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En 1912 se constituyó la
Comisión Pro Templo con la expresa finalidad de
ampliar y embellecer el edificio, dotándolo
especialmente de torres y una fachada acorde. Ese
grupo de vecinos tuvo como alma máter a la
señorita María Lucía Crespo.
La
importante obra se realizó en etapas, así entre
1921 y 1923 se terminaron las naves laterales; en
1927 cuando se efectuaron los magnos actos del
centenario del Combate del Cerro de la Caballada,
ya estaban construidos los cimientos para las
torres.
En marzo de 1929 llegaron en
barco a Patagones las cinco nuevas campanas,
donadas por el general Agustín P. Justo y su
esposa Ana Bernal de Justo, distinguida dama
maragata
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