Viedma
Provincia de Río Negro
Patagonia Argentina

   
     

Usted esta conociendo

La Comarca
Viedma -  Patagones

Patagonia Argentina

Antonio Pelle


 

 

   
 

Antonio Pelle

Hace 37 años, el cuatro de junio de 1971, murió en Viedma este hombre singular que hoy evocamos mediante el ejercicio de la memoria colectiva. Se llamó Antonio Roberto Pelle y ejercía un oficio hoy sepultado en el olvido: era carpintero de ribera, maestro en calafateo y reparación de las embarcaciones de madera que surcaban el río Negro. Fue promotor de deportes náuticos y, como militante del partido Comunista, firme defensor del pensamiento en libertad, lo que le valió persecución y cárcel.
El nuevo muelle de lanchas de Viedma, próximo a inaugurarse, será bautizado con su nombre, como un merecido homenaje, con el respaldo del Concejo Deliberante de Viedma.

Antonio Pelle transitó los 69 años de su existencia en varios escenarios. La infancia ocurrió en el porteño barrio de la Boca y seguramente aprendió su oficio en los astilleros del Riachuelo y la Isla Maciel. Llegó a la costa del río Negro como empleado del ministerio de Obras Públicas (MOP), afectado al mantenimiento de la flota de lanchones, allá por el año 1937. Navegó muchas veces aguas arriba por el río de aguas oscuras que tanto amó.

Pocos años después, en 1943, fue detenido por orden del gobierno militar de ese momento que consideraba “peligrosas” sus ideas de igualdad y de rechazo a la opresión de los poderosos sobre los débiles. La cárcel, injusta desde todo punto de vista, trajo como consecuencia su despido del MOP. Después de recuperar la libertad Antonio decidió organizar una cooperativa de trabajo, con taller mecánico, herrería, aserradero y carpintería.

El emprendimiento fracasó, quizás por la incomprensión de la sociedad viedmense de aquel momento (año 1944) y así fue que Pelle se dedicaría de lleno a la reparación de botes y lanchas de madera.
Sobre la costa de Viedma, a la altura de la calle Colón en el sitio donde hoy se encuentra el muelle de cemento, instaló su improvisado astillero; donde no sólo se hicieron cientos de arreglos y remodelaciones de distinto tipo sino también funcionó una especie de escuela náutica. Un grupo de jóvenes aprendices lo rodeaban, cautivados por la personalidad de aquel hombre de vasta cultura -autodidacta formado con intensas lecturas- que no sólo los introducía en las técnicas de la carpintería naval sino también les inculcaba sólidos principios morales.

Más tarde el taller se mudó a la calle Alsina, cerca de su casa, y por último a la calle Brown. Pero las correntosas aguas del río Negro serían por siempre el territorio preferido, probando la resistencia de los arreglos, practicando el deporte del remo, orientando a timoneles inexpertos y pregonando el amor por el paisaje fluvial.
Por 1937, poco después de su llegada a la zona, Antonio Pelle asumió con pasión y responsabilidad la tarea que le dictaban la conciencia proletaria y el conocimiento doctrinario. Fue así el fundador del partido Comunista de Viedma y Carmen de Patagones, secundado por el agricultor Juan Berg y la docente Amelia García. En forma primitiva imprimía un periódico (la “prensa” la llamaban aquellos militantes de obligada clandestinidad) que repartía personalmente, con el ideario de Marx y Lenin adaptado a las difíciles circunstancias que se vivían en el país tras la caída del presidente Yrigoyen.

En los tiempos de esplendor de las lanchas cazoneras el oficio y las habilidades de Pelle eran muy solicitadas, corría dinero en abundancia por el muelle de Patagones pero sin embargo no quiso enriquecerse a costa del trabajo de los demás. Sus tareas se cotizaban sobre la base de la racionalidad y, muchas veces, las cuentas quedaban para cobrar “cuando se pueda”.

Las lanchas “La Elvira” y “La Sarita”, salidas de sus manos y herramientas, fueron las primeras embarcaciones de uso turístico en el río Negro, hace más de medio siglo, y en este aspecto también fue un emprendedor. Vivió y murió con modestia, trabajó al servicio de la navegación comercial, que fue emblemática para Viedma y la zona. No hay ninguna calle, plazoleta o espacio verde que lo recuerde en el paisaje urbano (pero quizás esta falta se pueda solucionar con una idea expresada más adelante).

Una recia personalidad: El periodista Omar Nelson Livigni, uno de aquellos jóvenes que admiraban a don Antonio, lo evocó en las páginas del desaparecido periódico “La Calle”, hace 25 años, cuando se cumplía el primer decenio de su muerte. Reproducimos algunos párrafos de aquella crónica.
“Todavía me parece verlo. Su figura era inconfundible. Más bien alto, erguido, se imponía fácilmente por su propia sencillez. Vestía siempre ropa de trabajo, un singular atuendo compuesto de casaca y pantalones de brin, invariablemente azules que remataba con una boina vasca y una especie de chalina en torno al cuello. Quedó grabada con caracteres indelebles en todos quienes le conocimos aquella recia personalidad sin claudicaciones. Recuerdo que en mi época de adolescente su presencia me excitaba la imaginación”.
“A veces cuando lo observaba calafateando barcos pesqueros se me aparecía como digno de los cuadros de Quinquela Martín, extraído de algún paisaje de la Vuelta de Rocha. Otras, sobre todo cuando lo escuchaba referirse a las luchas anarco sindicalistas (...) surgía ante mí súbitamente como un sufrido personaje de Tolstoi o Dostoievsky”.

Tallaba conducta: El médico Alberto “Ticlo” López Kruuse dedicó a su memoria un poema, con el título de “A don Antonio Pelle, presente en mi corazón”. La obra fue publicada en el número 45 de la revista “La Galera”, de donde se extrajeron algunos versos.
“Carpintero de barcos toda tu vida, la mística del clavo y la madera, del pabilo , la moneda de bronce y la masilla, subía siempre arriba en volutas de humo de tu pipa enardecida.
Con casi sincrónicos arabescos de la hachuela tallaba generoso la roda y las cuadernas, igual que tallabas tu conducta, y la transmitías con afecto a tus congéneres: ¡paradigma de ética y cordura!.
Dejaste la semilla humilde, cabal, honesta , como símbolo enhiesto de tu existencia, crecerá sin dudas en la libertad de muchos; ¡Nunca jamás en aquellos que inútilmente pretendieron censurar tus sentimientos!”.

Las virtudes de un patriarca: Otro periodista que lo conoció muy de cerca, Gabriel “Galo” Martínez, brindó su emocionado testimonio sobre Antonio Pelle, cuando fue consultado por este cronista.
“Creo que habrá que reivindicarlo en su momento como uno de los hombres que marcó una época de Viedma, como consejero y ejemplo para las generaciones jóvenes. Yo lo recuerdo como trabajador, pues como carpintero de ribera fue un modelo para grandes y para chicos. Hacía todo tipo de reparaciones para todos y cobraba cuando había y no cobraba cuando no se podía. Nos enseñó a cuidar un bote, calafatear y todo lo demás, a quienes nos iniciábamos en el río; y en muchos casos enseñó su oficio a chicos de la calle.
Fiel a sus ideas hasta la muerte, fundador del partido Comunista en la zona , enfrentó muchas veces la cárcel y las persecuciones, porque siempre fue candidato a la cárcel. Solidario, honesto, cordial, tenía todas las virtudes que hacen a un verdadero patriarca”.
Galo Martínez recordó que hace mucho tiempo el galpón del club náutico La Ribera (en su primitivo emplazamiento en Costanera y Belgrano) tenía el nombre de Antonio Roberto Pelle, en reconocimiento a sus aportes y el impulso fundacional de la regata del río Negro. Según su entender esa denominación debiera ser recuperada, pero también sugiere que se le imponga el nombre del querido vecino al sector costero (muelle de cemento) en donde instaló su primer astillero.

Una reliquia abandonada: Rolando Raúl “Tito” Martínez, recopilador de historias locales fallecido hace tres años y medio, también se ocupó de exaltar la figura de Antonio Pelle en su libro “Vivencias y algo más” publicado recientemente por su familia.
En ese artículo Tito Martínez rescata del olvido y el desconocimiento una verdadera reliquia abandonada, el lanchón “Trial”, construido por Pelle, que se encuentra sobre la ribera de Patagones, a un costado del muelle de lanchas en los terrenos recuperados al río por Elvio Mendioroz.
Advierte la crónica que la vieja embarcación perteneció al marino Bruce Trousdell, radicado en San Blas e hijo de aquel mítico inglés fundador de la chacra “Ya verán” cuyo muelle costero también fue levantado por Pelle. Actualmente los restos del “Trial” son propiedad de Mendioroz, pero sería posible que la Municipalidad se hiciese cargo de alguna mínima restauración y eventual emplazamiento en el parque Piedra Buena, cuya futura remodelación tiene financiamiento asegurado por la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas.

Memoria y conciencia fluvial:Sin ninguna duda Antonio Pelle está cercano y presente en la memoria de quienes hoy tienen más de sesenta años y fueron, en la adolescencia y la juventud, protagonistas de actividades náuticas.
El rescate de su memoria no sólo es necesario para evitar el desarraigo emocional del recuerdo, esa condena irreparable a la desintegración y el olvido, sino como un elemento motivador para la recuperación de la conciencia fluvial. Vivimos recostados sobre uno de los ríos más importantes del país, el más extenso y caudaloso de la Patagonia, y sin embargo el formidable accidente natural está ausente en la mayor parte de nuestras vidas. Ojalá Antonio Pelle nos ayude a reencontrarnos con el río.

Fuente: Diario Noticias de la Costa

 

Copyright 2007 La tapa web

1