| Llegó por fin la artritis a mis brazos y a mis dedos, que siento agarrotados, la que a mi abuela Cecilia ha postrado, en su Galicia, allende el Oceano, ( sin acento) , así lo ha pronunciado mi madre Lola, mirando sus manos, con sus dedos también apuñalados, con rías en sus ojos derramando adentro, pudorosa de su llanto. A mi hijo Juan, también la estoy legando, con tanta virulencia, que me espanto. Y habría otros más, que ni he soñado, en la niebla y el polvo del pasado, y en los nietos que un día irán llegando. La abrazo con amor, como a un regalo; un camafeo, un anillo, un retrato, o un gesto en el espejo revelado. Dejo perplejos a los que a mi lado, perciben que jamás me voy quejando. Algo me dice, estoy adivinando tiempos peores, crueles aguardando, con libros y cuadernos clausurados; y por eso febril escribo tanto. Duermen todos, no debo despertarlos; mientras tanto, yo iré desarrollando en mi mente, mis sueños y mis actos, y volveré infantil a los dictados de lo propio, y de otros, sus relatos tediosos que oiré muy educado, para eso crié fama de callado. Y me consolaré: “Por otro lado, toda historia banal contiene hallazgos, hasta una enfermedad de antepasados. ©Jaez Jarbas. 17/10/2004 Home | Contacto | Indice | Libro de Visitas | Quien somos | Enlaces Copyright© 2004 www.jaezjarbas.com Não é autorizada a reprodução dos textos da autor Derechos Reservados -All Rights Reserved Pagina optimizada con resolucion de 800x600 Webmaster |
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