| La Casa del Hada | ||||||||||||||||||||||
GENOVEVA ALCOCER: PLURILING�ISMO Y DIVERSIDAD CULTURAL Por: Alejandro Alberto Mesa Mej�a Veinte a�os despu�s de publicada, la novela La Tejedora de Coronas de Germ�n Espinosa sigue suscitando tanto el inter�s de los lectores que se acercan a ella por primera vez, como el de aquellos que se recrean en su relectura. Este fen�meno no es gratuito ni casual; lo motiva la hondura est�tica de la obra, abierta siempre a nuevos abordajes. Precisamente por ello, y de cara a la realizaci�n de este ensayo, es preciso seleccionar de entre la multiplicidad de aspectos por analizar, tres que a nuestro juicio contribuyen a definir la coherencia composicional, arquitectural y est�tica de la novela: la construcci�n de la voz narradora, el pluriling�ismo y la expresi�n de la realidad mestiza o hibridada de nuestra Am�rica. El primer encuentro del lector con el texto literario opera en el nivel composicional, a trav�s de la valoraci�n de los elementos, relaciones y organizaci�n de los mismos al interior de la obra, en un an�lisis que hasta aqu� podr�a calificarse como intr�nseco. Y en el nivel composicional, es la presencia del narrador el aspecto que en este ensayo queremos observar en primera instancia. En La Tejedora de Coronas se destaca la presencia de una narradora autodieg�tica �Genoveva Alcocer-, que se dirige a s� misma o a narratarios imaginados por ella (Bernab�, sus torturadores, etc.) en largos soliloquios enunciados al final de su vida:T� que conoces mi buen Bernab�, lo que es la pena de amor, porque te la inflig� tantas veces, comprender�s lo que sent� en aquella mi segunda primavera francesa, cuando, precisamente en la luna llena de abril... (TC, 117) ... y es debido a ello que, a ratos, me pregunto si ser� verdad que me acompa�a, en esta celda del nuevo palacio de la inquisici�n, esa mujer tan sabia, o si ser� una mera ilusi�n, porque creo recordar que, al principio, yo me encontraba sola aqu�, y ella apareci� cualquier d�a, sin anuncio previo, pero me parece que t� puedes verla, Bernab�, y usted tambi�n, se�or fiscal fray Juan F�lix de Villegas...(TC, 400)Quiz� por esa raz�n, por el hecho de rememorar la historia de su vida desde el final de sus d�as, la voz de Genoveva aparenta rasgos de omnisciencia. Es por ello que en la novela contrasta "el efecto monol�gico percibido en el acto de enunciaci�n y la polifon�a de voces que bullen en los recuerdos de Genoveva". El lector se enfrenta aqu� a un texto parad�jico, porque en superficie teje una ilusi�n de monologismo que en el fondo desteje con rasgos inequ�vocos de polifon�a. En La Tejedora de Coronas estamos ante una narradora central cuya voz resulta diversa y compleja. La voz de Genoveva resulta "fragmentada entre la aprendiza de cient�fica y la bruja de San Antero", polos de tensi�n entre los cuales fluct�a la protagonista y narradora. Por momentos escuchamos a una Genoveva Alcocer preocupada por el discurrir de las ciencias naturales o la filosof�a: De dos cosas no pude nunca convencer al joven Pierre-Charles Lemonnier, cuya asistenta fui por casi cinco a�os, y son la primera aqu�lla que hac�a referencia a la distorsi�n del tama�o real de los pa�ses en las proyecciones de Mercator, donde un lugar situado a ochenta grados... (TC, 51) Por momentos, su voz se torna misteriosa y en ella resuenan ecos de magia e irracionalismo: ... me sent� sujeta de pronto a una suerte de poder hipn�tico que parec�a brotar de mis propias honduras abisales, y cre� ver trocarse la noche en un gigantesco diorama... (TC, 146) ...y me pone en el potro y le confieso que rob�bamos tierra y huesos del cementerio para mezclar nuestros potajes, y me desgonzaba el cuerpo... (TC, 415) Una observaci�n detallada del funcionamiento de la instancia narrativa en esta novela revela la existencia de una voz �la voz de Genoveva-, en la cual se aglutinan e interpolan otras voces. Genoveva actualiza la expresi�n, el pensar y el sentir de muchos otros personajes e incluso de algunos grupos sociales. Es tal la fuerza que alcanza esta manera particular de construcci�n del narrador, que se convierte en el eje alrededor del cual se estructura la obra toda.En este sentido, y a partir de los hallazgos que arroja el an�lisis del nivel composicional, al lector le corresponde acceder al nivel arquitectural de la obra donde entra en contacto y descubre el juego que produce la interacci�n entre lo material y lo espiritual en la constituci�n del texto. Para el caso concreto de La Tejedora de Coronas, en el nivel arquitectural el rasgo sobresaliente lo determina la vocaci�n pluriling�ista de esta novela y la construcci�n a manera de red �de tejido hecho de m�ltiples hilos-.Para ahondar en el concepto de pluriling�ismo es necesario apelar a los estudios de Mijail Bajtin con respecto a la novela. En Del discurso de la novela, este autor plantea el concepto de polifon�a. La obra de Dostoyevski le permite descubrir que la novela es la "representaci�n est�tica del discurso humano y de su palabra". Aspecto que ampl�a al introducir el pluriling�ismo como una de las categor�as en que se manifiesta la polifon�a. Bajtin analiza las dos l�neas de desarrollo de la novela en occidente: la novela monol�gica (donde prima una sola voz, entendida como visi�n de mundo) y la novela polif�nica (expresi�n del pluriling�ismo idel�gico-social). En Problemas de la po�tica de Dostoyevski, Bajtin define las caracter�sticas de la novela polif�nica cuyos personajes participan como voces o conciencias aut�nomas frente a otras conciencias en incluso, a veces la del autor (que en ning�n momento procura integrar o privilegiar una visi�n). Establece tambi�n la relaci�n entre la novela polif�nica y el esp�ritu par�dico, vitalista, ambivalente y c�mico del carnaval. Para Bajtin el valor est�tico de la novela polif�nica radica en la capacidad que �sta tiene para representar un mundo plural gracias a la confrontaci�n dial�gica de m�ltiples conciencias. En este tipo de novelas "el personaje es sobre todo presencia y actitud (existencial, dial�gica) de un sujeto ante el mundo". Es la novela polif�nica la perspectiva privilegiada para percibir la real profundidad y complejidad del alma humana. En esta medida la polifon�a se opone as� al relativismo y al dogmatismo, formas en que el di�logo real no opera. En la voz de Genoveva sobresale la presencia del principio dial�gico a trav�s de la manifestaci�n del pluriling�ismo. En la palabra de Genoveva Alcocer se escuchan las voces de la iglesia (discurso oficial), de la ciencia (Aldrovani y Bignon), de las instituciones coloniales (de los R�os, Iriarte, de la Pe�a), del racionalismo ilustrado, del mundo m�gico americano. As�, "la diversidad de lenguajes, y no la unidad del lenguaje com�n normativo es lo que constituye la base del estilo" mediante el cual enuncia su historia La Tejedora de Coronas. Como lo dec�amos arriba, se escucha la voz oficial de la iglesia: "al recordar que la Tierra era un astro inm�vil, a cuyo alrededor giraban el sol y las estrellas, y en uno de cuyos puntos geogr�ficos, Jerusal�n, morada y santuario de Dios..." (TC, 31); percibimos la perspectiva de la ciencia cuando se�ala que "las venas y las arterias de la circulaci�n mayor se encontraban ligadas mediante vasos que �l llam� anastom�ticos..." (TC, 264); se escucha a las instituciones coloniales en algunos funcionarios cuando discuten "que no era desacato, se�or, velar por los intereses de la corona, que bien se conoc�a la torpeza con que sol�an ser administradas las reales haciendas y c�mo el rey Carlos se hallaba urgido de dinero para sobrellevar la guerra con Francia..." (TC, 42); escuchamos a Voltaire cuando dice que "la amistad era un sentimiento m�s noble que el amor, pues supon�a un contrato t�cito entre dos personas sensibles y virtuosas, en tanto que el amor presum�a intolerables dependencias, estados malsanos del esp�ritu..." (TC, 119); y habla la magia del mundo americano como cuando Genoveva dice que "para remediar amores preparan conmixtiones de lenguas de v�boras, sesos de asno, flor de hiedra, pie de tej�n..." (TC, 400). La voz de Genoveva en La Tejedora de Coronas corresponde a "una construcci�n h�brida t�pica, con dos (l�ase, varios) acentos y dos (l�ase, varios) estilos...". En esta novela quiz� el mayor acierto lo constituye el hecho de que en la voz de la narradora "el discurso [...] es siempre un discurso ajeno...". En Genoveva Alcocer confluyen, dialogan, discuten sincr�ticamente lenguajes diferentes, fruto tal vez de la complejidad que alcanza la visi�n de mundo de un personaje interiormente plural, diverso y fragmentado. De ah� que el texto en su arquitectura opte por la configuraci�n de una especie de tejido verbal muy rico. La red, como lo hemos venido sosteniendo hasta ahora, se teje estructuralmente a trav�s de m�ltiples lenguajes. Formalmente, la red se elabora mediante una sintaxis particular constituida por frases que se hacen eternas, quiz� en el af�n de consolidar una trama donde se hilvanan los diferentes hilos que revela cada voz presente en la palabra de Genoveva. Ahora bien, el tejido textual y la vocaci�n pluriling��stica de esta obra no resultan casuales. Lo intrincado del artificio narrativo en La Tejedora de Coronas es fruto de una necesidad �tico-est�tica: �C�mo representar a trav�s de una novela �esta novela- la enorme complejidad del mundo americano?La clave pareciera estar encarnada en Genoveva Alcocer, en su vida y en su voz. La protagonista de la novela permite edificar un sujeto cultural profundamente americano. Un "sujeto cultural" en el cual se sintetizan mediante el sincretismo formas culturales plurales y diversas. El recorrido vital de Genoveva la enfrenta al mundo hisp�nico colonial, a la exuberancia y a la magia del mundo africano y precolombino, y al af�n racionalista y modernizador del ideal ilustrado. Am�rica como "�rea policultural y multirracial" aparece recreada en Genoveva �sujeto cultural- que se caracteriza m�s que por el mestizaje por su nivel de hibridaci�n. En este personaje y en su voz de narradora no opera una simple yuxtaposici�n de caracter�sticas diversas, sino m�s bien la s�ntesis creativa que re�ne las m�ltiples ra�ces e influencias para generar un producto nuevo. Genoveva Alcocer no es espa�ola, ni africana, ni aborigen, ni europea ilustrada: Genoveva Alcocer es todo y nada de esto, ella es radicalmente americana.Las caracter�sticas de enunciaci�n de la narradora, los niveles de pluriling�ismo presentes en su voz, la urdimbre a trav�s de la cual se teje y se complejiza la di�gesis representan la soluci�n concreta que permite a Germ�n Espinosa en La Tejedora de Coronas recrear con gran coherencia interna (composicional, arquitectural y est�tica) la realidad cultural americana, caracterizada por el sincretismo, la fragmentaci�n y la diversidad. BIBLIOGRAF�A BAJTIN, Mijail. Teor�a y Est�tica de la Novela. Trad. Helena S. Kriukova y Vicente Cazcarra. Madrid: Taurus, 1989. CROS, Edmond. El Sujeto Cultural: de Emile Benveniste a Jacques Lacan. En: Seminario Internacional de Sociocr�tica. Medell�n: octubre 5 al 8 de 1999. ESPINOSA, Germ�n. La Tejedora de Coronas. 2� ed. Espa�a: Montesinos, 1997. FUENTES, Carlos. Valiente Mundo Nuevo. �pica, utop�a y mito en la novela hispanoamericana. M�xico: Fondo de Cultura Econ�mica, 1990. FUENTES, Carlos. El Espejo Enterrado. M�xico: Fondo de Cultura Econ�mica, 1992. VARIOS AUTORES. 6 Estudios sobre La Tejedora de Coronas de Germ�n Espinosa. Santaf� de Bogot�: Fundaci�n Fumio Ito � Pontificia Universidad Javeriana, 1992. |
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