por  José Oscar Frigerio

VERSIONEITALIANA


 

“Eo etiam tempore fuit Jesus, vir sapiens si tamen virum eum apellare fast est. Fui enim mirabilium operum effector, magister hominum qui verum cum voluptate accipiunt: multosque Judaeus, multos item gentiles ad se pellexit. Hic erat Christus. Quem quum Pilatus, ab hominum nostrorum primis delatum, crucis supplicio addixisset, eum tamen amare non desierunt qui primum amaverant. Apparuit enim eis tertio die redivivus, divinis vatibus et haec et mille alia de oe miranda effatis. Atque ab eo denominata Christianorum natio durant usque ad hunc diem.”

"Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Jesús, si es lícito llamarlo hombre, porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos judíos y muchos gentiles. Era Cristo. Delatado por judíos principales, Pilatos lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, porque se les apareció al tercer día resucitado; los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él. Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos.”

Flavii Josephi (Flavio Josefo), “Antiquitatum Judaicarum (Antiguedades Judías)”, Lib. XVIII, Cap. III. 

Con el fin del segundo milenio de la cristiandad han resurgido temores apocalípticos. Sin embargo, son temores diferentes a los que aquejaron a la humanidad al final del primer milenio, puesto que una instancia superior y diferente nos convoca. La raza humana, a la vez que ha ahondado mucho más en su propio derrotero, posee un mayor dominio de la naturaleza y una nueva proyección hacia el cosmos.

Desde su aparición, nuestra especie ha necesitado explicar su presencia en el mundo, dando un sentido a su existencia. Encontrado ese sentido en su relación con un ser supremo o superior, Dios, necesitó poner un término a la misma, al cabo del cual sobrevendría un juicio, o valoración de todas las acciones humanas, y finalmente, el castigo o la recompensa.

Ese Juicio Final o Universal que pondría fin a toda existencia humana, para comenzar una definitiva existencia ideal y ultraterrena en consustanciación con la divinidad, fue planteado de manera similar por muchas o la mayoría de las culturas primitivas.

Parece evidente que el hombre, a pesar de los muchos avances científicos y tecnológicos, ha mantenido una angustia existencial que podría plantearse como una auténtica nostalgia del paraíso... vale decir, nostalgia de una supuesta existencia primordial ideal, eterna, inmutable y seguramente insuperable. Vale decir, todo lo placentero y luminoso que la mente humana ha concebido a través de los siglos..

Ello implica la necesidad de afirmar lo absoluto, frente a lo relativo e inestable de la existencia.

La Historia es ante todo historia de hechos humanos. No puede dar cuenta de otra instancia que la terrenal, o bien, sólo da cuenta de hechos humanos en la medida que son producidos por hombres con móviles finitos, sin poder evaluar otras posibles instancias o dimensiones que podrían influir en la real, por definición visible, asible y medible.

Por lo tanto, al ocuparnos de hechos donde se pone en tela de juicio la mera existencia terrenal para denotar la existencia de instancias ultraterrenas, superiores y diferentes, no podemos menos que destacar que sólo podemos dar cuenta de hechos humanos, sin poder comprobar que esos hechos estén preñados de otras instancias interactuantes. Porque siendo producidos por meros hombres, las convierten en meramente humanas.

Eterna lucha de opuestos, de contrarios, de lo finito y relativo contra lo eterno, absoluto e inmutable. Adoptar una postura al respecto, entra en la esfera de la conciencia individual.

Este sitio web está dedicado a demostrar la relatividad cultural de cuestiones que por definición son consideradas absolutas e inmutables. No se puede dejar de evidenciar la multitud de intereses que subyacen detrás de muchas situaciones, mucho más humanas de lo que aparentan. En la mayoría de los casos es inextrincable la densa trama de intereses económicos, sociales, políticos y religiosos.

Los seres humanos estamos sujetos a múltiples condicionamientos históricos y culturales, a través de los cuales interpretamos determinados fenómenos. Mitificamos y tergiversamos el pasado, en aras de dar respuestas ejemplares (creando arquetipos) a cuestiones que probablemente no la tienen, o que no estamos preparados para comprender por nuestro actual estadio de desarrollo.

Recaemos permanentemente en fundamentalismos, vale decir, en considerar como absolutas cuestiones que el paso del tiempo y de la historia demuestran como relativas, mudables, cambiantes, y sujetas a intereses y condicionamientos de grupos de individuos y culturas.

La pérdida de valores y principio, y la adaptación a las múltiples cambiantes situaciones de la historia, demuestran que el ser humano no sólo ha evolucionado y evoluciona en el aspecto biológico, sino también en el cultural, en pos de lograr una imperecedera continuidad de la especie en su dominio del universo.

Lic. José Oscar Frigerio

SUMARIO

LOS TEXTOS AQUÍ PRESENTADOS SON UNA SÍNTESIS DE LAS INVESTIGACIONES CITADAS.

PARA UNA REFERENCIA MAYOR AL TEMA DEBEN DIRIGIRSE A LAS MISMAS



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