España en la posguerra

La poesía española durante la dictadura

La poesía del exilio

La poesía de los años 40. Poesía arraigada y poesía desarraigada

La poesía de los años 50. La poesía social

La poesía de los años 60. La superación de la poesía social

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Tema 9. La poesía española desde 1939 hasta 1970

España en la posguerra

La guerra civil supuso para España una tragedia de enorme magnitud.

En primer lugar, una tragedia humana. Se calcula que el conflicto y la represión de los primeros años de la posguerra generaron alrededor de 600.000 víctimas mortales directas. Casi otros tantos españoles se vieron obligados a refugiarse en el extranjero; parte de ellos perdería la vida en los campos de concentración europeos durante la segunda guerra mundial. En las cárceles franquistas quedaban confinados unos 800.000 presos políticos y, en el monte o en el más recóndito rincón de sus casas, se ocultarían durante años aquellos que no pudieron o no quisieron salir al exilio. En total, más de dos millones de españoles cuya vida quedó truncada o gravemente trastocada como consecuencia de la contienda. Sumemos a estos dos millones los mutilados física o psicológicamente y las familias de todos ellos y obtendremos un panorama desolador: pocos españoles quedaron al margen de los efectos trágicos de la guerra.

En segundo lugar, una tragedia económica. España sale de la guerra absolutamente arruinada. Han desaparecido las reservas de oro y divisas, gastadas por ambos bandos; muchos edificios públicos, viviendas, infraestructuras, fábricas están destruidos; la economía está colapsada. La situación se agravará con el bloqueo comercial al que someterán a España las potencias aliadas tras su victoria en la segunda guerra mundial. La mayoría de los españoles que han sobrevivido al conflicto civil se verá obligada durante muchos años a convivir con el racionamiento y la privación de bienes de consumo.

En tercer lugar, una tragedia social. La sociedad española se divide en vencedores y vencidos. Estos últimos se ven relegados al ostracismo, cuando no a la persecución y asesinato. Los vencedores ejercen el poder político y económico y someten a un férreo control a todos los sectores de la población. Se suprimen las libertades públicas y se instaura el pensamiento único.

En cuarto, aunque no último, lugar, una tragedia cultural. Lo más granado de nuestros intelectuales o ha muerto durante la guerra (Lorca, Machado, Muñoz Seca, Maeztu, Unamuno, Valle...) o se ha visto obligado a partir al exilio (Juan Ramón, Aleixandre, Sénder, Cernuda, Alberti, Aub…). De los que quedan aquí, algunos están presos (Hernández) y ninguno puede manifestarse libremente: la censura del régimen obliga a la adhesión o al silencio.

 

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