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Castello, el gobernante fundador


 

 

   
 

Castello, el gobernante fundador

El 14 de julio se cumplen 42 años del fallecimiento del ex-gobernador de Rio Negro Dr. Edgardo Castello, quien fuera primer mandatario constitucional de la provincia entre 1958 y 1962.

Castello tuvo la responsabilidad de transformar el viejo territorio nacional en un estado moderno. Durante su administración no solo se sancionaron las leyes fundamentales, sino que logro cumplir una meritoria tarea cuyo eje principal fue la integración provincial.

"Afirmo que pondré todo mi empeño en el cumplimiento de mi trascendente cometido. No habrá de faltarme el fervor y quisiera que siempre me acompañaren las fuerzas y luces suficientes para conseguirlo. Anhelo, como suprema compensación moral, que al termino de mi mandato, pueda decirse que fui digno del compromiso, que libre y categóricamente he contraído con el pueblo de mi provincia".

A 42 años del fallecimiento del primer gobernador constitucioal de Rio Negro, doctor Edgardo S. N. Castello, esas palabras pronunciadas como parte integrante del mensaje que dirigiera a la Legislatura el 1 de mayo de 1958, constituyen una singular premonición cumplida con creces. Las fuerzas le sobraron para construir el nuevo estado sobre los anacronismos del viejo territorio y conducirlo hacia rumbos y metas ambiciosas durante cuatro años de vigilias forjadoras de realizaciones trascendentes. Hoy superados los fragores de las luchas políticas de aquel momento intenso y los apasionamientos de la hora, y pese a la breve prespectiva histórica transcurrida, su figura de político y gobernante tiene perfiles propios que la distinguen, y se ha hecho acreedora al reconocimiento público y justiciero de todos los rionegrinos.

Con presupuestos exiguos y un grupo reducido de colaboradores, sobrepuso su acción a esquemas disolventes y a la incomprensión de muchos, y diagramó, con visión propia de estadista, una vasta obra cuyas proyecciones signan todavía el devenir de Río Negro. Ello no fue casual, porque muchas veces reiteró "que el primer gobierno constitucional no gobernaba para un período constitucional, sino para la provincia", sonsiderando "que las obras debían ser concebidas para que una labor pertinaz diera sus frutos más allá de un período de gobierno".

Su amplia y lúcida concepción de la problemática a modificar lo hizo decir "que la constante preocupación gubernamental tiene que abarcar a toda la provincia, cubriendo sin distingo todas y cada una de sus zonas, tanto las que se encuentran en la vanguardia, como las que están rezagadas en su proceso de desarrollo". Ese juicio no fue una mera frase circunstancial. Fruto de esta profunda convicción se sucedieron ininterrumpidamente en su mesa de trabajo proyectos como los del puerto de San Antonio, provisión de agua a esa localidad, la ruta 22, regadío del Valle Inferior, el aeropuerto de Viedma, caminos y electrificación para el interior e infraestructura social para la educación y la salud.

Simultaneamente y sin treguas, elaboró las leyes fundamentales de la provincia y posibilitó la creación de los organismo previstos por la propia Constitución. Cuando el golpe de Estado del 18 de marzo de 1962 puso fin a su gestión, Edgardo Castello descendió las escalinatas de la Casa de Gobierno con la dignidad y el decoro callado de los grandes hombres, y se reintegró al silencio de su hogar.

Pero después de la irremediable sentencia de los días acabados y a partir del 14 de julio de 1964 -fecha de su fallecimiento- el hombre que perteneció al credo exclusivo de un sector de opinión pasó a compartir la historia grande de esta tierra rionegrina. No se trató de una concesión gratuita. Esa actitud fue el tributo colectivo a un gobernante de excepción, a quien se lo identifica sin esfuerzos con la rara estirpe de los gobernantes fundadores, los que dejan su impronta, y se convierten en ejemplos y arquetipos para imitar. El imperativo de integrar la provincia mediante la armónica promoción de sus distintas regiones hacia nuevos estadíos socio-económicos sin desigualdades irritantes es lu legado y todavía un acuciante desafío.

Fuente: Diario Noticias de la Costa
 

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