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El Museo
Histórico Regional Emma Nozzi de
Carmen de Patagones es una de las
instituciones emblemáticas de la
Comarca. El intendente Tessari
impulsó su creación hace
cincuenta y cinco años para que
la memoria no muera. El Museo,
desde su fundación, conserva y
revitaliza las claves de nuestra
identidad.
Ingresó al
Museo Histórico Regional de
Carmen de Patagones en el verano
de 1982 para trabajar como guía
ad honorem. Al año siguiente,
cuando su hermana se desvincula
del museo y queda su vacante,
Emma Nozzi decide incorporarlo a
su equipo. Jorge Bustos es
licenciado en Historia y actual
director del museo. Ha publicado
numerosos artículos sobre
historia regional, producto de
sus investigaciones en la
institución que hoy lleva el
nombre de Emma Nozzi, a quien
Bustos evoca con indisimulable
gratitud: Emita, mucho
antes de morir, decidió dejarme
al frente del Museo. Estaba en
toda su plenitud cuando tomó esa
decisión, pero lo hizo pensando
que era una forma de garantizar
que su puesto no fuera cubierto
por alguien absolutamente ajeno
al museo. Siguió trabajando en
un puesto honorífico hasta el
final de sus días,
contagiándonos a todos esa
enorme pasión que caracterizaba
cada uno de sus actos.
-¿Cómo
nació el museo de Patagones?: -
Se lo debemos a la idea de un
intendente muy especial, Carlos
Augusto Tessari. Este hombre
tenía una inusual preocupación
por la cultura. Crea una
comisión que él preside y se
pone realmente a la cabeza de
este ámbito para trabajar en una
serie de iniciativas, entre ellas
el museo. Hay cosas muy
llamativas en este hombre.
Tessari, a principios de los
años cincuenta, cuando en el
mundo apenas se hablaba de estos
temas, identifica que Patagones
podía constituirse en un destino
para el turismo cultural.
Digresión al margen, lo cierto
es que a partir de la comisión
de cultura, Tessari se entusiasma
con la dinámica del grupo que lo
acompaña para encarar lo que
será su principal desafío. Le
pide a la comisión una terna
para seleccionar a la persona que
pondrá a la cabeza del museo. En
esa terna estaba Emma Nozzi, a
quien Tessari elige para que lo
dirija.
- ¿Emita
ya tenía antecedentes en este
campo?: Emma era maestra de
la Escuela Nº 8 cuya directora,
Teresita Ruchi, había
implementado una experiencia
educativa muy relevante. La
escuela tenía una granja y un
museo de arqueología.
Paralelamente, en ese mismo
período, Negri, el director de
la Escuela Nº 2, organizaba
también un pequeño museo
histórico cuya colección
nutrirá el primer patrimonio del
Museo de Patagones.
-¿Cuándo comienza a funcionar
la comisión a la que hace
referencia?
- Se articula en el 48 y en
el 51 el grupo toma la
decisión de fundar el museo. Hay
que destacar que, una vez
adoptada esta resolución, la
comisión se vuelca de lleno a
esta tarea que Emma tendrá la
responsabilidad de conducir.
-¿Cómo
reacciona la comunidad?: - El
museo nacía casi de la nada y su
pregunta es muy interesante
porque había que convocar a la
gente para que donara sus objetos
de importancia histórica. En
esos momentos había, en una gran
parte de la sociedad de Patagones,
un enorme recelo hacia el
peronismo que gobernaba el país.
Muchos temían que el Museo se
convirtiera en una institución
municipal y terminará englobado
dentro de la propaganda oficial
del Gobierno en un tiempo de
marcados antagonismos. Muchos se
preguntaban si el museo, por
ejemplo, sería peronista o
antiperonista. Tessari percibe
esta desconfianza y decide sacar
de la esfera oficial su creación
al punto que opta por actuar en
un segundo plano. Por ello decide
que se instale en dependencias
del Colegio San José para
separarlo institucional y
físicamente del Municipio.
- ¿Le
sirve esta estrategia?: Sin
duda. El naciente museo recibe de
la Escuela Nº 2 y de la Escuela
Nº 8 los objetos que ambas
instituciones habían acopiado y
también se incorporan al
patrimonio del museo algunas
armas y elementos de la vida
cotidiana. De todos modos, a poco
andar, comienzan a llover las
donaciones. Cuando uno lee los
inventarios prolijamente
confeccionados por Emma Nozzi
observa de qué manera la
comunidad se vuelca rápidamente
a dotar al museo de numerosos
objetos que hasta este momento
las familias guardaban en sus
casas. En este sentido creo que
el éxito se lo debemos a Tessari,
cuya conducción no era
ostensible por las razones que ya
indiqué. Se reunía con Emma por
las tardes, en su casa, casi como
de contrabando, y allí
discutían los pasos a seguir. Es
por ello que jamás reclamó
ninguna paternidad sobre este
proyecto y prefirió el bajo
perfil, en la inteligencia de que
era la forma más adecuada para
que la gente confiara en su idea.
Cuando pasa el tiempo Emma y
Tessari advierten que era
necesario incorporar personal
rentado al museo. Si bien Emma
trabajaba ad honorem había que
pagarle a la gente que limpiaba
las instalaciones, por ejemplo, y
para ello hacía falta dinero. En
ese punto, ya consolidado el
proyecto, Tessari decide
municipalizarlo.
- ¿Qué
objetivos se propuso Emma Nozzi
cuando fue designada al frente de
la institución?: Emma
entiende, desde un primer momento,
que el Museo debe dirigirse a la
educación de los niños y
prepara unidades didácticas con
ese objetivo. El Museo, en un muy
poco tiempo, pasa a ser un lugar
que las escuelas incorporan como
un lugar que sus alumnos
inexorablemente deben conocer.
-Me
imagino el enorme trabajo de esta
mujer, que prácticamente debió
hacerlo todo.: ¡Qué
le parece! Emma no sólo recaba
objetos sino que también arma
los guiones en la búsqueda de
facilitar la transposición
didáctica de los conocimientos
que el museo ponía a
disposición de la comunidad. En
esta tarea produce textos breves
sobre libros clave, como Apuntes
Históricos del Río Negro, de J.J.
Biedma, uno de los libros que
constituyen el punto de partida
en la formación de Emita. Pero
más importante aún que sus
publicaciones son sus apuntes
sobre la tradición oral que
recoge de las viejas matronas de
Patagones. Estamos a punto de
publicar este enorme aporte de
Emita en un tiempo donde la
tradición oral era mirada casi
con desprecio.
-
Todavía reinaban entre los
historiadores el documento y la
palabra escrita como fuente
privilegiada.: Claro. Desde
este punto de vista Emita era una
verdadera transgresora. Para los
profesionales de la historia,
como bien dice usted, lo que
valía era el documento. Ella,
por suerte, alejada de todos los
cánones, sale a la búsqueda de
la tradición oral que es
realmente uno de los grandes
tesoros que le ha legado a su
comunidad. Al mismo tiempo hay
que destacar, y esto se desprende
de sus trabajos, que la mujer
ocupó un lugar central en la
defensa de la memoria y la
historia de Patagones. Lo vemos
cuando observamos que son las
mujeres las que se movilizan para
que Patagones no pierda las
banderas de Brasil como casi pasa
en el 30. Lo mismo se
advierte cuando se decide bajar
el nivel de la calle de la
manzana que ocupan la
Municipalidad y el templo
parroquial. A raíz de estos
trabajos la torre del Fuerte
quedó descalzada y el intendente
de turno estaba decidido a
perderla. Son las mujeres, otra
vez, las que exigen que la calcen
con los parapetos de granito que
podemos observar en su base. Y si
nos remontamos más atrás, a
1880, veremos que cuando se
demuele el viejo Fuerte del
Carmen las mujeres exigen que al
menos quede en pie su Torre.
-Mire
qué paradoja: hoy, cuando los
historiadores reconocen en la
tradición oral una fuente tan
importante como la escrita, vemos
que ésta casi está
desapareciendo.: Es cierto.
Hace cincuenta o sesenta años,
la transmisión del pasado era la
mesa. Era el lugar ritual donde
los oficiantes eran el padre, la
madre y los abuelos. Los viejos
ocupaban un lugar importantísimo
en la sociedad. La radio primero
y la televisión después
destruyeron este ritual, este
lugar de narración y de grandes
relatos. Las largas sobremesas ya
casi han desaparecido. Hoy ya
nadie escucha a un viejo. Los
abuelos corren en desventaja con
los dibujitos animados. Esto ha
producido un corte brutal en esta
cuestión de la memoria. Hay un
siquiatra, Arturo Moffad, que
encuentra en la crisis de
identidad la causa de la psicosis
y la neurosis. La falta de una
matriz tan fuerte como la
identidad pone en crisis la
cultura y a los propios
individuos. De manera que cuando
hablamos de memoria hablamos de
algo muy serio, me atrevería a
decir de una cuestión tan vital
como acceder a una alimentación
adecuada. Emita, una mujer de una
poderosa intuición, me parece
que entendió como nadie estas
cosas y es por ello que, a la par
que recogía objetos para nutrir
las vitrinas del museo, se tomaba
el trabajo, en prolijos apuntes,
de anotar los relatos y las
historias que le contaban las
viejas mujeres de Patagones.
-¿Qué
proyectos está desarrollando el
museo en la actualidad?: A la
par de las tareas de
investigación que ocupan buena
parte del tiempo de nuestro
personal, y que es un trabajo
permanente, estamos terminando un
arduo proceso de informatización
del patrimonio. Junto con ello,
debo destacar la importancia que
ha tenido para nosotros la
adquisición por parte del Banco
Provincia de la propiedad
contigua a la casa del Museo, que
nos permitirá ampliar las
posibilidades para la exhibición
de nuestro material. Emita
siempre soñó con un museo
dinámico, que esté en
condiciones de rotar
permanentemente su patrimonio.
Hoy ya estamos en condiciones de
poder hacerlo. Merced a la
informatización de todos los
objetos, que están cargados en
una base de datos con la imagen
correspondiente, características
y datos del donante, podemos, con
sólo apretar un botón, armar
una muestra por décadas, por
tópicos, por tipo de objetos,
etc. En la base de datos sabemos
en qué anaquel está el objeto
de manera que, una vez decidida
la muestra, lo único que debemos
hacer es ir al lugar que la base
de datos nos marca para reunir
los objetos que la integrarán.
Lo mismo sucede con las tres mil
fotografías que hemos
digitalizado. Esto permitirá,
muy pronto, que cualquier
interesado pueda llevarse este
patrimonio en un DVD, posibilidad
que sólo a partir de estos
nuevos medios nos permitirá
poner efectivamente en valor un
patrimonio de este tipo. Hago
esta aclaración porque el
patrimonio clausurado al acceso
de la gente no es patrimonio de
nadie, en todo caso sólo de los
especialistas e investigadores.
Nosotros buscamos que la
comunidad pueda también tener
acceso a él y las nuevas
tecnologías permiten esta
posibilidad, como la
digitalización que haremos de
todos los periódicos que están
en nuestros archivos. Cualquier
vecino podrá llevarse a su casa
la colección de La Nueva
Era, por ejemplo.
-¿Cuál
es el objeto del Museo por el que
usted siente una devoción
especial?: Hay dos. Uno es la
silla de Fourmantin, por lo que
este hombre significó en la
gesta del 7 de marzo y porque
dejó descendencia en Patagones
que llegó hasta nuestros días.
Pero, sobre todo, por su genio
especial, por esa locura, propia
de estos corsarios, que en el
caso de Fourmantin es
sorprendente. No satisfecho por
haber tomado alrededor de
cuarenta presas brasileñas
entró durante la noche al puerto
de Río de Janeiro para sacar un
barco. Cuando reviso estas
historias creo, y estoy
convencido, de que a estos
hombres no los movía el deseo de
ganar dinero sino el riesgo y la
aventura. Esa silla de Fourmantin,
que él usaba para fumar, y en la
que uno debe sentarse a
horcajadas, me hace imaginar a
este hombre en el ancho mar con
su pipa mirando el horizonte,
poblado de los desafíos detrás
de lo cual corrió durante toda
su vida. El otro objeto que me
fascina es el catalejo que el
Káiser Guillermo le regaló a
Piedra Buena para agradecerle el
heroico salvataje del doctor
Hansen. Piedrabuena es una de las
figuras que más admiro como
historiador. Cuando uno, como yo,
ha tenido el privilegio de
acceder a su correspondencia y a
la de su esposa, Julia Dufour, no
puede menos que experimentar una
profunda admiración por este
marino nacido en Patagones.
-¿Y
cuál era el objeto que Emita
amaba como ningún otro?: Todos
los que están vinculados
también a Piedra Buena. Emma
adorababa su figura porque era
una mujer a los que les gustaban
estos hombres, profundamente
aventureros y de una valentía
sin límites. Creo que fue una
eterna adolescente y que mantuvo
ese candor hasta la muerte. Ella,
a los ochenta años, seguía
soñando. Y soñaba con esos
hombres, como sólo puede
soñarlos una mujer.
Fuente: Diario
Noticias de la Costa
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