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Sorpresa en Jevrón

Por Barbara Lerner

Hay que visitar Jevrón mientras uno puede, ya que es el lugar de nacimiento del monoteísmo de occidente, y también ya que es la mas sorprendente ciudad entre el río Jordan y el Mediterráneo. La sorpresa no se debe a las monstruosas batallas políticas por las que Jevrón es símbolo, sino por lo correcto y lo errado que se dice acerca de ella. Es un lugar por si mismo, Jevrón y de sus alrededores. Antes de que llegue hasta allí, el mes pasado, pensaba que la descripción de la prensa acerca de los "400 judios", "la mayoría de New York" o "acerca de los 200.000 árabes", tendría sólo un significado literal y descriptivo, dejando la política de lado.  

Así que fui a la ciudad de los patriarcas de la civilización occidental, la ciudad de Abraham, esperando encontrar un único enclave de judíos extranjeros, dentro de una vasta zona poblada de árabes, sin encontrar civiles israelíes por muchas millas. Pensé que encontraría, sólo un pequeño grupo de soldados israelíes, para proteger un desolado puesto judío. Los israelíes seculares de Jerusalem, me habían dicho que tenia mucho coraje yendo, y antes de ir, les creía. Luego de ir, me di cuenta cual era su problema: nunca habían estado allí. Ellos, se basaban en los mismos informes de prensa en los que me basaba yo. Mientras esperaba el ómnibus Egged número 160, que va desde la Estación Central de Jerusalem hasta las cercanías de Jevrón, esos informes parecían bastante creíbles. Soldados con armas automáticas excedían a los civiles en las escaleras, en la zona de espera y muchos de ellos subieron al ómnibus con nosotros. Todo lo que llevábamos encima fue chequeado antes que subiéramos y luego me senté atrás de todo, ya que pensaba iba a ser un largo viaje, con interrupciones quizás por fuego de francotiradores. Luego de unos minutos, el ómnibus se detuvo en una calle de Jerusalem para que suban mas pasajeros, judíos, árabes e indistinguibles que no fueron chequeados. Luego hizo otras cuantas paradas, que pare de contar luego de la séptima, dentro de Jerusalem y en algunos pueblos pequeños ubicados sobre las colinas a través de la ruta, algunos judíos, otros árabes, hasta Kiriat Arba, una ciudad de 7000 judíos, a una milla de Jevrón. Aunque hay cerca de 10.000 judíos al sur de las montañas de Jevrón y pocos árabes, aun del exagerado número que da la prensa. La mítica soledad de Jevrón es solo eso, un mito.

El vocero de los judíos en Jevrón, David Wilder se reunió conmigo en la última parada en Kiriat Arba y me llevó hasta Jevrón en su auto, un viaje de dos minutos. David nació en New Jersey y yo estaba contenta de ello: la mayoría de la docena de judíos de Jevrón con los cuales me encontré no hablaban inglés. El reclamo de que Jevrón este poblada en su mayoría de fanáticos de Brooklyn es otro mito. El 12% de los judíos de Jevrón vienen de norteamérica, 75% son israelíes nativos, algunos descendientes de los judíos que vivieron en Jevrón por siglos antes de la masacre de 1929. El otro 13% son creyentes de todo el planeta. El muy repetido numero de 400 es también una ficción. Hay 750 judíos en Jevrón y no están todos concentrados.

Viven en cuatro barrios separados, empezando con el más viejo y coqueto y confortable llamado Abraham Avinu (Abraham nuestro padre) y terminando con el más nuevo y el menos cómodo, Tel Rumeida. Allí, las siete familias han estado viviendo en caravanas por 17 años, esperando por el permiso final para poder construir sus casas, como las que tienen sus vecinos árabes del otro lado de la calle. Me llego la oportunidad en Noviembre, pero esto, luego de todo es la ciudad de Abraham, y los remanentes de sus días, su tumba, su surgir están alrededor tuyo. Así que fue poco sorprendente cuando los constructores escavaron en la tierra, hace dos años y medio, cuando encontraron otra parte de su mundo. El Jevrón antiguo, que como la antigua Jerusalem, era una ciudad amurallada y aun dos de sus murallas están allí en la base de la colina de Tel Rumeida. El mas antiguo fue construido entre 300 a 800 años antes que Abraham de sus primeros pasos allí, el mas nuevo fue construido hace 3700 años y es de su misma época.

Tenía ganas de verlos y también las cisternas de vino que aun quedan, así que bajamos del auto y caminamos por la única calle del barrio, pasando al lado de los árabes que viven enfrente. Luego subimos la pequeña elevación al final de las penetrantes excavaciones y sobre los pilares que están erectos arriba, la base de la nueva capa de la civilización, que ahora se esta reconstruyendo para preservar y proteger la época bíblica que yace debajo. "Estamos en peligro de que nos disparen los árabes que pasaron al lado nuestro?" pregunte, cuando ya estábamos lejos de los árabes. "No creo", me contesto David. "Muchos árabes dejaron la ciudad cuando fue el pico de tensión y los que se quedaron, muy raramente nos disparan. Saben que los reconoceríamos y que pagarían el precio. Los disparos mayormente vienen de Abu Snina" dijo, señalando a un pueblo árabe en otra colina, arriba de la ciudad.

"Francotiradores anónimos nos disparan desde allí regularmente, casi siempre de de noche. Camina por aquí y observa las partes de atrás de estos container-casas y veras lo que quiero decir". Encontré bolsas detrás de los containers, donde se escurre arena. Cuando regresamos a Abraham Avinu, observé detrás de los edificios que había admirado de frente y también encontré bolsas de arena, apiladas lo suficientemente alto en cada balcón para cubrir las ventanas de los dormitorios encima de ellos. Me di cuenta que no se necesitaba de un coraje especial para visitar Jevrón, me llevo mucho tiempo conciliar el sueño aquella noche. Luego, mientras descansaba en un sombreado banco en un soleado patio interno, donde niños se reían trepando cerca de una luminosos juegos infantiles, un calculo diferente me vino a la cabeza. Hubieron cuatro bombas en Jerusalem durante mis dos semanas allí y una en Haifa, pero ninguna aquí. Aunque los disparos son mas frecuentes en Jevrón, hay una cierta comodidad, sabiendo quienes y desde donde tus enemigos están y en que dirección podrían atacarte. Es una comodidad que no se tiene en Jerusalem o en Haifa, donde el peligro no tiene una dirección especifica, pero puede ocurrir de repente, sin precedentes, de cualquier lado. Como ocurrió el 1 de Diciembre, cuando mato a 10 jóvenes e hirió a 235 en la calle peatonal principal de Jerusalem, y luego nuevamente el 2 de Diciembre, matando a 15 personas en un ómnibus en Haifa e hiriendo a 38. Cuando observas a esta realidad con un ojo sin parpadear, la fe ciega secular de tantos, en Estados Unidos y en Israel, que fuerzan a los  "colonos" a abandonar el lugar de nacimiento del monoteísmo de occidente y que "traerá paz", esta cerca de ser el mito mas grande de todos. La realidad detrás de los mitos es simple y no es un problema de derecha o izquierda, como la prensa de elite de los Estados Unidos e Israel insisten en decir, sino de Este y Oeste. Si el Oeste no lucha para mantener su presencia en sus dos ciudades de origen, Jevrón y Jerusalem, entonces la fe secular con la ayuda de la diplomacia, terminara cediendo a todo el Medio Oriente al bando imperialista del islam que aun busca conquista y no coexistencia con el mundo judeo cristiano y con la civilización de Occidente que le dio origen.

Si por otro lado Israel y Estados Unidos juntaran fuerzas insistiendo, claramente y con fuerza, de que los judíos y los cristianos no serán derrotados y echados, entonces el imperialismo islámico sufrirá una derrota contundente y la paz... y la coexistencia tendrán su chance.

Barbara Lerner es escritora, psicóloga y abogada residente en Chicago.

 

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