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V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE |
| PASTORAL SOCIAL |
| LOS ROSTROS QUE NOS CUESTIONAN |
| GLOBALIZACI�N DE LA SOLIDARIDAD Y LA JUSTICIA |
| �QU� ES EL UMBRAL ELECTORAL? |
| �QU� ES LE R�GIMEN DE BANCADAS? |
| �QU� SON LAS LISTAS �NICAS? |
| �QU� VALOR TIENE EL VOTO EN BLANCO? |
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V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE
Del 13 al 31 de Mayo de 2007, los se�ores Obispos de Am�rica latina y del
Caribe se reunieron en Aparecida, Brasil, bajo la presencia del Papa
Benedicto XVI. En sus intervenciones, el Santo Padre dijo que Am�rica
Latina es el continente con m�s desigualdades en la distribuci�n de las
riquezas, y esto se debe � entre otras causas, a que los dirigentes de las
sociedades latinoamericanas no han sabido sacar consecuencias de su fe
cristiana en la vida social. Hay que recordarles a las clases dirigentes,
la necesidad de ser coherentes con el Evangelio y obrar en misericordia con
los que est�n m�s cerca de nosotros y tener preferencia por los m�s pobres:
la opci�n preferencial por los pobres.
En esta reuni�n, los se�ores Obispos �han buscado dar continuidad al camino
de renovaci�n recorrido por la Iglesia cat�lica desde el Concilio Vaticano
II y en las anteriores cuatro conferencias generales de Latinoam�rica�.
La Iglesia est� llamada a confirmar, renovar y revitalizar la novedad del
Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y
comunitario con Jesucristo, que SUSCITE DISC�PULOS Y MISIONEROS. Ello no
depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres
nuevos que encarnen dicha tradici�n y novedad, como disc�pulos de Jesucristo
y misioneros de su Reino, protagonista de vida nueva para una Am�rica Latina
que quiere reconocerse con la Luz y la fuerza del Esp�ritu.
La misi�n. La misi�n de la Iglesia es
evangelizar siguiendo los pasos de Jes�s y adoptando sus actitudes (Mt.
9/35-36). La alegr�a del disc�pulo no es un sentimiento de bienestar
ego�sta sino una certeza que brota de la fe, que serena el coraz�n y
capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios. Conocer y
encontrar a Jes�s es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a
conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo.
La opci�n preferencial por los pobres y
excluidos. Dentro de esta amplia preocupaci�n por la dignidad
humana, se sit�a nuestra angustia por los millones de latinoamericanos que
no puedan llevar una vida que responda a esa dignidad. LA OPCI�N
PREFERENCIAL POR LOS POBRES es uno de los rasgos que marca la fisonom�a de
la iglesia de nuestro continente. Nuestra fe proclama que Jesucristo es el
rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre. Por eso LA OPCI�N
PREFERENCIAL POR LOS POBRES est� impl�cita por la fe cristol�gica en aquel
Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza
(DI 3). Esta opci�n nace de nuestra fe en Jesucristo, el Dios hecho hombre,
que se ha hecho nuestro hermano. (Hb.2/11-12).
El Santo Padre nos a recordado que la Iglesia
est� convocada a ser �abogada de la justicia y
defensora de los pobres�, ante las
�intolerables desigualdades sociales y econ�micas, que claman al cielo�.
Tenemos mucho que ofrecer, ya que �no cabe duda de que la Doctrina Social
de la Iglesia �DSI-es capaz de suscitar esperanza en medio de las
situaciones m�s dif�ciles, porque si no hay esperanza para los pobres, no
habr� para nadie, ni siquiera para los llamados ricos� (PG.67).
Nos comprometemos a trabajar para que nuestra Iglesia continental siga
siendo, con mayor ah�nco, compa�era de camino de nuestros hermanos m�s
pobres, incluso hasta el martirio.
Queremos, por tanto, desde nuestra condici�n de disc�pulo y misioneros
impulsar en nuestros planes pastorales, a la luz de la D.S .I., el
evangelio de la vida y la solidaridad.
Las Conferencias Episcopales y las Iglesias locales tienen la misi�n de
promover renovados esfuerzos para FORTALECER UNA
PASTORAL SOCIAL estructurada, org�nica e integral que con la
asistencia, la promoci�n humana (EA 58) se haga presente en las
nuevas realidades de exclusi�n y marginaci�n que viven los grupos m�s
vulnerables, donde la vida est� amenazada. En el centro de esta acci�n est�
cada persona, que es acogida y servida con calidez cristiana. En esta
actitud a favor de la vida de nuestros pueblos, la Iglesia cat�lica apoya la
colaboraci�n mutua con otras comunidades cristianas.
LOS ROSTROS QUE NOS CUESTIONAN
La globalizaci�n hace
emerger en nuestros pueblos, nuevos rostros de pobres. Con especial
atenci�n y en continuidad con las Conferencias Generales anteriores
(especialmente en Puebla 31/39), fijamos nuestra mirada en los rostros de
los nuevos excluidos:
Los migrantes, Las victimas de la violencia, desplazados y refugiados,
Victimas del tr�fico de personas y secuestros, desaparecidos, enfermos de
HIV y de enfermedades end�micas, toxico dependientes, adultos mayores,
mujeres maltratadas, ni�os (as) que son v�ctimas de la prostituci�n,
personas con capacidades diferentes, pornograf�a y violencia o del trabajo
infantil, grandes grupos de desempleados, victimas de la violencia, de la
exclusi�n y del tr�fico para la explotaci�n sexual, los excluidos por el
analfabetismo tecnol�gico, los ind�genas y afro � descendientes, las
personas que viven en la calle, campesinos sin tierra y los mineros.
La Iglesia con su Pastoral Social debe dar acogida y acompa�ar a
estas personas excluidas en los �mbitos que correspondan.
En esta tarea y con creatividad pastoral, se deben dise�ar acciones
concretas que tengan incidencia en los Estados para la aprobaci�n de
pol�ticas sociales y econ�micas que atiendan necesidades de la poblaci�n y
que conduzcan hacia un desarrollo sostenible.
Alentamos a los empresarios que dirigen las grandes y medianas empresas y a
los microempresarios, a los agentes econ�micos de la gesti�n productiva y
comercial, tanto del orden privado como comunitario, por ser creadores de
riqueza en nuestras naciones, cuando se esfuerzan en generar empleo digno,
en facilitar la democracia, y en promover la aspiraci�n a una sociedad m�s
justa y a una convivencia ciudadana con bienestar y en paz. Igualmente a
los que no invierten su capital en acciones especulativas sino en crear
fuentes de trabajo preocup�ndose de los trabajadores, consider�ndolos a
ellos y a sus familias la mayor riqueza de la empresa, que viven
modestamente por haber hecho como cristianos de la austeridad un valor
inestimable, que colaboran con los gobiernos en la preocupaci�n y el logro
del BIEN COM�N y se prodigan en obras de solidaridad y misericordia.
En fin, no podemos olvidar que la mayor pobreza es la de no reconocer la
presencia del misterio de Dios en la vida del hombre y su amor, que es lo
�nico que verdaderamente salva y libera. La verdad de esta tesis resulta
evidente ante el fracaso de todos los sistemas que ponen a Dios entre
par�ntesis.
GLOBALIZACI�N DE LA SOLIDARIDAD Y LA JUSTICIA
La Iglesia en nuestro
continente siente que tiene una responsabilidad en formar a los cristianos y
sensibilizarlos respecto a grandes cuestiones de LA JUSTICIA INTERNACIONAL.
Hay que apoyar la participaci�n de la sociedad civil para la reorientaci�n y
consiguiente rehabilitaci�n �tica de la pol�tica. Formar en la �tica
cristiana que pone como desaf�o el logro del BIEN COM�N, la creaci�n de
oportunidades para todos, la lucha contra la corrupci�n y la vigencia de los
derechos laborales sindicales. Por ello hay que trabajar por una cultura de
la responsabilidad a todo nivel que involucre a personas, empresas,
gobiernos y al mismo sistema internacional.
Trabajar por el bien com�n global es promover una justa regulaci�n de la
econom�a, finanzas y comercio mundial (los tratados Intergubernamentales y
otras negociaciones respecto de libre comercio). Es urgente proseguir en el
des- endeudamiento externo para favorecer las inversiones en desarrollo y
gasto social, promover regulaciones globales para prevenir y controlar los
movimientos especulativos de capitales, para la promoci�n de un comercio
justo y la disminuci�n de las barreras proteccionistas de los poderosos,
para asegurar precios adecuados de las materias primas que producen los
pa�ses empobrecidos y normas justas para atraer las inversiones y servicios
entre otros.
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�C�MO SE PUEDEN FUNDAR PARTIDOS POL�TICOS?
Se garantiza a todos los ciudadanos el derecho a
fundar, organizar y desarrollar partidos y movimientos pol�ticos. El Consejo
Nacional Electoral reconocer� personer�a jur�dica a los partidos, movimientos
pol�ticos y grupos significativos de ciudadanos. �stos podr�n obtener un valor
no inferior al 2% de los votos emitidos
validamente en el territorio nacional en elecciones de C�mara de
Representantes o Senado de la Rep�blica. Las perder�n si no consiguen dicho
porcentaje en las elecciones de las mismas corporaciones p�blicas.
Los partidos o movimientos pol�ticos que no obtengan el 2% de los votos
v�lidos del territorio nacional, no podr�n continuar con la personer�a
jur�dica y desaparecer�n del escenario pol�tico.
�QU� ES EL UMBRAL ELECTORAL?
El umbral electoral es el m�nimo de votos que una lista debe obtener para entrar a competir por las curules a asignar. Para el Senado de la Rep�blica se requiere el 2% de los VOTOS SUFRAGADOS en todo el pa�s; para las dem�s corporaciones p�blicas se quiere el 50% del cociente electoral. Si un partido o movimiento no obtiene el umbral, no participa en la distribuci�n de curules.
�QU� SON LAS LISTAS �NICAS?
Es la limitaci�n impuesta a
los partidos y movimientos pol�ticos para todos los procesos de elecci�n popular,
puesto que s�lo puede presentar una lista para cada corporaci�n p�blica y o
candidato para elecci�n de cargos uninominales, como los de presidente,
gobernadores y alcaldes.
La lista �nica puede ser integrada por tantas personas como el n�mero de curules
a proveer en la respectiva corporaci�n. Por ejemplo, en el Senado de la
Rep�blica, m�ximo 100 integrantes por movimiento o partido pol�tico.
�QU� ES LE R�GIMEN DE BANCADAS?
Se llama as� a la disposici�n que obliga a los miembros de las corporaciones p�blicas elegidos por un mismo partido o movimiento pol�tico o ciudadano a actuar como bancada, es decir, a adoptar de manera conjunta y unificada mediante procedimientos democr�ticos las posiciones y decisiones que se hayan de tomar en las corporaciones respectivas
�QU� VALOR TIENE EL VOTO EN BLANCO?
Cuando los votos en blanco constituyan la mayor�a en relaci�n absoluta con los votos v�lidos, deber� repetirse por una sola vez la votaci�n para elegir miembros de una corporaci�n p�blica, como gobernador, alcalde o la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Trat�ndose de elecciones unipersonales no podr�n presentarse los mismos candidatos, mientras que en las de corporaciones p�blicas no se podr�n presentar a las nuevas elecciones las listas que no hayan alcanzado el umbral.