Cuando los primeros
pobladores llegaron a la región
tuvieron que improvisar sus
hogares. Muy cerca de Patagones y
en el mismo centro urbano de la
población se conservan aún las
habitaciones que horadaron en las
barrancas.
Fue el medio más
adecuado para resguardarse de la
intemperie y mantenerse a seguro.
Constituyó el
primer hogar y quienes lo construyeron
pusieron en él toda la calidez que
requiere el ámbito familiar.
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Aún asombra
el vigor que conservan las vigas
trabajadas con maestría para que
no sólo cumplieran una misión
de sostén sino que revistieran
una forma estética. Los arcos de
ladrillos están perfectamente
trazados y las ventanas y puertas
algunas desgajadas y arrojadas en
el suelo dan testimonio de la
habilidad artesanal que poseían
los primitivos habitantes. |
Relacionado
con las cuevas se conserva en el
Archivo del Juzgado de Paz de
Patagones un curioso documento
referido a la venta de una
primitiva vivienda. Textualmente
dice lo siguiente: "Sea
notorio como yo la bajo firmada,
Sinforosa Miguel de Calvo,
absoluta y legal dueña de una
cueva situada en la costa de este
río en su margen septentrional
que se compone de once varas de
frente, y fondo el que le
corresponda por el lindero de la
parte Norte, por cuyo rumbo linda
con doña Isabel Cavo de García,
y por abajo con don Marcelino
Crespo, cuya posesión me
correspondió por herencia de mi
finado esposo; de mi libre
voluntad he procedido a venderla
como por el presente la vendo en
la más suficiente forma que por
derecho haya lugar a don Andrés
Fagliero, en la cantidad de
ciento cincuenta pesos moneda
corriente, suma que he recibido a
mi entera satisfacción...".
La venta
está fechada en Patagones el 20
de abril de 1855.
Fuente: La Nueva
Provincia
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