En tu cuerpo de arcilla
encuentro la fragancia del bosque
la madera que sustenta el color de mis venas araucanas.
Hija de la lluvia
me dejo acariciar por tu cuerpo
entre vapores de rosas e incienso
la luz del amanecer tiñe mis labios de rosa
me reflejo hermosa en el espejo de tus ojos
en el caudal de tu sangre india.
Deseo que la vida sople en mi vientre
deseo que tus manos se plasmen en la arcilla
de mi tierra
desprendiendo una flor
que sea recuerdo
entre el sol y el origen de la vida,
trascendiendo en el silencio
la única estrella
que se entrega en el crepúsculo del verano.
Mi señor nahuatl
mi serpiente de fuego
el brasero de mi vientre te espera
donde duerme aquella niña
nacida de la magia.
Arianna
Los amantes