Nació el 24
de agosto de 1833 en Carmen de
Patagones, Pcia. de Buenos Aires
y desde su infancia el mar
ejerció un gran influjo sobre
él, a tal punto que siendo niño
fue hallado por un capitán
mercante llamado Lemón, a veinte
millas de la costa tripulando una
débil balsa que había
construido. El capitán Lemón lo
llevó a Patagones, obtuvo el
permiso de sus padres y embarcó
a Piedra Buena como grumete de su
barco que zarpó hacia los
Estados Unidos.

Foto: Luis P.
Buena |
En
julio de 1848, cumpliendo
el itinerario de un viaje,
Piedra Buena arribó a
las islas Malvinas para
cargar víveres frescos y
luego continuar la
travesía hacia el Cabo
de Hornos, llegando hasta
las puertas del
continente antártico con
el objeto de cazar
ballenas, regresando
luego a Carmen de
Patagones.
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En
1849, Piedra Buena
realizó un viaje de
Montevideo hasta Tierra
del Fuego, como segundo
oficial, para
aprovisionar a los
misioneros ingleses. Se
hallaban a fines de ese
año en la isla de los
Estados cuando la marea
trajo a la playa los
restos de un barco; el
joven oficial salió mar
afuera y regresó con
catorce náufragos
rescatados de una muerte
segura. Esa iba a ser una
de las principales
características del
marino que fue Piedra
Buena.
En 1850 es
primer oficial de la goleta
"Zerabia". Carga
ganado lanar y vacuno para las
islas Malvinas. Siente la
seducción de las tormentas y los
peligros y llega hasta la
Antártida. Navega toda la zona
de los canales fueguinos, conoce
a los indios de aquellas
latitudes y en lonas blancas
marineras pinta los colores
nacionales y les obsequia
una bandera argentina, tratando
de inculcarles el sentido de la
patria.
En 1854,
Piedra Buena otra vez en los
mares presta auxilio a
veinticuatro náufragos que
estaban a merced del temporal;
pocos meses después, a bordo de
la goleta "Manuelita",
que le había cedido Smiley,
rescata de la muerte en Punta
Ninfas a la tripulación de la
barca ballenera estadounidense
"Dolphin". En 1859
remonta el río Santa Cruz y
llega a una de sus más dilatadas
islas a la que denomina "Pavón",
la cual le es cedida por el
gobierno y en ella instala un
reducto al que concurren los
indios del lugar.
Sigue luego
navegando por los mares
patagónicos y de la Tierra del
Fuego. En 1860 concreta su
máxima ambición, contar con su
propio buque; le compra a su
viejo maestro y amigo Smiley la
goleta "Nancy", que
procede a armar para defender el
territorio y las costas del sur
patagónico, en tanto continúa
salvando vidas. Penetrado de un
sentimiento de contenido nacional
construye, en 1862 en la isla de
los Estados, un pequeño refugio
al cuidado de los hombres de su
tripulación y alza en él la
bandera nacional. En uno de sus
largos viajes arriba a la
Bahía de San Gregorio en 1863 y
traba amistad con el cacique
Biguá, lo trae a Buenos Aires
presentándolo a las autoridades
nacionales que lo designan
Cacique de San Gregorio. La
finalidad está cumplida y es
prolongar la Patria y Piedra
Buena obsequia a Biguá el
pabellón de su barco, que ha
dejado de llamarse "Nancy"
para ostentar el nombre de un
heroico marino criollo: "Espora".
El Gobierno
Nacional teniendo en cuenta los
méritos de Piedra Buena que
tanto hace por defender la
soberanía argentina en la
Patagonia, le entrega el 2 de
diciembre de 1864 los despachos
de "Capitán honorario sin
sueldo".
Transcurren
los años y Piedra Buena sigue su
labor de socorrer náufragos
dejando a veces abandonados sus
intereses comerciales y a la vez
inculca a los indios que ellos
son hijos de la República
Argentina cuya soberanía deben
defender. Las navegaciones que
realiza en las costas de la
Patagonia, Malvinas y Tierra del
Fuego son numerosas.
Corre el mes
de marzo de 1873 cuando viaja con
la goleta "Espora" a la
isla de los Estados y allí lo
sorprende un terrible temporal
que abate la nave contra las
rocas, produciéndose la pérdida
de la misma. Con los restos de
esta nave y luego de una ardua
tarea que le insumió 27 días de
trabajo construye un pequeño
cúter al que llamó "Luisito"
y con el que navegó hacia Punta
Arenas. Desde este punto
volvieron a la isla de los
Estados salvando en esa
oportunidad a los náufragos del
buque "Eagle" y
del "Dr. Hanson". El
gobierno alemán premió el acto
de arrojo y envió a Piedra Buena
un magnífico anteojo-telescopio
contenido en un estuche cuya
plaqueta de plata rezaba: "Nosotros,
Guillermo, por la Gracia de Dios
Emperador de Alemania y Rey de
Prusia: Consideramos esta caja
como recuerdo de gratitud al
capitán D. Luis Piedra Buena,
del buque argentino "Luisito",
por los servicios prestados en el
salvamento de la tripulación del
Dr. Hanson naufragado en octubre
de 1874".
Cabo
de Hornos:
Convencido
el Gobierno Nacional de mantener
una comunicación constante con
las costas del sur como de
asegurar el dominio del estado en
aquellas regiones, le asignó a
Piedra Buena una subvención para
que con un barco bajo su mando
pudiera prestar aquel servicio.
Para ello adquirió la goleta
"Santa Cruz" y realizó
la travesía tocando Chubut,
Deseado y Santa Cruz, llevando a
su bordo al sabio explorador el
perito Francisco P.
Moreno.
De regreso
de ese viaje el gobierno le extendió
los despachos de sargento mayor
con grado de teniente coronel el
17 de abril de 1878.
En 1882,
interviene con la "Cabo de
Hornos" en la expedición
científica a la patagonia
meridional colocada bajo la
dirección del marino italiano
Giacomo Bove. El viaje tuvo una
duración de ocho meses y
reconoció como centro principal
de observación la isla de los
Estados, que el gobierno había
otorgado a Piedra Buena. Los
trabajos continuaron luego en el
canal de Beagle.
El 8 de
noviembre de 1882 el general Roca,
Presidente de la Nación, le
confirió el grado efectivo de
teniente coronel de la Marina de
Guerra.
Se aprestaba
a efectuar una nueva navegación
a la región donde había surcado
tantas millas afirmando la
soberanía nacional y salvando
náufragos, cuando lo sorprendió
la muerte el 10 de agosto de 1883.
Isla de los
Estados, Antártida, Río Santa
Cruz, Tierra del Fuego,
Angosturas del Magallanes, Punta
Arenas, Cabo de Hornos, son
jalones todos de sus proezas
náuticas. Fue Piedra Buena un
marino argentino, sencillo,
trabajador, honrado y su vida es
hoy la mejor página de
patriotismo en la historia de los
mares australes de la República.
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