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Gaceta
Oficial Boletin Informativo del Poder Judicial del
Perú
Lima
15 Junio 2002
Entrevista
a Jueces de Paz del Perú
Don
Lizandro, Juez de Paz de Santa Eulalia, y sus sabias
experiencias de hombre justo
Con
la Ley de Dios y
La
Ley del Hombre

Lizandro
Manuel López Monteagudo. Juez
de Paz de Santa Eulalia.
Don
Lizandro Manuel López Monteagudo (57), profesor
jubilado, ha leído la biblia tres veces y su mirada
refleja la vida del hombre justo y en paz consigo
mismo. Es el Juez de Paz de Santa Eulalia,
y nos cuenta interesantes experiencias de su tarea de
lograr que la paz reine en su comunidad. Es el Juez
decano del Distrito Judicial de Lima, pues fue
designado en el 94, ratificado hasta el año 2000, en
que fue elegido por votación popular, entre 8
candidatos, y actualmente nuevamente ratificado en el
cargo, es decir ocho años de experiencia
administrando justicia.
¿Cómo
se siente ejerciendo tanto tiempo este cargo, siente
que la población lo respalda
?
Me
siento satisfecho en cuanto siento que la mayoría de
los casos he tratado de resolverlos y cuando logro que
las personas salgan con sus problemas solucionados,
también yo siento satisfacción. En cambio cuando no
he podido que algunas cosas salgan conforme y he
tenido que sentenciar decía: ¿qué falta?, ¿qué no
hice que he tenido que llegar a dictar sentencia?
¿Y
en todo este tiempo siente que ha resuelto más
problemas que los que ha dejado de resolver?
Sí,
la mayor cantidad los he resuelto por conciliación,
muy pocos por sentencia.
¿Cómo
se conduce Usted, qué es lo que lo guía cuando
resuelve un caso?
Bueno,
como yo no tengo formación jurídica en un principio
tuve dificultades. Claro que había ejercido un cargo
en la administración de la educación que me ha
servido algo, pero no era todo , la función judicial
es muy diferente porque hay que ser resolutivo, no
puede haber dudas. Es o no es. Por ejemplo, en alguna
oportunidad se me presentó un caso difícil en que
pensé: bueno, esto no es para mí, peor por ahí me
habían regalado una biblia bautista y había leído,
ahí está cómo se debe administrar justicia.
En
la biblia encontró la solución...
Sí,
primeramente ser justo. Entonces eso me valió para
exhortar muchas veces. En los actuados el Juez hace
jurar si uno es católico o no, pero yo no optaba por
eso. Yo simplemente les manifestaba si ellos creían
en Dios, y bueno, Dios nos enseñó a decir la verdad.
Hoy día queremos que Ustedes digan la verdad, no su
verdad, y cuando hay verdad se puede solucionar. Si
mentimos, complicamos más las cosas. De esta manera
ellos se sentían incentivados a decir la verdad. Les
decía también Ustedes deben proponer sus fórmulas,
es mejor que Ustedes propongan a que yo lo diga. Por
ejemplo, ¿Usted qué propone?, ¿el otro que propone?
Y bueno, al final yo terciaba diciendo: y qué tal si
lo dejamos aquí. Lo importante es que las dos partes
estén de acuerdo.
Lo
importante es que las dos partes estén de acuerdo...
Claro,
y bueno, pues, después fui aprendiendo ya la parte de
las leyes, digamos lo humano, no? Y consultaba con los
jueces superiores. Tengo este asunto, les decía, cómo
resuelvo. Yo decía: la señora está con lesiones, se
le nota, está trayendo su foto como había quedado.
Pero entonces, el otro decía: pero no ha gastado
nada, qué le voy a pagar, si no ha comprado
medicinas, sólo en la casa se ha curado. Pero como
nos habían dicho en la parte del certificado médico
tienen las pruebas, entonces acudía donde el Juez
superior y me decía: no, no, tiene lesiones,
certificado médico; así no tenga las recetas médicas,
pero el daño moral que le ha causado, la vergüenza
que le ha causado, tiene que pagar pues. Tiene que
darle una cantidad de dinero como reparación civil.
Bueno, de esa manera iba aprendiendo también. Ya
aprendí, no digamos todo, pero bastante a conocer en
cuanto a las leyes, sobre todo a las cosas de la ley
civil o penal, y también de lo notarial. Entonces ya
puedo pues resolver... He utilizado ambos, la ley de
Dios y la ley del hombre.
¿Y
Usted siente que no conocer las leyes, por ejemplo, le
ha dificultado las cosas?
Hay
casos que se me presenta pues, nuevos, que nunca había
visto. Entonces allí un tanto se me complica.
Entonces casos que ya he tratado , que son similares
no tengo
problemas. Algunos son más complicados. Por decirle,
en una época tuve una denuncia, pero denunciaba el
hombre que le ha pegado, y la mujer también. Entonces
los dos son agraviados, uno más, uno menos. Yo nunca
había resuelto eso, pero ahora qué me hago. Les digo
que los dos son agraviados y bueno pues están
empates, o tiene que haber alguna sanción. Entonces
fui a consultar con el Juez Superior: hay agresión
mutua, uno más, uno menos. El Juez Superior me dijo:
bueno, los dos son agresores, uno más, uno menos,
si no concilian sanciónalos a los dos. A uno más
y a uno menos, y de esa manera resuelves. Y cuando les
dije así, uno de ellos dijo que no nos conviene que
nos sancione, mejor nos pedimos disculpas y ya no va a
volver a suceder. Entonces de esa manera aprendí que
cuando se agravian ambos, la sanción es para ambos.
¿Usted
siente que su función desde el Juzgado ha logrado
mantener la paz dentro de la población?
Bueno,
los que han acudido sí, han tomado conocimiento que
mejor es tener paz que conflicto. Porque yo como Juez
de Paz no me limito solamente a ver las leyes, sino,
primeramente a ver los problemas que causan los
conflictos, en dinero, en tiempo, en enemistad y
tantas cosas, que sería distinto la sociedad si
hubiera menos conflictos y digamos vivieran más en
paz. Todo ese tiempo y dinero serviría para otras
cosas, aunque sea para divertirse. Lo que se gasta 30
soles en ese certificado serviría aunque sea para
hacer un pequeño paseo con su familia, o para alguna
cosa de su casa.
¿Le
ha tocado el caso de juzgar a sus parientes o amigos?
Bueno
he tratado de ser muy justo. Con mis parientes me he
eximido, para que no digan, bueno, está a favor. En
el caso de los vecinos, o conocidos, bueno pues
algunos venían adelantándose diciéndome: yo te
conozco, dándome a entender que les favorezca. Pero
yo les decía: lo mejor que te puede favorecer es que
digas la verdad, porque tu mismo te ayudas. Yo les decía:
yo soy tu amigo, pero el trabajo es otra cosa. La
justicia es una cosa y la amistad es otra cosas.
Porque sino sería muy injusto, no sería el Juez de
la justicia, sino de la injusticia. El otro va a decir
le conoce y le ha favorecido, va a salir descontento,
contra Usted y contra mí, lo cual yo no quiero.
Quiero que ambos salgan amistados, conversando, y si
no se pudiera, por lo
menos respetándose.
¿Y
a Usted que se guía por la Ley de Dios, le ha tocado
el caso de gente no creyente?
Bueno,
por lo menos le hacía pensar que una persona
distingue el malo del bien. Nosotros, todos, sabemos
qué cosa es buena, qué cosa es mala. Entonces si
bien no podemos decir que es divino , pero vayamos por
allí, diferenciar el bien del mal. Les digo:
busquemos el bien, Usted, yo. Busquemos por todos los
medios el bien, no la maldad. Yo he leído tres veces
la Biblia y comparto con todas las iglesias, Dios es
para todos.
¿Su
Familia comparte su trabajo?
Yo
soy separado de mi esposa. Tengo tres hijos varones y
dos mujeres. Pero este trabajo me ha ayudado a que yo
converse también con la mamá de mis hijos. A llevar
una separación amistosa. Bueno, nuestra relación no
fue tan amistosa y la separación fue abrupta y un
poco complicada, pero el trabajo me ha ayudado a ver
las cosas de otras maneras.
¿Es
difícil a veces tratar los asuntos de la familia?
He
resuelto casos también difíciles de personas mayores
que yo, por ejemplo un día vino un señor de edad me
dijo, mira señor Juez yo creo que mi esposa me está
sacando la vuelta, y qué hago, la demando?. Y luego
averiguamos la situaicón como era y pasaba que le había
dado la menopausia, no quería estar con él, y ya había
hablado también con sicólogos. Y el me dijo, no
puede ser, y le dije por qué no la llevas a un médico,
nada te cuesta. Y así lo hizo y vio pues que era
verdad... y ya estaban por divorciarse, y eran un
hogar bonito. Ellos fueron los primeros que me
dijeron: Usted tiene que presentarse en el 2000.
A
doña Luz la propuso la comunidad entera del Anexo de
Santa Ana, Huachorí, para ser Juez de Paz
“Tía...
la necesitan en la comunidad”

Luz
Ramirez de la Cruz. Jueza
de Paz del Anexo de Santa Ana.
A
doña Luz Ramírez de la Cruz (53) agricultora, su
casa, y con seis hijos, la sorprendieron hace dos años
proponiéndole ser candidata a ejercer como Juez de
Paz. La comunidad entera se encontraba reunida ese día.
Como ex Presidenta del Club de Madres del Anexo de
Santa Ana (Huachorirí), era muy conocida y
respetada en la zona. Esa experiencia le ha dado la
autoridad moral para desarrollar el cargo, y mandar,
como dice “al calabozo” a ciertos esposos
pegalones.
¿Cómo
la nombraron?
Estaba
la comunidad reunida, yo me encontraba en mi casa, y
vino un Vocal de la comunidad y viene y me dice: tía
la necesitan en la comunidad, el Presidente de la
comunidad. ¿para qué será?, le digo. No sé, me
dice, anda. Y llego allí, estaba toda la comunidad
reunida, y para eso ya habían hablado con mi esposo,
y me dicen: señora Luz te hemos mandado llamar a ver
si puedes entrar como candidata para ser Juez de Paz.
Dos hombres y una mujer. Bueno, pues le dije, si mi
esposo me da tiempo, bueno, que será. Por votos fue,
y yo salí primera, gané.
¿Por
cuántos votos ganó?
24
votos. Uno tuvo 17 y otro 11.
¿Era
muy conocida en su comunidad?
Bueno,
sí, la gente habla de mí. Y es que yo estuve también
cuatro años de presidenta del Club de Madres. Y por
eso, yo venía a Lima, a Pronaa, a Matucana a hacer
gestiones, y por eso la gente algo vería en mí que
yo participo, y bueno, me nombraron. Yo ahora pensaba
entregar ya el cargo en abril, pero me ha llegado la
resolución de la ratificación.
¿Qué
es lo que más resuelve?
Demandas
por daño, a veces los hombres están mareados, le
pegan a su esposa...
¿Qué
hace por ejemplo en los casos de violencia contra la
mujer?
Yo
les digo cómo haces eso, de pegar a su esposa,
asustar a los chicos. Cuando están mareados son así,
cuando están sanos no.
¿Y
se corrigen o no?
Si,
a veces nomás vuelven a lo mismo. A veces los mando
al calabozo también.
¿Tiene
algún caso que le haya resultado muy difícil?
Un
caso de una pareja de convivientes, que el hombre era
muy celoso, le cela mucho a la mujer y arreglamos.
Cuando está mareado le vuelve a celar y cada 20 días
de nuevo vuelve a lo mismo, entonces la mujer se fue a
demandar a otro pueblo. Y yo le dije esto ya es más
grave mejor anda ahí.
¿Qué
es lo más frecuente?
De
violencia familiar. Allí hay casos en que las
personas ya se tienen que separar, entonces ya los
mando que se vayan a Matucana, eso ya no veo yo. Después
otros casos son de la agricultura, pero la mayoría
son de violencia, otros de insultos, peleas de
borrachos.
¿Sirve
la conciliación en su zona?
Si,
casi siempre se arreglan.
¿En
otras elecciones se va a presentar?
Ya
no creo, ya mi esposo ya no quiere. Dice
vas gastando, porque yo vengo desde lejos, vas
gastando por gusto y quién te devuelve. Sales
perdiendo, me dice.
¿Pero
qué le ha parecido la experiencia, le parece que más
mujeres deben participar?
Claro,
más mujeres deben ser Jueces de Paz.
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