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Iniciativas: La embajada debe estar en Jerusalén Por
R.V.R
http://www.geocities.org/juntosxisrael BS"D Jerusalén es la capital de Israel, este es un hecho indiscutible. A continuación desarrollo el tema y llamo a mudar nuestra embajada a esa ciudad, garantizando con eso el reconocimiento diplomático del Perú al derecho soberano de Israel de tener allí su capital. Reseña histórica: Jerusalén la capitalHace unos tres mil años el rey David conquistó dos aldeas jebuseas colindantes, Yeru y Shalem, y las unificó, creando la ciudad de Jerusalén. Su hijo, el rey Salomón habría de construir allí el templo, además de su palacio. Con esto y desde entonces, Jerusalén es la capital política y espiritual de Israel. A lo largo de los siglos, reinos e imperios han conquistado la región, a menudo trazando nuevas fronteras o divisiones administrativas, pero siempre se respetó que la capital era Jerusalén. Los romanos llamaron a la ciudad Hierosolima y a la provincia de su imperio Judea. Tras la rebelión del año 135, cambiaron el nombre de la capital a Aelia Capitolina, y a la provincia rebautizaron Palestina, pero los cambios de nomenclatura geográfica no alteraron la localización de la capital en Jerusalén. Los bizantinos construyeron la Iglesia del Santo Sepulcro honrando la sagrada ciudad, y los musulmanes pusieron dos mezquitas en el Monte del Templo para marcar la importancia central de Jerusalén, a la que llamaron “Al Quds”, “La sagrada”. Los cruzados tenían como meta la conquista de Jerusalén, y llamaron a todo el reino con el mismo nombre. Aun cuando los turcos otomanos dividieron lo que hoy es Israel en tres vilayets, o provincias administrativas, la región central de la tierra de Israel tenía un estatus especial con el nombre de “Mutasarriflik Al-Quds”, o “Gobernación de Jerusalén”. Huelga decir, la capital de tal provincia era Jerusalén. En 1917, cuando el ejército inglés del general Allenby conquistó la región, Jerusalén pasó a ser la capital general del territorio hoy constituido por Israel y Jordania. Tel Aviv como capital temporal, y nuevamente JerusalénEn 1948, cuando Israel proclamó su independencia de Gran Bretaña, siendo este el fin de lo que fue el Protectorado de Palestina, la capital provisoria fue localizada en Tel Aviv. El joven país se encontraba bajo el ataque de ejércitos árabes de todos los países colindantes, e incluso de otros con los que no tiene frontera, que se aunaron a la guerra. Jerusalén, la capital histórica, fue invadida y los habitantes de la zona judía fueron cercados y aislados, sufriendo hambruna y aislamiento durante varios meses. Por eso fue necesario ubicar temporalmente la sede del gobierno en la costera ciudad de Tel Aviv, la que se encontraba mejor protegida. Los combates continuaron por varios meses. Finalmente en 1949 se firmó un armisticio en la isla griega de Rodas, y por vez primera hubo relativa calma. Enviados de las Naciones Unidas y representantes de ambos lados del conflicto demarcaron entonces las nuevas fronteras de Israel, en los lugares donde los ejércitos habían quedado a la víspera del armisticio. Jerusalén fue dividida, quedando la zona occidental en manos judías, y la zona oriental en manos árabes. Por los siguientes 18 años el reino Hashemita de Transjordania – que desde entonces cambió su nombre a Jordania – habría de clamar a la Jerusalén oriental como su segunda capital. Israel, por el otro lado, mudó su sede de gobierno de Tel Aviv a Jerusalén. En 1950, tanto las oficinas ministeriales – incluyendo la oficina del premier, jefe de Estado – como la Kneset, parlamento israelí, estaban ya ubicadas en Jerusalén. Con esto, Israel había realizado la transferencia de su capital. Sin embargo, los países que entonces habían ya reconocido diplomáticamente a Israel habían establecido sus embajadas en la zona de Tel Aviv. Los países árabes rehusaban reconocer la mera existencia del Estado de Israel, refiriéndose mas bien a la “Palestina ocupada” por la “entidad sionista”. Encaprichados en no reconocer a Israel o negociar la paz, los países árabes influenciaron a la prensa mundial, haciendo que esta hiciese referencia al “régimen de Tel Aviv” aun muchísimo después de haber Israel establecido su capital en la bíblica Jerusalén. En 1967, tras la famosa Guerra de los Seis Días, Israel solidificó su integridad territorial expulsando a los ejércitos de Jordania, Siria y Egipto de la región de Judea y Samaria, las alturas del Golán, y la franja de Gaza, respectivamente. Pronto la reunificada Jerusalén sería declarada territorio propio, y no ocupado. De acá nace una confusión común: se cree, erróneamente, que el mover las embajadas interferiría en algo en la disputa sobre la anexión por parte de Israel de la zona este de Jerusalén. En verdad, esto es harina de otro costal. Jerusalén es la capital indiscutible de Israel. Antecedentes de otros casos, y el dictámen de derecho internacionalAlgunos ejemplos nos pueden dar una pauta: Bolivia decidió que es La Paz, y no Sucre, su capital. A los países del mundo les corresponde respetar la decisión interna de Bolivia, y mantener sus embajadas en La Paz. Los Estados Unidos de América decidieron en su temprana historia mudar su capital, y pusieron como sede de gobierno a Washington, DC, una ciudad creada especialmente para tal fin. La nueva república turca mudó su sede de gobierno del Estambul imperial a Ankara. Mas recientemente, Brasil creo Brasilia dentro de su territorio soberano, y mudó su sede de gobierno a esa ciudad. Y esos son solos unos pocos ejemplos, entre muchos otros casos históricos en los que un país ha decidido mudar su capital. En ningún caso citado en el párrafo anterior hubo país alguno en el mundo que objetó a la decisión de cada país de determinar su capital dentro de su territorio soberano. A diferencia de Israel, estas transferencias se efectuaron como una decisión espontánea, sin razón histórica. Israel cuenta con una historia milenaria respaldando su reclamo sobre Jerusalén. La soberanía territorial de Israel cuenta además con el principio de uti possidetis, o derecho de posesión de facto. Cuando Israel proclamó a Jerusalén como su capital, la zona occidental de la ciudad, sobre la que se realizó entonces la proclamación, había sido reconocida por observadores de las Naciones Unidas como territorio soberano israelí. La transferencia de sede de gobierno fue realizada con derecho pleno dentro de su territorio soberano, de manera totalmente legal, y con el reconocimiento internacional. Los obstáculos a la transferencia¿Por qué, entonces, no se le concede a Israel el mismo derecho que a los demás países? ¿Por qué la mayoría de países que tienen embajada en Israel la tienen en la zona de Tel Aviv? La respuesta radica simplemente en dos factores: uno, el capricho de la propaganda árabe. Según este, Israel mismo no debería ser reconocido. Claro está que al abrir relaciones diplomáticas e intercambiar embajadas se reconoce plenamente la existencia de Israel. Sobre este particular cabe aclarar que hoy día Jordania ya ha renunciado a Jerusalén como su “segunda capital”, y firmó en 1993 un tratado de paz y apertura de relaciones diplomáticas con Israel. El segundo factor que aún previene el reconocimiento diplomático mundial de Jerusalén como capital de Israel es simplemente la inercia de la comunidad internacional. A pesar que ya dos países de América Latina han colocado sus embajadas en Jerusalén, aun no está claro quien le ha de poner el cascabel al gato. Simplemente, alguien tiene que hacerlo. Bastará con que pocos países tomen la iniciativa de hacer las cosas con la corrección del caso, y pronto muchos otros seguirán la corriente. ¿Por que el Perú?Al Perú le corresponde tomar este primer paso. Perú e Israel se encuentran hermanados en la lucha contra el terrorismo internacional, el cual ha abatido a ambos países, creando una colaboración sin precedentes para combatir este mal común. Vale mencionar, Israel ha prestado asistencia invalorable al Perú durante la guerra contra el terrorismo durante las últimas dos décadas. Moral y éticamente, el Perú debe tomar la iniciativa frente a la comunidad internacional. Sin demora se debe tomar éste paso simbólico que dejará en claro que el mundo no se deja derrotar por el terror y los tiránicos regímenes que lo promueven. Tal transado de la embajada representará un hito histórico en el proceso de normalización de la situación de Israel, que significará un paso adelante hacia la paz verdadera y hacia el respeto al derecho histórico y a la volundad general de los pueblos. ¡Mudemos nuestra embajada en Israel, ésta debe estar en Jerusalén! |
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