta y con especial complacencia suya estoy aquí, con instrucciones para protegerlas con todo mi poder, para manifestarlo contra los vasallos de otras potencias, haciendo un establecimiento en cualquiera de dichas islas. Por tanto, en su nombre aviso y exhorto a V. y a todo cuanto está bajo su mando que las evacúe".

(De "Tierras Australes Argentinas", 1948; E.Diaz Molano y Esteban Homet; p.58)

Curiosa resulta esta actitud altiva de Hunt frente a Rubalcava. Moderado y por demás prudente al español, con todo su derecho, luego de localizar la intrusión que se sospechaba. Asaz, soberbio el otro, ante una intimación que dadas sus instrucciones debía rechazar, aun cuando en el documento que producía nos aparece patente la debilidad de su pretensión. En efecto, alegaba que su poder se extendía a todas las islas, aunque se estableciera en cualquiera de ellas, y que debiendo sostenerlo ante los vasallos de cualquier monarca extranjero. También reclamaba que Rubalcava y la fuerza a su mando debía evacuar las islas. Supuestamente, según la opinion del inglés, los colonos y la guarnición del Puerto de la Soledad eran tan intrusos como éste era en realidad.

La llegada de Rubalcava a Buenos Aires causó la alarma que es de imaginar a las autoridades. Y es lógico. Desde 1766 el ministro de marina bailío Fray Don Julián de Arriaga había instado el cuidado, la vigilancia destinada a prevenir lo que ahora se constataba. Mientras los distintos responsables que pudiesen entender de la situación la llevaban á conocimiento de Arriaga y reclamaban nuevas órdenes, el gobernador Bucarelli decidió que el Capitán de Navío Don Juan Ignacio Madariaga, jefe de la división naval de Montevideo, fuese al mando de una fuerza a expulsar a los invasores.

El día 11 de Mayo de 1770 Madariaga salió con su fuerza naval compuesta de 4 fragatas: la "Industria" de 28 cañones de "a 12"; "Santa Bárbara" con 26 cañopes de "a 8"; "Santa Catalina" que montaba 26 cañones de "a 12" y "Santa Rosa" con 20 cañones de "a 6". Acompañaban también a esta división el chambequín "Andaluz" con 40 cañones y el bergantín "San Rafael". El gran total comprendía 1400 hombres de tropa embarcada y marinería y la artillería era de 140 cañones, incluida una batería de desembarco.

El 3 de Junio de 1770 Madariaga fondeó en Puerto Egmont y después de intercambiar mensajes de protestas con los ingleses durante varios días, resolvió proceder.

El día 10 de junio de 1770 fue el señalado para el ataque mientras los ingleses se aprestaban a la defensa. A las diez horas se da la señal de empezar la lucha y abrir fuego sobre la Fragata inglesa que se hallaba en ese lugar, la "Favorite". Las lanchas desembarcaron en tierra y luego algunos cañonazos fueron intercambiados entre los bandos contrincantes. Los ingleses lo hicieron para salvar el honor y luego izaron bandera blanca. No hubo bajas.
Cuando la noticia de la toma de Puerto Egmont llegó a lnglaterra, se hizo una cuestión de honor de la devolución del establecimiento y recibir completas satisfacciones.

En realidad Francia no quería la guerra y España tampoco y mucho menos sin el apoyo francés. Finalmente Luis XV pidió a Carlos III que hiciera un sacrificio para evitar el conflicto. Abandonado por Francia, el rey español negoció con Inglaterra y a cambio de una llamada "promesa secreta" de que estando a salvo su honor, Inglaterra evacuaría las Malvinas, resolvió ceder y devolver Puerto Egmont.

En una declaración firmada el 22 de Enero de 1771 entre Inglaterra y España, se estableció que su Majestad Católica se comprometía "a dar órdenes inmediatas, a fin de que las cosas sean restablecidas en la Gran Malvina en el denominado Puerto Egmont exactamente al mismo estado en que se encontraba antes del lo de junio de 1770".
"El Príncipe de Masserano declara al mismo tiempo, en nombre del Rey su señor, que el compromiso de la citada Majestad Católica de restituir a su Majestad Británica la posesión del puerto y el fuerte denominado Egmont, no puede ni debe en manera alguna afectar la cuestión del derecho previo de soberanía sobre las islas Malvinas, denominadas también Falkland. En prueba de ello, yo, el infrascripto, Embajador Extraordinario, he firmado la presente".
Inglaterra había triunfado. Puerto Egmont fue devuelto el 16 de Septiembre de 1771.

Entretanto el Príncipe de Masserano, embajador español en Londres, comenzó poco después a pedir la prometida evacuación inglesa, pero la misma tardaba en producirse. Después de muchas reclamaciones, los ingleses decidieron evacuar las islas, el 20 ó el 22 de Mayo de 1774 los ingleses evacuaron Puerto Egmont, pero dejaron una placa de plomo en la que decían, en inglés, lo que sigue traducido:

"Sepan todas las naciones, que las Islas Falklands (Malvinas), con su puerto, los almacenes, desembarcaderos, puertos naturales, habías y caletas a ellas pertenecientes, son de exclusivo derecho y propiedad de su más sagrada Majestad Jorge III, Rey de Gran Bretaña. En testimonio de lo cual, es colocada esta placa y los colores de Su Majestad Británica dejados flameando como signo de posesión por S. W. Clayton Oficial Comandante de las Islas Falklands. A.D. 1774".

(De "Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur ante el conflicto con Gran Bretaña", 1982; Laurio H.Destefani; p.59)


(Ver Correspondencia de la época)

La época Hispánica duró de 1767 hasta 1811, y durante esos 44 años se sucedieron ininterrumpidamente 20 gobernantes, algunos con dos o tres periodos de gobierno.

Es una época importante, pues durante ella, Inglaterra declinó sus pretensiones ante los derechos hispánicos, reconocidos por Francia en 1767 y tácitamente por los ingleses en 1774, cuando abandonaron las islas desde puerto Egmont, en cumplimiento de aquella "promesa secreta" y de los derechos nunca renunciados por parte de España.

 

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