ISQUITIPE

Boletín independiente adherido a Aproasbaires

Asociación para la protección del ambiente serrano - Buenos Aires - Argentina.

Número 66 - Abril del 2007

Isquitipe: voz aborigen que significa cañada. Así se denominaba el pueblo de Río Ceballos, Provincia de Córdoba, lugar donde nació el boletín.

 

   

EL  MALON DE LA PAZ

                                                                                          escribe  Marcelo Valko

 A mediados de 1946 un grupo de 174 indios kollas, representantes de comunidades ubicadas en las norteñas provincias de Salta y Jujuy que padecían condiciones de explotación extrema, resolvieron realizar una gran protesta que tuvo como finalidad llegar hasta la lejana Plaza de Mayo, centro simbólico del poder político nacional. Hasta allí planearon llevar su reclamo de tierras. Eran concientes que, para lograr sus objetivos, debían emerger de la invisibilidad. “El Malón de la Paz por las Rutas de la Patria ”, tal como ellos mismos se denominaron, fue la protesta indígena de mayor exposición pública, siendo además, el primer reclamo multitudinario que tuvo que afrontar el flamante gobierno de Perón a pocos días de asumir. Los kollas que el 15 de mayo partieron de los ejes Abra Pampa y Oran, reclamaban las tierras que les había usurpado, entre otros hacendados, Patrón Costas, uno de los mayores latifundistas del Noroeste Argentino y que poseía en aquel entonces una enorme proyección política. Después de caminar 2000 kilómetros durante 81 días, llegaron a la Capital Federal.

Durante los meses en que el Malón estuvo instalado como tema cotidiano en los medios de difusión escritos, radiales y cinematográficos, ocurrieron los episodios más paradójicos e inauditos de los que se tenga memoria en relación con una demanda de estas características. Menciono algunos de ellos. El 9 de julio de 1946, los casi doscientos maloneros con sus caballos y mulas, desfilaron junto a regimientos de infantería por las principales avenidas de Rosario, para terminar alojados en cuarteles del Ejército. Nunca antes indígenas argentinos había marchado con tropas del Ejercito, salvo, claro está, cuando lo hicieron en calidad de trofeos de guerra.

Cuando el Malón de la Paz ingresó en la provincia de Buenos Aires, millares de personas salieron a su encuentro vitoreándolos como “los nuevos héroes” de la inminente reforma agraria. Al llegar a la Plaza de Mayo, varios de sus integrantes se unieron en un abrazo fraternal con el general Perón, nada menos que en el mítico balcón de la Casa Rosada , a la vista de la multitud que observaba emocionada la escena. Jamás en nuestra historia había pasado algo similar. ¿Indios en el balcón de la Casa Rosada ? Después de tan apoteótica recepción fueron alojados en el Hotel de Inmigrantes, que como todos sabemos, era el lugar donde internaban a los extranjeros ni bien bajaban de los barcos. Y cuando todo hacía suponer que el Malón de la Paz acariciaba el cielo con las manos, la esperanza kolla terminó de la peor manera: en medio de gases lacrimógenos, golpes, insultos, llantos y vejámenes. El reclamo tuvo una enorme resonancia pública y también una profunda repercusión política hasta que se desencadenó su abrupto final.

En virtud de la antinomia “civilización o barbarie”, en el momento del reclamo kolla, la percepción del grueso de la sociedad argentina oscilaba entre no advertir la presencia de los indios dejándolos en las sombras, o en su efecto, considerarlos como habitantes de un territorio que invariablemente los remitía a un pasado inculto y salvaje. En 1946, el indio vivo que respira, sueña y tiene necesidades era un asunto “inactual”, no era “marquetinero” ni siquiera para los especialistas. De hecho, las carreras universitarias de antropología se crean recién en 1957 en La Plata y al año siguiente en Buenos Aires.

Lo inusual del caso fue que a medida en que se produjo el desplazamiento de los kollas hacia Buenos Aires, entre el 15 de mayo al 3 de agosto de 1946, comenzaron a ser objeto de una impactante cobertura periodística que irá in crescendo en forma proporcional con su cercanía a la Capital. Esta aparente contradicción, tiene que ver con el propósito inicial del gobierno de convertir a los maloneros en un ejemplo de los alcances de la Nueva Justicia Social. Radios, periódicos y noticieros cinematográficos se ocupaban de kollas usurpados, brindándoles un espacio destacado con titulares, entrevistas y primeras planas. Tras ser homenajeados por el Congreso Nacional, atendidos por el mismísimo Perón, su Vicepresidente y varios ministros, con muestras de enorme simpatía por parte de la ciudadanía y del arco político, en menos de un mes pasaron de ser “huéspedes oficiales de la Justicia Social” a transformarse en una incómoda presencia que se obstinaba en permanecer en Buenos Aires a todo trance “sin pagar un centavo, sin esfuerzo, sin trabajo”. Una fuerza conjunta de tropas de la marina y policía federal los expulsó aduciendo “órdenes de la Presidencia”. Fueron desterrados a sus provincias en un tren con custodia especial para que no pudiesen descender antes de arribar a Abra Pampa, su lejano destino en el confín de la república. A partir de aquel momento, prácticamente todo el periodismo que hasta allí se había encolumnado para narrar sus padecimientos y lo justo de sus reclamos, se lanzó sin transición sobre ellos difamándolos burdamente o, en el mejor de los casos, manteniendo un mutismo tan escandaloso como cómplice. Como dirá el periódico La Voz de Luján, regresaron a sus lares “con el cerebro estragado por el vértigo de la civilización”. Los kollas desaparecieron de las primeras planas y retornaron a la invisibilidad habitual, sumando una nueva desilusión a su largo memorial de frustraciones.

Resulta imposible incursionar en el Malón de la Paz , sin sondear la herencia recibida por el imaginario argentino de mediados del siglo pasado sobre el concepto del indio y los alcances de la nacionalidad que le competen. Un ejemplo de ellos es cómo la presencia del Malón en la Capital Federal y luego su secuestro y destierro, provocaron un sin fin de debates en la Cámara de Diputados, en la mayoría de los casos, absurdos como cuando más de una vez, diputados de las provincias de Jujuy y Salta, saltaron en sus bancas gritando que “en Jujuy y Salta no existen indios ni kollas”. Para el imaginario. Argentina es blanca y europea, y por ende, en Argentina no existen indios ni kollas. Pero las infamias todavía fueron más lejos. Para terminar con el problema, distintos sectores de la prensa como del poder político comenzaron a señalar que los maloneros no eran indios. Una de las “pruebas contundentes” en tal sentido, la constituía el hecho que varios de los integrantes del Malón supieran leer y escribir. Nada más “sospechoso” para el imaginario que un indio lector. Otros sectores, aprovechando su procedencia de provincias limítrofes con Bolivia, comenzaron un proceso de bolivianización de los maloneros, es decir, comenzaron a extranjerizarlos. En síntesis, si eran extranjeros, el problema desaparecía.

Hoy, 61 años después, podemos preguntarnos: ¿Quién habla del Malón de la Paz que en 1946 caminó 2000 kilómetros para recuperar sus tierras? ¿Quién recuerda que los kollas de la Puna y de Orán durante casi tres meses fueron tapas de diarios y revistas apareciendo incluso en medios dedicados al espectáculo y la farándula como Antena y Radiolandia? ¿Quién tiene presente que desfilaron junto a regimientos del Ejército? ¿Alguien sabe que por primera y única vez en la historia argentina, dos maloneros estuvieron en el balcón de la Casa Rosada ante una Plaza de Mayo colmada? ¿Alguien recuerda que se les hizo jugar un partido de fútbol previo al tradicional River – Boca, encuentro al que asistieron 40.000 espectadores? ¿Alguien conoce realmente cómo terminó aquella fiesta inicial? ¿Alguien tiene presente a los indios invisibles?

 

Marcelo Valko es psicólogo y escritor. Su obra prima se llama “Los indios invisibles del Malón de la Paz ” donde rastrea minuciosamente este acontecimiento tan singular como importante para generar una conciencia sobre el tema indígena en la sociedad argentina. El libro se presenta en la próxima Feria del Libro de la ciudad de Buenos Aires durante el corriente mes de Abril y por eso hemos querido que los lectores tengan un anticipo de su contenido que seguramente será muy interesante.

Para aquellos lectores que deseen adquirir la obra y no tengan posibilidad de acceder a la feria, le pedimos que nos escriban a nuestra dirección que los pondremos en contacto con el autor

 

Los indios invisibles del Malón de la Paz "

Marcelo Valko

Colección Osvaldo Bayer, Editorial Madres de Plaza de Mayo

En la Feria del Libro, a partir del 25 /4, Pabellón Azul, Stand 310

   

¿CON QUIEN LO ASUSTABAN A UD CUANDO ERA CHICO?

 

A nosotros nos asustaban con el viejo de la bolsa, doña Solapa, la llorona, la mano negra, etc, etc.

Me acuerdo de las horribles láminas de la clase de religión donde nos mostraban una enorme víbora acechando a Eva que comía tranquilamente su rica manzana. Tardábamos semanas enteras en “metabolizar” esas imágenes.

Era el recurso del terror para contener los espíritus inquietos, léase nosotros, los inofensivos niños.

No queremos ser exagerados, pero a lo mejor esa aparente travesura cultural alimentó el terrorismo que desde distintos lados se señoreo en la sociedad argentina.

Disciplinar desde el miedo, es una modalidad hoy que progresivamente va en desuso, aunque periódicamente aparece de múltiples maneras en la sociedad , de lo cual nos sorprendemos, lo que habla que estamos bastante saludables en ese aspecto.

Le pasamos la descripción del diablo que hace el criollo que va a presenciar la obra del Fausto de Goethe y que admirablemente canta Hilario Ascasubi 

 

¡Viera al Diablo! Uñas de gato,
flacón, un sable largote,
gorro con pluma, capote,
y una barba de chivato.

Medias hasta la berija,
con cada ojo como un charco,
y cada ceja era un arco
para correr la sortija.

   

19 de Abril- día del indio americano

La conmemoración del día del indio americano se estableció por iniciativa de México en 1940 por tratado que la Argentina adhirió en 1947.

 Tiene que ver con un importante movimiento cultural americano denominado “indigenismo”, que nace a principios del siglo XX y que comienza a reconocer el pasado colonial y de marginación de los pueblos indígenas y a propiciar su integración en un modelo social democrático.

 Es un movimiento cultural honesto, valiente, de defensa del indio por pensadores no indios. Y aún cuando hubiera dirigentes de procedencia indígena lo hacen con una perspectiva que no reconoce que los indígenas puedan tener una posición diferente como grupo.

 Escuchemos lo que dice el mexicano Gonzalo Aguirre Beltrán, Director del Instituto Indigenista Interamericano ,en 1967, que ha sido señero en la creación y difusión del pensamiento indigenista.

 “El indio, como tal, no puede postular una política indigenista porque el ámbito de su mundo está reducido a una comunidad parroquial, homogénea y preclasista que no tiene sino un sentido y una noción vaga de la nacionalidad”

 ¡Cuánta agua ha corrido bajo el puente desde entonces! Sin embargo el indigenismo ha sido un jalón importante en el camino de la reivindicación de los pueblos originarios , que ya no ofrecen esa imagen mítica “del indio” sino que son pueblos vivos y vigentes que van construyendo su lugar en la sociedad de hoy.

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Porque todos los estudios hechos, que a mí siempre me chocaron un poco, tratan al indio separado de la sociedad, es decir por un andarivel corre la historia nacional, y por otro corre la historia de las comunidades indígenas.

 

                                                  Carlos Martínez Sarasola- Antropología popular

 

 

Los científicos suelen decir que uno tiene que ver para creer, pero yo sé que uno tiene que creer para ver. 

Dr. Bernie Siegel

 

Estimo que toda enfermedad guarda, en última instancia, relación con una falta de amor, o con un amor solamente condicional,... y estimo además que toda curación está relacionada con la aptitud para dar y aceptar amor incondicional.

 Dr. Bernie Siegel

 

 

Estoy convencido que el único infierno que existe es la incapacidad para el amor. 

                                                  Dostoievski

 

 

 

Chistines médicos

 

  - Doctor, tengo tendencias suicidas, ¿qué hago?

  - Págueme ya mismo.  

  - Doctor, me caí y me duelen mucho las piernas.

  - No se preocupe, no es nada; dentro de unos días estará

    trabajando.          

  - Uy, que bueno, me va a conseguir trabajo.

   - El post-operado al cirujano :

  - Doctor, entiendo que se vista de blanco, pero ¿por qué tanta luz?

  - Hijo mío, soy San Pedro..

   - A ver señorita, desnúdese por completo.

  - Si su colega me revisó hace 5 minutos y me dijo que estoy

  - fantástica.  Precisamente, quiero comprobarlo...

   - Dr. tengo los dientes muy amarillos, ¿qué me recomienda? >

  - Corbata marrón.

   

 

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