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Editorial

EL NORTE DE NUESTRO MOVIMIENTO POL�TICO

EL CONCILIO VATICANO SEGUNDO II

 CONSTITUCI�N PASTORAL SOBRE LA IGLESIA EN EL MUNDO ACTUAL

Gaudium et spes - G:S

El Concilio se dirige a todos los hombres y tiene presente el mundo creado por Dios y redimido por Cristo. La iglesia se siente solidaria con toda la familia humana y todo lo que es genuinamente humano encuentra eco en su coraz�n. (G.s. 1- 2)

 La vida en la comunidad pol�tica. El respeto a la dignidad humana, es la garant�a suprema del orden social, condici�n esencial para la participaci�n en la vida p�blica, de la que se tiene un deseo cada vez m�s intenso. Crece el respeto por los derechos de las minor�as y por quienes tienen opini�n o religi�n diferente; y se condenan los reg�menes que oprimen estas libertades y ponen el poder al servicio del inter�s de una facci�n o de los propios gobernantes. Para establecer una pol�tica recta es necesario tener presente el sentido de la justicia y del bien com�n y poseer noci�n muy clara de los l�mites de la competencia de los poderes p�blicos. G:S 73.

Naturaleza y fin de la comunidad pol�tica. La comunidad pol�tica existe en funci�n del bien com�n, el cual debe ser buscado por la autoridad, armonizando la convergencia de las opiniones y de las energ�as de todos. El ejercicio de la autoridad debe desarrollarse siempre dentro del �mbito de la ley moral. Cuando la autoridad traspasa estos l�mites, los ciudadanos, tienen derecho a defenderse del abuso de autoridad, respetando los l�mites dictados por la ley natural y por el Evangelio.

Colaboraci�n de todos en la vida p�blica. Es inhumano que la autoridad tome formas totalitarias o formas dictatoriales lesivas de los derechos naturales. Todos los ciudadanos deben consagrarse con generosidad al bien com�n, admitiendo la leg�tima diversidad de opciones temporales. Pero quien se sienta llamado al ejercicio noble y dif�cil de la pol�tica, ejerc�telo frente a la injusticia y la opresi�n, prodig�ndose al servicio de todos. G:S 75.

La comunidad pol�tica y la Iglesia. Es muy importante advertir que la participaci�n en la pol�tica es responsabilidad de los laicos. La iglesia, que est� por encima de todo sistema pol�tico, es la salvaguardia del car�cter trascendente de la persona. La comunidad pol�tica y la Iglesia ambas al servicio de la persona, son entre si independientes.

Pero siempre y en todo caso tiene la Iglesia derecho a predicar la Fe y a ejercitar su misi�n, juzgando tambi�n las cosas que se refieren al orden pol�tico cuando ello sea exigido por los derechos fundamentales de la persona y por la salvaci�n de las almas. G:S 76.

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