Fushigi no Umi no Nadia

(El Misterio de la Piedra Azul)

Resumen de la historia

 

NOTA: ESTE RESUMEN NO ES EN ABSOLUTO EXHAUSTIVO, CONTANDO TODOS LOS EPISODIOS, SINO QUE ES BASTANTE COMPLETO. SI QUIERES MÁS INFORMACIÓN SOBRE LOS EPISODIOS DE NADIA, LOS TÍTULOS (EN INGLÉS) Y LO QUE PASA EN CADA UNO CON TODOS LOS DETALLES, VE A LA PÁGINA DE MARC HAIRSTON (EN LA SECCIÓN DE ENLACES). NO SE NECESITA MUCHO NIVEL DE INGLÉS Y ES UNA PÁGINA MUY COMPLETA SOBRE NADIA.

 

La historia empieza con la Exposición Universal de 1889. Juan Cocq de Raltique es un joven inventor, un genio adolescente francés de 14 años que participa con su tío en el concurso de planeadores sobre el río Sena, ya que es huérfano y no tiene más familia que a sus tíos. Aprovecha antes de que sea su turno para hacer unos ajustes de última hora a su planeador.

Nadia, una adolescente, también de 14 años, y su mascota, un pequeño cachorro de león blanco, llamado "King", cruzan delante de él. Juan decide que es hora de descansar y la sigue hasta la Torre Eiffel. La joven es perseguida por la extravagante banda de Grandis (aquí conocida como Rebeca) y sus dos guardaespaldas, Sanson (Bruno) y Hanson (Sansón).

Éstos quieren hacerse con la joya que lleva Nadia, una bonita aguamarina, no sólo por el valor monetario que ésto podría reportarles, ya que son ladrones de joyas, sino también, porque a Rebeca le parece preciosa. Gracias a la intervención de Juan, Nadia logra escapar. Sin embargo, la banda de Rebeca usa su vehículo, el Retán - un vehículo transformable, para capturarla, pero Juan consigue, finalmente, rescatarla.

Al igual que Juan, Nadia no tiene padres pero, además, ella ignora su verdadero origen. La piedra es el único recuerdo que le han dejado y, por esa razón, no quiere separarse de ella. Después de haberse conocido más a fondo, los dos deciden volar hacia África no sólo para buscar una pista sobre éste misterio, ya que Nadia piensa que allí encontrará sus orígenes, sino también para huir de la banda de Rebeca.

Sin embargo, sus aventuras no han hecho más que empezar: para escapar a la banda de Rebeca, se embarcan en un avión que estaban construyendo juntos Juan y su padre, inventor también. Los adolescentes escapan de Rebeca, pero el avión cae al océano. Tras eso, un buque de guerra, el Abraham, cuya misión es destruir a un monstruo marino que vaga por la zona hundiendo los barcos que encuentra en su camino, les recoge.

Rebeca y su banda, sin embargo, no se dan por vencidos y siguen persiguiendo a Juan y a Nadia. Atacan al Abraham, que les responde con una salva de artillería, dañando el Retán. Rebeca se rinde y les recogen a bordo del buque. Juan y Nadia conocen al conde Mateo Airton (Eaton), de Inglaterra, quien traba amistad con ellos.

De pronto, un submarino pasa por debajo del Abraham y, con el espolón superior, abre una brecha en el casco del buque. El capitán del Abraham ordena que abran fuego, pero no hay daños visibles. Un segundo submarino pasa persiguiendo al primero y, de repente, un torpedo se dirige al Abraham, golpeándole de lleno y haciendo que le entre agua a raudales. El barco se tambalea peligrosamente y Juan, Nadia y King, así como el Retán -con Rebeca y sus secuaces a bordo-, caen al agua. El barco se aleja y ellos quedan flotando en el océano.

Juan y Nadia, a flote en el avión de Juan -o lo que queda de él- son rescatados por un submarino, el Nautilus, pero les encierran en una sala. Electra es la única persona que va a darles la bienvenida a bordo de la nave, aunque sus conversaciones son vigiladas desde el puente de mando. Tras unos días a bordo del submarino, el Nautilus emerge y les dejan salir.

Asímismo, les dan el avión de Juan completamente remodelado para que puedan aterrizar en tierra firme. Juan, Nadia y King, a bordo del nuevo avión de Juan, se dirigen hacia una isla. Por su parte, Rebeca y su banda, después de que cayeran del Abraham, encuentran el camino a la misma isla a la que se dirigen nuestros protagonistas; una vez allí, ven cómo el avión en el que viajan Juan, Nadia y King se aproxima y también cómo lo derriban.

Rebeca decide que deben ir a ayudarles de inmediato -aunque lo que ella persigue es, en realidad, el aguamarina que Nadia lleva al cuello-. Llegan al lugar donde el avión se estrelló y son capturados por unos extraños encapuchados. Mientras, Juan y Nadia se despiertan. King no está y temen por su vida; al examinar la zona, encuentran varios muertos, excepto una niña pequeña, que aún vive.

Oyen ruido en unos arbustos y se esconden, pero en realidad es King. Más tarde, la niña se presenta como María Lovenbraun y les dice que quiere ir a un poblado cercano, que es donde están sus padres. Mientras, los encapuchados llevan un informe a su jefe, donde le relatan la caída del artefacto volador y la captura de tres extraños, Rebeca, Sansón y Bruno.

Juan, Nadia, María y King se esconden en el poblado. Allí, María se extraña porque sus padres tardan mucho en volver. A las preguntas de Juan, ella responde que su padre trabajaba en una central eléctrica, que Juan reconoce como una central térmica, y no sabe por qué sus padres la despertaron y huyeron hacia el bosque.

Los últimos recuerdos de María antes de que la encontrasen fueron unos horribles sonidos, sus padres cayendo dormidos y las manos de su madre, enfriándose. Tras un lapso de tiempo, los encapuchados cercan la casa y les dan la orden de salir o abrirán fuego; sin embargo, los chicos consiguen escapar a salvo y se dirigen a una cueva que hay en la isla, donde María afirma que podrán encontrar a los amigos de sus padres y, quizá a sus padres.

Mientras, el jefe de los encapuchados interroga a Rebeca y su banda sobre los motivos que les han impulsado a ir a la isla, a lo que ellos responden que ha sido por intentar conseguir el aguamarina que lleva Nadia en el cuello. Tras eso, piensan que les dejarán en libertad, pero el jefe de los encapuchados afirma que nadie puede salir de la isla y divulgar su secreto, con lo que tendrán que quedarse como sus esclavos en la isla para siempre.

Por otro lado, los chicos llegan a la cueva y ven que ha sido adecuada para estancias largas, con comida y bebida. A la mañana siguiente, Juan y Nadia han cavado las tumbas de los padres de María y le explican que sus padres han ido a otro sitio llamado el Cielo y que no podrá verles más. María rompe a llorar y ambos, Juan y Nadia, intentan consolarla. Nadia sabe que los encapuchados van tras ella, por lo que confía la piedra a Juan, dejándole en la cueva, y ella sirve de cebo para que los encapuchados la persigan.

Una vez capturada Nadia, el jefe de los encapuchados le pregunta por la Piedra Azul y le enseña a María y a King, a los que ha capturado. Nadia se niega a decirselo, pero él le dice que si Maria, King y los aldeanos que están prisioneros mueren, será culpa suya. Nadia le dice que Juan tiene la piedra y empieza una persecución en su busca.

Juan, mientras tanto, intenta trazar un plan para rescatar a sus amigas y a los aldeanos. Por otro lado, la banda de Rebeca, capturados en una celda, intentan trazar un plan para escapar de ahí, ya que les han dicho que se quedarán ahí hasta que mueran. Al final, deciden dejarlo hasta el día siguiente, que estarán más descansados.

Juan, siguiendo un túnel, va a parar a un almacén de transportes y, viendo una oportunidad para poder entrar en la fortaleza, se mete en una vagoneta de transporte. Una vez allí, espera una oportunidad para poder rescatar a Nadia. Ésta, por otro lado, es tratada con cortesía y recibe, por primera vez, el nombre de "princesa", a lo que ella responde que no ostenta ése título. Sin embargo, uno de los encapuchados le confirma que, efectivamente, ése es su título.

La banda de Rebeca, en la celda, consiguen salir de ella durante la noche y, mientras todos duermen, se meten en una vagoneta de transporte cercana a la de Juan. A la mañana siguiente, uno de los encapuchados informa a Nadia de que el jefe de los encapuchados, Argo, quiere verla. Ella afirma que no irá, pero le dicen que tanto María como King estarán allí y ella accede.

Los encapuchados llevan a Nadia a un jardín y allí ve a Nadia y a King jugando. Argo le pregunta a Nadia si le gustan los productos derivados de la ciencia de la Nueva Atlántida, ya que todo el jardín que ve es un producto resultante de ésta y se jacta de que sus avances superarán a la Naturaleza y que pronto serán dioses.

Nadia rechaza sus ideas e intenta escapar, pero se da de bruces contra un muro invisible. Argo se lleva a Nadia a dar una vuelta por la base. Juan se despierta cuando empiezan a caer piezas en su vagoneta, que se pone en marcha cuando la de Nadia va en dirección contraria. Argo le enseña a su "invitada" la capacidad de la planta eléctrica y afirma que, con sólo la mitad de su potencia podría iluminar París y Londres durante un día.

Argo señala la torre central, la llamada "Torre de Babel", donde va toda la energía. Dentro de ésta torre está el núcleo y sobreél una torre en espiral a través de la cual se canaliza y dispara la energía. Le explica cómo toda la vida en la Tierra se extinguirá y cómo los habitantes de la Nueva Atlántida tomarán el control del planeta. Juan se promete que salvará a Nadia.

Mientras, Bruno, Sansón y Rebeca llegan al núcleo de la torre, del cual acaba de salir Nadia. Esa noche, en una gran ceremonia, Argo celebra que ha llegado el momento de que la Nueva Atlántida renazca y recupere su gloria perdida. Ordena que empieze la prueba. Todos los soldados se alejan de la torre y Juan y la banda de Rebeca saltan de sus vagonetas, escalando la torre.

Argo ordena que se dispare. En el Nautilus, se informa de un aumento notable de energía. El capitán Nemo lo asocia a la Torre de Babel. Tras una cuenta atrás, la torre dispara y una luz consume la isla entera. Nemo se da cuenta de que Argo ha conseguido -al fin- poner a punto su arma definitiva y Argo afirma que ese poder pondrá el mundo a sus pies.

Nemo ordena a la tripulación del Nautilus que se preparen para atacar. Mientras, Argo observa la isla, aún en llamas, mientras Nadia contempla el dantesco espectáculo con horror. Mientras se repone la energía de la fortaleza, Juan y la banda de Rebeca se recuperan del shock (se habían encontrado cara a cara antes). Bruno agarra a Juan, pero Rebeca le detiene y le pide que le diga dónde está la Piedra Azul, a lo que Juan responde que Argo ha capturado a Nadia.

Argo le habla a Nadia sobre la Torre de Babel y sobre María. Nadia cada vez está más enfadada. Mientras, Rebeca le ha prometido a Juan que no intentará robar la piedra azul hasta que estén a salvo lejos de la fortaleza. Sansón comenta algo sobre la tecnología y Juan está de acuerdo con él.

La banda de Rebeca y Juan se enzarzan en una discusión para ver cómo empezarán el ataque y Juan afirma que el poder de la isla entera podría reducirse con un poco de agua. También se da cuenta de que el submarino de Argo no está allí. Sansón afirma que intentará encontrar el Retán y los demás se preparan para entrar en la fortaleza.

Juan y los otros se deslizan a través del puerto. Un robot le bloquea el paso a Juan y Bruno bloquea el ataque del robot sólo con sus manos, mientras Rebeca se encarga del conductor. Mientras, Argo ha atado a María, Nadia y King en cruces con forma de Y. Juan y su grupo han conseguido neutralizar más robots.

Rebeca y Bruno llevan uniformes de las tropas de la Nueva Atlántida y oyen la voz de Argo que dice que si Juan no se rinde, matará a King. Un ayudante de Argo va a su gabinete y le informa de que Juan se ha rendido. Argo va a su encuentro y le pide que le dé la piedra azul, a lo que él responde que dónde está Nadia.

Argo le muestra a Nadia, María y King, aún crucificados, y le pide la piedra azul, a lo que Juan responde que primero tendrá que hacer que sus guardias se vayan. Éste acepta y Rebeca y Bruno le atacan, pero Argo está rodeado por la barrera invisible antibalas que rodea a la fortaleza. Ahora, Rebeca y Bruno deben tirar sus armas y parece que todo ha acabado para ellos.

De pronto, la electricidad falla y Sansón entra a través del muro con el Retán. Reina la confusión y los guardias disparan por todas partes. Cuando se restituye la electricidad, sólo están Argo y los guardias: Juan y sus amigos han escapado. El teniente de Argo ordena una persecución.

Una fila de robots intercepta el paso al Retán, pero Sansón se deshace de ellos. Para escapar, tras vencer a los robots, transforma el Retán en un vehículo acuático e intentan escapar a través del lago. Aparece en ese momento el submarino de Argo, contra el que el armamento del Retán es inútil. El submarino le dispara y, en ese momento, aparece el Nautilus, bloqueando al sumergible de Argo.

Éste dispara, pero el Nautilus deflecta todos sus disparos, conduciéndole hacia el puerto. Nemo ordena atacar la Torre de Babel con sus misiles, que el muro invisible detiene. Argo ordena preparar la torre para abrir fuego. Nemo ordena salir de allí. Sin embargo, el disparo de la torre no va como Argo desearía, ya que no tiene la suficiente potencia, ni se ha hecho una cuenta atrás organizada.

La energía vuela a través del crater, sin control, arrasando todo a su paso, y la Torre de Babel explota, junto con la fortaleza entera. Argo escapa a la explosión en su dirigible y elimina a su teniente. Mientras, Juan le devuelve la piedra azul a Nadia y todos miran la isla en llamas. El Retán está muy dañado debido a la batalla y no puede permanecer en el agua.

Nemo habla de la situación con Electra, ya que el Nautilus tampoco escapó ileso de la explosión. Las reparaciones les llevarán unas 48 horas. Electra informa al capitán de que se ha recibido un S.O.S. del Retán y le pregunta qué quiere hacer. Nemo ordena una operación de rescate y se sube el Retán, con sus ocupantes, a bordo del Nautilus.

Juan y Sansón admiran la tecnología del Nautilus y comentan sus intereses comunes sobre la tecnología. Electra les lleva a sus camarotes. Juan intenta hablar con Nadia, que no está de humor. Mientras, Sansón y Bruno intentan forzar la cerradura de su camarote, pero no funciona. Las reparaciones a bordo del Nautilus continúan. Nemo decide que es hora de visitar a sus "invitados".

Rebeca, que había tragado mucha agua, está en la enfermería y Nemo se presenta ante ella como el capitán del sumergible. Rebeca se enamora instantáneamente de él. Sansón y Bruno reparan, más tarde, el Retán y hablan sobre la situación. Sansón confiesa que le gusta Electra y Bruno teme que su grupo se disuelva.

También King - aparte de Rebeca - está enfermo y lo llevan a la enfermería. Por el camino se encuentran con Sansón y Bruno. Juan se muestra amable con ellos, aunque no así Nadia. Aparece Rebeca con un bonito vestido y su caracter completamente cambiado: le pide disculpas a Nadia por los problemas que les ha causado a todos y les deja anonadados por la sorpresa.

Juan y Nadia siguen su camino a la enfermería. Ya de vuelta, se encuentran con el capitán Nemo y con Electra. Juan intenta ser cortés, pero Nemo le expone claramente su actitud hacia los niños. Nemo reacciona al oir el nombre de Nadia -Electra les presenta a todos- y se da cuenta de que lleva una Piedra Azul en el cuello. Sin embargo no muestra reacción externa alguna y se va.

Ya en su camarote, Nemo abre una caja que contiene otra Piedra Azul, ésta ligeramente más grande que la de Nadia. Comienza a tocar el órgano y el sonido viaja por todo el submarino. Nadia empieza a llorar y se dirige hacia donde está el sonido. Electra le para y le pregunta dónde va. Nadia le contesta que su madre solía tararearle esa música.

Al día siguiente, las reparaciones están casi terminadas y el capitán Nemo, tras hablar con Electra, toma una decisión sobre sus "invitados". Cambian a Juan al camarote de Rebeca. Más tarde, mientras están en cubierta, Nadia y María ven una nave volante, que resulta ser la de Argo. Nemo ordena una inmersión inmediata y que se sigan los movimientos de la nave de Argo mediante el periscopio.

Argo parece dirigirse a una isla cercana y Nemo le sigue por el fondo marino. Entran en una caverna y la pasan sin problemas, aunque al otro lado hay un campo de minas submarinas, sujetas al suelo con cables. Nemo ordena una retirada hacia el otro lado, pero Argo se le ha adelantado y ha minado la otra parte, de forma que el Nautilus está atrapado.

Una de las minas explota a causa de una corriente levantada por el sumergible, aunque sin causar ningún daño; sin embargo, el villano sabe que están ahí y le comunica a Nemo que un pequeño movimiento hará que salten por los aires. Juan les expone a Sansón y a Bruno la situación y Rebeca tiene una idea: usarán el Retán para quitar las minas. Nemo accede al plan.

Rebeca quiere ir, pero Bruno decide que no y, tras dejarla sin sentido, la lleva a su camarote. Así, con el tanque - y Juan escondido en él sin que ellos lo sepan - se lanzan a la aventura. Descubren a Juan y aceptan su ayuda. Con la ayuda del Retán - en modo submarino - consiguen quitar las primeras minas, pero la presión del agua debilita la estructura del tanque, dejando inoperativo el equipo de visión subacuatica: ¡los tripulantes del Retán están ciegos, ya que no pueden ver lo que hay a su alrededor!

Rebeca, ya recuperada, decide ser los ojos de los tripulantes del Retán y les guía en su misión. Sin embargo, las vías de aceite del brazo izquierdo se rompen y el Retán cada vez se avería más, llenándose con agua rápidamente. Sin embargo, consiguen cortar el cable de la última mina clave cuando se avería el brazo derecho del Retán. El motor también falla y se hunden irremediablemente.

En ese momento, el Nautilus, ya libre, empieza a moverse y Juan consigue mover una palanca con la que se anclan en el Nautilus antes de que el tanque se quede definitivamente inoperativo. Mientras el submarino sube a la superficie, las minas chocan unas contra otras y explotan.

Ya en la superficie, la tripulación ayuda a subir el Retán a bordo; Nemo, Electra y la tripulación del puente discuten sobre cómo acabar con Argo. Más tarde, Nemo habla con Electra sobre Juan y sus amigos. Electra, más tarde, se aproxima a ellos y les asigna varias tareas a bordo de la nave.

Bruno, Sansón y Juan son conducidos al puente y el ingeniero del radar les explica el funcionamiento interior de la nave. Sin querer, les menciona el motor y Sansón se muestra interesado. Sin embargo, le dicen que es alto secreto y que los submarinos de Argo, los Arfish (GarFish en el original), tienen el mismo tipo de motor y funcionamiento.

María está en el colegio, siendo Electra su profesora. A Nadia y Rebeca se les asigna trabajo como cocineras y se les enseña la más alta tecnología (recordemos que estamos en 1889): lavavajillas, cocina eléctrica, etc.; Nadia sólo consigue quemarse con las cacerolas, no así Rebeca, quien es una cocinera excelente.

Rebeca, ya en su camarote, decide que le hace falta pimienta al pescado y King se lo come, descubriendo que el pescado está "ligeramente" picante. Echa a correr por todos los pasillos, con los demás persiguiéndole (excepto María, que afirma que tienen todos una educación muy pobre en la mesa). Tras una larga persecución, dan con una habitación escudada por una barrera eléctrica.

Rebeca se dirige al puente, para saber dónde está King. Juan se mueve a lo largo del pasaje protegido por la electricidad. Encuentra a King y se pregunta qué tipo de maquinaria tienen ahí. El capitán Nemo aparece y le explica que es un reactor de fusión nuclear.

Mientras, Electra, ante los insultos de Rebeca, intenta sacar a todo el mundo de la sala del reactor. Aparecen el capitán Nemo y Juan y Electra se deshace en disculpas que no le sirven de nada, ya que acaba fregando suelos, junto con Bruno y Sansón. El Nautilus sale a flote y el capitán habla con Nadia y Juan, afirmando que Juan tendrá acceso a la tecnología de la Atlántida.

Esa tarde, mientras Electra le deja libros a Juan, éste le pregunta sobre la Atlántida y su tecnología. Electra le informa de cómo esa tecnología provocó la violencia y un gran baño de sangre y de que Juan debe tener presente eso cuando aprenda cosas sobre la tecnología de la Atlántida. Juan está muy agradecido.

Bruno y Sansón trabajan en las reparaciones del Retán y Bruno se queja de que sólo hay pescado para comer y nada de carne. En la mesa, se vuelve a quejar, ya que quiere carne. El capitán se levanta y Electra va tras él. Afirma que será mejor desembarcarles. El Nautilus llega a una isla segura y la tripulación, montada en lanchas a motor, deja el submarino.

Entonces el capitán decide darles un día de descanso en la playa. Allí, Rebeca viste a Nadia con un bañador que desafía los cánones impuestos en 1889. Mientras Rebeca y Nadia se cambian de traje de baño, Bruno escala la colina para espiarla, llevándose a Juan con él. Les descubren y les "acarician" un poco con una piedra y un zapato lanzados a distancia.

En la playa está la tripulación, junto con Electra. Llega Rebeca con su traje de baño (desafiando también los cánones de 1889, ya que el bañador cubría bastante poco) y la tripulación masculina no hace más que mirarla. Rebeca pregunta a Electra si sabe dónde está Nemo. Tras encontrarle, va hacia él y sostienen una pequeña charla. Esa tarde, Rebeca habla frente a un fuego de campamento con Nadia y María sobre su pasado.

Rebeca nació en una familia rica de clase alta, así que siempre tuvo de todo y la trataban como a una reina. Se comprometió con un caballero muy elocuente al hablar. Pero éste hizo un trato con su padre que acabó arruinando a la familia. Desde ese momento, ella sólo se ha fiado del dinero y las joyas y ha estado buscando la joya número uno en el mundo, que parece ser el aguamarina de Nadia, aunque ha encontrado una joya mejor: el capitán Nemo.

Se oyen disparos y Bruno aparece con un ciervo, al que han matado y que lanza enfrente de las chicas. Bruno está feliz. Nadia mira al animal impresionada y echa a correr llorando. King la persigue y nadie entiende el por qué de su comportamiento.

King llega donde está Nadia, pero ésta no le hace caso. El cachorro de león intenta todo lo que se le ocurre y, al final, ya que ella no le hace caso se marcha, pero ella le retiene y lo abraza. En ese momento, la piedra azul que lleva al cuello empieza brillar. Aunque la chica mira hacia todos lados, no ve nada y el único sonido es el del viento.

Al día siguiente, hay mucho ajetreo en la playa. María y King buscan a alguien con quien jugar, pero como nadie les hace caso, se van a inspeccionar la isla. María va corriendo, pero tropieza y cae. Al mirar con qué ha tropezado, descubre que son una especie de vías de tren. Juegan allí y, tras un rato, deciden volver.

Al cabo de un rato, María -siguiendo las vías- se encuentra con una bifurcación. Decide qué dirección tomar tirando un palo y se encamina en la dirección equivocada. Más tarde, se encuentra con otra bifurcación y hace lo mismo. Después se encuentra con tres o cuatro bifurcaciones juntas. Tras darse cuenta de que está perdida, empieza a correr a ciegas por las vías.

Tras un rato corriendo, María ve el océano, pero cuando llega a la cima, no ve al Nautilus, sino al Arfish. María se agacha rápidamente, pero un guardia ya les había descubierto. El guardia agarra a María, que casi se cae y hace tambalearse al guardia. Cuando éste recupera el equilibrio, María y King se han ido.

Pero en la base de Argo, se ha dado la alerta. María y King se esconden en el bosque, mientras los hombres de Argo les intentan hacer salir disparando. La búsqueda continúa, cuando un hombre se acerca al grupo de búsqueda y les informa de que el Arfish está ya reparado y que se marcharán pronto.

Por otro lado, en la playa, Nadia le pregunta a Juan si sabe dónde están María y King, a lo que éste responde que no lo sabe. María ve a Bruno, que deambulaba por allí y se abraza a él gritando. De pronto, el pistolero se da cuenta de que hay un robot de Argo vigilándoles. Se vuelve para luchar contra él, pero el robot le muestra un completo arsenal de armas.

Bruno no puede luchar de ninguna forma contra el robot, así que abarra a María y corre esquivando los ataques que le lanza el robot. Ven una pequeña vagoneta y corren hacia ella. Empieza la caza, mientras el robot sigue a la pareja, que hacen lo imposible por mantenerse fuera del alcance del robot.

Pero el engendro destruye su vagoneta y tienen que seguir huyendo a pie colina abajo. Por otro lado, el capitán Nemo y su tripulación piensan que el Arfish puede estar cerca y se preparan para protegerse. Aparece King entre los arbustos y Nadia le abraza efusivamente, mientras le pregunta que dónde están Bruno y María.

En ese momento, el dúo aparece volando y aterrizan en la playa. El robot llega detrás y se convierte en un montón de chatarra con el impacto. El tripulante sale con un rifle en la mano y dispara. El disparo no da a Nadia por poco. Se oye otro disparo y el hombre de Argo cae al suelo muerto.

La bala que mató al hombre de Argo había salido de la pistola del capitán Nemo. Nadia mira horrorizada el cuerpo del tripulante del robot y empieza a gritarle enfadada al capitán que es un asesino, ya que lo ha matado. Sin embargo, nadie está de acuerdo con las acusaciones de Nadia.

El Nautilus se empieza a mover con precaución, ya que el Arfish está muy cerca. María se pone enferma, respirando con dificultad. La llevan a la enfermería y el doctor les dice que el único que puede curarla es el capitán Nemo. Nadia intenta "hablar" con Nemo, diciéndole que tiene que salvar a María.

Sin embargo, también Nadia cae enferma por el mismo mal que ha afectado a María. En ese momento, informan al capitán Nemo de que el Arfish está muy cerca y que estará a su alcance en unos minutos. El capitán ordena que se varíe el rumbo, a pesar de que lleva muchos años intentando dar caza a Argo.

Siguen los trabajos de reparación del reactor y todos están extrañados por las últimas decisiones del capitán. Juan oye una conversación sobre el capitán en la que se afirma que éste perdió a casi toda su familia algunos años atrás.

El Nautilus desciende hasta el fondo del mar. Nemo se prepara para salir junto con Juan, Bruno, Sansón y King y les explica cómo funcionan los trajes submarinos que llevan. A Sansón le dan también un rifle que dispara mini arpones. Pueden comunicarse unos con otros por medio señales que llevan en sus escafandras.

El grupo del capitán sale del sumergible, mientras Rebeca se queda con María y Nadia. El grupo del capitán llega a una fosa y, tras bajar, Nemo coge unos cuantos cristales de un muro y los mete en una caja pequeña. Al volver al submarino, les ataca una especie de raya gigante. Nemo les aconseja que apaguen las luces de los trajes.

Nadia, tras ser curada junto con María, se sorprende al saber lo que hizo el capitán. Mientras, Nemo se disculpa con Electra por dejar escapar a Argo. Ella le resta importancia y afirma que ya habrá otra ocasión en la que puedan cazarlo.

El Nautilus navega por el océano y mientras continuan las reparaciones en el Retán. A Juan se le caen las gafas por accidente y se le rompen. Se lamenta, ya que eran un regalo de su padre, pero uno de los tripulantes del Nautilus le dice que él puede arreglárselas.

Nadia y Juan -con sus gafas ya arregladas- pasan por delante de una placa con el nombre "Nautilus" grabado en ella y debajo varios jeroglíficos, que Juan no puede entender, pero que Nadia lee sin problemas, aparentemente gracias a la Piedra Azul. Los jeroglíficos hablan del Nautilus y de su origen Atlante.

La caza del Arfish continúa y lo han detectado otra vez. Éste va dejando en el agua algo parecido a pequeñas cápsulas. Una de las cápsulas choca contra el Nautilus y explota, averiando los motores. Nemo ordena que se detengan, pero cuatro torpedos se acercan hacia ellos. Sin embargo, tras una hábil maniobra de Nemo, consiguen escapar de la destrucción.

El Arfish intenta destruir al Nautilus y Nemo ordena que se sellen todos los pasajes de la nave. El Arfish colisiona contra el Nautilus, pero no consigue averiarlo; por el contrario, se daña solo y, tras intentar emerger, explota. El Nautilus intenta también emerger para efectuar reparaciones, pero Argo ha previsto esto.

Argo ha convencido a la armada americana de que estén cerca de ese punto, ya que el "monstruo marino" (recordemos que el famoso "monstruo" era un Arfish y no el Nautilus) podría salir a la superficie. Aparece el sumergible y el capitán de la armada ordena fuego a discreción sobre el submarino.

Varios impactos de la armada alcanzan al Nautilus y uno de ellos cae cerca del puesto de mando. Una de las puertas de las escotillas queda dañada y Nemo ordena cerrar las demás y sumergirse. Empiezan a reparar la nave, cuyos motores han sido los más afectados por las explosiones.

Una cañería estalla y gas radiactivo invade la sala de máquinas. Las alarmas de radiación avisan del peligro y se sella de inmediato el bloque del motor, atrapando a uno de los tripulantes del Nautilus dentro. Se informa al capitán Nemo la situación y éste pide que se selle, aún con gente atrapada dentro.

Juan protesta ante la decisión del capitán sin resultados. Corre hacia la puerta de la sala de máquinas y la golpea. Oye la voz del tripulante (fue el que le arregló las gafas) dentro, aceptando el hecho de que va a morir. Nadia dice que ésta decisión está equivocada y Rebeca sale en defensa del capitán, afirmando que hace lo mejor para todos.

Desde dentro sólo se oyen palabras amables para el capitán Nemo, afirmando que ha hecho lo que tenía que hacer y se despide de Juan, Nadia y la tripulación. Hay un momento de silencio y después un grito cuando la radiación inunda toda la cámara. Esa misma tarde se recupera parcialmente la potencia de la nave y se celebra un funeral por el tripulante perdido. Juan y Nadia lanzan flores sintéticas al agua.

Una tormenta ruge sobre el océano y sobre el Nautilus. Nadia, en un momento de ira, lanza la Piedra Azul a través de la cubierta, pero la piedra vuelve flotando hacia ella. Se informa a la tripulación que hubo tres bajas por la radiación. Nadia va hacia la habitación de Juan y le pide que analize su Piedra Azul.

La estructura de la Piedra Azul no es comparable a nada que Juan haya visto nunca. Nadia tiene conversaciones mentales con algunos miembros de la tripulación y les pregunta que por qué tuvieron que morir algunos hombres. La respuesta siempre es la misma: por nuestro bien.

Nadia se encuentra con el capitán Nemo y le plantea la misma cuestión, a lo que él responde que eran ellos o toda la tripulación. El Nautilus se acerca a una estatua gigante que oculta un pasaje por el que entra el sumergible; desciende a una sala ornamentada con jeroglíficos y cuando la banda de Rebeca le pregunta dónde están, él les dice que en la Atlántida.

Aquí empieza el funeral. Descienden a lo que parece ser una ciudad en ruinas. Juan ve una piedra con una escalera en espiral en una enorme torre y le dicen algo sobre la Torre de Babel. Llegan a una especie de estadio con una piedra azul enorme en el centro.

Cuando están llegando a las tumbas, Juan ve al tripulante que le arregló las gafas (y que murió en el accidente de la radiación) en una cápsula de preservación de vida. Juan le pregunta y él responde que está recordando el barco en el que viajaba antes.

Juan reconoce el barco que le nombra el tripulante como el barco en el que viajaban sus padres y su interlocutor le dice que fue destruido por el Arfish y que él fue el único superviviente. Tras eso, empieza una fiesta en honor del muerto, con música y bailes. Nemo observa los festejos en silencio.

Nadia se acerca al capitán y le pregunta por qué él está vivo y los demás deben morir. Nemo se aleja y le dice que él debe llevar la carga de todas esas muertes. Juan camina, mientras tanto, entre las ruinas y sube al edificio más alto. Nadia le alcanza después y Juan le dice que está cansado de la tecnología, sobre todo si causa tanta muerte y destrucción.

Tras enterrar, al fin, a la tripulación muerta, se dicen unas palabras finales y vuelven todos al Nautilus. Tras esto, el Nautilus descansa sobre la superficie del mar en un día soleado y claro. La tripulación del Nautilus está haciendo ejercicio, excepto Rebeca, que aduce su figura, etc.

Sansón habla sobre Electra, ya que quiere impresionarla y Bruno le dice a Sansón que él le enseñará. Juan se acerca al capitán Nemo y le pregunta si puede hacerle miembro de su tripulación, a lo que el capitán contesta de forma negativa, no porque sea un niño, sino porque no sabe matar. Ellos matan gente para salvar a otros y no quiere meter a nadie más en eso.

Más tarde, Juan recuerda que a Nadia le gustaría ir a África e inventa una especie de helicóptero. Nadia está contentísima con la idea y Juan se pone a trabajar en ello. Sansón se ofrece a ayudarle, pero Juan le dice que prefiere hacerlo solo, a lo que el otro le responde que no es malo pedir ayuda a los amigos.

Bruno le indica a Sansón que haga un ramo de rosas para Electra. Sansón lo hace y, cuando va por la enfermería, ve a Bruno ofrecerle una rosa (de sus rosas) a la enfermera. Por supuesto, toda la tripulación se echa encima de Bruno, demostrándole su "afecto", al intentar ligarse a la enfermera.

Sansón le lleva las flores a Electra, quien afirma que estarán muy bonitas en el despacho del capitán (los planes de Sansón no salen según lo previsto) y va en busca de consuelo al camarote, con Bruno. Cuando están allí, entra Juan para que Sansón le ayude con el diseño de su invento.

Con la ayuda de Sansón, Juan consigue completar su invento y, tras hacer los ajustes finales, entra en él con Nadia. Todos animan a Juan, mientras hace que el vehículo se eleve. Nemo observa los progresos de Juan y éste le dice a Nadia que intentará inventar algo para llevarla a África.

El Nautilus sigue moviéndose. Unos cuantos miembros de la tripulación van al puerto para informarse y leen en el periódico la noticia del "hundimiento del monstruo". En el submarino se anuncia que van a retornar a la base. Cuando Juan pregunta dónde está su base, la única respuesta que obtiene es que está en el Polo Sur y, cuando intenta obtener más información, se le dice que es un secreto.

El sumergible se dirige hacia la zona ártica y, en el camino, trozos de hielo chocan contra el casco haciendo ruido. Nemo ordena una inmersión, ya que las capas de hielo son de unos cinco metros. Ahora el Nautilus viaja por debajo de las capas heladas.

Tras eso, encuentran una enorme área con pescado muerto. Analizan el agua y descubren que es debido a un volcán submarino. Ajustan el rumbo. Tras eso, algo choca contra el Nautilus. Nadie sabe lo que es y, al cabo de un momento, lo identifican como un calamar gigante; éste rodea al submarino con sus tentáculos y empieza a apretar.

Debido a la presión del calamar, los cristales de la cabina de mando empiezan a romperse. Nemo ordena que activen los escudos internos. Tras varios intentos de librarse de él, Nemo ordena que se pase cerca del volcán. Así consiguen que, por fin, se aleje el calamar y el Nautilus puede conseguir su viaje.

La nave baja al fondo del océano y vuelve entra en un tunel de metal completamente iluminado, excavado en la roca. Según entran en el tunel, la tripulación informa a Juan de que están en la Antártida. Tras salir del tunel, el Nautilus emerge en una gran caverna submarina.

Juan, María y Nadia salen del submarino con trajes esquimales y descubren que en la caverna hace calor. Electra les explica que la caverna está tan caliente porque están encima del núcleo terrestre. Mientras comienzan los trabajos de reparación, Juan y sus amigos empiezan a explorar la caverna.

El capitán Nemo le dice a su tripulación que quiere las reparaciones antes del día siguiente por la mañana y les pide a Juan y a Nadia que le sigan. Suben en un elevador que atraviesa capas de hielo. Cuando llegan a su destino, se mueven a través de un corredor y llegan a una puerta que Nemo abre, conduciéndoles a otra sala.

En ésta sala emerge una ballena del agua. Nemo y la ballena hablan mentalmente y Nemo le dice a Nadia que su amiga quiere hablar con ella. La ballena le dice que ya se ha despedido de Nemo y que confía en ella. Nadia le pregunta por su hermano desaparecido, pero la ballena ya se ha hundido.

Tras la conversación, Juan y Nadia buscan a Nemo y salen a la superficie, a la noche antártica. Tras eso, el Nautilus se prepara para salir de la base. Por otro lado, los subordinados informan a Argo de las últimas noticias en su nave de guerra volante. Argo hace planes para eliminar al Nautilus.

Electra va al puente a requerimiento de la tripulación, ya que han detectado algo en el sónar. Rebeca lava las ropas de Nemo en la cubierta, junto con Sansón y Bruno. Juan está trabajando en otro invento (una especie de cohete) y Nadia está -de mal humor- con María y King, en su camarote.

Juan pone en marcha el cohete y éste vuela, pero explota en el aire. La tripulación investiga la explosión y ven que era el invento de Juan, pero siguen detectando algo en el sónar y creen que podría ser un Arfish. Suena la alarma y el Nautilus se sumerge: han detectado un submarino enemigo. Mientras, informan a Argo de la destrucción del Arfish número 270 en un enfrentamiento con el Nautilus.

Argo decide atacar al Nautilus con un arsenal más pesado que sus submarinos. El ingeniero del sónar le echa una buena reprimenda a Juan, con Electra y Nemo delante. Nemo acepta las disculpas de Juan, pero Nadia no está de acuerdo y va a decírselo a Nemo, fuera de sí. Nemo le da una bofetada.

Nadia y Electra, tras varios momentos tensos por Juan -Nadia piensa que quiere quitárselo- se dan un baño, junto con María y King. Electra le cuenta brevemente su pasado: su familia fue asesinada y ella fue la única que se salvó y está aquí por venganza. Después, Electra se encuentra con Nemo, que piensa en su próximo movimiento, ya que han localizado a un Arfish.

Nemo decide dirigirse hacia la fosa de Kérmadec (Australia) y, allí, atacar al Arfish, que no va solo, puesto que hay al menos seis. Argo contempla cómo el Arfish se acerca al Nautilus. La flota de Arfish dispara un total de doce torpedos al Nautilus, que intercepta ocho de los doce. Gracias a otra maniobra excelente del capitán Nemo, consiguen evitar los otros cuatro.

En el Nautilus detectan un escuadrón de diez Arfish y Nemo les planta cara. Lanzan varios misiles, que destruyen a seis de los diez Arfish y, cuando preparan una segunda tanda, los cuatro Arfish restantes se retiran. No saben qué hacer, cuando Argo ordena que activen el rayo electromagnético.

El rayo electromagnético de Argo es un rayo especialmente preparado para atraer el material del que está hecho el Nautilus. Genera un campo magnético que atrae al Nautilus fuera del agua, hasta que queda suspendido en el aire, sin poder hacer nada. Juan y sus amigos irrumpen en el puente para saber qué está pasando, ya que el submarino se movía demasiado, al ser atraido por el rayo de Argo.

Argo ordena que se ponga en marcha su arma sónica, con la que bombardean al Nautilus y empiezan a salirle grietas por todo el casco. Empiezan a soltarse y romperse piezas del casco del sumergible y, como último recurso, lanzan a la nave volante una andanada de misiles. Sin embargo, éstos no hacen nada, ya que la aeronave está protegida por un escudo invisible.

El submarino de Nemo se queda sin uno de los motores auxiliares y hay un fallo de energía en el reactor principal, que ha sido dañado. Argo se prepara para dar el golpe final a Nemo lanzándole varias bombas, pero antes deja que varios Arfish prueben puntería con lo que queda del Nautilus.

Rebeca, Bruno y Sansón, por otro lado, deciden abandonar el Nautilus y atacar la nave de Argo por su cuenta. Juan debe quedarse a proteger a Nadia, María y King a bordo del Nautilus. Nadia sale a cubierta y ordena a Argo que pare el fuego y le dará la piedra azul. Argo intenta raptarla por medio de un rayo tractor, pero un invento de Juan lo destruye y salva a Nadia.

En el último momento consiguen librarse del rayo de Argo, ya que éste tiene que desactivar el escudo para poder lanzarles las bombas y, con un misil del Nautilus y un disparo del revólver de Bruno, consiguen destruir el rayo electromagnético. Tras destruir el arma de Argo, el Nautilus cae al agua y Argo, mientras ve cómo se hunde, da su último adiós a Nemo.

El Nautilus, ahora poco más que una masa de metal, se hunde cada vez más en el mar, inundándose rápidamente. La flota de Arfish, por encima, lanzan cargas de profundidad, que dañan más aún a la -ya de por sí- maltrecha nave. Aún así, hay una pequeña parte de la nave que no está dañada y se ordena a toda la tripulación que se reuna allí.

Cuando todos están en ese bloque, se sella y se suelta el módulo dañado, que estalla, llevándose consigo a la tropa de Arfish. Argo detecta la explosión desde su aeronave y -puesto que no puede detectar nada más- da a Nemo por muerto y le pide al emperador Neo que coja las piedras del capitán y de Nadia.

Nemo les pide a Juan, Nadia María y King que le acompañen a su camarote. Una vez allí se despide de ellos, sella la puerta y vuelve a la cabina de control para separar el módulo. Una vez allí se encuentra con Electra, que tiene una pistola en la mano y dispara contra él.

El disparo ha alcanzado al capitán en el brazo izquierdo y Electra le cuenta la historia de su pasado con todo detalle. Hacía exactamente 13 años que empezó todo: se pierde la torre de Babel y la esposa de Nemo muere en la explosión. Tras eso, Argo dió un golpe de estado y, al intentar demostrar que la Torre de Babel era un arma ofensiva, todo explotó.

Tras eso, Electra sobrevivió y Nemo la recogió y se enamoró de él, al pasar algún tiempo con él. Sin embargo, descubre más tarde que fue Nemo el que causó la explosión, pero no le importa. Lo que no le perdona es que desde que Nadia llegó, ha cambiado, ya que Nadia es su hija.

Nadia, que lo oye todo por el intercomunicador, le pide a Electra que no dispare; Nemo le dice que lo ha hecho todo por ella. Electra le dice que ahora no puede dispararle y apunta a su cabeza, disparando. Sin embargo, el capitán llegó a tiempo de desviar el disparo de un golpe en su mano. Después separa el módulo de su cabina -donde están Juan y compañía- de la nave.

En el camarote del capitán, King encuentra un pequeño disco, que es un holograma de cuatro personas vestidas con ropas atlantes: un hombre, una mujer con un niño en su regazo y un niño pequeño. La cabina sigue su viaje hacia la superficie. María se aproxima a la puerta, porque se aburre y no entiende dónde está todo el mundo, pero Juan le dice que no la abra.

Nadia, enfadada, golpea una de las paredes con el puño y empieza a entrar agua. Juan les dice que no hagan movimientos bruscos, ya que podría haber más vías de agua. Sin embargo, él estornuda y se abren más vías de agua. Ante la imposibilidad de taparlos todos, Juan les propone que se pongan debajo de un paraguas. Abrirá la escotilla y el aire de debajo del paraguas les llevará a la superficie.

Ya en tierra, María y King exploran el terreno y vuelven con Nadia y Juan -que estan en la playa-, mostrándoles una lata de espinacas con el símbolo de la Nueva Atlántida y, por tanto, de Argo. También les lleva a los restos de un Arfish. Se esconden por si acaso, pero Juan les dice que no hay peligro, ya que el naufragio ocurrió hace bastante tiempo.

Tras recorrer el terreno, encuentran pisadas, pero no han visto a nadie. Tras analizar la situación, se dan cuenta de que están en una isla desierta. Cuando cae la noche, están hambrientos e intentan buscar algo que comer. María les enseña una lata de patatas. Cuando le preguntan que dónde las ha encontrado, señala el camarote del capitán. Ahora ya tienen comida y pueden pasar la noche tranquilamente.

Por la mañana en la isla, María, King y Juan descansan en un refugio construido por éste y Nadia les despierta bruscamente. Parece que ha cambiado, les dice que va a vivir en la naturaleza y escapa. Mientras, Juan y María salvan todo lo que pueden de la cabina del Nautilus, mientras la marea está baja.

Juan diseña un bote y construye un refugio mejor que el anterior. Incluso ha construido un sistema de cañerías para destilar el agua salada. Ha construido también un sistema de poleas para encender un fuego y que los barcos que puedan pasar vean el humo. María le avisa de que pasa un barco y Juan lo pone en marcha, pero en el barco no lo ven.

Juan y María vuelven de la costa para ver que Nadia se lleva una buena parte de su comida, latas de provisiones de emergencia cogidas de los restos de la cabina del Nautilus. Sin embargo, aún les quedan bastantes latas. Juan abre las latas con un abrelatas y Nadia, mientras, intenta abrirlas con piedras, pero lo único que consigue es machacarlas.

Puesto que ya les quedan pocas latas de comida, Juan y María deciden pescar para poder sobrevivir y se ponen manos a la obra en una de las calas de la isla; sin embargo, los peces no pican en absoluto y Juan decide que deberán intentarlo en aguas un poco más profundas, así que cogen el bote de Juan y lo intentan otra vez.

Juan, María y King vuelven en el bote, llevando el fruto de su pesca: un montón enorme de peces. María ve algo en el agua y se dan cuenta de que es Nadia, intentando escalar en los restos del Nautilus, que se están hundiendo. Juan pone rumbo hacia allá y la salvan.

Esa noche, mientras Juan lee uno de los libros que había en el camarote del capitán (una enciclopedia atlante), Nadia se aproxima y se disculpa por cómo se ha comportado recientemente. Juan descubre que hay dibujos en la enciclopedia: son dibujos de María, que habla sobre ella, su pasado y habla sobre Juan y Nadia, a los que trata de marido y mujer.

Juan y Nadia discuten (otra vez) sobre el desayuno: carne. Ella le reprocha que piense que ella se lo va a comer. María y King simplemente les observan. Juan le ofrece unos huevos, pero eso no cambia la actitud de Nadia. María y King están de acuerdo con Juan y Nadia afirma que se quedará sin comer.

Juan y María comparten barras de carne seca, que Nadia no quiere ni oler. Mientras, Rebeca, Sansón y Bruno están en algún lugar del océano, subidos en el Retán, a medio hundir, rodeados de tiburones. Bruno está alelado y Rebeca le abofetea, con lo que despierta y se los carga a todos a tiros.

Nadia no entiende cómo funciona el invento de destilación de Juan, ni cómo sale el agua fresca; además, lo que le molesta en extremo es que el agua fluya tan lentamente y, enfadada, manda a Juan que vaya a pescar algo. Ha encontrado una lata de espinacas en los restos destruidos de un submarino de Argo y decide comérsela sin que los demás la vean. Juan, María y King se van a pescar, pero los peces no pican.

La lluvia ha llegado a la isla y Nadia tiene fiebre, ya que las espinacas de la lata estaban podridas. Sin embargo, con su orgullo, prefiere tener dolor de tripa antes que comer carne. Juan va a buscar hierbas medicinales y María va con él. King se queda con Nadia, que tiene pesadillas por la fiebre.

Juan encuentra una cueva y se mete dentro, esperando encontrar hierbas medicinales, pero lo que encuentra son hongos alucinógenos (hacen efecto al respirar sus esporas). María, al ver que tarda mucho, entra a buscarle a la cueva y le ve comiendose los hongos. Juan, al ver a María, la confunde con un pollo y quiere comérsela.

María le sacude con el libro que tenía Juan y le deja aturdido y soltando incoherencias varias. Cuando Nadia se da cuenta de lo que ha hecho por ella, cambia su actitud hacia él, admitiendo que ninguna persona puede vivir sin la ayuda de otros. Le pide que se quite las gafas y le da un beso.

Juan también ha construido una ducha y Nadia la está usando. María le pregunta si recuerda el incidente de los hongos, a lo que él responde que no. Nadia le pide el champú, que él le lleva; se queda mirándola, pero ella no se enfada, ni siquiera cuando la ducha se rompe, para sorpresa de Juan.

María, más tarde, empieza a jugar con King, agarrándole de las patas traseras y, dando vueltas sobre sí misma, lanzándole muuuuuy lejos. Juan les ve y comenta que se lo están pasando muy bien (sobre todo el pobre bicho). Nadia todavía está en plan romántico con Juan y éste no se acostumbra.

Esa noche, Juan y Nadia están mirando la luna a través del telescopio de Juan, que dice que el hombre aún tiene mucho que aprender. La lente del telescopio se desliza y las manos de los chicos se cruzan; tras eso, se besan. Juan le confía a Nadia que éste ha sido su primer beso y le pregunta a ella lo mismo, lo que la molesta mucho, ya que él no recuerda el primer beso que le dió, mientras estaba atontado.

Juan se siente estúpido, ya que Nadia le dice que se arrepiente de haberle dado un beso a un desmemoriado como él. Mientras, King ha estado observandolo todo bastante molesto y decide irse de su lado, a vivir su propia vida.

Nadia ve la nota que King le ha escrito en unas hojas y troncos y que ha dejado en su cama (sí, a pesar de que King es un cachorro de león blanco, parece ser que sabe escribir) y Nadia organiza una operación de búsqueda, pidiéndole a Juan que registre la montaña, mientras ella y María registran el bosque.

Juan está buscando a King, pensando que podría tener un aeroplano para buscarle, cuando se da cuenta de que está en el aire. Al caer hace un agujero de varios metros de profundidad del que sale petróleo. La isla se vuelve un centro industrial y Juan empieza a enseñarles a María y a Nadia (encantada y diciendo siempre "Juan, eres un inventor genial") todos sus inventos.

El último invento, es una nave con la que viajarán a África. Cuando ya están en pleno vuelo, Nadia pregunta por King, ya que no está a bordo y quiere volver a buscarlo. Juan se niega, porque el avión tiene las coordenadas de vuelo y no pueden alterarse. Nadia se niega, toca un botón y la nave explota.

Al hundirse en el agua, Juan ve al capitán Nemo en un mini submarino, que le dice que tiene que seguir adelante con sus inventos y que no se rinda. Entonces, Juan se despierta, ya que todo ha sido un sueño (menos la toña que se dió) y se da cuenta de que ha caído en un pantano poco profundo y que King está allí cerca en medio de una cascada.

Juan y King vuelven con las chicas, diciendo que King estaba celoso por el acercamiento de Juan y Nadia. Nadia se disculpa con King, sin prestar atención a Juan, ya que aún sigue enfadada con él. A la mañana siguiente, Juan ha hecho el desayuno para todos, siguiendo las instrucciones de uno de los libros del Nautilus.

Nadia prueba el desayuno y le gusta, a pesar de que lleva carne (pero ella no lo sabe). Lo sospecha y les pregunta a Juan y María, que lo niegan, pero Juan se siente culpable. María le dice, cuando están solos, que Nadia necesita comer carne y que, mientras no le pille, no tiene por qué sentirse así. Más tarde, Juan, María y King van a pescar.

Juan tiene una idea: construirá una cometa para que vuele y que una persona pueda echar un vistazo a la isla, pero la cometa es demasiado pequeña y el único que puede ir es King. De pronto, sopla una ráfaga de viento, que hace que se rompa la cuerda de la cometa y que King salga volando; van a buscarle y le encuentran en un árbol.

King les informa de que se acerca un huracán y todos se encaminan al refugio. Juan lo reforzó todo, excepto el techo, que se le olvidó. Una ráfaga de viento entra, llevándose a King. Tras la tormenta, descubren una isla nueva que antes no estaba allí y se plantean si la deriva continental podría haber hecho eso. María afirma que King está en esa isla.

Todos van en el bote de Juan a buscar a King y descubren que la flora local tiene un amplio abastecimiento de frutas, pero Juan está extrañado porque hay muchas especies de árboles que viven en climas opuestos y están todas ahí, además de que todo eso no puede haberse creado en un solo día. María y King van a explorar la isla.

Mientras, Juan y Nadia especulan sobre la isla y María vuelve y les informa de que ha descubierto una cabeza que habla. Le acompañan y ven una cabeza que sobresale de la tierra. María le pega una patada y la cabeza se queja: es un hombre enterrado hasta el cuello y Nadia y Juan le reconocen como el conde Mateo Airton, el que estaba con ellos en el barco de guerra americano que salió a cazar al monstruo marino.

Después de liberar al conde y alimentarle, les empieza a contar su historia, aunque no recuerda sus nombres: el conde se cayó por la borda y pudo sobrevivir gracias a una barca de madera que se hizo con los restos que flotaban, hasta que llegó a la isla, donde durante varios meses ha observado fenómenos muy extraños, como luces extrañas en el cielo.

También afirma que la isla experimenta cambios drásticos de clima: pasa de tropical a frío en unos segundos. También afirma que ha visto el sol salir en la dirección equivocada. Además, la isla tiene extraños efectos sobre él, ya que puede correr más rápido y saltar más alto de lo normal. Y afirma que, a veces, oye susurros en las cavernas.

Mateo les dice que hace un mes llegaron unos demonios a la isla, uno de ellos con cabellera roja, con dos ayudantes: un troll muy fuerte y delgado y otro gordo y glotón y los tres van montados en un enorme monstruo y les cuenta cómo le atacaron y torturaron, enterrándole finalmente donde le descubrieron. Entonces aparece algo muy grande con dos ojos brillantes y unas grandes garras.

El grupo se enfrenta a la aparición del monstruo corriendo, pero por las propiedades de la isla, van mucho más deprisa de lo normal y no pueden parar, dando la vuelta completa a la isla. Van a parar a los pies del monstruo, del cual salen tres individuos que los chicos reconocen como Rebeca, Sansón y Bruno y el "monstruo" es el Retán.

Todos están contentos por haberse reunido de nuevo y se cuentan sus aventuras desde que se separaron al ser bombardeado el Nautilus, mientras el conde está aparte. Juan sugiere que, entre todos, pueden reparar el globo. Mateo escapa hacia la playa y los demás le siguen, ya que Juan teme que le robe su bote para escapar.

Le atrapan en la playa y ven cómo la isla de Lincoln (en la que han estado nuestros amigos hasta ahora) se aleja poco a poco. Juan quiere vivir con ellos en la isla, pero primero quiere volver a recoger su enciclopedia a la isla y vuelve con Nadia y María para recogerla. A la mañana siguiente, Rebeca y Nadia hacen el desayuno para todos.

Ya en la mesa, María y King alaban la cocina de Rebeca, pero Mateo se queja porque está demasiado picante. Nadia lleva una mascarilla de tela, porque no soporta el olor del pescado y le pide a Rebeca hacer ella la comida (para agasajar a Juan). Sansón y Bruno intentan dar consejos a Juan de cómo conquistar a Nadia, pero cada uno tiene un punto de vista distinto: Sansón, con el estudio; Bruno, con el ejercicio. Juan no sabe por qué decidirse.

Cuando van a comer, la comida de Nadia no tiene muy buen aspecto, precisamente. Rebeca les anima a todos a probarla y, cuando Juan la prueba, se desmaya, echando espuma por la boca. Sansón le saca una raspa entera de pescado de la boca y Nadia se disculpa, pero Juan le resta importancia.

Por otro lado, Sansón y Bruno insisten en que debe hacerla sentirse culpable por lo de la comida. Cuando vuelven a comer, a Juan le pasa lo mismo...

Rebeca y Nadia miran la puesta de sol, mientras hablan de la vida, los celos,...; Rebeca le dice a Nadia que Juan es un buen chico, ya que pocos chicos le restan importancia a los errores de los demás. Nadia le pregunta si a ella le importan Sansón y Bruno, a lo que ella le responde que esos dos siempre están a su alrededor, pero no se atreven a hacer nada.

Rebeca le dice a Nadia que, puesto que el capitán Nemo era su padre y ella estaba enamorada de él, Nadia puede llamarla "mamá" (¡¡Toma ya!!). Durante el desayuno de la mañana siguiente, Sansón y Bruno tienen una pelea a causa de la comida. Juan se lava los dientes tras el desayuno, mientras Nadia lava los platos y comentan la actitud de Sansón y Bruno durante la comida.

Mateo pasa la aspiradora por el cuarto de los chicos, mientras Sansón y Bruno están durmiendo. Se encuentran el uno con el otro y vuelven a pelearse por el espacio. Mientras, Rebeca está en el acantilado, pensando en su adorado Capitán Nemo y lanzando botellas con mensajes al mar. Cuando Juan se lo comenta a Nadia, ésta le dice que es un desconsiderado. Juan no entiende a qué se refiere.

María prueba una ensalada que ha hecho Mateo y le dice que pocos nobles saben cocinar. Cuando King llega, con un cangrejo en el hocico (que le había picado antes en la playa, por meter las narices donde no le llaman), el conde tiene la idea de hacer ensalada de cangrejo. Sansón y Bruno, durante la cena, tienen otra pelea.

Mateo les sugiere una carrera para resolver sus diferencias, como hacía los antiguos griegos, en vez de un duelo, como quieren ellos. El problema es que sólo tienen un animal: King, así que deciden que uno de ellos tendrá que participar con un King mecánico. Así, Bruno intenta entrenar a King con un látigo (pero el animal, ni caso).

Por otro lado, Sansón construye un King mecánico que corra, pero tiene que llevar un generador enorme con él. Bruno, al ver que no puede hacer nada con King, le pide ayuda a Juan, ya que ha robado los planos del King mecánico de su rival, que accede si compite con Sansón en igualdad de condiciones: debe darle una batería pequeña.

Sansón está molesto porque no puede hacer que su King corra con ese enorme generador y, en ese momento, algo le golpea en la cabeza: unas pilas compactas para su diseño. Juan ya ha acabado el diseño, al igual que Sansón y, al día siguiente, se celebrará la carrera. Así, los dos Kings mecánicos están listos.

Rebeca les advierte a los dos que, tras la carrera, no habrá más peleas, a lo que ellos acceden. Los dos Kings empiezan a correr y, de pronto, Sansón y Juan caen en la cuenta de que ambos inventos van siempre de frente, no saben girar y acabarán en el fondo del mar. Así que salen corriendo tras ellos.

Juan, por fin, alcanza a los monstruos mecánicos, pero ya es muy tarde: no hay suelo y se precipita al vacío, para caer al mar. Los dos Kings llegan al fondo, donde se quedan, funcionando aún. Cuando Juan llega al fondo, ve una chapa de metal en el fondo, pero tiene que subir porque se queda sin aire. Los demás están mirando el océano, pensando que Juan se ha ahogado y Sansón y Bruno se culpan de la tragedia, pero todos están aliviados cuando ven aparecer a Juan por la colina.

Por fin, Juan y Sansón han conseguido que el Retán esté arreglado y operativo y lo prueban encendiendo los motores, despertando a todos. Durante el desayuno les dicen que ya sólo necesitan arreglar el globo para irse a África. Mientras están remendando el globo, les pican los mosquitos.

Juan y Sansón están acabando de poner a punto el motor del Retán, cuando Nadia llama a Juan para que vaya con él, lo que molesta a su compañero. Por otro lado, Mateo invita a Rebeca a tomar un vino que tiene guardado, así que, al final, los únicos que remiendan el globo son María y King.

Alguien arranca el Retán y se lo lleva; Sansón está estupefacto y cree que ha sido Juan para irse con Nadia; va corriendo detrás del Retán para ver si es capaz de alcanzarlo. Juan, mientras, está en el océano, golpeando los paneles de metal y ve cinco grandes agujeros circulares, de los que emana luz.

Mientras María y King siguen remendando el globo (protegidos por ropajes para que no les piquen los mosquitos, pasa Sansón persiguiendo al Retán. Le dice a Bruno que han sido Juan y Nadia, pero al verles aparecer, sólo queda una opción: han sido Rebeca y Mateo. María les informa de que se han ido a beber vino.

Sansón y Bruno quieren detenerles y vengarse. Mientras, Sansón y Juan han construido una especie de carro al que llaman Retán II, tirado por dos jabalíes y persiguen al Retán por el bosque, cortando varios árboles. El Retán se para y Mateo afirma que el motor se ha parado y le dice a Rebeca que, en realidad, no existe ningún vino.

Lo que éste quería era estar a solas con Rebeca para declararse. Juan y Nadia, por otro lado, encuentran cinco círculos igual que los del océano en la ladera de la montaña. Sansón y Bruno están casi en la cima de la montaña, cuando los jabalíes se sueltan y el carro, por el propio impulso, sigue adelante, cayendo por el otro lado... encima del Retán.

Sansón y Bruno entran en el tanque, mientras Mateo intenta "meterle mano" a Rebeca, que se defiende estampándole un pie en la cara, gritándole a Mateo que no la toque. Juan y Nadia han entrado en uno de los agujeros y se encuentran en una gran cámara artificial. Nadia le pide a Juan que vuelvan al día siguiente, pero él insiste en continuar.

Cuando Juan pronuncia el nombre de Nadia, su Piedra Azul empieza a brillar. Mientras, todos están enfadados con Mateo, por crear todos esos problemas a todo el mundo y le han vuelto a enterrar hasta el cuello y, tras eso, se preguntan dónde estarán Juan y Nadia. Los chicos están en una cinta transportadora, dirigiéndose hacia otra habitación más grande.

Allí descubren misiles colgando y la tecnología, aunque parece similar a la de Argo, no parece ser igual. Juan vuelve a pronunciar el nombre de Nadia y su Piedra Azul vuelve a brillar, sumiéndola en un trance. Cuando llegan a un muro, Nadia pasa a través de él como si no estuviera allí. Juan aporrea el muro sin resultado.

Unas luces brillan desde el fondo del océano y la isla tiembla. Mateo se libera cuando la tierra se abre y aparece en el cielo una Aurora Boreal, aunque está en una latitud equivocada. Todo el mundo se sorprende. El Retán ya está casi operativo al 100% y Rebeca agradece a María el haber remendado el globo casi todo ella sola.

Todos se preguntan, mientras, dónde está Nadia y acuerdan con Juan ir a buscarla. La chica está flotando en la oscuridad hasta que una voz le habla, diciéndole que está en el Noé Rojo para llevarla a la Nueva Atlántida. La voz le explica a Nadia la historia de los Atlantes.

Éstos provienen de la galaxia M-78, a 277 años luz de la Tierra y llegaron aquí hace 2.400.000 años. No pudieron regresar por un fallo en sus naves y se quedaron a vivir en el planeta. Formaron una ciudad llamada la Atlántida, que resultó destruida en una guerra de proporciones gigantescas.

Además de la Atlántida, formaron otras ciudades, como Tartessos y, de una de esas ciudades surgió la misteriosa Piedra Azul. El Noé Rojo afirma que ha estado esperando durante 13 largos años a que ella llegara y que ahora espera sus órdenes.

Mientras, los demás han atado el globo a una especie de góndola y empiezan una operación de rescate. Juan vuela hacia la cima de la montaña y los demás le siguen en el Retán. Juan descubre un agujero en lo alto de la montaña, rodeado de un anillo de protuberancias circulares, pero antes de que llegue allí, se estrella contra una barrera invisible.

El Retán va en busca del chico, que ya se ha recobrado y, a pesar de los avisos de Juan, también se estrellan contra la barrera. Dentro de la montaña, está todo proyectado como una pirámide y, en lo más alto, hay un trono, con Nadia sentada en él. El Noé Rojo le confirma que le lleva a la Atlántida para que restaure el antiguo esplendor de la civilización atlante.

Fuera, Sansón les comenta a todos que habrá más terremotos y que eso es solo el principio, ya que la isla se ha puesto en marcha y que, en breve, se hundirá, así que tienen que ponerse todos a salvo. De hecho, la isla empieza a hundirse y todos cargan sus pertenencias a bordo del Retán.

En el Noé Rojo, Nadia le dice que pare, ya que sus amigos están fuera. El Noé Rojo le responde que no puede, porque una vez empezado, ya no se puede parar. Nadia le dice que no quiere ser la reina de la Nueva Atlántida si eso significa matar a gente inocente. Por otro lado, Argo se entera de que el Noé Rojo se ha puesto en marcha.

Juan quiere ir a rescatar a Nadia, él solo, aunque María quiere ir con él, pero Juan le dice que debe quedarse a cuidar de King y, tras despedirse de los demás, sale a buscar a Nadia. Mientras la isla se hunde más y más, Juan corre hacia el lugar donde perdió a Nadia, que sigue queriendo salir de ahí.

De hecho, Nadia le dice al Noé Rojo que quiere estar con sus amigos, a lo que él le responde que es su destino, dado por la Piedra Azul, pero Nadia quiere hacer su propio destino y, lo que más quiere en éste mundo es viajar a África, a conocer su origen y vivir en la Tierra, el planeta en el que ha nacido.

El Noé Rojo se despide de ella y le dice que se verán otra vez, ya que su destino es inalterable. También le dice que debe dirigirse a la ciudad de Tartessos, si quiere descubrir su origen. Juan, mientras, grita el nombre de Nadia fuera y se sienta a esperarla. Ella sale y los dos salen corriendo para salir de la isla antes de que se acabe de hundir.

Sin embargo, cuando están alcanzando la cala, un trozo de tierra se hunde llevándoselos consigo hacia el mar, pero su caída se ve interrumpida por algo: el brazo extensible del Retán. Desde ahí ven cómo la isla se deshace de su camuflaje y se hunde en el océano, dejando ver el símbolo de la civilización Atlante. De pronto, Airton ve un submarino que se mueve hacia ellos: un Arfish.

Mateo se pone a llamar la atención del submarino y los demás se le echan encima para que no les descubran. El submarino se sumerge tras el Noé Rojo. Más tarde, ven la fortaleza volante de Argo en el cielo, que les dispara pinchándoles el globo y mandándoles a toda velocidad a través del océano. Para evitar estrellarse, sueltan el globo y se estrellan igual, pero contra una choza.

Todos se dan cuenta de que están en una choza africana y al conde Mateo Airton sólo se le ocurre decir "Jambo" ("Hola", en Swahili). Según les llevan por el poblado (en lo que parece una bienvenida), Mateo se echa el farol de que ha estudiado lenguas exóticas en Oxford, aunque el caso es que lo único que hace es repetir la palabra "Jambo".

Los aborígenes atan al grupo al completo a un poste, mientras deciden qué hacer con ellos. Uno de los más jóvenes reconoce la piedra azul y le pregunta su nombre. Nadia siente un flechazo por el joven, llamado Hamahamma (Hammahama en el original). Éste se lleva a Nadia a dar una vuelta por el poblado y le enseña toda la zona.

En la visita, le enseña el edificio sagrado, guardado por dos viejas estatuas de león y donde está el "Cilindro Sagrado", que los Atlantes les regalaron y con el que son invencibles. Mientras, María busca a King, que ha desaparecido.

King está en el edificio sagrado, al que ha logrado acceder a través de una grieta en uno de sus muros. Llega hasta el "Cilindro Sagrado", que no es otra cosa más que una lata de comida, con el símbolo de la Nueva Atlántida en él. Se come el contenido y, como le da sed, se pone a beber de una de las tinajas, que contiene un líquido que le da más fuerza y vitalidad (una especie de poción mágica a lo Astérix, vamos), llamado el Jugo de la Fruta Roja.

King empieza a correr a una velocidad increíble y María, que le ve, avisa a los otros, persiguiéndole todos. King no puede parar y se da de bruces contra una caravana. Las chicas que están dentro lo cogen, puesto que es muy mono. El grupo del Retán al completo, junto con Hamahamma llegan a la caravana.

Un hombre sale de ella y le dice a Hamahamma que le de el tesoro de su tribu (la lata de comida, solo que él no sabe que es eso, se piensa que son joyas o algo así) o el cachorro de león morirá. Le tienen atado a una especie de cruz, indefenso. Tienen un día para pensárselo.

El hombre de la caravana le parece muy familiar a Rebeca, ya que es su ex-novio, Gonzalez. Intenta dispararle, pero Sansón y Bruno la retienen. Rebeca se encuentra con Gonzalez, que la ofrece vino; ella intenta distraerle durante el mayor tiempo posible, para darles a los demás la oportunidad de rescatar a King.

Nadia está espiando por la ventanilla de la caravana y, al ver a Rebeca intimar con Gonzalez, entra enfadada por ello, creyendo que están ligando, lo que permite al ex-novio de Rebeca averiguar sus planes. Los demás intentan atacar con el Retán, pero algo les impide la visión: han encontrado el globo, que se queda atascado en la parde de delante del Retán. Deciden volver al poblado y planear una estrategia mejor.

Ahora, no sólo King, sino también Nadia y Rebeca son prisioneras de Gonzalez. Mientras, en el poblado, acuerdan hacer un ataque en tres frentes: por aire, con Bruno y María, por tierra, con Sansón y Mateo, y por agua, con Hamahamma y Juan.

En la caravana, Gonzalez se mete con Rebeca y encuentra la Piedra Azul de Nadia muy interesante. Rebeca le dice que la deje en paz. Gonzalez y las chicas que le acompañan se meten con su edad y ella rompe las cuerdas, empezando una batalla campal en la caravana. Bruno, desde el aire, le dispara a King una cápsula de Jugo de la Fruta Roja a la boca, pero éste está tan débil, que no puede hacer nada.

María salta del balón y hace uno de sus lanzamientos con el pobre animal (como los que hacía con él en la isla de Lincoln). Dentro de la caravana, Gonzalez tiene una pistola con la que apunta a Nadia y Rebeca, pero el boomerang de Hamahamma y un robot con forma de King que lanza Juan, le hacen perder la pistola y caerse al suelo.

Bruno coge a King del rabo, cuando pasaba por el aire, impulsado por el lanzamiento de María. Mientras, en el bosque, Mateo conduce despacio el Retán porque "es un aristócrata y respeta las normas de la prudencia", pero Sansón le pone el pie encima y van a toda velocidad, estrellándose contra la caravana, que se desliza colina abajo, con Nadia detrás. Juan y Hamahamma intentan salvar a Nadia, pero no pueden.

Una chica enorme montada en un caballo la salva de caer al fondo del barranco. Allí, Gonzalez afirma que todavía tienen al cachorro del león (aún no se han percatado de que es un robot), que hace un sonido muy raro. Un poco después, explota. Hamahamma explica al resto que la chica que ha salvado a Nadia es su prometida, Mura Mura, y a Nadia le sienta fatal.

Mura Mura les señala el sitio hacia donde deben dirigirse para llegar a Tartessos. Juan quiere saber si Nadia está bien, pero ella le rechaza. Juan está confuso. No entiende nada.

Ya de día, todo el mundo está en el Retán y todos tienen algo que hacer, excepto Nadia, que se sienta sola, rechazando a todo el mundo. María ve varios animales y le pregunta a Rebeca qué son. Ella le dice los nombres. Juan, Bruno y Sansón se están cepillando los dientes y hablan sobre Nadia y su forma de ser.

Bruno le dice que, para atraerla, debe cantar para ella, aplicando todos los conocimientos técnicos que posee. Juan se pone manos a la obra. El Retán sigue sobrevolando África y María, dentro, le pide a Juan que le lea un cuento, a lo que Juan (enfrascado en su invento), le dice que no puede. Respuesta de María: "¡Qué aburrimiento!"

Tras eso, va a preguntarle a todo el mundo (incluso a Bruno, que está en el labavo, atendiendo ciertas necesidades), que están haciendo otras cosas, y la respuesta de María siempre es la misma: "¡Qué aburrimiento!". Tras eso, se queda dormida con el libro abierto en su regazo. Rebeca la cubre con una manta.

Nadia va a buscar a Juan, quien -todavía enfrascado en su invento- no le hace caso. Nadia, al ver que no le hace caso, se enfada cada vez más y se va. Juan está cada vez más confuso. Se va a la pequeña plataforma del Retán y Rebeca va a hablarle sobre los sentimientos de estar sola y de su amor por Juan.

Rebeca le explica que necesita a alguien a quien amar y Nadia le dice que Juan siempre está trabajando y no le hace caso. Rebeca le dice que lo hace por ella. Tras esa charla, se va a dormir. Al día siguiente, Juan ha terminado su invento: un ukelele automático. Toca la música y Juan sólo tiene que cantar, ya que el mismo invento junta la voz y la música.

Todos van a ver el invento de Juan, que éste dice a Nadia que es para ella. Nadia está feliz. Juan conecta el aparato y éste empieza a tocar la música que él ha compuesto. Sin embargo, Juan desafina como él solo. Aún así, parece que a Nadia le gusta la primera parte de la canción, pero entonces el ritmo se dispara y Nadia empieza a estar molesta.

Tras eso, Nadia se harta y desconecta el cacharro y le dice que canta fatal. Juan está aturdido y cree que Bruno le ha engañado. Nadia se va fuera, mirando hacia las tierras de África. Rebeca se acerca y hablan sobre Juan. Nadia confiesa que le gusta Juan. Rebeca le dice que, si le quiere, cederá en muchas cosas y hará cosas como comer carne, por él.

El Retán aterriza en un lugar desconocido de África que aún no ha sido descubierto, en la orilla de un lago, pero se detiene en el agua. Todo el mundo sale. Nadia reconoce el lugar en el que están. Empieza a caminar hacia el lago. Juan le grita, sin éxito y conduce el Retán tras ella. Juan sigue conduciendo detrás de Nadia, que sigue caminando en el agua, al mismo nivel.

Nadia se para en medio del lago; el agua a su alrededor empieza a retirarse, creando una cascada circular en el lago, que se expande rápidamente. El Retán continúa moviéndose y Bruno avisa a Juan de que pare; sin embargo, el Retán se cae por la cascada. Nadia les salva con el poder de la Piedra Azul, protegiéndoles.

Nadia guía a Sansón, que conduce el Retán a través de un área desconocida y todos a bordo del Retán le preguntan a Nadia sobre su poder. El Retán choca contra una barrera invisible, que Nadia hace desaparecer, señalándola con la mano. Tras avanzar unos metros, se crea un agujero debajo del Retán, que desciende lentamente.

Todos se asustan al ver huesos de antiguos dinosaurios. Nadia les explica que esa nave fue una de las Arcas de Noé, de la Biblia. Les explica que hay tres Noés, éste, que es el Azul, el Rojo, que era la isla en la que estaban y que se hundió, y un tercero, que es la base en la que el Nautilus hizo sus reparaciones.

También les explica que fueron los atlantes quienes salvaron a los animales, y que ella misma es atlante. Llegan, tras un rato, a una puerta muy pesada, que Nadia abre con facilidad, levantando su mano. La puerta revela una estructura en espiral con escaleras que llevan a ella. Nadia no quiere entrar y oye voces que sólo ella puede oir: está hablando con las almas de los muertos, a través de la Piedra Azul.

No quiere ser la elegida, ni usar el poder de la Piedra Azul para destruir el mundo. Odia el poder de la Piedra y les dice que no puede creer en sí misma, ya que ni siquiera se despidió del que la confesó ser su padre (Nemo) antes de verle por última vez. También odia el poder de la Atlántida. Juan, al decirle que la quiere, logra confortarla y la piedra vuelve a su tono azul otra vez.

Alcanzan la cima y, allí, Nadia le explica a Juan que ella es la princesa de la Nueva Atlántida. A su alrededor, una ciudad arrasada. Juan le pregunta que dónde están. Ella le explica que su origen no está en la Tierra y que están en el centro de la Torre de Babel, su hogar.

Les explica también que su hogar no es la Tierra, sino que está más allá de ésta, a varios años luz. Puesto que no comprenden este concepto, ella les dice que un año luz es la distancia que tarda la luz de un punto a otro en un año completo. Juan indaga sobre la velocidad de la luz, a lo que ella le responde: 300.000 kilómetros por segundo.

Entonces, Juan se da cuenta de que Nadia, en realidad no es humana, sino extraterrestre. Nadia se acerca al borde, se despide de todos y cae al vacío, a pesar del intento de Juan por cogerla. Cuando despierta, está en el suelo, con todos a su alrededor: la Piedra Azul le ha protegido de la caída, parando su descenso y depositándola en el suelo muy despacio.

Bruno está enfadado con Nadia, por lo que ha hecho, haciéndole a Juan sufrir. Juan le dice a Nadia que no le importa qué poder o rango tenga, ni siquiera si es humana o no, porque para él siempre será Nadia. Los rayos del sol brillan en un obelisco cercano a Juan y Nadia, que tiene una inscripición en él. Nadia pone su mano sobre la inscripción y puede leerlo, ya que es atlante.

El mensaje es sobre el nacimiento de la Princesa Nadia, el 31 de Mayo de 1.875. Bruno afirma que están a 31 de Mayo, lo que significa que es el cumpleaños de Nadia. Juan la felicita, junto con todos los demás y cantan a coro el "Cumpleaños Feliz". Nadia está radiante, pero entonces, un ruido familiar les interrumpe. Todos corren para mirar sobre ellos.

Es la nave volante de Argo, acompañada por otra igual. Rápidamente, nuestros amigos se agazapan en una grieta, con la esperanza de que no les vean, pero es demasiado tarde. Mateo, que no sabe quienes son los habitantes de la Nueva Atlántida, pide respuestas, a lo que los demás le explican que son enemigos.

Argo le pide a Nadia que se rinda, o sus amigos morirán. Mateo, para salvar el pellejo, dice que Nadia deberá entregarse. Nadia está de acuerdo con Mateo y tras despedirse de ellos, va hacia la nave, a entregarse a Argo, sólo si le promete que salvará la vida de sus amigos. Él accede y la sube a bordo con un rayo tractor.

Argo les dice a todos que tienen 1 minuto para escapar antes de que destruya la ciudad poco a poco. Empiezan a disparar a una distancia larga, reduciendo cada vez un poco más el círculo. Todos logran llegar al Retán, pero en la nave volante, pueden seguir sus movimientos por sus sensores.

El Retán avanza muy despacio y Sansón le dice a Rebeca que van a la velocidad máxima, ya que, tras tantas batallas, el motor ha perdido la mayor parte de su capacidad de empuje. El suelo cede bajo ellos y caen en una pendiente hacia abajo. Intentan frenar de todas las maneras posibles, sin resultado, y caen por un precipicio.

Sin embargo, algo detiene su caída. Es un rayo tractor de una máquina voladora, que les lleva a tierra y, después aterriza. De ella sale... ¡Electra!, que les dice que... ¡el Capitán Nemo está vivo! Lo mismo le dice Argo a Nadia. En realidad, lo de la huida era una treta para que Nemo le revelara su escondite.

Electra les conduce al Nuevo Nautilus, donde ven que la tripulación al completo ha sobrevivido. Argo ordena a sus hombres que lancen una bomba sobre la ciudad para destruirla. La bomba destruye la ciudad, pero no daña al Nautilus. El Capitán decide que ha llegado la hora de enfrentarse a Argo y el Nuevo Nautilus despega.

Cuando la segunda nave de combate lanza su bomba, el Nautilus aparece y la bomba choca contra él. Pero tiene un escudo deflector que neutraliza la deflagración. El Nuevo Nautilus orienta una de sus torretas láser hacia la segunda nave y la destruye de un solo disparo. Nemo le dice a Argo que le entregue a Nadia o que destruirá su nave.

Argo, por otro lado, no está dispuesto a dejar escapar a la Princesa. Le dice a Nemo que le entregue su Piedra Azul o que les destruya a todos, incluida a su hija Nadia. Nemo ordena que disparen, pero entre todos se oponen a ello. Derrotado, Nemo pone su Piedra en la mano y desafía a Argo a que vaya a por ella.

Su Piedra Azul desaparece y Nemo se da cuenta de que el emperador Neo es el responsable. La nave de Argo lanza entonces una super bomba que destruye el Noé Azul y todo lo que hay en ella. Tras eso, se aleja triunfante, al haber destruido al Nuevo Nautilus y al Capitán Nemo con él.

Argo le presenta a Nadia al Emperador Neo, que ahora tiene la Piedra Azul de Nemo. Neo también se apropia de la suya y, juntándolas, las convierte en un triángulo energético que usa para que el Noé Rojo se active. Nadia lo mira, impotente.

Mientras, el Nuevo Nautilus ha escapado a la destrucción total por un gran tunel subterraneo. Electra le dice a Juan que hay una red entera de túneles bajo todos los continentes y océanos y que fue por uno de ellos por lo que se salvaron la última vez. Ahora viajan bajo África y Nemo dice que deben luchar contra Argo, que quiere dominar el mundo.

El Noé Rojo, está ahora activado. Argo, con Nadia, sube a bordo. El Nuevo Nautilus está flotando en algún lugar sobre el océano. Nemo y Electra le dicen a Juan que el Nuevo Nautilus está equipado con parte de la tecnología del antíguo, incluyendo su motor principal. A Nadia le han dado ropas nuevas, un uniforme de la gente de Argo, que no le gusta nada.

Argo le conduce por todo el Noé Rojo, para que lo vea. Allí hay un humanoides muy grande y Argo le dice que es el primer hombre: Adán.

Hace millones de años, los colonizadores atlantes experimentaron con la evolución en un intento de hacer una especie dominante en el planeta que les sirviesen como esclavos y Adán fue el prototipo de la raza humana.

Antes de eso, los Atlantes lo habían intentado con especies más inteligentes, como las ballenas, pero al ser animales acuáticos, no les servían de nada. Nadia recuerda al amigo del capitán Nemo, la ballena. En el Nautilus, Electra le explica a Juan lo mismo y le intenta explicar la teoría del "Eslabón Perdido".

Electra le explica que nadie ha descubierto cómo los humanos se desarrollaron del mono, lo que implica alguna forma externa de evolución. La siguiente parada de Argo es una habitación con muchas formas de vida en botellas llenas de líquido conservante. Argo le confirma a Nadia que los humanos fueron creados genéticamente a partir de los monos a imagen de los Atlantes, pero durante el proceso, cometieron varios errores, que son los que están embotellados.

Nadia apenas si puede contener las arcadas, del horror que le produce la espantosa visión. Argo ve a la actual raza humana como otro error que él solucionará. Acaban en una mesa rectangular, Nadia, Neo y Argo. Ellos le confirman a Nadia que van a conquistar a los humanos y reclamar el dominio sobre la Tierra de los Atlantes.

También le invitan a Nadia a participar en sus planes, a lo que ella se niega. Y queda impresionada cuando Argo le dice que el emperador Neo en realidad es su hermano, al que ella siempre creyó muerto. Él le dice que casi murió cuando Nemo destruyó la Torre de Babel, pero que le construyeron un cuerpo mecánico con la tecnología más avanzada, para sustituir al suyo.

El Noé Rojo aparece sobre París, Francia, y proyecta un holograma gigantesco de Neo. El mismo holograma se retransmite a la mayor parte de las ciudades del mundo. Su mensaje es muy claro: los humanos deben deponer las armas y rendirse a las leyes de la Nueva Atlántida, con él como emperador.

Como aviso, lanzan un rayo que es redirigido por varios satélites alrededor de la Tierra y que destruye un campo a las afueras de París. Nemo, por otro lado, le dice a su tripulación que ésta es la batalla definitiva y que ellos deben decidir si quieren unirse a él o no, ya que va a intentar rescatar a su hija.

Toda la tripulación le sigue y María, King y Mateo se quedan en tierra, junto con la enfermera de a bordo. El Nautilus despega para enfrentarse a Argo. Éste, ya que los humanos tardan mucho en decidirse, hace otra demostración de fuerza y lanza un rayo una segunda vez hacia los satélites. Pero otro rayo destruye el satélite al que iba dirigido: el Nuevo Nautilus aparece frente al Noé Rojo en la batalla definitiva.

La nueva nave de Nemo dispara sus cañones principales al Noé Rojo, haciendole daños superficiales. La gigantesca nave le responde con docenas de baterías . Argo ordena que disparen el láser principal, que el Nautilus esquiva, causando daños muy importantes en París. Al estar en desventaja, Nemo ordena lanzarse contra ellos.

Ésta estrategia no da resultado, al ser repelidos por el escudo deflector del Noé Rojo. Juan está horrorizado por la destrucción de su ciudad natal. Nemo decide intentar lanzarse una segunda vez contra ellos, con un campo antiescudos (lo malo es que solo dura 60 segundos). Consiguen hacer una brecha en el escudo y disparar al Noé Rojo, haciéndole una brecha, por la que entra el Retán.

El Noé Rojo, mientras, sube hacia el espacio, con el Nautilus siguiéndole de cerca. Juan está maravillado al ver la Tierra desde el espacio. Dentro del Noé Rojo, en el Retán, han perdido el rumbo, pero no se dan cuenta. Fuera, Argo ordena disparar otra vez su rayo principal al Nautilus, pero en vez de dispararlo directamente, lo hacen a uno de sus satélites.

Nemo se da cuenta de lo que quieren hacer y ordena que usen el escudo deflector -bastante dañado, por cierto- para detener el ataque. Sin embargo, al no estar el escudo en las mejores condiciones, se sobrecarga y, desde el Noé Rojo, se ve cómo el rayo golpea de lleno al Nautilus destruyéndole.

En el Retán piensan que han fracasado, ya que han lanzado el rayo. Argo, anonadado, se da cuenta de que el Nautilus aún no ha sido destruido. Sí ha sido seriamente dañado, pero nada más, y ordena un segundo disparo para destruirlo, puesto que ya no tienen escudo que pare el impacto. En el Retán se dan cuenta de que van a disparar una segunda vez, lo que significa que no han destruido al Nautilus.

En el Retán, llegan a la fuente de alimentación principal del rayo, pero no tienen forma de destruirlo. Un enorme mecanismo se cierra sobre ellos, al estar la válvula de alimentación bajando para activar el rayo. Sansón tiene una idea. Él y Rebeca bajan del Retán y Bruno lo coloca entre la válvula de alimentación y el alimentador, evitando que entren en contacto y, por tanto, que se active el rayo.

Bruno salta del tanque, que se autodestruye, junto con la válvula para poner en funcionamiento el rayo y eliminando también el escudo deflector del Noé Rojo. Nemo, al darse cuenta, dispara los cañones del Nuevo Nautilus contra la gigantesca nave. Nemo ordena una tercera carga contra ellos. Ahora sí consiguen penetrar dentro de la nave.

Nemo ordena a su tripulación que se queden a bordo, ya que esto es asunto suyo y les ruega le disculpen por ir a salvar a su hija Nadia, anteponiendo así sus deberes como padre a sus deberes como capitán. Electra y Juan le acompañan y Electra le da a Juan una pistola. Llegan a una sala donde el suelo se eleva, impidiéndoles escapar.

Los tres están sobre unos pedestales cilíndricos a varios metros del suelo. Argo emerge de un pedestal similar y les dice que ahora se va a celebrar el juicio de Nemo, siendo él juez y jurado. Argo les muestra a los miembros del Retán atados a cruces. También les muestra a sus verdugos: Neo y Nadia. Juan llama a Nadia sin resultado, ya que Argo la tiene bajo control mental.

Argo le ofrece a Nemo la oportunidad de sobrevivir si se une a su causa y esclavizan a la raza humana, a lo que Nemo se niega, ya que -afirma- la Tierra ahora pertenece a los humanos y que los Atlantes ya han pasado a la historia. Argo, contrariado, hace una señal a Nadia, que apunta con una pistola a Nemo.

Nadia dispara al capitán, alcanzándole en una pierna, y una segunda bala le da en el brazo derecho. Electra ataca con su arma, pero Argo está protegido y lo único que logra es romper un poco su máscara. Nemo le ordena a Juan que dispare a Nadia. Juan apunta a Nadia y Argo le desafía a que lo haga. El dedo de Juan se acerca al gatillo...

...pero no puede disparar a la persona a la que ama, así que baja el arma. Argo vuelve a ofrecerle la oportunidad a Nemo de salvarse, si esclaviza a la raza humana, a lo que él responde que no, como lo hizo 13 años atrás. Argo le dice que los humanos son débiles y que deben ser conducidos por una raza superior: ellos.

Y, por supuesto, si Nemo no quiere hacerlo, Nadia servirá. Tras una serie de argumentos y contraargumentos, Argo le dice a Nemo que será ejecutado por sus propios hijos. Neo, en ese momento, empieza a mover la cabeza con un sonido de máquina y habla con Nemo. Argo le dice que está bajo su control total.

Argo ordena a Neo y a Nadia que le disparen. Éstos lo hacen y Argo, para regodearse, le pregunta qué se siente siendo disparado por sus propios hijos. Electra se comunica con el Nautilus a través de un mini transistor en su oido izquierdo. Les comunica su posición y les pide que disparen a 60 grados de su posición, rápido o Nemo morirá.

Argo presenta a Neo como su mayor logro científico y le cuenta a Nemo la historia: 13 años atrás, fue él quien recogió a Neo, malherido y lo convirtió en lo que es ahora. Argo les dice a Nadia y a Neo que apunten a Nemo. En ese momento, el Nautilus dispara, creando un enorme agujero en la pared.

Nadia está inconsciente; Rebeca, Sansón y Bruno se despiertan tosiendo y Argo ve a Neo con la mayor parte de sus ropas y trozos de carne destruidos, mostrando debajo un cuerpo totalmente cibernético. Neo sólo tiene un brazo, ya que el brazo izquierdo ha sido destruido por la explosión.

Neo comienza a hablar y Argo no puede creerlo. Neo ha roto su control mental. Nemo le pide a Neo que ayude a su hermana Nadia. Neo libera las dos Piedras Azules, devolviéndoselas a sus dueños. Neo intenta despertar a Nadia sin resultado. Nemo le dice que le quite la corona que lleva. Neo empieza a caminar hacia su hermana y, según se mueve, vemos un cordón eléctrico gigante que le sale de la espalda.

Argo trata de parar a Neo disparándole, pero las balas rebotan en el metal y Neo sigue caminando hacia Nadia. Cuando está a punto de quitarle la corona, se para, ya que Argo le ha desenchufado (sí, el cable en realidad era un enorme enchufe, que Argo sostiene en la mano). Argo dice que no tiene poder para salvar a Nadia.

Pero Neo se mueve. Argo no puede creérselo: Neo se mueve por sí mismo, sin ninguna fuente de energía externa. Neo agarra la corona y se la quita a Nadia de la cabeza, destruyéndola. Tras ello, cae frente a ella y le llama por su nombre. Hablan por telepatía, teniendo Nadia la imagen frente a ella de un niño.

Su cuerpo estalla y Nadia llora por su hermano. Argo quiere que Nadia use el poder de las Piedras Azules para restaurar el poder del Noé Rojo, que se ha quedado sin energía, al quitar Neo las Piedras, a lo que ella se niega. Argo intenta coaccionar a Nadia haciendo que una descarga de electricidad alcance a Electra.

Argo le dice que, o hace lo que le dice, o la persona a la que más quiere, morirá. Nadia no le responde y la plataforma sobre la que está Juan se gira, haciéndole caer de cabeza. El Nautilus entra en la habitación y Argo se da la vuelta para ver cómo le dispara. El Noé Rojo entra en la Atmósfera, ya sin control, fundiéndose.

Nadia se arrodilla junto a Juan, sin querer creer que está muerto. Nemo, que camina ayudado por Bruno, le dice que use las dos Piedras Azules para salvarle. Pero uno de los miembros de la Tripulación, le dice que las Piedras Azules sólo pueden usarse una vez y que, si Nadia las usa, él se quedará sin protección.

A Nadia le preocupa su padre, pero Electra le dice que salve la vida de quien más ama. Nadia toma la Piedra Azul de su padre, cierra los ojos y las dos Piedras se sostienen en el aire, frente a ella. Argo la interrumpe, ya que no quiere que Nadia use las Piedras Azules para salvar a Juan. Nemo está sorprendido de que aún esté vivo, tras el impacto.

Nadia ha combinado las dos Piedras en una pequeña esfera de luz alrededor de su cuerpo. Argo intenta pararla, puesto que sus sueños se destruirán si ella usa la Piedra Azul. Nemo le avisa de que únicamente los Atlantes sobreviven al poder de la Piedra Azul. Argo empieza a entrar en la esfera y se empieza a convertir en una estatua de sal.

Nemo le dice a Argo que él es humano, ya que sólo quedan dos verdaderos Atlantes en la Tierra: Nadia y él. En la esfera, una voz femenina habla con Nadia y ésta le pide que ayude a Juan. La voz le dice que, cuando lo haga, el poder de la Piedra Azul se habrá extinguido para siempre.

Nadia lo entiende y aún quiere salvar a Juan. La voz le dice que la joya combinará el poder de todas las almas de los Atlantes, para devolverle a Juan la vida. Se despide de Nadia, que abre los ojos y ve a su madre. El poder de la Piedra Azul entra en el pecho de Juan, haciendo su corazón latir de nuevo.

Las Piedras Azules, ya sin poder, caen al suelo. El Nuevo Nautilus, tras esto, deja la habitación para salir. El Noé Rojo sufre explosiones internas, lo que sacude a la nave, dañándola. No pueden salir con la nave, debido a los daños. Tienen que darles un impulso desde fuera, para poder salir.

Nadia pregunta por su padre, ya que no está a bordo. Nemo anuncia que se queda a bordo, para darles el impulso y asegurarse de que se salvan todos. Se disculpa con Nadia, que quiere estar con él. Nemo le pide a Rebeca que cuide de Nadia y a Electra, que eduque bien al hijo de ambos, ya en camino.

El Noé Rojo se está quemando rápidamente, por su entrada en la atmósfera y Nemo dispara: el Noé Rojo estalla en la atmósfera, pero el Nautilus desciende a tierra con la tripulación a salvo. Rebeca y Nadia lloran la pérdida del capitán Nemo. En la tierra, María señala una estrella fugaz y desea que toda la tripulación llegue a salvo.

FIN.

 

EPÍLOGO:

Año 1.902. María, ahora con 18 años, cuenta lo que pasó con todos: han pasado 12 años desde que el Nautilus se hunde en el Océano Índico y toda la tripulación vive su propia vida. Electra educa a su hijo en los valores que Nemo le enseñó.

Juan y Nadia se casaron cinco años antes y viven con los tíos de Juan. Tienen ya un hijo. King también ha tenido descendencia, dos cachorros (lo que no sabemos es con quién).

Rebeca aún no se ha casado, aunque no le faltan pretendientes. Sansón tiene una empresa automovilística, aunque echa de menos una mujer con la que compartir su vida.

Mateo regresó a Inglaterra y era un conde de verdad. Y, ¿qué pasó con Bruno? Bien, la pequeña María se casó con él y esperan un primogénito en tres meses.

Bruno y María están en lo alto de un acantilado, mirando al mar; Bruno coge a María por la cintura y ella mira a la cámara, mientras dice "Hasta pronto". Coge un pequeño avión y lo lanza en el aire.

FIN.

 

 

 

Los Personajes

Fallos de la serie

Naves y Vehículos

Trasfondo de la serie: La Atlántida

Artículos sobre la serie

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