Tareas imposibles

Aller simple, tres historias del Río de la Plata (J. B. A. Production,/Jacques Bidou/La Sept Arte/INA, Francia, 1994). Dirigida por Noel Burch, Nadine Fischer y Nelson Scartaccini. Música de Jean Pacalet.

Este documental-ficción intenta tres tareas imposibles.
* La primera: hacer historia como si fuera una cuestión artística, cuando la historia -más allá de la típica discusión posmoderna sobre si se trata o no de un género ficcional- es una disciplina científica.
* La segunda: hacer historia argentina por europeos, un desafío que hoy, después de décadas de revisionismos oscurecedores, termina inevitablemente en el fracaso porque los europeos (y especialmente los franceses, contaminados de tercermundismo) no pueden percibir las sutilezas del contexto.
* La tercera: la paradoja del historiador social, quien quiere dejar de lado su ideología pero obviamente no puede y, por lo tanto, no le queda otra que ser honesto y hacerla explícita, asunto crítico y riesgoso que no afrontan (vaya a saberse si a sabiendas o no) los autores de este filme documental-ficción y así les va.
Más allá de todo esto, el filme es interesante por la serie de imágenes tomadas durante los años de construcción de la Argentina moderna, material poco o nada conocido y valioso en sí mismo. Pero con una advertencia: hay que soportar el típico discurso progre de los europeos cuando se refieren a este lejano tercer mundo que tanto les place reivindicar desde sus buenas conciencias.
Es entonces que la óptica se enturbia y todo se entiende de costado o del revés: los inmigrantes son siempre víctimas, con dichos que alcanzan este calibre: "Antes teníamos el trigo pero no había trenes para llevarlo al puerto, ahora hay trenes pero ya no tenemos el campo donde cultivar" (claro, hay unos malos, pero quiénes son nadie lo dice en este filme, sólo se sospecha que existen...). Con esa esquemática y primitiva sentencia, los documentalistas-historiadores se olvidan de todos los que hicieron la América cultivando y vendiendo el trigo a Europa durante las décadas en las que la Argentina fue el "granero del mundo" (nada menos).
Tener buen material fílmico no es garantía de nada. Y esconder la ideología es un recurso de patas cortas. Este empobrecedor documental-ficción lo demuestra una vez más.

Julio Orione

Hosted by www.Geocities.ws

1