Parece ciencia ficción

La venta de Patagon.com por 528 millones

Por Julio Orione

La semana pasada, la venta del 75 por ciento de Patagon.com causó impacto y asombro. Eran nada menos que 528 millones de dólares, invertidos en la compra de las acciones que tenían bancos y fondos de inversión en Patagon. El ahora célebre sitio de finanzas fundado en 1997 por los argentinos Wenceslao Casares y Constancio Larguía.
No hay duda de que el sitio es excelente, desde todo punto de vista. Cumple con su objetivo de dar información "fácil" sobre un tema complejo, orienta al usuario y abre espacios para el intercambio y la discusión. Y ostenta un tono de comunicación que mezcla moderado humor, lenguaje coloquial y el desparpajo propio de la vieja oligarquía argentina (siempre consciente de su privilegiado lugar en la pirámide social).

Pero... la cifra. Por excelente que sea un sitio, por exacto que sea el lugar que ocupa en el ojo del huracán (y no hay duda de que Patagon lo hace), por grande que sea su valor a futuro, no hay explicaciones satisfactorias de por qué se pagó semejante millonada.

Hace poco estuve en un encuentro organizado por la empresa Gemplus, líder en tarjetas con microchip, con 5 mil empleados en todo el mundo, socios poderosos y un potencial de crecimiento importante. Y que, por encima de todo, gana mucho dinero con sus ventas. Y anunciaron con bombos y platillos un aporte de 500 millones de dólares por parte de un fondo de inversión.

Que de un saque el banco Santander compre por más dinero el 75 por ciento de Patagon, suena aún más raro en esa comparación. Por un lado, objetos reales como son las tarjetas chip, por el otro, transacciones virtuales. En términos de Nicholas Negroponte, átomos versus bits.

La única explicación dada por Casares para la enorme inversión del Santander es: "Los banqueros aún no entendieron muy bien lo que es Internet. Santander llevaba invertidos 200 millones en la red. El Citibank otros 400 millones. Y no llegaron a nada".

Pero no convence, porque la desmesura de la cifra sigue resonando extrañamente. ¿Qué potencial de Internet puede justificar semejante inversión? Es innegable que buena parte de la economía mundial se volcará en los próximos años a la World Wide Web, y que quien esté ubicado en puestos clave tendrá todas las de ganar. Y esto justifica que los bancos apuesten al dominio de la economía virtual.

Pero... Una vez más, no parece haber relación lógica entre la calidad del sitio (repito, es excelente) y las perspectivas que pudiera abrir a un banco, por fuerte que éste apueste a la banca ciberespacial.

Los analistas acudieron a la historia de la economía, mencionaron las manías inversoras al recordar el clásico caso de los bulbos de tulipán en el siglo XVII y aludieron a la nueva economía en desarrollo, sustentada en Internet y su fenomenal dinámica.

Sin embargo, esta inflación de los valores en Internet no es para mirar de costado. O está dando forma realmente a una economía distinta o puede terminar como todas las modas, convirtiéndose en un fiasco para muchos o en una enorme catástrofe.

Sin embargo, quizá convendría mirar el fenómeno como una historia de ciencia ficción hecha realidad.

(Clarín, 16/3/2000)

 

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