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La Central Nuclear de Vandellós I era una central de tipo grafito-gas
que trabajaba con uranio natural, propiedad de HIFRENSA. Comenzó
a trabajar en mayo del 72 y se cerró en octubre del 89 a causa de
un incendio en una turbina. En el tiempo que permaneció en actividad
generó 55000 GWh. El incendio que desembocó en su ciere no
representaba ningún peligro grave en la central de riesgo radioactivo.
El fallo fue debido a un deficiente ENGRASADO que provocó rozamientos
y acabó por incendiar una turbina. La clausura no hubiese sido necesaria
pero se decidió cerrarla porque era ya una central antigua y no interesaba
económicamente volverla a poner en funcionamiento. Cuando se planteó
el problema de su desmantelamiento, en España no había precedentes
y se plantearon tres posibles niveles de desmantelamiento:
- Nivel 1: Cierre bajo vigilancia. Consiste en que la central deje de
funcionar pero todos sus componentes quedan sometidos a estrecha vigilancia
en las instalaciones de la central.
- Nivel 2: Desmantelamiento parcial. Se desmantelan todas las instalaciones,
piscinas, chapas metálicas, edificios adyacentes... salvo el reactor,
que es sellado, protegido de intemperie, y vigilado periódicamente.
- Nivel 3: Desmantelamiento completo. Todos los componentes de la central
son desmantelados y el área que ocupaba queda completamente limpia
(green field).
En España se optó por el desmantelamiento a nivel 2. Se estudió
que en un tiempo de 25 años, la actividad de los componentes del reactor
se vería mermada a sólo un
de la actividad en el momento de la clausura. Esto será en el año
2026, momento para el cual habrá que desmantelar Vandellós
II y se tendrá previsto el tratamiento para los RAA. El primer paso
para llevar a cabo un desmantelamiento es consultar archivos y datos históricos
acerca del funcionamiento de la central. A continuación se realizan
estudios radiométricos y se pasa a delimitar zonas activas de zonas
convencionales. A las zonas convencionales se les aplica un proceso de desmantelamiento
que enviará los materiales a reciclaje, para restauración del
propio emplazamiento o a vertederos convencionales. En cuanto a las zonas
activas, se les aplica un proceso de desmantelamiento específico para
materiales con riesgo radiactivo. Se realiza un control radiológico
in situ que separe materiales activos e inactivos. Los que hayan sido
catalogados como inactivos, serán desmontados y pasarán por
otro proceso de desclasificación donde el control será más
exhaustivo. Los materiales que aquí sean clasificados como limpios
pasarán a recibir el mismo trato que los provenientes de zonas convencionales.
Si diesen en este punto una actividad superior a los límites establecidos
pasarían de nuevo al procesamiento de residuos radiactivos. Éstos,
los que dieron riesgo positivo en el primer o segundo control, serán
desmontados según el tratamiento específico y acondicionados
para su transporte a centros de almacenamiento. Los de baja y media actividad
irían a El Cabril. En cuanto a los de alta actividad, se firmó
un contrato en su momento con Francia para que los sometiese a reprocesamiento.
Los vidrios resultado del reproceso nos serán devueltos en el año
2010.
El desmantelamiento de Vandellós
I generó un coste final de 98 millones de euros.
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Ozrocpablo 2004-05-08