El museo de la Prefectura de
Patagones transmite la conciencia marítima y
fluvial que parece perdida
El puerto de
Carmen de Patagones fue, hasta principios del
siglo 20, el más importante de todo el sur
argentino y prolongó su actividad hasta los años
'40. Pero olvidamos esa historia y no quedaron
huellas en el río de los buques que lo surcaban.
El museo de la Prefectura de Patagones,
inaugurado hace cinco años en su actual
emplazamiento, hace una valiosa contribución
para que no se pierda ese conocimiento.
El museo está ubicado en lo alto de la barranca,
con una magnífica vista panorámica del río y en
especial del puente Basilio Villarino, que lo
convierten en un sitio de atractivo para los
turistas (y, también, para los vecinos de la
Comarca). Lejos en el tiempo quedaron aquellos
años en que el acceso al predio de la Prefectura
Naval de Patagones estaba condicionado por los
temibles carteles de "alto, zona militar,
prohibido pasar". Ahora no sólo podemos pasear
por la costa, sino también acceder a estas
dependencias del nivel superior, en donde el
ayudante mayor Carlos Alberto Abadía nos recibe
con sonrisa cordial y trato amable.
Es el responsable del museo y no oculta su
orgullo cuando explica que "ya estaba en
condiciones de retirarme, después de muchos años
de trabajo en Prefectura, pero fui convocado
nuevamente como retirado en servicio, por
especial pedido del director del museo de
Prefectura en el Tigre, prefecto mayor (RS)
Héctor Curone, que supervisó la instalación de
nuestro museo local".
La primera sala de exposición de fotos y algunos
pocos elementos se habilitó en 1995, en el
altillo del edificio principal de la Prefectura
maragata, cuando era jefe de la dependencia el
prefecto Horacio Duarte Arredondo. Pero la idea
había arrancado bajo la jefatura anterior, la
del prefecto Luis Mansilla, quien contó desde un
principio con el estímulo y colaboración de la
directora fundadora del museo histórico
regional, la recordada Emma Nozzi.
Pero ese ámbito resultó estrecho, además de
sufrir los inconvenientes del clima (intensos
fríos y fuertes calores) por estar justo debajo
del techo de chapa. Surgió así la idea de
acondicionar un viejo sector del apostadero
prefecturiano. Abadía nos cuenta la historia del
lugar.
"Se trata de una construcción originalmente
utilizada por la Prefectura. El galpón que
alberga las dependencias principales data de los
años 1886 a 1899 y fue construido por la
Escuadrilla del Río Negro, bajo la jefatura del
entonces capitán Martín Rivadavia, y se levantó
para albergar al personal de aquella flotilla
creada para prestar apoyo a las tropas de la
llamada Campaña del Desierto. Cuando el general
Julio Roca terminó la campaña la escuadrilla
siguió en operaciones hasta 1911. Al irse la
Escuadrilla ocupó las instalaciones la
Prefectura, que ya estaba aquí desde mucho
antes.
Pero en 1924 apareció la flota del Ministerio de
Obras Públicas y volvió a ocupar la parte de la
costa, para mantenimiento de sus embarcaciones.
Entonces la Prefectura tomó este sector de
arriba y se instaló en lo que hoy se conoce como
casino de suboficiales. Esta parte era un galpón
para cuadra del personal, construido hacia 1920.
En 1954 se levantó definitivamente la flota de
Obras Públicas y Prefectura quedó con la
totalidad del inmueble. En todos estos años,
desde la década del '50 hasta el 2002 el sitio
fue utilizado como pañol de rezago para guardar
todo lo que ya no usaba, y fue quedando
abandonado. En el 2002 se hizo una tarea de
reciclado total, se cambiaron chapas, se hizo
una nueva instalación eléctrica, y recuperación
de las aberturas. En 2002, el día dos de
octubre, se inauguró y abrió al público".
Mucho para ver : "La Prefectura en Patagones
está reconocida como capitanía de puerto desde
el 21 de julio de 1810, cuando este lugar fue
habilitado como puerto menor", señala nuestro
guía.
El museo refleja la historia institucional de la
Prefectura Naval, a través de uniformes desde
1830 hasta la actualidad, un curioso traje de
buzo, maquetas de embarcaciones usadas en
diversas épocas, aviones y helicópteros, e
ilustraciones sobre las diversas funciones que
la institución presta a lo largo de todo el
litoral fluvial y marítimo del país.
Hay material fotográfico sobre el pasado de
esplendor del puerto maragato, como por ejemplo
las enormes estibas de trigo en cercanías del
muelle Mihanovich, que fue parcialmente
reconstruido por la Municipalidad, unos pocos
años atrás.
Le preguntamos cuáles son las piezas más
interesantes del museo y nos acompaña en la
recorrida. Observamos así un ancla de corredera,
pieza de bronce antiguamente usada como un
velocímetro de las embarcaciones; un compás de
rumbo; pantalla de radar de uso bastante
contemporáneo; relojes e instrumental náutico
enteramente realizados en bronce, para no sufrir
los efectos de la corrosión que producen los
aires marinos; y las réplicas en escala de las
tres carabelas de Colón realizadas por el vecino
viedmense Marcelo Osterman, que quedaron allí en
custodia.
Se conserva un trozo del madero de proa de la
nave imperial del Brasil "Itaparica",
protagonista de la invasión de marzo de 1827, y
un ancla de la misma corbeta, colocada en el
patio exterior.
También se exhiben una formidable maqueta de la
fragata Libertad, de la Armada Argentina; otra
de una antigua lancha, similar a la que está
todavía en uso en la dependencia (embarcación de
11,20 metros de eslora, se usaba para el
patrullaje en misiones de varios días de
duración, por lo cual tenía un camarote y
sanitario); y una réplica de la lancha Bolinda,
una embarcación que usaban los prácticos para
dar entrada a los barcos a través del banco
Miguel, y fue la primera para el servicio de
patrullaje en aguas del río Negro. En un sector
se destaca una maqueta del guardacostas Fique,
una de las naves de Prefectura que custodian la
zona de mar argentino hasta las 200 millas, para
evitar las incursiones de barcos de pesca
extranjeros.
Hay una sala dedicada especialmente a la
actuación de Prefectura Naval en la guerra de
Malvinas. Allí se muestra un casco de hierro,
para combate, con algunas perforaciones
producidas por esquirlas de una granada. Fue
usado en el conflicto austral por el prefecto
Olmedo, que fue capitán del guardacosta Río
Iguazú que estuvo en Malvinas. Hace algún tiempo
el mencionado oficial estaba de visita en el
museo maragato y se sorprendió al reconocer el
objeto.
"¡Este era mi casco!" exclamó. ¿Cómo había
llegado hasta Patagones? Por la donación del
prefecto general Maximiliano Arce, quien a su
vez lo recibió como obsequio del propio Olmedo y
decidió donarlo a la Prefectura de Patagones,
sabiendo que hay una sector de homenaje en
particular a los héroes de Malvinas.
Un curioso cuadro de Biagetti : Un
importante busto del comandante Luis Piedra
Buena impone su presencia en un sector del
museo. Fue traído a Carmen de Patagones por el
incansable Edelweis "Rubí" Villar, cuando era
presidente del Instituto Piedra Buena de Mar del
Plata. A su lado, sobre la pared, un vistoso
óleo de importantes dimensiones muestra en plena
navegación la esbelta silueta de la fragata
Libertad. La firma del cuadro no deja lugar a
dudas, lo pintó Alcides Biagetti.
La obra habría sido donada por el autor al
Casino de Suboficiales de la entonces
Subprefectura de Patagones a mediados de los
años '60. En 1982, cuando se reunían elementos
para una subasta patriótica a beneficio de los
gastos de la guerra de Malvinas, los
suboficiales prefecturianos lo entregaron en
donación; pero el vecino Cesáreo Arizcuren y su
esposa Elma lo compraron para evitar que se
fuese de Patagones, destinándolo nuevamente a la
Prefectura Naval. Lo curioso, más allá de estas
circunstancias, es que se trataría del único
óleo del renombrado artista maragato que
representa una embarcación en alta mar.
La Prefectura y la comunidad: El prefecto Carlos
Maggi es el actual jefe de la Prefectura de
Patagones y valora la importancia del museo,
"porque contiene parte de la rica historia
institucional en esta dependencia, que es una de
las más antiguas de la Prefectura Naval. Todo lo
relacionado con la institución tiene mucho que
ver, además, con la misma historia de Carmen de
Patagones y la zona, por la estrecha relación
entre la Prefectura y esta comunidad, con un
interesante pasado como puerto de ultramar"
"Patagones tiene un renombre especial en el
interior de la fuerza si bien las funciones
específicas de control de la navegación aquí
están limitadas a la actividad deportiva y
recreativa sobre el río Negro, con más
trascendencia comercial en San Blas", reflexiona
este joven oficial, cuyo padre fue también jefe
de la repartición, entre 1969 y 1970.
Visitantes de todo el mundo : En el final de la
charla Abadía se refiere a las nutridas
delegaciones estudiantiles que visitan el lugar.
"Para los alumnos del primario y del secundario,
para los que están en la carrera de turismo en
la Universidad y los alumnos del profesorado
este museo permite entrar en la historia de una
época muy importante de nuestro pasado", dice.
Agrega que también llegan turistas extranjeros,
como un grupo de viajeros italianos que traían
una guía de turismo en donde habían remarcado
que Carmen de Patagones es el punto de arranque
de la Patagonia. "Hasta aquí llegaron sin
escalas, pero acá empezaron el viaje que
realmente les interesaba" acota, orgulloso de su
modesto aporte.
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