Los Wassermann fueron parte
fundamental para el desarrollo económico de la
isla. Protagonizaron una época de opulencia y
fueron dueños de una incalculable fortuna.
La familia Wassermann,
que llegó a estas tierras en el año 1926 y les
dio un impresionante vuelco.
El origen del "feudo" :
John Bruno Wassermann era un judío
alemán nacido en Hamburgo y se convirtió al
catolicismo con el objetivo de ser admitido en
el Jockey Club y escalar los insobornables
peldaños de la alta sociedad.
Casado con Berta Bromberg y padre de Erwin,
Kurt y Mario, amasó una incalculable fortuna
mediante el negocio de la importación de papel,
hábiles negocios, oportunas sociedades y
estratégicos contactos políticos en las más
altas esferas.
Wassermann monopolizaba la importación del
papel, y esto junto a los pocos escrúpulos a la
hora de saldar cuentas hicieron que en 1926 se
adueñara de la Isla San Blas.
El primer señor feudal:
Desde 1885 estas tierras olvidadas
eran propiedad de Eduardo Mulhall, quien le
compró estas tierras a Julián Murga. Mulhall era
un inglés que en la guerra del Paraguay había
sido corresponsal del Times de Londres y luego
representante de los capitales ingleses en
Argentina.
Uno de los once hijos de Mulhall, también
llamado Eduardo, fundó el diario La Argentina,
comprándole el papel a John Wassermann y
endeudando gran parte de su fortuna. A la hora
de cobrar, Wassermann no anduvo con muchas
vueltas: según un relato de Eduardo S. Buckland,
en una entrevista realizada por Osvaldo
Tcherkaski, "tomó una regla y trazó sobre un
mapa las tierras que deseaba. Si no, ejecutaba
la deuda contraída por mi tío".
De esta manera, Wassermann pasó a ser el
nuevo dueño de las tierras.
John Wassermann llevó ovejas, vacas y
caballos; construyó la iglesia y en 1932 hizo el
puente que une la isla con el continente.
Además, trazó todas las calles, fraccionó y
alambró la isla. Inclusive, tenía la
autorización del Gobierno para construir un
puerto de ultramar, proyecto que luego se
diluyó.
Su mujer, Berta Bromberg, quien había
acercado la práctica de la religión a los
escasos habitantes, murió en 1932.
Por su parte, John Wassermann hizo pareja con
su enfermera, la alemana Ría Hess, de quién se
decía era hermana del jerarca nazi Rudolf Hess.
Esta joven mujer logró casarse con
Wassermann, pero sin la anuencia de la familia.
El 25 de enero de 1940 John Bruno Wassermann
murió luego de ingerir cianuro.
Los hijos le compraron las propiedades
heredadas a Ría Hess y rápidamente le dieron
salida.
El magnate y los "años locos":
A partir de 1940 se hizo cargo de
estas tierras Erwin John "Buby" Wassermann, el
hijo mayor de John, quien escaló en la alta
sociedad casándose en 1925 con Luisa Mac
Loughlin. Wasserman luego fue cónsul en Seattle.
En San Blas todavía se recuerdan las fiestas que
se hacían los 3 de Febrero, íntegramente pagadas
por "Buby". En la época de mayor esplendor, casi
la totalidad de los habitantes trabajaba para
Wassermann en los diferentes establecimientos.
"Buby" era más que rico: era un magnate. Y,
como tal, le daba rienda suelta a toda
excentricidad que se le ocurriera.
Entre las más conocidas se menciona la de
alquilar exclusivamente un tren para hacer
viajar a toda la familia desde Buenos Aires
hasta Casás, o salir de la boite Morocco, en
Nueva York, con los bomberos tocando la sirena.
O llevar de Estados Unidos, en barco, todo lo
necesario para dar una fiesta en en el hotel
Savoy, de Londres, en honor de todos los amigos
de "Buby".
Erwin financió íntegramente una película que
se rodó en San Blas protagonizada por Fernando
Lamas y Elsa O’Connor, "Frontera Sud", y la
mítica casa de los Wassermann en Buenos Aires
fue visitada por Errol Flyn, Tyrone Power y
Orson Welles, entre otros.
"Buby" también era aficionado a los "pura
sangre", lo que hizo que destinara el haras de
San Blas a la crianza de caballos de carrera.
Uno de ellos, "Plower", ganó cuatro carreras
seguidas en 1947 y "Buby" deliró de felicidad
brindando una fiesta en el Plaza Hotel donde las
propinas superaban ampliamente los sueldos de
los mozos.
La debacle y el final:
En 1966, Erwin John "Buby" Wassermann
murió practicamente en la miseria. Algunos dicen
que el motivo fueron los caballos de carrera,
pero lo cierto es que, para obtener diversos
créditos, "Buby" puso las propiedades como aval
y luego, por diversos motivos, debió afrontar
las deudas con sus propiedades.
"Buby" Wassermann murió en su exclusivo piso
de Gelly y Obes, en la Recoleta, ciego, en la
miseria y acompañado por su fiel valet Domingo.
Hasta último momento lo acompañó la angustia de
haber sido traicionado por su gente de confianza
que, según sus allegados, fue la causa de su
muerte.
Sus restos descansan en la capilla construida
por su padre en el corazón de la isla que aún lo
recuerda.