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03...05...17...28...36...08
de
 María Virginia Ginocchio

Una vez más me encontraba haciéndole caso a mi instinto. Como todos los días miércoles de los últimos años, tenía una tarea impostergable. Y habían pasado tantos años, llenos de esperanzas e ilusiones, que ya no importaba por qué había comenzado en esto. Sin embargo, y mientras destinaba algunos minutos a despachar las numerosas jugadas perdedoras para el sorteo revancha del domingo, siempre me gustaba recordar cómo había sido la primera ocasión.
En esa oportunidad, estaba tan ansiosa por elegir los 6 números que sólo vinieron a mi mente algunas cifras correspondientes a aniversarios y, también, fechas de cumpleaños. Nada más ni nada menos que eso. Así fue como quedaron el:
03... por la hermosa familia que habíamos logrado formar junto al Tito. Esa carita tierna del nene era un recuerdo imborrable como si su nacimiento se hubiera producido un día como el de hoy.
05... por el día de su nacimiento que ya iba por los 35 abriles...¿o serán 36? Realmente, no importa porque Josecito seguía manteniendo intacta esa carita tan expresiva.
17... por el cumple de Tito, uno de los galanes más guapos del barrio y catalogado como “un muy buen candidato” por todas las nonnas. Aunque mis amigas nunca lo han admitido, la pura verdad era que todas andábamos “muertas” por él. En las milongas, nos amontonábamos a observar cómo “destrozaba” la pista de baile. Era un muy buen bailarín y, todavía, sigue siéndolo. Si habremos ido a bailar juntos!
28... por mi cumple. Desde hace muchísimos años, organizo una fiesta para tutta la famiglia. Y, entonces, vienen mis 5 hermanos y algo más de 20 sobrinos. También, la prima Yenny de San Miguel del Monte Galgagno y Roberto.
36... por los años de casada. Y quién hubiera pensado que llegaríamos tan lejos cuando, esa noche, el Tito se animó a encararme acercándose lentamente hasta mi mesa y pidiéndole a mi madre el permiso necesario para invitarme a dar algunos pasos del 2X4.
08... del 08, en realidad, no me acuerdo. Creo que fue porque me gusta cómo lo canta Riverito. ¡Cómo me hace reír cuando canta los números! Y mejor aún si....

“Doña Marucha, ¿vamos a probar suerte hoy?”- me hizo reaccionar rápidamente una voz que, con el paso del tiempo, se había convertido en muy familiar. Una vez más, como ya era costumbre, me encontraba haciéndole caso a mi instinto si es que, efectivamente, alguna vez lo tuve.
Levanté lentamente la vista y respondí sonriendo:
los numeritos de siempre” -  sin imaginarme que esa misma noche la suerte, que siempre había sido tan esquiva, me jugaría a favor.
 
 
 
 
 
 
 




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