Lo que vi sobre un fondo negro fueron pequeñas
piezas curvadas que parecían listones flotantes, y encima
del borde de cada listón había pequeños cuadros
espaciados, tres en cada listón; y tanto los listones como
los cuadros eran de varios colores, blanco grisáceo, rojo
oscuro, verde y amarillo. La escena completa me parecía
fea y aburrida, como el patrón de un piso de linóleum
de los 1930s de mal gusto. Abrí mi boca para describírselo
a Shura, y no pude hablar. La parte más extraña
de eso fue
-como descubrí después- que no tenía dificultad
en usar palabras para cualquier otra cosa; cualquier otra cosa
que no fueran las imágenes que estaba viendo. (30)
Su esposo le aconsejó que dejara de pensar
y simplemente experimentara, asegurándole que las palabras
volverían más tarde, ya que esto la tenía
preocupada. Así es que ella se recostó sobre su
espalda, "mirando fijamente el frustrante enredo de líneas
y puntos entre el techo y yo, preguntándome qué
se suponía que debía hacer con ello. Había
reconocido la proyección de lo que llamo mi Observador,
pero más allá de eso, ¿qué utilidad
tenía?" Y así continuó sumida en el
loop de sus reflexiones observando después otra serie de
formas que le parecieron como amíbas hasta que se le bajaron
los efectos y pudo irse a escribir a su computadora. Hasta entonces
pudo describir con palabras lo que veía.
Días después Ann se topó
en una reunión con Sara Vincent, una estudiosa del fenómeno
psiquedélico desde los sesenta, cuya área de especialización
son las ondas cerebrales y la telepatía; y recientemente
había publicado un libro al respecto.
Ann la puso al tanto de lo que le ocurrió
durante su viaje con hongos preguntándole si tenía
alguna explicación fisiológica para ello. Sara le
comentó que todo lo que percibimos, excepto a través
del olfato, tiene que pasar por el tálamo para llegar al
córtex cerebral, y en el área del tálamo
están, tanto la intención como el "tablero
de control", y muchas veces en la experiencia con visionarios
el uso de la verbalización interfiere la visualización
o viceversa. En el caso de Ann, las fuertes visualizaciones fueron
las que interfirieron temporalmente sobre su capacidad de verbalizar
lo que veía. Respecto al tipo de visiones que tuvo, Sara
le explicó:
El tipo de visiones que tuviste proviene en
parte de tu pre-conciente, parte es lo que recoges del ambiente,
y otra parte es una proyección de tus propios conos y bastones
oculares, esos son la clase de patrones que generan. [...] Hay
toda una sección en El libro tibetano de los muertos que
Tim Leary y otros tradujeron que se refiere a esto. Ellos lo llamaron
La Experiencia Psicodélica [...] No es un estado muy avanzado,
necesariamente, y no tienes que apreciarlo, ni aceptarlo. (30)
Para que la Shuilgin entendiera mejor, la Vincent
le relató un experimento visual que practicó entre
un grupo de alumnos suyos "ansiosos por experimentar juegos
mentales":
Usé un viejo proyector de 16 milímetros
como una luz estroboscópica suave en la cual la taza de
pulsación pudiera ser cambiada a diferentes frecuencias
para ajustarlas a las ondas cerebrales naturales. Las viejas películas
corren a 18 cuadros por segundo, que es suficientemente rápido
para que podamos ver las diferentes imágenes separadas
como una imagen en movimiento contínuo. Pero a 13 cuadros
por segundo, mis estudiantes captaron y dibujaron patrones de
onda de interferencia [...] Entre 6 y 10 cuadros por segundo -lo
cual se ajusta al rango de las frecuencias cerebrales theta y
alfa- la mayoría de los estudiantes dibujaron patrones
con figuras de mandalas diseñados con puntos. Según
sus descripciones los patrones se movían constantemente,
de rojo a verde, o de rojo-anaranjado a azul en direcciones opuestas.
Verás, cuando estás enviando a tu ojo una señal
en la velocidad en que la 've', entonces estás viendo a
aquello con lo que ves. (30)
Como Ann puso cara de no haber entendido suficientemente
bien, Sara continuó:
En otras palabras [...] Si tomas un proyector
y proyectas su propia luz llanamente en la pared, y luego cierras
la apertura de la luz, ¡lo que verás en la pared
es el filamento de la misma lámpara del proyector! Cuando
haces brillar una luz en los ojos de alguien a la misma velocidad
que la onda cerebral del córtex visual, es como mirar el
filamento del proyector; los conos y los vastones se proyectan
en la luz parpadeante. Algunas veces las formas de pensamiento
también se proyectan en el medio [...] Así es que
parte de lo que estás viendo puede estar relacionado con
la energía de la persona a la que ves, y parte es aquello
con lo que ves. Es un estado muy pero muy primitivo de visión.
Es uno de los primeros Bardos y te puedes quedar allí atascado
durante un tiempo. (30)
Sara le sugirió a Ann que no tratara
de controlar la experiencia, que sólo se dejara experimentar
realmente. En estos casos es recomendable olvidarse de cualquier
intento de verbalización para que la experiencia avance
más allá de las visiones y se acerque a lo transpersonal
(Ver más acerca de la experiencias transpersonales en cartografía
de la experiencia psicoactiva).