LA BURACO Cuentos

Ir a Indice de LA BURACO Julio/Agosto
Ir a Indice de Cuentos de Julio/Agosto
Ir a  Siguiente Cuentos de Julio/Agosto
 
 Jorge Raúl Orosco
 

Domingo la tarde

Sí, un papelón papelón.... lo que se dice un papelón enserio el que pasé ese domingo a la tarde.
Me acuerdo lo más bien que fue un domingo porque estaban jugando Boca y River.
De lo que no estoy seguro es que si el quilombo se armó mientras se jugaba el partido o si fue despué. Pero pa mí que fue despué del partido porque casi seguro que la pelea de los chicos debe haber sido por alguna cargada. Yo con la vergüensa que pasé nunca terminé de preguntarle a mi pibe porqué mierda se peliaron.
Yo estaba tomando mate en el patio de mi casa cuando empesó todo... a ver, no... no no, estoy macaniando... todavía no habíamos empesado la matiada con la bruja. Eya lo estaba preparando en la cocina... porque si no, ni en pedo que hubiera salido con el revólver a la caye... me hubiera empesado a romper las bolas con eso de que vo estás loco... que cómo te
va andar metiendo... que dejá que los chicos se arreglen entre eyos... lo que pasa es que eya
todavía no se avivó que los chicos de ahora ya no son como éramos nosotros ante... un grande
nos miraba medio fulero y eso sobraba pa que bajemos la cabesa... ahora minga que te van a dar
bola... aunque la verdá la verdá, es que si hubiera estado la gorda yo ganaba plata y no quedaba
como un boludo... encima adelante de mi hijo... eso es lo que más me jode... se entiende ¿no?..
el que tiene hijo seguro que me entiende... pero cómo mierda me iba a imaginar que la cosa
fuera tan diferente. Menos mal que el viejo don Alejo no estaba y el Negro Juanieva tampoco
porque sino me cagaban a pedo. Toda la vida los dos se la pasaron diciendo que con la
violencia no se consigue nada... ¿pero qué carajo iba hacer yo si ahí estaba mi pibe?, porque
bancar yo me puedo bancar muchas cosas, pero si me tocan al pibe yo me pongo loco. Y bueno,
no sé bien como fue pero lo que me acuerdo es que por ahí escuché algo así como... dale loco,
cortala si no queré que te rompa la jeta... o algo parecido a eso. Mi hijo, un rato ante, había
venido a buscar la pelota pa jugar con la barrita de él, ahí, en la esquina de casa. Esa sí que era
una barrita macanuda!, todos buenos pibitos... de acá, del barrio... una macana que ahora dos o
tres de eyos no andan bien... porque se andan chupando y algo más también... seguro que se
porrean, eso seguro y no sé si también no se andan falopiando con merca. Es una macana porque
eran buenos pibes... todavía siguen siendo buenos chicos. Algunos dicen que son vagos, que ya
nacieron así, que les gusta la fácil y que sé yo. Yo no estoy seguro que sea así, ojalá que supiera
un poco de todo, pero pa mí que la cosa pasa por otro lado. Yo no digo de todos los que andan
afanando, matando, que se drogan y todo eso. Pero estos pibes son buenitos, si yo los conosco
desde que son chiquitos, si siempre fueron amigos de mi hijo... bueno y todavía lo siguen siendo
que joder. No le voy a prohibir a mi hijo que se junte con eyos, lo que sí... por las dudas...
siempre le pregunto si nunca lo invitaron a drogarse y esas cosas. El me dice que no, ni a él ni a
los otros chicos. Yo un poco de tranquilidá tengo porque mi pibe, por suerte, sí que tiene su
laburo, eso sí... y nada fácil eh, porque domingo por medio lo tiene que laburar... y nada que se
lo cuentan como horas estras como era ante... cuando si uno trabajaba un domingo se salvaba... y
ahora también tiene su noviecita... la macana que empesó a fumar y se va a joder la salú igual
que yo.... ¡me dio una lástima cuando me enteré! Hasta donde pude lo aconsejé y lo traje hasta
cá, pero ahora que ya es grande no puedo prohibirle que lo haga... qué se le va hacer. Volviendo
a lo de ese domingo, cuando escuché que me parecía que se estaban peliando me asomé por el
tapial pa saber que estaba pasando y veo que la cosa no era entre eyos, sino con dos
muchachones mucho más grandes que estaban chupando en la vereda y que los estaban
provocando. Mi hijo debe haber tenido unos trece años por entonces y los de su barra, el más
grande, como mucho... quince o diecisei porque entre eyos no se yevan más que dos o tres años.
Los otros no sé cuánto, pero seguro que tenían mucho más porque se le notaba... y con una facha
que mejor ni lo cuento. Aunque no podía escuchar bien me quedé un rato mirando por si acaso...
hasta que los chicos pararon el partido y uno de eyos, el Pajarito... no, bueno... ante le decían
así, cuando era pibe... porque ahora le decían Ambulante, por su laburo de vendedor en los
coletivos... hasta que lo boletió la cana no hace mucho, cuestión de unos meses... dijieron que
estaba por afanar en un supermercado, ¡ja!, en un supermercado, ¿qué mierda iba afanar el
Pajarito? Y menos un supermercado, ¿quién se va tragar ese verso? El día del velorio se
vinieron todos los vendedores, hasta un par de pibas había, y le trajieron un ramito de flores...
un ramito de esos que vende uno de eyos en la caye por dos pesos y se lo pusieron adentro del
jonca con un cartelito que decía: Tus amigos los vendedores ambulantes. Fue el único ramito
que tuvo el Ambulante. ¿Y despué me quieren hacer crer que andaba en el afano? Menos mal
que los muchachos esos se portaron como los dioses con la jermu, más que nada con los pibes
del Pajarito, porque tenía cinco tenía... yo los escuché cuando le dijieron que se quedara
tranquila que eyos la iban ayudar poniendo un mango cada uno todos los días pa que le pueda
seguir dando de morfar a los chico... y hasta donde yo sé, todavía le siguen yevando la guita
todos los días. Bueno, volviendo de nuevo al domingo, el Pajarito se paró adelante de los dos
que estaban provocando, les empesó a decir algo y los dos se pararon, uno de eyos con la
boteya de cervesa en la mano, agarrada como pa repartir boteyasos. El Pajarito tenía un lomo
bárbaro, el doble de grandote que mi hijo y con unas manasas grandotas como las que tenía
Edmundo Rivero. Yo ví que la cosa se ponía fulera y pensé en mi pibe. Ahí fue que me metí en
la piesa y casé el chumbo... no sé pa qué... porque ni en joda se me crusó por la cabesa tirarle a
nadie... la verdá que ni sé que mierda pensé en ese momento. A lo mejor pensé en tirar un tiro al
aire para asustarlo o algo así... la verdá que no sé. Cuando me asomé de nuevo por el tapial ya
se estaba peliando, el Pajarito con uno de eyos. Al que estaba con la boteya se le notaba que se
quería meter, pero los pibes se le habían puesto al lado y no lo dejaban. El Pajarito le estaba
dando flor de palisa... demasiado lo estaba fajando... me dio lástima el muchacho, así que salí a
decirle que no le pegue más. El revólver lo escondí en la cintura abajo de la camisa pa no hacer
payasadas en el barrio. Cuando salí, lo ví al Pajarito pegarle dos trompadas seguidas en la cara,
un gancho de isquierda y una volea de derecha. El tipo se quiso agarrar de él pa no caerse, y ahí
aprovechó el Pajarito pa agarrarlo de los pelos, le bajó la cabesa pa bajo y con la rodiya le
metió un rodiyaso en el medio de la boca. El tipo se desparramó grogui en el piso. Los chicos
agarraron la pelota y se fueron pa la casa de uno de eyos que está a la vuelta de la mía. El que
tenía la boteya en la mano se arrimó al otro pa ayudarlo. Le chorriaba sangre de la boca y de la
narí y le costaba pararse... se tambaliaba y si el de la boteya no lo tenía, seguro que se iba al
suelo de nuevo... seguro seguro eso. Pensé que los dos se iban a ir y ya estaba por pegarme la
vuelta, pero justo lo ví al que recibió las piñas, que aunque no se había recuperado del todo,
agarró medio ladriyo y salió corriendo para donde se habían ido los pibe. Cuando vi eso, lo
primero que pensé que le partía la cabesa a mi hijo, porque digo... si los pibes van caminando
pa y este los agarra de atrá y le parte la cabesa a uno y a lo mejor la liga mi hijo. Salí corriendo
y lo alcansé, le dije que largara el ladriyo pero ni cinco de bola. Yo estaba a la par... saqué el
revólver y tiré dos tiros al aire... el tipo como si nada... seguía corriendo nomá... lo empujé y
me le puse adelante... le metí una mano en el pecho y el revólver se lo puse en la frente, lo
juro... y le grité parate parate... largá el ladriyo o te hago mierda... y él, seguía pa delante como
si nada. Ahí yo me dí cuenta que el tipo no entendía nada de nada, tenía los ojos... no sé como
decirlo... no era nada más que los de un borracho, no, si acá en el barrio conosco un montón de
curdas y a más de uno lo tuve que yevar a la casa porque ni se acordaban adonde vivían... había
otra cosa en los ojos además del alcol... él me miraba... cómo no lo iba hacer si yo estaba
adelante... pero no me veía... parecía como que miraba a travé mío a ningún lado. Eso me
impresionó, ante de ese día nunca había visto una mirada tan perdida. Y qué iba hacer yo ahí.
Juro que no sabía que hacer. Matar no lo iba a matar. Si nunca en mi vida, y no digamos matar,
ni siquiera cagué a piña a nadie, al revé, de chico casi siempre cobraba yo porque me peliaba
con los más grandes, con los más chicos nunca me gustó peliarme, así que siempre yevé las de
perder. Por suerte que los pibes entre los gritos míos y los tiros que tiré, vinieron corriendo y lo
agarraron al tipo, le sacaron el ladriyo y entre empujones y alguna que otra patada en el culo lo
echaron a la mierda. Yo me quedé a un costado sin saber que hacer con el revólver. Terminé
metiéndolo en el bolsiyo pero me lo tendría que haber metido en otro lado. Hasta ahí ya había
pasado flor de calorón, pero despué fue peor... cuando los chicos se aseguraron que los otros no
iban a volver, se me acercaron a preguntarme si estaba bien, les dije que sí y uno de eyos me
dijo que tenga cuidado don Asencio porque estos cosos son medio jodidos si los amenasa y má
todavía que usté lo hiso con un chumbo. A ver si se la quieren desquitar con usté. Yo lo miré a
mi hijo que me miraba sin decirme nada, pero me lo imaginé pensando pa que te metiste, viejo,
a ver si ahora te pasa algo a vo.
 



This page hosted by GeoCitiesGet your own Free Home Page
 
 

Hosted by www.Geocities.ws

1