Pero las máquinas no parecían haber fallado.
Había sido despertado según el programa previsto, y las coordenadas de la nave
coincidían. Desde su posición, la Tierra no resultaba visible, ni mucho menos... No se
recibían lecturas de su situación, y para eso quizá existiera... no, debía existir una
explicación. Sin embargo, las lecturas de la baliza de comunicaciones estaban ahí.
La baliza estaba localizada. Seguía una órbita regular, y sus
señales parecían correctas. Las estudió, una y otra vez, y no encontraba ningún error
aparente. Las lecturas de orden, funcionamiento y distancia eran correctas...
Entonces encontró la diferencia. Cuando se dio cuenta de lo que
ocurría, decidió despertar a sus compañeros. Anuló las ordenes de hibernación,
restauró los sistemas de mantenimiento de la nave, y preparó la sala de rehabilitación.
No obstante, esperó hasta que todos estuvieran sentados en el comedor para darles la
noticia, a pesar de sus preguntas. No sabía como hacerlo.... ¿Cómo iba a explicarselo?
¿Cómo decirles que la Tierra no enviaba señales, pero que la baliza de comunicaciones
estaba localizada?
La baliza estaba localizada, las coordenadas de altitud respecto a la
superficie eran correctas, pero no orbitaba alrededor de la Tierra, que no emitía ninguna
señal... Desde los límites del Sistema Solar, los sensores no captaron la diferencia.
Pero a esta distancia, los datos eran más que fiables.
La baliza giraba sobre la superficie de Neptuno.

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