distribuidora antiautoritaria LA BRECHA
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Los colectivos y gentes que
difundimos unas expresiones culturales autogestionadas, sin los condicionantes
estéticos e ideológicos que impone el mercado comercial,
intentamos elaborar un espacio propio libre de la lógica del dinero.
No nos mueve ni el beneficio, ni el éxito, ni la competencia y con
nuestro trabajo apoyamos las luchas sociales que ponen en cuestión
el orden dominante: antimilitarismo, okupaciones, lucha obrera, antiautoritarismo…
Con la distribución
alternativa, entendida como un medio de intervención, pretendemos
contestar las relaciones mercantilistas que hacen del comprador un consumista
pasivo, del creador una figura elitista y del distribuidor un intermediario
que se rige por el lucro.
En nuestros materiales podréis
encontrar unos criterios fundamentales para construir una cultura autónoma
y rebelde a los intereses del poder. Luchamos por crear un lenguaje y formas
antisexistas, unas informaciones y reflexiones que nacen de la realidad
social sin las manipulaciones de los medios de intoxicación y formación
de masas, nos identifican los mensajes de denuncia a la jerarquización
social y a la opulencia de unos pocos contra el malvivir de la mayoría.

La práctica en el terreno
de distribuir y acercar un material que difícilmente se encuentra
en los circuitos establecidos hace que se genere una economía propia,
que utilizan grupos y colectivos para apoyar las luchas, ayudar a financiarse
y, al mismo tiempo, crear una red que vaya más allá de lo
mercantil. Las relaciones que se crean a partir del trueke de materiales
conllevan contactos, debates, que de otra forma no se darían. Nuestros
precios intentan ser asequibles para tod@s ya que en los márgenes
de lo que movemos no se da la idea del negocio sino la del intercambio
y las relaciones justas.
Nos negamos a ser algo tan
carente de vida como una cifra en manos del poder. Con nuestra actividad
buscamos la reflexión común, el pensar crítico, el
conocimiento que dé lugar al apoyo mutuo. Si luchamos en este sentido
podremos escapar a la continua reelaboración que hace el poder de
cualquier disidencia, reducida al objeto de consumo y unidad de enriquecimiento
material para unos pocos.
Nos sentimos dentro de todo
el espacio antiautoritario junto con los fanzines, medios de contrainformación,
bandas de música, colectivos editoriales que, unidos por la necesidad
de crear unos espacios liberados del estado y el capital en la mayor medida
posible, aspiramos a sentir algo diferente de lo que nos venden como vida.
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